El dibujo infantil: la etapa del garabateo
El trazo gráfico del niño es una de las habilidades más importantes para su desarrollo: precisa la coordinación con su mano y su ojo, aprende una nueva forma de expresión, estimula la imaginación y además se está preparando para la futura escritura.
Según diversos investigadores, existen tres etapas en el desarrollo gráfico del niño. Hoy os hablaré de la primera etapa:
La Etapa del garabateo que empieza a los 2 años y finaliza a los 4.
El garabateo desordenado: surge a los 2 años aproximadamente. Cuando el niño empieza a dibujar lo hace trazando largas líneas, con movimientos rápidos y cogiendo el color de diferentes formas. El dibujo no tiene ningún sentido para él, simplemente es un movimiento espontáneo.
El garabateo controlado: alrededor de los 3 años el peque empieza a observar sus movimientos con el color con lo que está pintando. De esta manera empezará a darle un sentido a sus movimientos, a cambiar los colores y seguirá cogiendo el color de maneras diferentes.
El garabateo con nombre: sobre los 4 años es el momento en el que el niño le da sentido a sus garabatos. Traza líneas sin forma definida representando la realidad que le rodea.
Es importante saber las características de esta etapa para ofrecer al niño materiales adecuados para el inicio de sus primeros garabatos. Os comento algunas ideas prácticas:
- Ofrece a tu peque hojas grandes de tamaño DIN-A3 o papel de embalar ya que sus movimientos son rápidos y necesita espacio para esplallarse.
- Los colores gruesos son fáciles de coger. Además, recomiendo el plastidecor o color de madera. Deja el rotulador para cuando sea más mayor.
- El pincel con brocha gruesa para que el niño vea fácilmente las líneas que traza. Ten en cuenta que la pintura sea de uso escolar.
- En la etapa del garabateo descontrolado no es recomendable que le digas lo que tiene que dibujar ni le des un dibujo para que el peque lo pinte ya que no será capaz de pintar dentro del dibujo ni tendrá sentido para él. Lo más fácil para un niño que empieza a garabatear es una hoja en blanco y unos colores para que deje volar su imaginación.
Consulta: mi hija de 6 años se chupa el dedo y quiero quitarle esa manía
Yesica expone:
Hola! Tengo 26 años y soy madre de una niña que está a punto de hacer seis. Desde que era pequeña tiene manías muy feas. Desde que dejó el chupete comenzó a chuparse el dedo pero siempre acompañado de otras cosas como torcerse los dedos, o antes se los metía por el borde del pantalón, y ahora le da por chuparse el dedo y meterse otro en la nariz. Ya no sé qué hacer. Probé con ignorarla y entretenerla con otras cosas; con que no viera mucha tele y esos momentos que son los que mas lo hace; con regañarla y amenazarla; con enseñarle fotos de niños con problemas en los dientes derivados de eso, pero no hay manera!!! El pediatra sólo me dice que eso no se puede solucionar mas que con el tiempo.
Hola Yesica! Sabes, yo hice exactamente como tu peque. Hasta los siete años estuve chupándome el pulgar mientras me acariciaba la nariz con el dedo índice. Me daba mucha tranquilidad, me gustaba, me relajaba. En mi casa todos estaban empeñados en que era una manía que tenían que quitarme. Pero por más que me insistían yo lo seguía haciendo. La verdad es que necesitaba hacerlo.
Al final lo dejé alrededor de los siete años y creo que fue cuando me fui dos días de campamentos y por la noche, cuando mis amiguitas del cole vieron que me chupaba el dedo, se empezaron a reír de mí. Eso hizo que dejara de chupármelo. Esa fue mi forma de abandonar este hábito. Tu hija debe encontrar la suya y cuando esté preparada.
Lo que tú llamas una manía, más tarde aprendí que para mí era una necesidad, al igual que lo es para tu hija. Es una válvula de escape.
Es decir, es su manera de liberar tensiones, angustias, miedos, inseguridades. El chuparse el dedo le calma, es un mimo que ella misma se da.
En los momentos en que esté viendo la televisión o relajada en su cama, será cuando más lo haga. Pero por más que tú intentes quitarle estos momentos, ella buscará otros.
Regañarla, forzarla, amenazarla, chantajearla, no respetarla, burlarse de ella, menospreciarla diciéndole que eso que hace está feo, es de marranas, de niñas pequeñas, quitarle de forma brusca el dedo de la boca etc. No la va ayudar en absoluto. Más bien, la va a herir todavía más, la va a hacer más insegura, más temerosa y va a aumentar su ansiedad.
Emocionalmente tu hija necesita chuparse el dedo para calmar su ansiedad, para darse paz porque no la está obteniendo de otra forma.
