Tres pasos antes de corregir una conducta | Edúkame

Tres pasos antes de corregir una conducta

Cómo corregir una mala conducta

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Recuerdo una madre en un parque que le decía a su hija de unos tres años, ¡cómo no quieres compartir tu juguete, nos vamos a casa! Por supuesto, no se fueron a casa pero resultaba fácil condicionar la conducta de la niña bajo la amenaza de irse a casa.

Escenas similares se repiten cada día entre padres e hijos, pero yo me pregunto si nuestro deseo es que los niños aprendan a compartir, a veces antes de tiempo, o quedar como buenos padres delante de otros.

Habitualmente corregimos a nuestros hijos de manera improvisada. Si se porta mal, aplicamos una consecuencia, la que sea, y si se porta bien le premiamos con el fin de que lo siga haciendo. Pero considero, que para que nuestra forma de educar resulte más reflexiva que improvisada, deberíamos tener en cuenta tres aspectos:

Primer paso: tener en cuenta

En primer lugar, antes de corregir la conducta deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

1. Saber si la conducta es propia de la edad o no, porque no es lo mismo no compartir a los tres años de edad que a los ocho.

2. Saber si las normas están claras para el niño, para esto resulta muy interesante mostrar las normas por medio de imágenes. Siguiendo con el ejemplo, la niña debería saber por sus padres sobre la importancia de compartir y usar cuentos de refuerzo: sobre la amistad, el compartir juguetes, los hermanos, etc.

3. Conocer su estado físico y psicológico, ya que hay niños que cuando están cansados o tienen hambre no responden de la misma manera que cuando están descansados.

4. Conocer las causas que suscitan la conducta, si busca llamar la atención, poder, vengarse o darse por vencido.

5. Conocer quien ejerce de maestro de la conducta inadecuada. Los niños son imitadores natos, lo que no queremos que hagan tendremos que evitar hacerlo en su presencia. Y lo que sí queremos que hagan motivarlo y destacarlo. Siguiendo con el ejemplo, cada vez que tu compartas, o papá o el hermano o un amiguito destacalo (sin exagerar) “Yo comparto contigo mi cepillo del pelo, ¿te gusta verdad?”. “Tu hermano te ha dejado su muñeco qué generoso es”,etc.

Segundo paso: actuar en positivo

En segundo lugar, una vez que tenemos claro que debemos intervenir será conveniente hacerlo sin humillar y evitando  descargar nuestro malestar sobre ellos.

Tercer paso: enseñar habilidades

El tercer paso quizás sea el más importante, se trata de hacer borrón y cuenta nueva con un abrazo. Este es el tiempo de hablar sobre lo que ha sucedido, enseñar alternativas para próximas veces, ayudar a identificar las emociones que le han llevado a comportarse como lo ha hecho y sobre todo un tiempo para enseñar sin reproches.

Nuestra labor es enseñarles a ser autónomos para que desarrollen una sana autoestima que les ayude a relacionarse con los demás de forma adecuada, por eso es aconsejable invertir más tiempo en enseñar la conducta adecuada que en corregir continuamente la inadecuada, los niños igual que las plantas se sienten asfixiados cuando les apretamos demasiado.

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Escrito por:

Leticia Garcés
Leticia Garcés

Pedagoga. Orientadora y formadora familiar

Web: www.padresformados.es Perfil G+: ver

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