La sexualidad infantil todavía es un tema tabú

El desnudo va tapándose progresivamente con prejuicios y culpabilidad

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Este texto, escrito por Coks Feenstra - psicóloga infantil por la Universidad de Groningen y autora de diversos libros - forma parte del prólogo del número dedicado a "La sexualidad en la infancia":

La sexualidad infantil todavía es un tema tabú. Lo noto por las preguntas de padres como “¿puedo bañarme con mi hija?” o “¿hasta qué edad pueden, mi hijo y mi hija, dormir en una habitación?”  Y por su desconcierto cuando "pillan" a su hijo con un amiguito en un juego de exploración corporal.

Nacemos desnudos y sin vergüenza. El desnudo, por tanto, es lo más natural. O debería serlo. Pero mientras crecemos va tapándose de una serie de prejuicios y sentimientos de culpabilidad. Y con este bagaje valoramos las conductas de los niños. Es bueno detenernos un momento en esta visión porque es muy probable que veamos algo que no lo es.

Un bebé es un ser sexual desde cuando nace, quiere decir que siente placer cuando le acariciamos, le mecemos y le cubrimos su pequeña carita de besos. El contacto piel a piel para él es sumamente gozoso, una vuelta al estado paradisiaco de antes de nacer. Pero para él su cuerpo es un todo y no distingue entre diferentes partes de su cuerpo. Solemos, los adultos, otorgar un significado sexual a actos que para el niño no son más que una experimentación.

Cuando descubre sus genitales o los de su papá al bañarse con él, nos asustamos porque en el fondo tememos nuestra propia sexualidad que consideramos prohibida. Para el niño no existe esta denotación, este significado añadido a algo que para él es un mero descubrimiento. Su cuerpo para él es una maravilla y solo tocándolo lo va conociendo: manos, pies, orejas, barriga, pene, vulva, etc. 

No le debemos privar de esta idea, tampoco cuando empieza a descubrir que tocar ciertas partes de su cuerpo le produce un tipo de cosquilleo distinto a lo habitual (en torno a los 3 o 4 años). 

Y tampoco cuando empieza a hacer juegos con otros niños como mirarse los genitales, tocarse, etc. Son una expresión de su curiosidad infantil. Solo son perjudiciales cuando un niño haga algo en contra de la voluntad del otro. [...]

Este texto es un fragmento del prólogo elaborado por la psicóloga infantil Coks Feenstra -autora de libros como "El Gran Libro de los Gemelos" o "¿Por qué llora mi bebé?" para el número de Edúkame "La sexualidad en la infancia"Si quieres continuar leyéndo este texto, puedes hacerlo comprando la Suscripción Premium a los contenidos Edúkame aquí. 

 

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Escrito por:

Rocío López Valdepeñas
Rocío López Valdepeñas

Maestra de Educación Primaria, especialista en Tecnologias de la Información y la Comunicación.

Web: Edúkame Perfil G+: ver

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