Grupo de Encuentro para compartir y aprender
Seguimos trabajando en nuestro proyecto de ofrecer otras vías, recursos, reflexiones y momentos para mejorar la comunicación y la relación con los más pequeños. Tras la realización de los diferentes talleres “lenguaje emocional entre padres e hijos”, ahora ofrecemos un nuevo espacio quincenal para seguir compartiendo y aprendiendo.
Un espacio abierto a cualquier persona que necesite orientación, ayuda, acompañamiento o desee mejorar y avanzar en el terreno personal
Padres, madres, abuelos, educadores, maestros, monitores, tíos, amigos….. se encuentran con la dificultad de no saber cómo entender o ayudar a los bebés/niños/adolescentes ante conductas “rebeldes, caprichosas, tozudas, desobedientes, lloronas, de queja continua, etc”. O qué hacer ante sentimientos de culpabilidad, rechazo, agobio, mal humor, estrés, etc.
Poner la mirada en ti, en tu voz interior, en tu manera de pensar, en tu manera de sentir, en lo que transmites y en cómo lo transmites será tu mejor herramienta para avanzar y mejorar tu comunicación y relación con los demás (niños o adultos) y en el bienestar contigo mismo/a.
Crearemos un ambiente grupal de confianza para trabajar de forma cómoda y dinámica aquellos aspectos que veamos te ayuden a avanzar.
Fechas del Grupo de Encuentro dos jueves al mes de 19h a 20.30h. Sólo 50€ mensuales
18 de Marzo.
8 y 22 Abril.
13 y 27 Mayo.
10 y 17 Junio
Terapeutas Gestalt: Cristina García y Maria Inés Gómez
Lugar en Centro Arena : C/Aragón, 346 pral.D Barcelona. España.
Si estás interesado, si tienes dudas en qué te puede ayudar, si el horario no se ajusta del todo, si quieres probar, si deseas más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Contacto: edukame.com 678 71 50 60 – www.centroarena.com 93 0008460
Consulta: se despierta por la noche y me pide un biberón
Pilar consulta:
Hola, soy madre de un niño de 26 meses y dentro de poco nacerá mi segundo hijo. Creo que con su edad debería dormir toda la noche de un tirón, pero se despierta más o menos a la misma hora para pedir el bibi, que suele ser a las 4 ó 5 de la mañana, a veces incluso, vuelve a pedirlo a las 7. Creo que he cometido el fallo de no habérselo quitado a tiempo y haberle enseñado que por la noche se duerme y que el desayuno es nada más levantarse. Obviamente no sé qué hacer, dejarle llorar y no atenderle, es la solución?, os agradecería que me dieraís un consejo porque yo también tengo que descansar. Un saludo y gracias de antemano.
Hola Pilar! Seguramente, cuando tu peque se despierta desea tu atención y sabe como conseguirla, cómo hacer para que le atiendas, lo mimes, estés por él. Te pide el biberón y tú complacientemente se lo das. Si su petición hubiese sido más “extraña” como ver la tele a las 4h de la madrugada te hubiera sido más fácil decirle “No. Ahora es hora de estar durmiendo”.
Romper este ciclo te va a suponer un tiempo de dedicación, esfuerzo, constancia. Tu peque se va a quejar pues cuando vea que su petición no es aceptada se va frustrar, y con ello, enfadar, llorar, patalear, no querer seguir durmiendo, etc.
No entiendas que tu niño actúa así por ser un malcriado, caprichoso, consentido, etc. Simplemente, él ha utilizado sus recursos para obtener sus deseos (ser atendido por la noche), y lo ha conseguido durante sus dos años de vida. Cuando quieras cortar este ciclo, obviamente, sus primeras reacciones no serán de silenciosa aceptación.
Plantéate cuándo quieres que se acaben estos despertares y le explicas que el biberón se toma antes de ir a dormir o al despertarse para el desayuno (aunque a los dos años ya no debería tomar en biberón, sino papilla en plato y con cuchara. Tal vez este podría ser un cambio que le motivara a querer hacerse mayor).
Tras esta explicación cuando se despierte por la noche le dices que le ayudarás a conciliar de nuevo el sueño pero que ya acordasteis que por la noche no se come ni se bebe “tranquilo te acaricio un poquito para que te venga de nuevo el sueño. Cuando sea de día desayunaremos juntos”.
Seguramente llorará. Acompáñalo en su sentir. No hace falta que te enfades con él, pero entiende que se muestre así y respétalo. Permite su expresión y anímale a concilar de nuevo el sueño. Para este nuevo aprendizaje necesitará tiempo, así que hazte a la idea que tal vez tengas que estar por unas semanas levantándote para acompañar a tu hijo en su frustración. Pero es un proceso que a la larga os ayudará a ambos. A él le ayudará a crecer, a hacerse un poquitín más mayor, y a ti, a que puedas dormir más (o a estar en breve por el nuevo bebé, que ya será mucho…).
