Las rabietas nos ofrecen oportunidades para educar
Me llama la atención que cuando llega la época navideña bombardeamos a los niños con frases como: ¿has sido bueno este año?, ¿si no eres bueno los Reyes Magos no te traerán regalos?, ¡si tienes muchos regalos en el árbol es porque has sido muy bueno…!
Desde luego hasta el día de la entrega de los regalos gozamos de la compañía de “niños buenos” pero una vez abiertos los regalos volvemos a convivir con niños cuyo comportamiento transmite un mensaje que los adultos tenemos que aprender a descifrar: llamadas de atención, celos, miedo, falta de normas, carencias afectivas, aburrimiento, etc.
En general, tendemos a hablar en negativo sobre la etapa de las rabietas porque nos pone a prueba a diario, descubrimos la poca paciencia que tenemos y lo rápido que cedemos ante los caprichos del niño, bien sea por cansancio, por falta de tiempo, estrés u otros motivos.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo en medio de una rabieta?
Cambiando algunas pautas educativas inadecuadas del funcionamiento familiar podemos saber qué circunstancias pueden estar provocando las rabietas y quizás manteniéndolas más tiempo del necesario.
Si nos centramos en la respuesta que debemos ofrecer a nuestros hijos ante las rabietas y aprendemos a reducir algunos factores que las provocan, es posible que logremos eliminar algunos comportamientos inadecuados.
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Cómo validar los sentimientos del niño
Dos hermanos juegan en el salón y el pequeño que no sabe entretenerse solo atraído por el juego de su hermano sigue sus pasos allí donde va.
El mayor harto de no poder realizar una torre con piezas, intenta apartar a su hermano pero éste pierde el equilibrio, cae al suelo y llora. En ese momento entra la madre que al ver que el pequeño llora regaña al mayor.
- Desde luego, mira qué no querer jugar con tu hermano, tienes que comprender que el quiere estar contigo así que si no juegas con él, tendré que guardar tu juguete para que aprendas a compartir.
Como validar los sentimientos
Cuando uno entra en escena a mitad de la película carece de información suficiente para interpretar lo que ha pasado, por lo general actuamos como jueces de la conducta visible pero no intentamos indagar en las necesidades reales de cada uno de los protagonistas de la escena.
El hermano mayor necesita realizar un tipo de juego diferente al que tiene el pequeño, necesita que le comprendan a él y no exigirle que comprenda al pequeño que no hace más que interrumpir su juego. Necesitaría escuchar frases como:
- Hijo, entiendo que tu hermano no te deja jugar como tú quieras, le gusta estar contigo y hacer lo que tú haces pero todavía no sabe jugar como tú. ¿Qué te parece si juegas un ratito con él y luego vengo yo para qué tú puedas terminar tu torre?
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Escuchar las emociones del niño
Recuerdo el comentario de una madre en una reunión de la Escuela de Padres, sorprendida de sí misma ya que cuando fue madre decidió no educar a su hija como lo habían hecho con ella y sin embargo se veía reproduciendo el mismo patrón.
Volver a mi infancia
Es normal reproducir en nuestros hijos la misma educación que recibimos, de nuestros padre, el problema surge cuando lo que reproducimos no pasa por el filtro de la sanidad emocional que nos permite saber en todo momento que la respuesta que estamos dando a nuestros hijos frente a sus comportamientos va más allá de la mera conducta, traspasa lo emocional y esto nos permite ayudarle a desarrollarse como persona.
Es posible que cuando eras niño no te dejaran expresarte porque se consideraba de mala educación manifestar una queja y quizás ahora eres quien no permite a tu hijo que diga que algo no le gusta. También es posible que hayas crecido reprimiendo tus sentimientos y ahora eres tú quien no permite que tus hijos lloren cuando es necesario hacerlo para descargar tensiones y demás.
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Manifiesto Edukame
Edukame es un proyecto que nació con unas motivaciones e ilusiones muy concretas en el cuidado de los niños pequeños y de sus padres, que en estos años de divulgación se han ido enraizando con fuerza y concretando en nuestra filosofía.
