Me he enfadado, te he castigado y te quiero | Edúkame

Me he enfadado, te he castigado y te quiero

El niño necesita sentir que sus padres siempre lo quieren

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Una de las cosas más importantes para un niño son la seguridad y la estabilidad que sienten, que no siempre es la que los padres creemos que tienen. Muchas veces nos fijamos en lo material en lugar de lo sentimental, sin darnos cuenta que un niño se alimenta de amor más que de juguetes y nos olvidamos de su seguridad afectiva.

Ellos necesitan esa confianza y por y eso tenemos que darles la certeza de que por muy mal que vayan las cosas o por muy mal que se hayan portado, no duden nunca que siempre les queremosA menudo muchos padres/abuelos tenemos la costumbre de utilizar el cariño como estrategia para conseguir que nuestros pequeños hagan algo o dejen de hacerlo, utilizando frases como:

"Con lo que yo te quiero y no me quieres dar un beso" O enfatizar los enfados diciendo "¡Ahora no te quiero, déjame!; ¡Estoy enfadado, no te quiero!" Que aunque parece broma y no lo sintamos así, para los niños es muy serio.

Esto a los peques les hace dudar de lo único que anhelan de sus padres/abuelos: querer y ser queridos. Para ellos nuestro amor es demasiado importante como para hacerles dudar de ello (¡ni por un segundo!), por muy mal que se hayan portado.

Es más, incluso sin utilizar esas frases los niños cuando nos enfadamos o les castigamos por algo, sienten que en ese momento no les queremos. Ellos no entienden que papá puede estar enfadado y seguir queriéndolo. La mayoría de las veces las lágrimas son más por esta incerteza que por el enfado (o castigo) en sí.

Podemos ayudarles diciéndoles "-Papá está muy enfadado contigo pero eso no quiere decir que no te quiera. Estoy enfadado y te quiero".

Cuando el enfado ha pasado es bueno transmitirles con naturalidad y calma que nunca les dejamos de querer. "-Me he enfadado contigo porque has pegado a tu hermana. Me he puesto muy serio  pero no he dejado de quererte. Aunque me enfade contigo te quiero siempre, igual que cuando estoy alegre y jugamos."

Esto les da la seguridad que necesitan para seguir disfrutando de su dulce infancia.

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Escrito por:

Imagen de Jose Monje
  • Manuela

    Jose, que bien cierto es lo que dices.
    Los chantajes emocionales forman parte de nuestra vida adulta y los utilizamos sin darnos cuenta. Por eso, en la educación de los niños es tan importante el parar atención a lo que se dice, cómo se dice y sobre todo para qué se dice.
    Separar lo que el niño "es" de lo que el niño "hace".
    "ES" lo que más queremos y pase lo que pase será así.
    "HACE" cosas que están bien y cosas que están mal. Hacerselas ver, tanto unas como otras, le va ayudando a formarse y a crecer sano emocionalmente.

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