Mi hijo es celíaco ¿Qué puede comer?
La celiaquía no es una alergia ni una enfermedad, es una intolerancia al gluten, proteína contenida en la mayoría de cereales, que causa inflamación del intestino delgado y un aplastamiento de sus vellosidades responsables de la absorción de los alimentos.
Su origen es genético y hereditario. Suele manifestarse ya en la primera infancia aunque puede pasar “desapercibida” incluso hasta llegar a adultos. Sus signos mas frecuentes son diarreas, vómitos, hinchazón abdominal y pérdida de peso pudiendo llegar a desembocar en una posible desnutrición.
Los cereales prohibidos son: trigo, cebada, centeno y avena.
Hay otros cereales sin gluten que pueden hacer mas fácil una dieta infantil variada y correcta, con la incorporación de alimentos “fuente de energía” ricos en hidratos de carbono. Se cocinan de forma similar al arroz con cualquier caldo vegetal, de pescado de carne o con pastillas de caldos concentrados, combinan con todo tipo de verduras y contienen vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales. Sus harinas son materia prima de papillas, pastas, pan y bollería aptas para celíacos, que incluso por su sabor pueden utilizarse en la cocina habitual de los no celíacos pasando totalmente inapreciado su diferente origen.
Estos cereales son: arroz, maíz, mandioca. Y los menos conocidos: mijo rico en magnesio, hierro y vitamina B, gran alimento para el cabello y las uñas. Para cocinarlo usa 4 volúmenes de agua por cada volumen de mijo hirviendo unos 45 minutos. Y quinoa falso cereal ya que proviene de la familia de las espinacas, muy rico en proteínas, minerales y aminoácidos. Lo cocinas usando 2 volumenes y ½ de agua por cada volumen de quinoa hirviendo 10 minutos.
No confundir los cereales con tubérculos y rizomas como zanahoria, patata, yuca, boniato. Con frutos secos, castañas, algarrobas, bellotas. Ni con semillas como las de lino, sésamo, pipas de girasol y calabaza. Todos ellos sin gluten
El papel de padre en el embarazo
El camino hacia la paternidad presenta una oportunidad de crecimiento personal que frecuentemente va acompañada de estrés y ansiedad, debido a la necesaria adaptación a los cambios en los roles y estilos de vida a los que el padre tendrá que hacer frente y asumir, especialmente si se trata de su primer hijo/a.
Estos cambios pueden producir estados de verdadera ansiedad en algunos hombres si el embarazo no ha sido programado o deseado, como consecuencia de una mayor presión en su responsabilidad y al desempeño de su nuevo rol.
Esta inquietud puede aumentar al final del embarazo debido a la imprevisibilidad del momento del nacimiento, por la falta de control del dolor en la madre en el momento del parto y saber si va a ser capaz de responder correctamente en su papel como padre.
Para ayudar al futuro padre es importante conocer cuáles son sus necesidades y empezar a reforzar el vínculo entre padre e hijo:
• Es importante que el padre acuda a las clases de preparación al parto. Pueden ayudar mucho a asumir sus nuevos roles y alivian su estrés ante el cambio. El conocimiento de como se va a desarrollar el parto, conocer los signos de alarma, etc…
• Escuchar música suave con la madre, cada día escoger momentos para acariciar y abrazar el abdomen de la madre, tocarlo para sentir los movimientos fetales. Después masajear suavemente la espalda de la madre. Le ayudará a aliviar tensiones y a relajarse. Para ello utilizaremos por ejemplo, un aceite natural de almendras dulces.
• Hablarle en tono cariñoso al bebé, cantarle, estar atento a sus cambios de actividad.
• Ayudar a preparar la canastilla, amueblar la habitación del bebé.
• Hablar del bebé, llamarlo por su nombre.
• Imaginar al futuro bebé, verse a sí mismo como padre.
El apoyo emocional al futuro padre facilita la adaptación de la gestante al embarazo, le ayuda a disfrutar de él y comparte lo más importante, el proceso de desarrollo de un hijo.
Una responsabilidad para siempre, compartida.
Educación emocional en el útero materno
En edukame sabemos lo necesario que es cuidar, escuchar, acompañar, orientar a la madre embarazada en sus diferentes vivencias emocionales (alegría, tristeza, miedo, inseguridad, rechazo, etc.) para poder disfrutar realmente de su embarazo y, con ello, ayudar también en el buen desarrollo del bebé.