Los puntos más importantes de nuestras creencias, intereses y propósitos los encontrarás en nuestro Manifiesto:
1. No se pega a los niños. Nunca. Bajo ninguna premisa.
2. Cada niño es único, con exclusivas virtudes (y no virtudes). No los compares. No los etiquetes.
3. No existen niños malos. Detrás del mal comportamiento hay una necesidad emocional no atendida
4. Los niños no son adultos, no hay que esperar que se comporten como tales.
5. Los niños son naturales, los adultos somos quienes ponemos intenciones artificiales en su comportamiento (sexualidad, maldad, etc.)
6. Necesitan experimentar y aprender, por ellos mismos. Son exploradores incansables.
7. Los niños necesitan estar con sus padres, y los padres necesitan estar con ellos
8. Somos simplemente madres y padres. A veces también nos cansamos y cometemos errores. Los errores se perdonan y son oportunidades para aprender.
9. Los niños son expertos emocionales, reciben la emoción que hay detrás de tus palabras y tus actos (aunque tú no seas consciente).
10. Tu puedes aprender de tus hijos a conocer tus emociones y aprender a gestionarlas
11. Dedica un tiempo exclusivo a cada hijo (mínimo 30 min). Ellos necesitan tu presencia y tu tiempo.
12. Los besos lo curan todo, bésalos, abrázalos muchas veces al día, y sobre todo, cuando peor se portan.
13. Ayúdale a crecer como persona: ofrécele límites y normas claras, fomenta su autonomía, ámalo sin condiciones y respeta como es y cómo siente.
14. Para educar no hay varita mágica, pero los padres podemos aprender cómo hacerlo mejor, buscar expertos que nos guíen o enseñen.
15. La paciencia y el amor son la mejor medicina, recuerda que están en tu interior. Paciencia y amor para tu hijo, paciencia y amor para ti también.
Si eres lector y lectora habitual de Edukame, seguro que habrás ido reconociendo cada uno de estos puntos en nuestros escritos de la web y de libro, y seguro que lo estarás compartiendo con tus familiares, amistades y personas que te importan. Gracias por ayudarnos en su difusión.
Consulta: ¿Cómo tener paciencia con los niños?
Michelle escribió la siguiente consulta:
…tengo una niña de 15 meses que es muy traviesa y casi no tengo paciencia con ella. ¿Qué puedo hacer?
De forma directa te diré que la paciencia la tienes en tu interior, sólo tienes que darle salida. Para empezar iría bien situarte en el periodo evolutivo de tu hija.
Cómo son los niños entre 12 y 18 meses
Entre los 12 y 18 meses, cuando han aprendido a caminar se produce un estallido de energía que se traduce en:
- No quieren estarse nunca quietos. Tienen mucho interés en ir de un lado para otro.
- Les gusta trasladar las cosas, los juguetes, los zapatos, los libros, la ropa… en definitiva, todo lo que puedan alcanzar con sus manos lo acogerán para trasladarlo a otro sitio.
- Les gusta meter las cosas dentro de…. la lavadora, el váter, los cubos, los cajones.
- Se intentará subir allá donde pueda: el mueble del salón, sillas, taburetes, el sofá e incluso meterse en sitios que ni tú hayas podido imaginar.
- La puedes pillar vaciando el armario del lavabo y metiendo las cosas en el váter, o estirando del rollo de papel higiénico por todo el lavabo, o llevándose a la boca las botellas del jabón, comiendo de la pasta de dientes, etc….
Todas estas acciones no las hace para darte a ti más trabajo, ni para enfadarte porque te ha desordenado todo o porque te ha tirado al váter la funda de tus gafas que tenías en la mesita del salón.
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Al formar una familia es importante cuidar la relación de pareja
En esta vida ajetreada que llevamos, muchas veces nos resulta difícil encontrar tiempo para uno mismo, así que todavía se complica mucho más el encontrarlo para compartirlo con la pareja.
Pero si queremos mantener y fortalecer nuestra relación, debemos invertir tiempo, esfuerzo y voluntad.
Si sólo cuidamos y atendemos a los hijos la pareja sufre
Cuando la pareja ha pasado de constar de dos miembros, a formar una familia, la relación de pareja irremediablemente tiende a quedar relegada a un segundo plano. Al principio no parece importarnos, ya que toda nuestra atención, energía y cuidados son para nuestros pequeños.
Esto durante un tiempo es normal y no nos ocasiona ninguna alteración en la pareja. Es cuando al cabo del tiempo, nuestra vida sigue girando en torno a nuestro nuevo rol de manera exclusiva, cuando puede pasar factura.
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