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Las celebraciones navideñas en los centros infantiles

Cómo atender emocionalmente a los niños en estas fiestas

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El escrito que vas a leer pertenece al número de la suscripción Premium del mes de Diciembre de 2013, dedicado a "Las emociones y la Navidad". 

En la mayoría de centros infantiles las fechas navideñas son motivo de celebración y de preparativos de eventos especiales durante el mes de Diciembre. Por ejemplo, en algunos centros escolares se prepara una comida o merienda festiva para los alumnos de primer ciclo de infantil (1 a 3 años), y también de segundo ciclo de infantil (de 3 a 6) años con la visita sorpresa de Papá Noel o de algún paje de sus majestades los Reyes de Oriente.

Una visita que se hace con el objetivo de sorprender positivamente y de ilusionar aún más a los niños y niñas, pero que no suelen tener este efecto como explicaré en el siguiente apartado. También se suelen organizar espectáculos navideños en los cuales los niños deben ensayar durante varios días bonitas coreografías, o sencillos poemas navideños o simpáticas representaciones,  para después ofrecerlas (y por supuesto deslumbrar) a sus padres.

En muchas ocasiones, estos espectáculos o bailes organizados llevan incluidos el extra del disfraz: el disfraz de árbol de navidad, de Papá Noel, de regalo, de estrella, etc. Ceremonias extendidas de forma habitual en la mayoría de centros, en las que tanto educadoras como padres piensan que los niños disfrutarán. Pues se trata de bailar o cantar para papá y mamá y de disfrazarse de Navidad, algo que se supone que les debe encantar por ser niños. Pero nada más lejos de la verdad.

¿Cómo lo sienten los niños pequeños?

Algunos niños y niñas lo disfrutan muchísimo. Desde bien pequeños tienen dotes escénicas y despuntan por su desparpajo ante un improvisado escenario. Pero el resto de niños y niñas, que suele ser la mayoría, lo viven con inseguridad, con estrés y con la angustia que les genera tener que cumplir con las expectativas de  los mayores (su educadora y sus padres).

Días y días de ensayo para que el niño de uno, de dos, de tres, de cuatro años se aprenda una sencilla poesía navideña, o villancico para llegado el último día de cole lo recite o cante con aplomo y compostura ante las miradas atentas y expectantes de sus padres, abuelitos y de los demás familiares de sus compañeros de aula. Muchas miradas, mucha presión y mucha exigencia para un niño que no hemos de olvidar que por su corta edad es inmaduro, inseguro, sensible y muy frágil.

Lo más normal es que llegado al supuesto escenario el niño o niña se bloquee, se retraiga,  se calle o no se mueva ni baile, ante la segura frustración de su educadora (pues ella ha trabajado y le ha motivado mucho y en los ensayos lo hacía muy bien, pero ahora la está dejando en evidencia ante los padres), y la frustración de sus padres que ven que su hijito o  hijita no baila o no canta, pero en cambio el hijo del otro sí lo hace (claro, el que de forma innata tiene dotes teatrales).

Dejemos de someter a tanta presión y exigencia adulta a nuestros niños pequeños y ofrezcámosle lo que realmente necesitan para crecer sintiéndose escuchados y atendidos emocionalmente. Celebremos la navidad en los centros respetando la vulnerabilidad  de nuestros pequeños alumnos.

¿Con qué disfrutan los niños?

Los niños disfrutan si se sienten protegidos y seguros con las personas o en los espacios. Su aula, su educadora y sus propios padres seguro que les ofrecen la seguridad necesaria para que puedan disfrutar de una celebración en la que sea posible:

  • Cantar y bailar villancicos todos a la vez, en un coro festivo donde ningún niño pequeño se tenga que mostrar en solitario, sino acompañado de sus padres y de sus compañeros de aula.
  • Jugar y pintar motivos navideños padres e hijos juntos. En guía de material de este número os proponemos unas manualidades ideales para hacerlas en el colegio junto con las familias de vuestros pequeños alumnos. Son postales con mensajes amorosos.
  • Que las educadoras sorprendan a sus pequeños alumnos con baile o teatro. O que sean los padres quienes sorprendan a sus pequeños con un baile o teatro organizado previamente. Que sean los adultos los que ofrezcan el espectáculo navideño y la sorpresa a sus peques. Los padres y las educadoras son adultos que sí están preparados para poder resistir y superar el posible estrés escénico (cosa que los niños no), y seguro que sus hijos o alumnos disfrutarán y se divertirán. Aquí recomiendo que si los padres o educadoras se disfrazan, eviten usar máscaras o prendas demasiados extravagantes que dificulten que los niños les reconozcan, pues el niño menor de 3 años siente miedo ante los disfraces y más si no reconoce quién es. Así que mejor son los disfraces sencillos y no cambiar demasiado el tono de  la voz, para que el peque sepa que ese personaje es su papá, mamá o educadora y pueda disfrutar con ello.

En resumen, organicemos eventos festivos de fin de etapa (en breve serán vacaciones), en los que el principal protagonista sea el encuentro  humano y el vínculo afectivo entre padres e hijos y lo celebremos cantando, hablando, compartiendo y jugando en el centro escolar dónde los padres han depositado su confianza. A cambio las familias recogen de su cole encuentro, amistad, conciliación, conexión emocional, presencia y afecto (algo muy necesario en los tiempos actuales por su carencia).

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Escrito por:

Cristina Garcia
Cristina Garcia

Pedagoga, Terapeuta infantil, Orientadora familiar, fundadora de Edúkame

Web: Edúkame Perfil G+: ver

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