En este sentido, os invito a que busquéis 28 minutos de vuestro tiempo para ver este reportaje del mítico espacio televisivo Redes, en el que el conocido divulgador científico Eduard Punset revela desde la parte científica que para el buen desarrollo del bebé (y para su futura vida adulta) es tan importante la alimentación de la madre durante el embarazo como su estado emocional: sus sentimientos, sus preocupaciones, si tiene estrés, si le angustia algo, si está más tiempo contenta que malhumorada, si la relación con la pareja es buena, le ayuda, etc.
Sabemos que comadronas y médicos recomiendan a la mujer embarazada tener un pensamiento positivo y no hacer más cosas de las necesarias, tomarse tiempo para el descanso, relax, disfrute para no sufrir estrés, pero ¿Cómo se consigue eso? Y si estoy triste, enfadada, preocupada, nerviosa ¿Cómo puedo hacer para no dañar a mi bebé? Por este motivo yo me puse a trabajar en crear el grupo de “Acompañamiento emocional durante el embarazo”.
Consulta: mi bebé rechaza la fruta
Vanesa consulta:
Hola tengo una bebé de cinco meses y me gustaría que me echarais una mano. Mi pequeña empezó a comer la fruta a los cuatro meses y se la comía muy bien pero cayó malita y ya no la quiere. Antes se la hacía yo pero ya no quiere ninguna, ni la que yo le hago ni los potitos de frutas. He probado de todas las marcas y no hay nada que hacer ¿Me podríais ayudar? Muchas gracias.
Vanesa, la mejor manera de ayudar a tu peque es motivarla sin forzarla. Puede que este supuesto rechazo a la fruta sea pasajero, pero si tú le insistes demasiado, la fuerzas o te enfadas con ella por este hecho puede que lo que consigas sea aún más rechazo.
Como madre sabes que tu peque necesita comer fruta, necesita de sus vitaminas por lo que le vas a ir mostrando a tu peque lo bueno que es comerla. Quiero decir, potencia desde lo positivo, desde lo agradable la importancia de la fruta. Aprovecha cualquier momento cotidiano para que tu peque se contagie de tu motivación y de tus mensajes positivos (verbales y no verbales):
1) Huele una naranja y compártelo con tu bebé, pélala y haz un adorno con su piel mientras te vas comiendo sus gajos. Mientras comes vas diciendo en voz alta “que buena que está, como me gusta, que fuerte me voy a poner, etc”.
2) Que mamá y papá coman fruta delante de ella y de forma natural (sin exagerar) hablen de su buen gusto, su olor, de cómo la están disfrutando, “- Está buenísimo este plátano ¿Quieres probarlo papá?, – Sí claro, y tu prueba esta pera que está muy dulce. – Y tu (al peque) quieres también probar este plátano (y le animas a que por lo menos lo chupe)”. Si no quiere, lo aceptas y sigues hablando con papá de lo sano que es comer fruta.
3) Tal vez puede ser un buen momento para dejar de darle la fruta triturada y empezar a presentarle la fruta blanda a pequeños trozos y que la coja ella con las manos. La presentación y textura diferente pueden ser una buena motivación.
Poco a poco tu hija se irá impregnando de esta “buen rollo” con respecto a la fruta y al no forzarla seguro que en algún momento decidirá probarla. Ten paciencia y no la obligues. No es nada grave que esté dos meses (tal vez menos o tal vez más, sin comer fruta!)
Náuseas y vómitos en el embarazo
Las náuseas y vómitos en el embarazo es una de las consultas que más frecuentemente realiza la embarazada. Afectan entre el 50% y 80% de las embarazadas, entre las 4 y 14 semanas de gestación.
Los síntomas pueden ser de ligeros a moderados y no influyen de forma negativa en el correcto desarrollo del embrión o en la salud de la madre.
Lo consideramos excesivo cuando aparece más de 3 u 4 veces al día e impide retener los alimentos o los líquidos durante un periodo de 24 horas. Entonces pueden aparecer síntomas mucho más severos, como pérdida de peso, deshidratación y desequilibrios en los electrolitos. Lo pasaríamos a llamar hiperémesis gravídica y sólo ocurre en un 1-2% de las embarazadas, con un aumento de incidencia de bajo peso al nacer.
Causas:
Las náuseas y vómitos en el embarazo tienen un origen multifactorial en el que intervienen factores hormonales (niveles altos de la hCG Gonadotrofina Coriónica), psicológicos (como el estrés, depresión o ansiedad), biológicos (como la hipoglucemia del ayuno con mayor frecuencia en la mañana y en los primeros meses del embarazo) y genéticos (hermanas o madres que también hayan tenido náuseas y vómitos en sus embarazos).
