Nutrición
Mi hijo es celíaco ¿Qué puede comer?
La celiaquía no es una alergia ni una enfermedad, es una intolerancia al gluten, proteína contenida en la mayoría de cereales, que causa inflamación del intestino delgado y un aplastamiento de sus vellosidades responsables de la absorción de los alimentos.
Su origen es genético y hereditario. Suele manifestarse ya en la primera infancia aunque puede pasar “desapercibida” incluso hasta llegar a adultos. Sus signos mas frecuentes son diarreas, vómitos, hinchazón abdominal y pérdida de peso pudiendo llegar a desembocar en una posible desnutrición.
Los cereales prohibidos son: trigo, cebada, centeno y avena.
Hay otros cereales sin gluten que pueden hacer mas fácil una dieta infantil variada y correcta, con la incorporación de alimentos “fuente de energía” ricos en hidratos de carbono. Se cocinan de forma similar al arroz con cualquier caldo vegetal, de pescado de carne o con pastillas de caldos concentrados, combinan con todo tipo de verduras y contienen vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales. Sus harinas son materia prima de papillas, pastas, pan y bollería aptas para celíacos, que incluso por su sabor pueden utilizarse en la cocina habitual de los no celíacos pasando totalmente inapreciado su diferente origen.
Estos cereales son: arroz, maíz, mandioca. Y los menos conocidos: mijo rico en magnesio, hierro y vitamina B, gran alimento para el cabello y las uñas. Para cocinarlo usa 4 volúmenes de agua por cada volumen de mijo hirviendo unos 45 minutos. Y quinoa falso cereal ya que proviene de la familia de las espinacas, muy rico en proteínas, minerales y aminoácidos. Lo cocinas usando 2 volumenes y ½ de agua por cada volumen de quinoa hirviendo 10 minutos.
No confundir los cereales con tubérculos y rizomas como zanahoria, patata, yuca, boniato. Con frutos secos, castañas, algarrobas, bellotas. Ni con semillas como las de lino, sésamo, pipas de girasol y calabaza. Todos ellos sin gluten
Consulta: mi bebé rechaza la fruta
Vanesa consulta:
Hola tengo una bebé de cinco meses y me gustaría que me echarais una mano. Mi pequeña empezó a comer la fruta a los cuatro meses y se la comía muy bien pero cayó malita y ya no la quiere. Antes se la hacía yo pero ya no quiere ninguna, ni la que yo le hago ni los potitos de frutas. He probado de todas las marcas y no hay nada que hacer ¿Me podríais ayudar? Muchas gracias.
Vanesa, la mejor manera de ayudar a tu peque es motivarla sin forzarla. Puede que este supuesto rechazo a la fruta sea pasajero, pero si tú le insistes demasiado, la fuerzas o te enfadas con ella por este hecho puede que lo que consigas sea aún más rechazo.
Como madre sabes que tu peque necesita comer fruta, necesita de sus vitaminas por lo que le vas a ir mostrando a tu peque lo bueno que es comerla. Quiero decir, potencia desde lo positivo, desde lo agradable la importancia de la fruta. Aprovecha cualquier momento cotidiano para que tu peque se contagie de tu motivación y de tus mensajes positivos (verbales y no verbales):
1) Huele una naranja y compártelo con tu bebé, pélala y haz un adorno con su piel mientras te vas comiendo sus gajos. Mientras comes vas diciendo en voz alta “que buena que está, como me gusta, que fuerte me voy a poner, etc”.
2) Que mamá y papá coman fruta delante de ella y de forma natural (sin exagerar) hablen de su buen gusto, su olor, de cómo la están disfrutando, “- Está buenísimo este plátano ¿Quieres probarlo papá?, – Sí claro, y tu prueba esta pera que está muy dulce. – Y tu (al peque) quieres también probar este plátano (y le animas a que por lo menos lo chupe)”. Si no quiere, lo aceptas y sigues hablando con papá de lo sano que es comer fruta.
