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Niños con transtornos del sueño

He aprendido a escucharte

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 Las madres que tenemos hijos con trastornos del sueño, buscamos a diario soluciones a este problema. Ya no solo por nuestro descanso sino por no ver a nuestro hijo sufrir. El niño que no duerme correctamente se despierta malhumorado, caprichoso, no quiere comer, no quiere jugar...

Aplicamos todas las recetas que nos dan, incluso algunas familias se rinden ante el método Estivill sin éxito alguno y con el trauma que supone para los padres y para el niño verse en esa tesitura.

Como profesional y seguidora de la Pedagogía de Rosa Jové, conocía muchos métodos y ayudaba a muchas familias a establecer correctas rutinas del sueño, hasta que llegó mi hijo y rompió todos los esquemas y todas las teorías que acumulaba en mi cabeza.

¿Qué ocurre cuando nada de lo que nos enseñan funciona?

¿Qué hago cuando mi hijo sufre por la falta de descanso? ¿Qué hago cuando yo misma estoy tan cansada que no le puedo ayudar?

Mi experiencia me ha enseñado a escuchar a mi hijo y sus necesidades, dejando que mi instinto me diese las pautas a seguir.

Mi hijo lloraba todo el día y toda la noche desde que nació. Estaba siempre irritable, me rechazaba, rechazaba la comida. No os hablo de un simple llanto sino de luchar con uñas y dientes con sus apenas cuatro kilos para que no le dejásemos tumbado. Sólo le consolaba y eso eran algunos ratos el momento de la toma.

Diagnóstico reflujo gastroesofágico

Tras recorrerme todos los pediatras que pude y aguantar diagnósticos triviales y críticas de todo tipo: gases, dolores intestinales, es que le das de comer mucho... todas las primerizas sois iguales...; A los cinco meses fue diagnosticado de reflujo gastroesofágico con esofagitis severa.

La comida salía de su estómago y le quemaba. Cuando le tumbabas era aun peor y por eso se ponía tan nervioso. Comenzamos a medicarle pero los problemas ya traían enraizados cinco meses de miedos.

En esos meses,con mucha ayuda de mi familia porque sola no lo habría conseguido y el instinto de una madre, encontramos la forma de ayudar a Angel. Le daba las tomas a demanda porque eso le calmaba y cuando estaba muy cansada y no me había subido la leche, le preparaba una toma pequeña de biberón en espera de que yo consiguiese descansar un poquito.

La solución la tenía yo: escucharlo y sentirlo

¿ El dormir?, ¿qué método funciona en un niño al que se le sale la comida del estómago y da gritos de dolor y miedo? Intenté elevar el colchón, compré uno especial con una cuña, dormir con él....

Cada día experimentaba algo que le consolase pero la solución la tenía en mi mando. Sólo tenía que escucharle y sentirle. Busqué una posición cómoda para los dos en la que él se colocaba prácticamente de pie pero recostando todo su peso encima de mi y yo semisentada en el sofá para poder descansar. Esta postura le relajaba y a veces hacía siete horas seguidas de sueño.

Así hemos dormido hasta que ha cumplido los catorce meses aunque ya desde los diez comencé a trabajar los miedos para tumbarse, siempre jugando, sin forzar las situaciones , mostrándole mi comprensión y mi amor y hemos ido haciendo pequeñas siestas juntos en la cama, algunas noches comenzábamos durmiendo en la cama aunque acabásemos en el sofá, pero todo con mucha paciencia, mucho amor y mucha esperanza en que todo podía cambiar.

Vaciaba mis miedos y el cansancio llorando

Había días que las fuerzas me flaqueaban y todo mi mundo se desplomaba. En esos momentos "sacaba la basura de mi interior", dejaba aflorar los miedos, el cansancio, los reproches, los enfados, lloraba todo lo que necesitase porque el estres también aparece aunque el amor de madre sea muy grande, pedía ayuda a mi marido o a mi familia para descansar y tras recuperarme volvía a la carga con nuevas fuerzas y nueva ilusión.

Angel tiene 18 meses y es un niño muy activo, despierto y muy feliz. Dejó su tratamiento para el reflujo hace dos meses. Ha superado su miedo a la comida.

Cubrir sus necesidades no es malcriarlo

¿El sueño? Seguimos trabajando en ello. Siempre estoy atenta a sus necesidades porque esto no es malcriarle sino aportarle seguridad para lo que vendrá en su vida.

Practico colecho. Tiene entre cinco y doce despertares nocturnos y el primer momento de la noche es horrible por lo nervioso que se llega a poner al ver que tiene que ir a la cama. En su momento lei sobre el masaje sacro-craneal y estamos trabajando con un osteópata que por ahora sólo le relaja y si finalmente funciona para el sueño os lo contaré.

No tengo prisa, solo quiero que sea feliz y trabajaré sus miedos con toda la paciencia del mundo. Nadie me dijo que fuese fácil. Solo me dijeron que merecía la pena el esfuerzo y ya lo creo que merece la pena. Le amo con más fuerza de la que nunca llegué a pensar.

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Escrito por:

Charo Palacios
Charo Palacios

Pedagoga experta en terapia infantil, atención temprana y logopedia

Web: Proyecto Ariadna Perfil G+: ver

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