Motivar para enseñar normas de conducta

 

No hace mucho me escribió una madre algo que me gustó mucho ya que refleja muy bien lo que deseo transmitir por medio de mis charlas sobre cómo educar a los niños motivando la conducta adecuada y corrigiendo la inadecuada con tiempo y paciencia

“… al apuntarme a estos grupos de padres, pensé que iba a aprender mucho sobre mi hija, pero no, estoy aprendiendo sobre mí , porque además veo que mi hija tiene reacciones normales de niña, lo que no es normal es que a veces seamos los mayores los que nos pongamos a su altura y no sepamos ocupar el lugar que nos corresponde. Las charlas me sirven para corregirme como mamá e intentar ser mejor madre para mis niños, que son lo mejor que tengo.

¿Por qué queremos recetas mágicas para educar?

Por lo general no tenemos paciencia para que el niño aprenda a ser obediente, dedicamos varios años al proceso de aprendizaje de la lectoescritura en los colegios pero sin embargo pretendemos que un niño se comporte como un adulto sin apenas cumplir seis años.

No siempre conseguimos que los niños obedezcan a la primera, ese hecho nos pone tan nerviosos que aplicamos un castigo con el fin de modificar la conducta de forma inmediata, si no lo conseguimos hablando, acabamos gritando y perdiendo los papeles y  olvidando que  una disciplina que pretende enseñar la conducta adecuada,  tiene que hacer que el niño se sienta motivado para mejorar desde el control interno y en un entorno positivo ya que pocas veces el control externo mejora la conducta.

Juego de cartas para enseñar rutinas

El mayor premio es la recompensa del esfuerzo 1 Motivar para enseñar normas de conducta

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Cuentos infantiles para decir adiós a las cacas

El libro de los culitosel libro de los culitos Cuentos infantiles para decir adiós a las cacas

El libro de los culitos está dirigido para aquellos niños que se encuentran en la fase de control de esfínteres y empiezan a usar el orinal.

Mediante graciosas ilustraciones el niño se motiva y se familiariza con el nuevo objeto muchas veces rechazado.
Sin duda, una buena ayuda para decirle adiós a los pañales.

Puedes comprarlo aquí.

Adiós, cacas, adiós
Sergi Cámeraadios cacas adios Cuentos infantiles para decir adiós a las cacas

Ha llegado el momento de empezar a utilizar el orinal pero a Dani no le resulta nada fácil… Con paciencia y mucho cariño sus papás le ayudarán a despedirse de la señora Caca. Con este cuento y la guía para padres que lo acompaña, conoceremos el momento ideal, los miedos más habituales y las pautas básicas para ayudar a nuestro hijo a despedirse para siempre de los pañales y evitar el estreñimiento.

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La lactancia materna: grandes ventajas para la madre y el bebé

La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, porque contiene los nutrientes que necesita (en su justa medida) y anticuerpos que lo protege contra las infecciones, alergias y otras enfermedades crónicas.

Además:

lactancia materna1 La lactancia materna: grandes ventajas para la madre y el bebé

Es importante:

El bebé tiene que estar de cara hacia ti (barriga con barriga), con la boca bien abierta y la parte de la areola adentro, la nariz y la barbilla tocando el pecho y tú has de tener el pezón orientado al paladar del niño.

Puedes adoptar la postura que te resulte más cómoda para dar de mamar.

Es importante que el bebé se alimente siempre que lo desee, y durante el tiempo que quiera, es decir a demanda.

Acabe completamente la leche del primer pecho antes de ofrecerle el segundo. De esta manera la madre aumenta la producción de leche y el bebé se alimenta mejor por que toma la leche que sale al final, que es la que tiene más grasas.

Recuerda:

No necesitas hacer ninguna preparación de los pechos.

Una buena higiene diaria es suficiente. No hace falta que te laves los pechos después de cada toma, ni que te pongas cremas, solo ponte un poco de tu misma leche.

Para evitar las grietas lo mejor es asegurar una correcta posición del bebé en el pecho.

Aliméntate de forma completa y equilibrada y toma liquidos. No tienes alimentos prohibidos.

Si la posición de la madre y del bebé son adecuadas y la lactancia es a demanda, la madre produce la cantidad de leche necesaria.

La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Si tienes que tomar alguna medicación informa a tu médico que estás lactando.

Infórmate de los grupos de apoyo a la lactancia materna en tu ciudad, y no dudes en consultar siempre a los profesionales.

La lactancia materna, un experiencia enriquecedora que te hará crecer y te dará seguridad como madre y como mujer. ¡No te la puedes perder!

Mis sesiones con Cristina: La primera lección de mi bebé

embarazada hablando a su barriga 290x330 custom Mis sesiones con Cristina: La primera lección de mi bebéHablar a nuestros bebés es algo que hacemos muchas embarazadas, que nos hace bien y también a ellos, no importa de cuanto estemos. Yo lo hago a menudo, le doy mimos, le cuento cositas. Pero en la última sesión con Cristina hicimos algo más, conversar mi bebé y yo.

