El instinto paterno, ¿existe? | Edúkame

El instinto paterno, ¿existe?

¿Realidad o fantasía?

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Todos estamos muy familiarizados con el instinto materno, una conducta típica de una mujer que normalmente comienza durante el embarazo o cuando el bebé nace, haciendo que ella cambie su forma de vida para que las necesidades del niño o niña estén satisfechas.

Pero, ¿y el instinto paterno? Muchos hombres también desarrollan conductas en las que se apegan al bebé antes de nacer incluso de tal forma que sienten cambios en su cuerpo al igual que la madre, y se vuelve un experto en calmar, alimentar, dormir y jugar con el bebé, además de cambiar su estilo de vida también. Algunos, en casos extremos también experimentan vómitos y mareos durante el embarazo de su pareja.

Todo esto se debe a sustancias como el estradiol en los hombres, que es un tipo de estrógeno que hace que los hombres experimenten cambios hormonales y que sientan felicidad y ansiedad por la llegada del bebé. Junto con esto, los hombres se vuelven más tiernos y atentos a las necesidades de su hijo o hija logrando que se ocupen de mantenerlos felices y entiendan a su prole tanto como una madre lo haría.

Hay un estudio muy interesante en donde se pusieron hombres a sostener bebés de mentira, es decir, muñecos, con pañales que han sido usados por bebés reales. Los resultados muestran que baja la testosterona y sube el estradiol para hacerlos más atentos a los cuidados que el niño necesita, especialmente en aquellos hombres que tenían deseos previos de ser padre. Esto es aún mayor cuando se les presentaban sus propios hijos.

Lamentablemente, en la sociedad que vivimos hoy en día muchos padres abandonan a sus hijos, y muchos otros creen que estas muestras de afecto hacia ellos son una forma de hacerse más femeninos, quitándoles masculinidad, y que simplemente no es parte de su papel como padres. Por estas razones es que el “instinto paterno” no es tan conocido.

Al contrario de los que algunos hombres (y a veces mujeres) piensan, tener hijos y demostrar afecto hacia ellos no sólo podría curar depresiones por el amor que se siente en estos casos, sino que también hace que como adultos se enfrenten a experiencias que tuvieron en la infancia y que cierren heridas que sufrieron en esa época.

Personalmente creo que un padre puede llegar a ser tan bueno como una madre. En mi caso, ahora que soy un adulto y que estoy feliz con quien soy, siempre me lleve mejor con mi papá, quien me escuchaba más y me parecía que era mucho más incondicional conmigo. Sin embargo, la educación que me dio mi madre también ha servido para que aprendiera muchas cosas y para formar quien soy hoy.

Así que no trato de menospreciar el instinto materno de ninguna manera, pero sí pienso que ambos son geniales para un niño pequeño porque estas relaciones, que son las primeras que tenemos en nuestras vidas, son la pauta para todas las que estarán por venir.

Y para aquellos padres o futuros padres que están leyendo: dejen ese instinto paterno salir y pasen tanto tiempo como puedan con sus hijos, poniendo las necesidades de ellos por delante de las de ustedes.

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Escrito por:

Renata Franco
Renata Franco

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