Consejo alimentario:
- Sería conveniente que hicieras comidas ligeras y frecuentes y en pequeñas cantidades.
- Si las náuseas y vómitos son por la mañana, ten a mano en la mesita de noche alimentos ricos en carbohidratos como unas galletas, unas tostadas o cereales para comer antes de levantarte de la cama.
- No comas alimentos ricos en grasas, fritos, picantes o muy calientes.
- Evita tomar café y té.
- Evita la comida con olores intensos o de guisados que te produzcan malestar.
- No te tumbes justo después de comer.
- Evita aquellos alimentos que puedan ser menos o peor tolerados.
- Tomar una rodaja de limón o lima puede ayudarte.
Recuerda:
No desesperes. Generalmente suelen resolverse solos antes de las 16-20 semanas de gestación.
Evita en todo lo posible el estrés y situaciones que te alteren emocionalmente.
Practica regularmente sesiones de relajación para aliviar tensiones y cuida tu alimentación.
Ante cualquier duda consúltalo siempre con tu matrona o tu ginecólogo/a.
Consulta:mi hijo de dos años no comparte sus juguetes
Sandra expone:
Mi hijo no me hace caso en nada y no presta sus jugetes o se los arrebata los demás niños. Si el juguete es suyo hasta les pega por no prestarlo. Ya le expliqué y no entiende que tiene que prestar y compartir.
Sandra tú te enfadas porque crees que tu hijo te desobedece a capricho. Tú le pides que comparta y él se niega y eso es lo que te enfada. Pero entiende que tu hijo no lo hace por ser un desobediente, ni un caprichoso. Tu niño, al igual que todos los niños del mundo, no sabe compartir.
Una de las características que Piaget destacó en su teoría sobre el pensamiento infantil (a diferencia del pensamiento adulto), es que el pensamiento del niño hasta los seis años es egocéntrico. Es decir, ellos son el centro de su pequeño mundo y por tanto todo es de ellos y para ellos. Les cuenta mucho ponerse en el lugar de los demás, tener en cuenta a los demás, y por su puesto, les cuesta mucho compartir sus cosas. La frase más común en boca de un niño o niña pequeño es “esto es mío, mío y no te lo doy”.
Son muchas las escenas que se dan en los parques infantiles o guarderías de niños “peleándose” por subir a la vez en un tobogán o querer los mismo juguetes.
El niño que está jugando en la arena del parque y ve a su lado un cubo con una pala piensa: voy a coger ese cubo para llenarlo de arena. Se dirige todo decido al cubo y lo coge sin pensar nada más (sin pensar ¿de quién será? ¿Me lo dejarán? ¿Se enfadará su dueño? Luego lo devolveré, espero no romperlo….). Cuando viene el dueño del cubo a reclamarlo, el niño le contesta: “no te lo doy, es mío”. Y efectivamente, para él así.
Los adultos que ven esta escena son los que piensan (y juzgan): que niño más egoísta, caradura, mal educado, abusón, aprovechado y un largo etcétera. Pero nada de eso es cierto, simplemente es un niño como todos los demás, que hasta que no sea más mayor no sabrá compartir por propia iniciativa.
Sandra, además tu hijo, es un valiente soldado que defiende a capa y espada lo que él considera que es suyo. Es un pequeño con mucho carácter. Por más que le expliques y expliques que debe compartir, le estás pidiendo algo muy difícil para él y que tardará unos cuantos años en comprender realmente.
Tu labor se traduce en ir enseñándole poco a poco las ventajas de compartir. Resalta los momentos en que SI presta algo a un amiguito (aunque sea un pequeño gesto), diciéndole “vaya que generoso eres, seguro que a tu amigo le habrá gustado. Eres muy generoso”. No le obligues a dar lo que no quiere, le puedes animar “es más divertido compartir, así él también te dejará sus cosas, etc”
No esperes que obedezca a tus palabras de forma inmediata. Dale tiempo, pues te repito que le estás pidiendo algo difícil para él y necesita tiempo para aprenderlo. Le puedes ayudar mucho ofreciéndole frecuentemente mensajes positivos y motivadores, y sobre todo, respetando su ritmo. No lo obligues siempre a dar lo que no quiere.
Eso sí, cuando pegue o muerda por defender lo suyo, intervienes de forma contundente sobre el hecho de morder o pegar “si pegas haces daño, con la boca se dan besos, le podrías dar un beso para curarlo de tu golpe…”, pero no combines ambos temas: el pegar y el compartir.










