El temperamento condiciona el comportamiento de los niños
Es posible que en más de una ocasión hayas oído “es que yo soy así…” o incluso que con el fin de justificar un comportamiento hayas dicho el refrán de Genio y figura hasta la sepultura.
El temperamento y el carácter
¿Cuantas veces has pensado de tu hijo “este niño nació así, no tiene arregló…” Hay padres que no entienden por qué sus dos hijos son tan diferentes si se han criado en la misma familia, se preguntan qué los hace tan diferentes si teóricamente han recibido la misma educación.
Hay investigaciones que afirman que las personas nacemos con un temperamento con una predisposición genética que nos lleva a actuar de una forma determinada y que es inalterable, por eso hay personas que dicen soy como soy y no voy a cambiar.
El temperamento es el mismo durante toda la vida pero no el carácter que es el conjunto de hábitos de comportamiento que cada persona va adquiriendo y consolidando a lo largo de su vida por medio de la familia, la escuela y la sociedad.
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Escucha activa: ayudar a entender lo que le pasa al niño
Una madre que recientemente había dado a luz, estaba preocupada por el comportamiento de su hija mayor, la llegada del nuevo hermanito no estaba siendo nada fácil, los celos afloraban y la niña se encontraba más irascible, nerviosa y alterada. No solo era complicado compartir el cariño de mamá con un extraño sino que la niña continuamente escuchaba por parte de otros adultos frases que contradecían lo que ella sentía: ¡ya verás como jugarás con tu hermanito cuando crezca!, ¡qué suerte tener un hermanito!, ¿ya cuidas a tu hermanito? , ahora eres la hermana mayor!
Esta madre necesitaba comprender como se sentía su hija y su deseo por ayudarle a expresar los sentimientos que le producían esa nueva situación eran tan fuerte que un día consiguió que su hija le confesará que no le gustaba tener un hermanito. A partir de este momento, empezaron a trabajar los lazos afectivos entre hermanos para mejorar la relación.
La escucha activa ayuda a captar los sentimientos
Hay que tener en cuenta que los sentimientos que no se reconocen en la infancia, influyen en las relaciones de adulto. Cuando damos importancia a los sentimientos de un niño por muy absurdo que nos parezca el motivo por el que llora, le ayudamos a ser el mismo.
Escuchar activamente supone acompañar a un niño en la consciencia de sí mismo , consiste en tratar de entender lo que hay detrás de los mensajes verbales sin que se sienta juzgado y a poder ser sin dirigir su vida enseñándole a poner nombre a cada una de sus emociones para que pueda comprender lo que le pasa.
Ayudar a entender lo que le pasa al niño
- Acepta y respeta todos los sentimientos del niño: cuando el niño llora porque se ha caído, es posible que no se haya hecho daño pero ha podido sentir miedo o vergüenza. Si acude a ti necesitara tu comprensión y cariño no que suavicen su dolor con frases como ¡no pasa nada! o ¡eres mayor, no tienes que llorar!
- Demuéstrale que estas escuchando todo lo que él dice mirándole fijamente a los ojos, asintiendo con la cabeza, con expresiones como “Sí, ¡Ajá!, Mmmm…” o con un tono de voz adecuado para conseguir que el niño se sienta escuchado y comprendido.
- Escucha de manera reflexiva: consiste en repetir lo que crees que el niño siente y dice, de esta manera podemos describir lo que parece haber causado esos sentimientos.
- Pon nombre a los sentimientos: un niño debe aprender a identificar sus diferentes estados de ánimo, saber llamarlas por su nombre y ser consciente de cómo influyen en su comportamiento.
- Ofrece tu consejo pero sin imponerlo: esto lo haremos con el fin de ayudarle a confiar en su capacidad para encontrar herramientas que le ayuden a gestionar sus emociones.
Cómo validar los sentimientos del niño
Dos hermanos juegan en el salón y el pequeño que no sabe entretenerse solo atraído por el juego de su hermano sigue sus pasos allí donde va.
El mayor harto de no poder realizar una torre con piezas, intenta apartar a su hermano pero éste pierde el equilibrio, cae al suelo y llora. En ese momento entra la madre que al ver que el pequeño llora regaña al mayor.
- Desde luego, mira qué no querer jugar con tu hermano, tienes que comprender que el quiere estar contigo así que si no juegas con él, tendré que guardar tu juguete para que aprendas a compartir.