Centra tu atención en atender su estado emocional. Respétala como es. No hace nada feo, ni nada malo, ni es una “estúpida manía”. Es una necesidad para darse mimo, el mimo que no encuentra, la compresión que no encuentra.
Es cierto que los dientes se los puede deformar. Yo tengo los dientes un poco hacía fuera. Pero es mucho más importante atender a la repercusión emocional que la física ¿No te parece? Lo que pasa es que lo emocional no se ve, ni se comprende tanto, pero dejo mucha más huella en la vida.
Atiende a tu peque con mimos, abrazos. Intenta comprenderla pues parece necesita una seguridad y afecto que no tiene. Está creciendo, le invaden muchos miedos y dudas y te necesita mucho. Ella no entiende el mundo que le rodea. Pero para eso tiene una mamá y un papá y está claro que está necesitando vuestra presencia sin que la juzguéis.
Ella misma ya encontrará el momento y la manera de abandonar este hábito. Eso sí, será cuando esté más segura y haya encontrado otra manera de canalizar sus sentimientos.
Consulta: ¿Cómo hacer un túnel con alambre y tela?
Laura pregunta:
“Hola, me gustaría saber como puedo hacer un tunel para mi hija tengo unos alambres y tela pero quiero saber que necesito para que este quede firme y no se valla a volcar”
He estado intentando hacer un túnel casero con alambre y una tela pero no he conseguido que fuera lo bastante resistente como para que un niño pueda jugar sin que se desmonte. Igualmente, te explico como lo he hecho por si quieres intentarlo:
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Haz cuatro circulos con un alambre resistente .
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Para hacer las dos entradas del túnel, une un círculo en un extremo de la tela y el otro círculo, coselo en el otro lado.
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Para que el túnel tenga una buena estructura, cose los otros dos círculos en el medio del túnel. Procura que la tela no pese mucho para que resista la estructura del túnel.
¡Si lo consigues eres toda una manitas! Si por el contrario, el túnel no resiste el juego de tu hija te sugiero el “plan b”: un túnel de cartón. Busca una caja de cartón de un electrodomestico grande, como puede ser el de una nevera. Abre los dos extremos para que el túnel tenga la entrada y la salida y… listo para que tu hija juegue!

Mi experiencia personal: Sufrir un aborto no deseado
Un aborto espontáneo durante los tres primeros meses de embarazo es algo bastante común. Tan común que los medicos lo ven como algo normal, algo así como pillar una gripe. Sin embargo, es muy traumático para la madre que esperaba ese bebé con ansias. No solamente se sufre un importante trastorno físico de hormonas, que en poco tiempo se han revolucionado primero por el embarazo y luego por el aborto, sino que a nivel emocional es una experiencia dolorosa para la que no estamos preparados.
Por eso he querido contar mi propia experiencia, para que le ayude a otras madres que han perdido a su bebé. Porque aunque el embarazo apenas había comenzado, si hemos decidido tener ese bebé en nuestra mente ya existía como tal, y es una pérdida real que requiere tiempo de sanación y duelo.
Lo que se suele hacer en caso de que el embarazo no prospere es intentar quitarle importancia. Algo en mi opinión totalmente contraproducente. Si se nos muriera cualquier otro familiar, a nadie se le ocuriría quitar importancia al asunto, sería una falta de respeto, una aberración. Pero en caso de un aborto espontanteo o no desado (el buscado tendrá sus otros traumas), desde los médicos hasta los familiares, todos intentan tratarlo como una gripe, como que eso no es nada o tampoco es para tanto.
Yo misma me fui a trabajar al día siguiente y me empeñé en seguir mi actividad como si tal cosa. La lentejita no había seguido creciendo y tuvieron que hacerme un legrado, pero al día siguiente a trabajar, para que no se diga. Yo, la superwoman que puede con todo.
Pero, ¡muy mal hecho! Porque me negé a sentir ese dolor que era natural y que tenía que sufrir, me negué a llorar por mi bebé, hacer el duelo, acostumbrarme a que ya no está, despedirme y dejar sanar la herida emocional. Como consecuencia me alejé de mi pareja, en el fondo le culpé porque intuí que no le importó tanto como a mi, le cogí rabia. Él pensaba que me ayudaba intentando no sacar el tema, quitándole importancia, animándome a seguir adelante. Decidimos esperar antes de buscar al siguiente. Y eso tal vez fuera otro error más, que desencadenó poco a poco otros errores y casi una ruptura.
Yo me sentía sola, sola en mi dolor, sola en mi pérdida. Pronto quise irme de casa, huir de todo, irme lejos, cambiar el rumbo de mi vida. Así por ignorar ese duelo, me inventé otros, y como perdí a mi pequeñín me asustaba siquiera pensar en el siguiente. Unos meses después, en plena crisis familiar, en vez de seguir huyendo decidí enfrenterme a mi interior y busqué ayuda de una terapeuta. Poco a poco, entendí que me quedaban muchas lágrimas que llorar y que ni siquiera podía mencionar el aborto sin deshacerme en lagrimones. Mi terapeuta me aconsejó hacer algún ritual para sanar esa herida, hacer un homenaje, un recuerdo, un adiós a ese bebé que había perdido hacía ya 5 meses.
