Enseñar habilidades de pensamiento para actuar | Edúkame

Enseñar habilidades de pensamiento para actuar

De la emoción pasan a la acción porque carecen de herramientas mentales adecuadas

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Quizás te haya pasado esperar a tu hijo a la salida del colegio y ver que entre sus cosas hay un juguete que no es suyo.

Cuando le preguntas de quién es  te dice que se lo ha encontrado, que se lo han regalado o que no era de nadie. Ante tus sospechas de que lo haya cogido sin permiso decides actuar y le haces entregarlo a la profesora. Correcto pero incompleto.

¿Has aprovechado para enseñarle a identificar la emoción que le ha llevado a cogerlo? A lo mejor la envidia o la posibilidad de obtener de forma inmediata algo deseado. ¿Y por qué recurre a la mentira cuando le pides cuentas por su acción?

No es nada nuevo afirmar que el comportamiento infantil se rige por  las emociones y no tanto por el pensamiento por eso nos corresponde a los adultos enseñar las habilidades de pensamiento y  las herramientas adecuadas  para dominar sus emociones.

Sentir, pensar y actuar

La autora Joyce Divinyi en su libro Normas que funcionan: los pasos básicos y efectivos nos habla de la secuencia EPA (Emoción-Pensamiento-Acción) que serían los tres pasos por los que debe pasar el cerebro para actuar adecuadamente.

Según la autora la disciplina efectiva contribuye a que los cerebros de los niños desarrollen esta secuencia ya que de la emoción pasan muchas veces a la acción por carecer de herramientas mentales adecuadas.

Aprender a conocerse para saber actuar

Enseñar a un niño a comportarse de manera adecuada es el resultado de un trabajo previo que consiste en enseñarles a conocerse y a identificar sus emociones ya que la falta de comprensión de éstas origina problemas de conducta que ni los castigos son capaces de modificar.

Detrás de una conducta agresiva puede haber un complejo de inferioridad,  una necesidad de destacar  o búsqueda de aceptación.

Si somos capaces de pensar en la emoción que hay detrás de una conducta como puede ser la envidia, les enseñaremos  las habilidades de autocontrol y domino propio que necesitan para superar la tentación de coger lo que no les corresponde.

Castigar o disciplinar la conducta

Cuando usamos el castigo pensamos que el niño debe pagar por una falta cometida, tomamos el papel de juez y consideramos que es necesario aplicar un castigo para que aprenda que lo que ha hecho no debe repetirse.

Sin embargo la disciplina nos permite enseñar al niño a reflexionar sobre las emociones que le han llevado a actuar, a ser consciente de su mundo interior para saber cómo debe actuar en próximas ocasiones. Esto sí es aprendizaje para toda la vida.

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Escrito por:

Leticia Garcés
Leticia Garcés

Pedagoga. Orientadora y formadora familiar

Web: www.padresformados.es Perfil G+: ver

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