Estoy enfadado ¿qué puedo hacer? | Edúkame

Estoy enfadado ¿qué puedo hacer?

El enfado o la rabia, una emoción que el niño puede aprender a autorregular

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Los niños primero tienen que aprender que el enfado es una emoción más de tantas que tenemos y que estar enfadado no es malo pero dejar que la rabia domine nuestras acciones y como consecuencia de ello dañar a otras personas bien con la boca o con la fuerza, es algo de lo que nos debemos responsabilizar, a eso lo llamamos también restituir el daño.

Por lo tanto, debe entender que autorregular sus emociones es algo que debe decidir no por evitar un castigo cada vez que no controla su rabia, sino porque con el tiempo experimentará la satisfacción de controlar su voluntad y decidir lo que debe hacer.

Cuando el niño no quiere ir al rincón de emociones

Hay madres que me han llegado a decir que cuando sus hijos están en un proceso de rabieta o experimentando cólera,  están tan alterados que se niegan a tranquilizarse, no quieren ir al rincón de emociones ni mucho menos quitarse el genio por medio del peluche Eugenio el Señor de Genio.

Es comprensible que haya niños que se resistan a dejar el enfado, sobre todo cuando han descubierto que estar enfadados les da poder para conseguir lo que se proponen.

A esto le podemos llamar rabieta lógica ya que el niño tiene la capacidad de controlar sus emociones y su cuerpo para conseguir un objetivo. Ante este comportamiento debemos ser firmes al mismo tiempo que reconocemos los sentimientos de los niños porque la tendencia es  reprimirlos.

Una indicación tan clara y contundente como ¡veo que estás enfadado y que te apetece mucho comer helado, pero ahora no se puede porque  tenemos que comer! al niño le ayuda más que decirle ¡No se llora por tonterías!

No confundir el rincón de las emociones con el castigo

El rincón de las emociones no es un espacio donde mandamos al niño cada vez que consideramos que se ha portado mal a modo de castigo sino un lugar donde el niño puede acudir cada vez que necesite tranquilizarse cuando es consciente de que necesita serenidad para poder decidir lo correcto. Al principio la compañía del adulto es necesaria para enseñarle como tranquilizarse, pero una vez que el niño ha interiorizado este aprendizaje, ya no nos necesitará tanto.

En estos momentos el juego puede ayudar mucho al niño a volver a un estado de equilibrio emocional aunque nos parezca que merece un castigo para  aprender la lección.

Los niños tienen que hacerse responsables de sus actos y por lo tanto tendrán que asumir las consecuencias lógicas o naturales y los castigos que creamos convenientes, pero aun así el niño aprenderá más, cuantas más oportunidades tenga para entrenarse en la conducta adecuada que sancionando siempre sus errores.

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A lo largo de los nueve meses del embarazo has podido imaginarte cómo será tu hijo/a, te has informado sobre cómo ser la mejor madre y padre del mundo... Y por fin ha...
Un proceso con muchas dudas pero también mucha ilusión

Escrito por:

Leticia Garcés
Leticia Garcés

Pedagoga. Orientadora y formadora familiar

Web: www.padresformados.es Perfil G+: ver

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