La comunicación afectiva de las 3R | Edúkame

La comunicación afectiva de las 3R

Respiro, respeto y respondo

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Llegamos a la cocina y vemos que el vaso de leche cae al suelo. Una de nuestras primeras reacciones puede ser gritar ¡Cuidado! ¿Pero cuantas veces te tengo que repetir que tengas cuidado de no tirar nada?  Por lo general nuestras respuestas suelen ser inmediatas, automáticas y sin dar lugar a explicaciones por parte del niño: Pero mama (papa)… ¡pero nada, me tienes harta!

 Lo más triste de todo, es que el vaso sigue roto después de haber perdido la oportunidad de que nuestro hijo aprenda una actitud necesaria para afrontar situaciones similares en próximas ocasiones.

Cuando corregimos la conducta sin atender la necesidad emocional

Es posible que el niño estuviera jugando cerca de la mesa y que tú estuvieras anticipando lo que podía ocurrir en tu mente pero en ningún momento le recuerdas el límite que no debe traspasar, en este caso jugar en la cocina.

Cuando el vaso cae,  tu irritación por haberlo podido evitar te hace explotar y la respuesta que le das a tu hijo acaba siendo descontrolada y desmedida.

Es posible que le hayas dicho en varias ocasiones que no coja el vaso pero su deseo de sentirse mayor le lleva  a querer cogerlo sin tener en cuenta que sus deditos no son lo suficientemente fuertes como para sujetarlo.

Tu enfado es debido a que no te ha obedecido a la primera pero seamos justos con ellos, ¿también nos enfadamos cuando no aprenden a leer a la primera?

Es posible que pasará cerca de la mesa y que en un descuido haya  tirado el vaso con el codo,  en esta ocasión, no estaba jugando ni había desobedecido ninguna indicación simplemente pasaba cerca y en un descuido el vaso cae al suelo.En ese momento piensas en la de veces que le has dicho que tenga cuidado y crees que repetírselo una vez más hará que la próxima vez te haga caso.

Si a esto le sumamos un castigo que nada tiene que ver con la conducta como quedarse sin ver tele, la lección que aprende para la vida es: los errores se pagan caro, cuando te equivoques, nunca lo  reconozcas delante de tus padres.

Comunicación afectiva de las 3R: respiro, respeto y respondo

El vaso cae al suelo, en ese momento no sabes si lo ha tirado porque estaba jugando, despistado o es un cabezón, pero la causa no importa porque nuestra intención no es sancionarle por el hecho en sí sino enseñarle a responsabilizarse de sus actos, en este caso limpiar lo que ha ensuciado. Para esto lo primero que haremos será RESPIRAR para que nuestra actitud sea adecuada y poder hacer una correcta gestión de nuestras emociones para corregir sin dañar.

Tenemos que tener en cuenta que el niño procesa la información a otro ritmo, puede suceder que  le  indiquemos algo y no lo entienda, también se puede negar a hacerlo o puede pensar que no le corresponde a él limpiarlo porque nunca se lo piden.  Por eso es necesario RESPETAR el tiempo que el niño necesite para hacerse cargo de sus actos, darles tiempo pero ayudarles a que cumplan con las consecuencias de sus actos.

Finalmente nos toca RESPONDER ante esta conducta midiendo nuestras palabras, el tono de voz,  el lenguaje corporal y los gestos de la cara porque lo que digamos y hagamos les enseñará para próximas situaciones.

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Escrito por:

Leticia Garcés
Leticia Garcés

Pedagoga. Orientadora y formadora familiar

Web: www.padresformados.es Perfil G+: ver

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    Jessy Gonzalez

    muy bueno siempre se pierde la paciencia y eso es fundamental en la comunicacion con nuestros hijos ya que si no enseñamos con paciencia y amor luego sera tarde querer hacerlo

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