3) Tal vez puede ser un buen momento para dejar de darle la fruta triturada y empezar a presentarle la fruta blanda a pequeños trozos y que la coja ella con las manos. La presentación y textura diferente pueden ser una buena motivación.
Poco a poco tu hija se irá impregnando de esta “buen rollo” con respecto a la fruta y al no forzarla seguro que en algún momento decidirá probarla. Ten paciencia y no la obligues. No es nada grave que esté dos meses (tal vez menos o tal vez más, sin comer fruta!)
La lactancia materna: grandes ventajas para la madre y el bebé
La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, porque contiene los nutrientes que necesita (en su justa medida) y anticuerpos que lo protege contra las infecciones, alergias y otras enfermedades crónicas.
Además:
- Fortalece el vínculo entre la madre y el bebé.
- Mejora la recuperación de la madre después del parto y ayuda a eliminar grasas y recobrar antes la silueta.
- Disminuye, en la madre, el riesgo de osteoporosis y cáncer de mama o de ovario.
Es importante:
El bebé tiene que estar de cara hacia ti (barriga con barriga), con la boca bien abierta y la parte de la areola adentro, la nariz y la barbilla tocando el pecho y tú has de tener el pezón orientado al paladar del niño.
Puedes adoptar la postura que te resulte más cómoda para dar de mamar.
Es importante que el bebé se alimente siempre que lo desee, y durante el tiempo que quiera, es decir a demanda.
Acabe completamente la leche del primer pecho antes de ofrecerle el segundo. De esta manera la madre aumenta la producción de leche y el bebé se alimenta mejor por que toma la leche que sale al final, que es la que tiene más grasas.
Recuerda:
No necesitas hacer ninguna preparación de los pechos.
Una buena higiene diaria es suficiente. No hace falta que te laves los pechos después de cada toma, ni que te pongas cremas, solo ponte un poco de tu misma leche.
Para evitar las grietas lo mejor es asegurar una correcta posición del bebé en el pecho.
Aliméntate de forma completa y equilibrada y toma liquidos. No tienes alimentos prohibidos.
Si la posición de la madre y del bebé son adecuadas y la lactancia es a demanda, la madre produce la cantidad de leche necesaria.
La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Si tienes que tomar alguna medicación informa a tu médico que estás lactando.
Infórmate de los grupos de apoyo a la lactancia materna en tu ciudad, y no dudes en consultar siempre a los profesionales.
La lactancia materna, un experiencia enriquecedora que te hará crecer y te dará seguridad como madre y como mujer. ¡No te la puedes perder!
Consulta: mi hijo no quiere comer el primer plato
Miryam expone:
Mi hijo tiene 2 años y medio y lo que me preocupa es que llega la hora de la comida y no quiere comer nunca el primer plato, me pide solamente la carne o el pescado y el yogur o fruta. Ya me he cansado y me he puesto seria. Le ofrezco el primer plato y si no lo quiere no le doy el segundo ni el postre. Llega la hora de merendar y le ofrezco el primer plato, llega la hora de cenar y le ofrezco lo mismo pero me lo rechaza. Con lo cual lleva tres días alimentándose del desayuno (300 ml. de leche y dos galletas) y la cena (300 ml. de leche). Mi duda es: ¿Estoy actuando correctamente?¿Qué debo hacer?
Hola Miriam. Tu hijo sabe alimentarse y por lo que leo, además sabe hacerlo bien pues en sus gustos culinarios incluye la fruta, el yogur, el pescado, la carne, etc. Pero eso a ti no te satisface completamente.
¿Es tan importante que cumpla con el orden de primer plato, segundo y postre? O lo realmente importante es que coma lo necesario y suficiente para crecer y tener fuerzas para jugar e investigar su entorno.
Valora lo que sí hace tu hijo: come variado y la cantidad suficiente para tener fuerzas, come fruta y todo ello parece que lo hace de buen grado (al menos hasta ahora, no?).