Lo hicimos juntos, mi pareja y yo. Cogimos las primeras ecografías de nuestro botoncito y las llevamos a la montaña. A mi me pareció tétrico enterrarlas, así que durante horas buscamos un árbol bonito con un hueco. Y cuando encontré uno que me gustaba, las dejamos allí en un lecho de hojas verdes y lo tapamos con unas florecillas. Allí mismo empezé a imaginarme cómo iríamos de excursión a ese lugar otro año con nuestros futuros hijos. Lloré una vez más, pero me despedí.
A partir de entonces he trabajado duro en volver a estar a gusto en mi pareja, en aceptar ambos que cada uno tiene su tiempo y su manera de sufrir las pérdidas. Estamos intentando quedarnos embarazados de nuevo con ilusión y sobretodo con la seguridad, de que pase lo que pase, nuestra pareja ahora esta más fuerte y más unida.
Mi consejo a las madres que han tenido un aborto no deseado es primero llorar todo lo que nos de la gana y más, reconocer que nos duele y que es normal que nos duela y nos apene; quedarnos en casa el tiempo que necesitemos, hablar mucho con nuestra pareja, compartir los sentimientos, aunque no sean los mismos, respetarse entre los dos. También es bueno contar con ayuda de un terapeuta que nos pueda guiar para reconocer los verdaderos dolores y errores, antes de cometer demasiados y comprometer la relación.
Y al final, cuando estemos preparados es buena idea hacer alguna despedida, la que nos parezca adecuada y bonita – desde encender una vela, guardar las ecografías en un bonito sobre, hasta hacer un viaje con nuestra pareja o plantar un arbol. Cualquier cosa simbólica que nos sirva de recuerdo, que nos ayude en sanar la herida, despedirnos.
Seguramente pronto se creará de nuevo una vida en nuestro interior. Yo me lo voy a tomar con alegría, con mucha ilusión, sin miedo. Ya he aprendido que una vez concebida, esa vida tiene su propio destino y durará lo que dure, pero yo voy a cuidarla con todo mi amor y alegría. Y mi pareja estará allí para apoyarme.
Una lectora de Edukame
Video: “En el vientre materno”
Hace unos tres años National Geographic realizó un documental impresionante sobre el desarrolllo del embarazo desde la concepción hasta el parto. Para detallar todo el proceso se basan en la investigación científica combinando imágenes reales con otras realizadas por ordenador.
Hoy os presentamos el primer fragmento: La concepción y la herencia genética.
¡En los siguientes post os iré presentando los sucesivos fragmentos del documental!
Consulta: no entiendo ni tolero a mi hija
Ayme expone:
Tengo una niña de 5 años la cual no le hace caso a nadie. Es muy berrinchuda y siempre quiere llamar la atención de una manera que a la gente le cae mal. Es mi hija lo entiendo, pero hay veces que no la tolero. Ya no sé que hacer. Hay momentos en que lloro de desesperación porque ya nada me funciona. Ya asistí con un psicólogo pero a ella no le veo cambio alguno. Ayúdenme por favor, no sé que hacer.
La relación entre tu hija y tú no sólo depende de ella, si no sobre todo de ti. Ella aprende de tus respuestas. Con su conducta está provocando que tú la atiendas, está llamando tu (vuestra) atención. A ella no le importa nada quedar bien o mal con el resto de las personas.
Ella sólo quiere tu atención y siendo “berrinchuda” es como lo está consiguiendo. Pero claro, es una atención en negativo, con enfados, gritos, poca tolerancia. Una atención que os hace daño a las dos.
Esperas el cambio en ella, por eso la has llevado al psicólogo (que seguro le habrá sido de ayuda) y aún así no ves que haya mejorado. Ayme, el cambio ha de venir sobre todo de ti.
Nuestros hijos, desde el mismo momento de la concepción son fruto de nuestra manera de sentir, de pensar, de reaccionar, de entender la vida. Así, en función de cómo seamos los padres y de cómo nos relacionemos con ellos, así son nuestros hijos.
Estoy segura que si aprendes a mirar a tu hija de otra forma mucho más amorosa, en positivo, tolerante, poniendo límites cuando sea necesario y siendo flexible en otros, seguro se establecerá entre vosotras otro tipo de relación. Ella captará que se siente más querida y respetada porque tú has cambiado y ambas empezareis a disfrutar más del día a día, del compartir momentos, cosas.