Como validar los sentimientos
Cuando uno entra en escena a mitad de la película carece de información suficiente para interpretar lo que ha pasado, por lo general actuamos como jueces de la conducta visible pero no intentamos indagar en las necesidades reales de cada uno de los protagonistas de la escena.
El hermano mayor necesita realizar un tipo de juego diferente al que tiene el pequeño, necesita que le comprendan a él y no exigirle que comprenda al pequeño que no hace más que interrumpir su juego. Necesitaría escuchar frases como:
- Hijo, entiendo que tu hermano no te deja jugar como tú quieras, le gusta estar contigo y hacer lo que tú haces pero todavía no sabe jugar como tú. ¿Qué te parece si juegas un ratito con él y luego vengo yo para qué tú puedas terminar tu torre?
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Siento, luego actúo
Una tarde soleada, la familia entera salió a pasear y aprovechando que andaban cerca del supermercado entraron a comprar. Una actividad que los padres necesitaban hacer en ese momento pero que al niño le resultaba aburrida y poco atractiva.
Mientras el padre miraba los productos que necesitaba, el niño de 5 años empezó a correr por los pasillos y a dar vueltas sin dejarles mirar con tranquilidad lo que necesitaban comprar.
La madre se detuvo, le miró a los ojos y le dijo. Hijo, ¿te das cuenta que el aburrimiento te hace hacer cosas que en un supermercado no se deben hacer? Sí quieres mientras mama y papa hacen la compra te propongo que busques en el pasillo de los juguetes un dinosaurio. Esta actividad motivó al niño y durante un buen rato estuvo jugando a buscar animales.
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Cuando se enoja, tira todo y pega a los niños
César consulta:
Kenneth tiene 2 años 10 meses. Me preocupa su enojo, ya que a veces pone una expresión de reto. Esto ocurre, desde los 2 años y pasa cuando realiza alguna actividad y no le sale bien empieza a tirar todo. La verdad es que ahora empieza la guardería y me preocupa porque cuando se enoja, tira todo y pega a los niños. Gracias por la ayuda y que Dios los bendiga.
Antes de preocuparnos por un comportamiento de nuestro hijo debemos saber si es parte de su desarrollo evolutivo para considerarlo problemático o no.
En este caso, Kenneth tiene casi tres años y por lo tanto es probable que esté experimentando episodios de rabietas completamente normales a su edad.
Hacia los 2 años, el niño comienza la crisis de oposición, es positivo y necesario, a través de los berrinches se fortalece y se afianza su identidad recién descubierta.
Es habitual que hagan lo contrario de lo que se les indica, se oponen al adulto, se comportan con más rebeldía y sufren ataques de cólera, se tiran al suelo, quieren hacer las cosas solos y la palabra que más repiten es no, no y no.
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Ir al cine ¿Está preparado el niño pequeño?
Katerina pregunta:
¿A partir de qué edad puedo lleva a mi hija al cine? Ahora tiene 3 años y me gustaría llevarla estas navidades al cine pero no sé si le gustará.
Hola, para que un niño pequeño pueda disfrutar viendo una película infantil en el cine tiene que haber alcanzando la madurez suficiente como para:
- No asustarle la oscuridad. En el cine solo hay la luz que proyecta la pantalla, así que está todo en un ambiente bastante oscuro y eso les asusta mucho.
- No asustarle el fuerte sonido o alto volumen que suelen proyectar las películas. En el cine el sonido siempre es más real y envolvente por lo que hace que se intensifiquen las sensaciones.
- Aguantar sentado la hora (mínimo) de duración de la película.
Con respecto a la edad depende bastante del niño o niña, pero por norma general a los niños menores de 3 años les asusta la oscuridad, el ruido fuerte, no están preparados para estar tanto rato sentados, y además, los personajes “malos” en el cine impresionan más.
Los padres conocemos mejor que nadie a nuestros hijos, así que tu sabrás si tu hija está preparada o no.
Ir al cine tiene que ser una experiencia placentera y aunque el argumento de la película sea muy infantil y los personajes sean muy simpáticos, puede que la oscuridad y el sonido fuerte hagan que los pequeños sufran o pasen un mal rato.
Si esto ocurre, siempre recomiendo abandonar la sala de cine sin reñir al niño ni culpabilizarlo por el pago de las entradas. Lo mejor que puedes hacer por él es tranquilizarlo y le transmites tu confianza que comprendes esté asustado y que es muy normal se sienta así. Ya habéis aprendido algo más: de momento no está preparado para estar en el cine pero seguro que más adelante lo estará (¡sobre los 5 años seguro que si!).