Tu empeño en ponerte seria (o sea dura, inflexible, tozuda) y de ofrecerle el primer plato a todas a horas sin darle ninguna opción más ¿A qué te está llevando?A un conflicto en el que parece que lo único que importa es quién de los dos da su brazo a torcer. Un conflicto en el que los dos estáis sufriendo: tú porque ves que tu hijo se pasa el día sin apenas alimentos y tu hijo porque seguramente se siente forzado, obligado a hacer más de lo que ya hace.
Para que los niños coman con gusto y ganas hemos de motivarlos, animarlos y jamás forzarlos. Introducirles los diferentes alimentos a pasitos, con mucha paciencia y partiendo siempre de lo que le es apetitoso, gustoso, agradable.
Tal vez tu hijo rechaza el primer plato porque le motiva más el segundo y el postre y con ello ya se siente satisfecho y bien alimentado. Si tú crees necesario que también pruebe un poquito del contenido del primer plato ¿Por qué no se lo pones todo en un mismo plato? Pescado con verduras, carne con un poco de pasta, pescado con arroz, etc. Eso sí, vigila que las cantidades sean moderadas (es preferible poco y luego ofrecer antes la merienda).
No te olvides del ingrediente principal: ¡la motivación! Felicita a tu peque (sin grandes ovaciones) cuando se acabe lo que ya come bien: -Te has comido todo el pescado, eso te va a dar la fuerza de los campeones!”, “-¡Qué bien te comes la naranja!”, “-El plátano te va ayudar a ser muy listo!”, etc. Y no lo fuerces jamás a comer lo que no desea.
Si no ha probado la verdura que también le has puesto en el plato, le animas a que lo pruebe, al menos una cuchara. Si no lo hace no lo fuerces, le apartas el plato y le puedes animar con un: “- de acuerdo, tal vez quieras probar otro día a qué saben las vitaminas de color verde que tiene la judía. Yo me la como y me encanta!” Con esta actitud, estás respetando su decisión y valorando que ya ha comido suficiente, además de darle espacio para que él mismo se decida cuando sea su momento (tal vez dentro de un mes!).
Si decide probar una sola cucharada lo fecilitas por el esfuerzo que acaba de hacer, porque es sano comer de todo y él se va hacer muy grande, etc. Pero no le insistas más por ese día. Mañana o pasado se lo vuelves a ofrecer con la misma intención: que pruebe un poquito y nada más. Y así en las semanas sucesivas: se lo vas ofreciendo, animando a que lo taste, valorando su esfuerzo y poco más.
Así se hacen los caminos firmes y seguros: pasito a pasito y con agrado y motivación. El chantaje, el ser inflexible, el forzar, el no valorar provoca actitudes de rechazo y sufrimiento.
La miel y el azúcar de caña como laxantes
La miel y el azúcar de caña contienen en su composición hidratos de carbono de cadena corta entre los que destaca la fructosa, también presente aunque en menor medida en frutas y verduras.
Los fructo-oligosacáridos (FOS), aunque tienen una función principalmente energética, al llegar al colon se comportan de una forma similar a la fibra vegetal: captan el agua aumentando el volumen de las heces y originan gases que incrementan el peristaltismo o movilidad intestinal. Por lo que ejercen un efecto laxante suave.
Además son el alimento preferido de las bacterias benéficas que habitan en el colon (nuestra flora intestinal) responsable de la fermentación y putrefacción de de los residuos alimenticios que darán lugar a las heces.
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Consulta: no come y ya no sé qué método emplear.
Heydhi comparte:
Mi hijo tiene 19 meses y recién estoy enseñándole a masticar ya que todo lo daba licuado pero ya voy 10 días intentado y solo he logrado que mastique mas no lo come. Lo que hago es meterle el agua a la boca para que lo trague. No sé si está bien o cómo hacer porque ya no sé que método emplear.
Dices: “ya voy 10 días intentado” y yo te sugiero que lo mires de esta forma: solo hace 10 días que has empezado. Por lo tanto, aún te queda mucho por hacer. Es un camino de pasito a pasito.
