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¿Cómo hablo con mi hijo adolescente?

La importancia de comunicarse con los adolescentes

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Cuando los hijos llegan a la etapa de la adolescencia, muchos padres os encontráis perdidos y frustrados porque no halláis la manera de comunicaros con ellos.

Como psicopedagoga he tratado con varios adolescentes y yo misma fui una. Así que me centraré con mi experiencia profesional y personal para intentar reflexionar sobre cómo nos podemos comunicar con adolescentes.

Primero de todo, hay ciertos aspectos básicos que se tienen que conocer de esta etapa. En la adolescencia se experimentan cambios a nivel físico, mental y emocional. Es muy normal que el chico quiera coger experiencia en autonomía, privacidad, tener contacto con los amigos o probar cosas. Es por este motivo que necesitan separarse de vosotros un poco y así conocerse más ellos mismos.

Cuando tratamos con ellos como profesionales, fuera de su centro educativo o su casa, es cierto que jugamos con cierta ventaja ya que nuestra aula se convierte en un sitio donde pueden ser ellos mismos. Especialmente los que vienen porque saben que eso les ayuda en los estudios. Eso no quiere decir que sea de inmediato y que pase con todos los chicos: hay realidades más complejas que otras.

Aun así, en la mayoría de casos sí ocurre. Charlando con un chico que acababa la escuela secundaria, me contó que había estado muy bien y cómodo en mi aula durante los cuatro años. Preguntado sobre a que creía que se debía éste sentimiento, me respondió que era porque en las horas que venía se sentía escuchado, libre para contarme sus sentimientos, motivaciones e intimidades y, sobretodo, se sentía respetado.

Cuando oyes algo tan bonito de un alumno, te das cuenta de que algo positivo transmitimos. Y por ese motivo empecé a reflexionar en qué es lo que necesitan los adolescentes para evolucionar positivamente.

Otro chico con el que terminaba el curso académico me comentó que venir le había servido para conocerse más. Me explicó que al inicio era un chico tímido y que no creía mucho en sus capacidades pero, poco a poco, gracias a las planificaciones empezó a ser él mismo el protagonista de sus estudios. Mi plan durante el curso había sido transmitirle confianza y animarle a ser autónomo.

Aun así, sigo teniendo retos a los que llegar y que son positivos para comunicarnos con ellos. El hecho de intentar reflexionar conjuntamente la importancia de pedir perdón cuando nos equivocamos es un aspecto con el que cuesta trabajar ya que tiene mucho que ver con la realidad dentro de la familia. Al mismo tiempo es uno de los más importantes ya que es el que ayuda al chico a conocer el mundo emocional, crítico y reflexivo que le va a permitir crecer como persona de una manera positiva.

Los adolescentes son todo un reto de paciencia y autocontrol ya que nos ponen a prueba con su carácter desafiante. Es muy importante que lo que él diga y haga no se refleje en nosotros. Hasta cuando su comportamiento nos impacte se deben apartar nuestras emociones. Recuerda que no tiene por qué gustarnos cómo se comportan o cómo piensan.  

Cuando trato este tema con los padres, lo que les es útil para asumir la postura de apartar las emociones negativas es ser “corporativos” en la reacción, como si de unos jefes se tratase, evitando la confrontación personal.

No se debe olvidar que los adolescentes están aprendiendo y que muchas veces aprenden equivocándose con las decisiones que se toman. Cuando hablas con ellos, descubres que algunas de sus conversaciones giran entorno a cosas que tienen que decidir y en las que no saben qué hacer. Su experiencia en la toma de decisiones es poca; pero nuestra tarea no debe ser decidir por ellos, sino guiarlos para que tomen la mejor decisión y para que así puedan desarrollar una mejor habilidad. 

Por este motivo se debe intentar interactuar con el chico con mucha comprensión, aunque no se esté totalmente a favor.

La realidad y las prioridades de vuestro hijo son totalmente distintas a las vuestras. Por ejemplo, imaginaos la situación muy común en la que vuestro hijo no se levanta a la hora para ir a la escuela. Seguro que muchos hemos reaccionado dirigiéndonos a él con la pregunta: ¿por qué no te puedes despertar a la hora?

Esta pregunta comportaría una respuesta negativa por parte del adolescente. Es mejor pensar una pregunta que no juzgue, ni provoque en él esa reacción: ¿tienes alguna idea de cómo lo podrías hacer para despertarte más pronto? Si su respuesta es no, entonces le puedes proponer algunas cosas y preguntarle cuál de estas opciones podría ser la solución. Es muy importante que ellos sean los protagonistas de las decisiones que toman, no nosotros.

Para evitar sentirnos mal, cómo padres y madres o cómo profesionales que tratamos con adolescentes, es necesario que tengamos claro cómo queremos actuar ante una situación. No importa cómo él reaccione sino que nosotros reaccionemos bien. Es todo un aprendizaje que tenemos que experimentar.

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Escrito por:

Marta Cartró
Marta Cartró

Pedagoga y Psicopedagoga

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