¿Cómo haces para aprender a mirar a tu hija de otra forma? Busca ayuda profesional. Un terapeuta, un psicólogo que te ayude a darte cuenta qué aspectos de tu hija te hacen sentir mal y te ayude a profundizar en ti misma para sanear esos puntos. El cambio no ha de venir de tu hija, si no de ti.
Esta tarea que te propongo no es fácil, pero sí vital. Confía que si te implicas, sesión tras sesión te irás dando cuenta de aspectos de tu carácter, de tu forma de ser que son tuyos pero que estas poniendo de forma inconsciente (proyectando) en tu hija. Cuando puedas sanear estos aspectos, limpiarlos desde ti, verás como poco a poco podrás acompañar a tu hija es su proceso de crecimiento con mucha más tolerancia ycompresión. Entonces ambas podréis disfrutar de una relación madre-hija en la que prime lo amoroso, lo positivo, las risas, la tolerancia y el respeto.
Ser padres no es nada fácil. Cuando fuiste madre no te otorgaron un manual de instrucciones de cómo hacerlo mas o menos bien, ¿verdad? Haces lo que puedes y cómo sabes. Ahora date la oportunidad de aprender más de tu interior, emprende un camino en el que no sólo saldrás tú muy beneficiada, sino que además tu hija lo necesita.
Video: mi mamá me ha dado permiso
Otro anuncio divertido de un popular fabricante de preservativos donde se ironiza sobre el comportamiento infantil y la tolerancia por parte de los padres.
A pesar del final picante, el comercial juega con el dilema de hasta qué punto se puede conceder todos los deseos a nuestros hijos.
¿Es conveniente frustrar o no?
Consulta: mi hijo de 3 años sólo come purés
Magdalena expone:
Hola, mi consulta es la siguiente, mi hijo va a hacer 3 años y solo come purés. A veces me pide lo que comemos nosotros se lo mete en la boca y no mastica. A veces se lo traga sin masticar y claro se atraganta(no sé qué hacer). Otras está horas con un bocado en la boca. Me gustaría algunos consejos para pasar esta etapa tan dificil para él y para nosotros. Gracias.
Magdalena, tu hijo necesita aprender a masticar. Le puedes enseñar sin exigirle, sin forzarle, sin enfadarte, pero te animo que ya no dejes pasar mucho más tiempo pues de lo contrario te será aún más difícil.
Lo mejor es motivarlo de forma diaria, constante. Que a su edad coma sólo triturado supone que lo seguís tratando como un bebé. Y aunque imagino que para ti será más cómodo satisfacer a su demanda, no le estás haciendo ningún favor.
Anímalo, motívalo a crecer “los niños mayores tienen dientes y los usan para morder los alimentos; yo soy mayor y mira como uso mis dientes para comerme este plátano”.
“Ñam, Ñam” mastica de forma exagerada delante de él. Muéstrale con diversión cómo mueves tu mandíbula al comerte una patata y luego anímalo a que te imite “¿a ver tú como usas tus dientes para morder?”. Haz ruidos con la boca, con los dientes. Si lo que comes hace ruido (como una tostada) hazlo con la boca abierta para que él te pueda oir “¿a ver si cuando tú lo masticas también hace ruido?” ¡Que divertido!
No te preocupes por las formas (los modales), lo primero es que se anime a masticar, que le motive, lo encuentre divertido porque para mamá también es divertido. Trasmítele lo importante que es masticar para que sus dientes estén sanos, se hagan fuertes y se pueda hacer mayor como papá, para que su mandíbula no se aburra, para poder hacer cosas de mayores.
Empieza por alimentos blandos y se los cortas a trozos muy pequeños. Cuando le presentes el plato déjale bien claro que hoy no habrá puré, “hoy vas a comer comida de mayores, mira ¡como la mama!”Y que trocito a trocito lo vaya masticando. Al principio puede que se canse enseguida y coma poco. No te preocupes en absoluto, ya comerá más después o en otro rato. Pero sobre todo, no le prepares otra comida en ese mismo momento.
Tal vez te iría bien combinar al mediodía comida de mayores, a la noche sopa o puré pues este aprendizaje debe ser progresivo. Se trata que se vaya acostumbrando a masticar, a otras texturas, otros sabores y para ello necesita tiempo. No lo conseguirá en una semana ni en dos!
Si come poco (o muy poco) no lo fuerces, no le insistas, no te enfades y no te desesperes. Le retiras el plato y con lo poco que haya comido será suficiente por ese momento. Al cabo de una o de dos horas le puedes ofrecer la merienda. Lo mejor es adelantarles las tomas de comida pero no acabes haciéndole un puré pues entonces tu hijo no se esforzará en este nuevo aprendizaje que para él le resulta costoso.
Te recomiendo que en este proceso te leas el libro del pediatra Carlos González Mi niño no me come. Te ayudará a comprender más cosas de los peques con respecto al acto de comer.