S
i dices ya llevo 10 días, estás transmitiéndote a ti misma y a tu hijo mucha exigencia “ya debería habértelo enseñado”, “ya deberías haberlo aprendido”. Te estás diciendo a tí misma que ya llevas días suficientes como para haberlo conseguido y al no tener el éxito que tú deseas te sientes decepcionada contigo misma. A la vez, le estás trasmitiendo a tu hijo el mensaje que ya lleva los suficientes días como para haberlo aprendido y cómo aún no lo ha conseguido te está decepcionando, te estás enfadado y ya no tienes más paciencia.
Notarías más alivio y amorosidad hacia ti y hacia tu hijo, si conectases con la actitud de que es un proceso largo, en el que tú no sabes cuál será la mejor manera, ni cuánto tardará, pero si puedes empezar por respetarte a ti misma y por respetar el ritmo de aprendizaje de tu hijo.
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Alimentos que nos aportan el calcio suficiente para nuestro organismo
Como os comentaba en mi anterior post, os detallo una lista de alimentos que aportan a nuestro organismo la cantidad de calcio suficiente, y además, son altamente asimilables por el mismo. Así no lo dañan, no lo hacen trabajar el doble, no le quitan potencia al sistema inmunitario.
Os recuerdo que no solo es importante comer para nutrirnos, sino que es mucho más importante “asimilar” o aprovechar al máximo lo que comemos.

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La leche: ¿es tan importante su consumo diario por su aportación de calcio?
Todos sabemos que la leche es uno de los alimentos que contiene más calcio y vitamina D, y lo fácil que resulta tomarla ya sea sola o bajo sus múltiples presentaciones: enriquecidas, con cereales, yogures, batidos, quesos, cuajadas… Pero ¿Sabemos si ese calcio que consumimos lo asimilamos? No basta comer para nutrirnos, hay que “asimilar” o aprovechar lo que comemos.

La leche contiene lactosa, un azúcar y caseínas, proteínas que requieren de unas determinadas enzimas digestivas para romper su estructura y hacerlas “asimilables” por nuestro organismo (es decir: que puedan llegar a la sangre para nutrir nuestras células).
Muchas personas y especialmente al hacernos mayores, carecen de la cantidad suficiente de estas enzimas, por lo que la toleran mal y sufren frecuentes trastornos digestivos como diarreas o estreñimiento, acidez y flatulencias.
Las caseínas mal digeridas son origen de otros múltiples trastornos ya que por un lado ensucian las vellosidades de nuestro intestino y limitan la absorción de lo que comemos. Y por otro agotan el sistema inmunitario y lo vuelven más vulnerable frente al reconocimiento de agentes patógenos, lo que da lugar a una menor resistencia a las infecciones y a un incremento de reacciones alérgicas: rinitis, sinusitis y asma. Además su consumo aumenta la producción de mucosidades por lo que se desaconseja cuando estamos resfriados o tenemos diarreas.
El yogur contiene bifidobacterias “bacterias vivas” que nutren nuestra flora y que ya las han fermentado o pre-digerido por lo que resultan más digestivos y saludables. Los quesos frescos tipo burgos o mató contienen muchas menos caseínas que los mas curados por lo que son mas adecuados.
Una alimentación rica en vegetales, legumbres y frutos secos aporta calcio suficiente y altamente asimilable. Deberíamos preocuparnos más de cómo no perder el calcio que consumimos que de la moda occidental de beber leche. Muchas veces ni siquiera nos gusta, pero como todo el mundo dice que es tan buena y necesaria…Las culturas orientales, precisamente por una carencia genética de las enzimas que la digieren, no consumían leche animal ni sus derivados, y múltiples estudios demuestran que llegan a la vejez con menos osteoporosis y sin padecer tantos trastornos menopausicos. Entoces, ¿de donde obtienen el calcio? De la soja y sus derivados principalmente.
En mi próximo post os daré una lista de alimentos ricos en calcio alternativos a la leche de origen animal.







