El castigo | Edúkame

El castigo

¿Es un método disciplinario educativo?

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En una ocasión, una madre comentaba en uno de los grupos de la Escuela de Padres y Madres, que por mucho que castigase a sus hijos no servía de nada, no conseguía cambiar la conducta inadecuada y el ambiente en casa era cada vez más tenso. ¿Qué puedo hacer? Se preguntaba. Toda la vida nos han educado así y hemos respondido bien, ¿Por qué ahora resulta tan difícil educar a los hijos?

Hay que decir que el castigo sí es muy efectivo aunque solo a corto plazo, sirve para cambiar la conducta del niño de forma rápida y se obtienen resultados inmediatos.

Pero este método disciplinario por lo general, se basa en el miedo, crea rebeldía y muchas veces incrementa el comportamiento inadecuado que se pretende eliminar. Por lo tanto, no ayuda precisamente a portarse bien, solo a evitar el castigo.

Por supuesto que es necesario disciplinar a nuestros hijos pero no con el objetivo de hacerles pagar por un comportamiento incorrecto, sino disciplinarlos con la pretensión de entrenarlos para aprender a comportarse adecuadamente, marcar unos límites claros y guiarles en su crecimiento como personas.

Por eso no deberíamos de utilizar medidas disciplinarias únicamente efectivas sino educativas y el castigo precisamente no consigue enseñar, solo controla la conducta del niño temporalmente.

De todas maneras, si creemos que es necesario aplicar una consecuencia a un comportamiento determinado que haya podido tener nuestro hijo pero queremos que surta un efecto positivo en el, podríamos tener en cuenta estos seis puntos como referencia antes de corregirle:

1. El estímulo desagradable que aplico o el agradable que suprimo debe tener relación con la conducta inadecuada.

2. Al mismo tiempo que corrijo la conducta inadecuada, enseño la deseada con el fin de dejar claro qué comportamiento espero de él.

3. La sanción debe ser inmediata y proporcionada a la edad

4. Debe aplicarse con serenidad

5. Hay que asegurarse de que el niño tiene claro las normas de conducta que no debe infringir

6. El daño deberá ser restituido por el niño

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Escrito por:

Leticia Garcés
Leticia Garcés

Pedagoga. Orientadora y formadora familiar

Web: www.padresformados.es Perfil G+: ver

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