Cristina me invitó a visualizar que tenía mi bebé frente a mí. Lo pusimos sobre un cojín, mi bebecito de 17 semanas, y yo me concentré en él. Luego me pidió que le dijera lo que me pesaba dentro, lo que le acababa de decir a ella. Y le conté que mi vida había cambiado, que yo había cambiado, pero me fastidiaba dejar de ser la de antes, con toda la energía, con la ambición, con los planes de futuro y las ganas de crecer profesionalmente. Yo echaba de menos esa parte de mí pero sabía que a partir de muy pronto quería estar solo pendiente de él. Me veía obligada a renunciar a lo otro. Me ayudó explicárselo a mi bebé, a mi visualización del bebé que llevo dentro, era como quitarse un peso de encima.

Pero lo más importante ocurrió cuando Cristina me hizo cambiar de posición y ponerme en el lugar de mi bebé.

“Ahora poco a poco haz que entren esas palabras dentro de ti, tú eres el bebé y acabas de escuchar a tu madre que está agobiada, que le gustaría seguir siendo la de antes, hacer planes de futuro.”

Y me fui metiendo en el papel. Así fue como mi bebecito me contestó lo más obvio y lógico. Mi bebé no conocía cómo yo era antes, su mamá es ésta de ahora, y es ésta la que le gusta. Me dijo que así ya está bien, que era feliz, no necesita que fuese la de antes. Solo le gustaría que yo también fuera más feliz siendo como soy ahora. De repente fui consciente de que no iba a ser la primera vez que mi bebé me daba una lección.

Es muy recomendable, ponerse en lugar de nuestros bebés y escuchar qué piensan ellos, qué necesitan ellos, cómo les afecta eso que tanto nos preocupa a nosotras. La manera de ser de los niños tan emocional no deja que la mente los despiste. Tomé buena nota y prometí a mi bebé que lo tendría presente, que no se me olvidaría jamás que ya soy su mamá y que esta es la mamá que le gusta.

Luego estuve relajándome con respiraciones y música, con una gran sonrisa en la cara. Contenta porque mi bebé estaba feliz y bien, feliz porque en el fondo no era necesario ni era el momento de ser la superwoman y segura de que estaba haciendo bien lo que me tocaba ahora: ser su mamá.

El poder curativo del contacto

Tu hijo se mama abraza bebe El poder curativo del contactocae y se hace daño. Se te acerca llorando y gritando como si el mundo fuera a terminarse.

- Maaamaaaa, pupa!

- Que te ha pasado, te has caído? Ven, ya verás, mamá te cura!

Y mientras le frotas o acaricias el golpe con tu mano invocas aquellas milagrosas palabras:

- Cura sana, cura sana, si no curas hoy te curarás mañana…

Y tu hijo sorbiéndose los mocos y frotándose las lágrimas con su puño te dice:

- Ya tá!

Y se va corriendo como si no hubiese pasado nada.

Esta enternecedora imagen nos ilustra perfectamente el poder curativo del contacto. La base de muchas terapias cuyo origen se remonta más allá del tiempo. El masaje, que alivia tantos dolores, tiene su base en el contacto.

Científicamente su explicación es el calor que se desprende por la frotación de la zona dolorida y que actúa como antiinflamatorio y relajante muscular. Pero detrás está la transmisión de energía de la persona que lo realiza, su presencia y su entrega en ese momento. Y tu necesidad de contacto, de sentirte acompañado, de calor humano.

Así que cuando a tu hijo le duela su barriguita, o su cabeza, o quizás el oído o puede que una muela; acógelo en tu regazo, deja atrás todos tus pensamientos, tus quehaceres domésticos, las peleas con tu jefe y estate unos minutitos por y con él. Deposita suavemente tus manos en esa zona dolorida y transmítele tu cariño, tu ternura.

Envíale tu energía, tu luz y tu deseo de que mejore su dolor a través de tus manos. No necesitas moverlas, no necesitas saber, solo deja que hable tu instinto a través del contacto. Quizás surjan algunas palabras, quizás no. Y verás como mejora.

Pruébalo. Atrévete.

El mejor y más barato analgésico del mundo: tu amor

Consulta: mi hijo tiene miedo a lo nuevo

Ana Beatriz consulta:

Tengo un niño de dos años y tres meses y no sé cómo enfrentarme a sus miedos. Cuando vamos a un parque tiene miedo y no quiere ir si hay muchos niños y también tiene miedo a todo aquello que es nuevo. El mismo hecho de subir una cuesta un poco empinada le da miedo. Yo diría que le falta seguridad corporal y le da mucho miedo caerse. El caso es que alguna vez le he forzado y aunque ha llorado al principio luego le acaba gustando e incluso se siente orgulloso de haberlo hecho. Sin embargo cuando le digo vamos a intentarlo siempre dice no y no se si es bueno forzarle. No me gustaría que mi actitud le generara aún más miedo. Gracias por sus consejos.

Te invito a que cambies la palabra “forzar” por “animar y acompañar”.

Le puedes animar con actitud de respeto y acompañar en su sentir (o sea, en su miedo, en su inseguridad). Ello implica que estarás más abierta a aceptar su conducta, en el que caso que no quiera probar lo que tú tan amorosamente le estás animando. Él se niega a hacerlo y tú estarás respetuosa.

niño y tobogan en parque Consulta: mi hijo tiene miedo a lo nuevoEl miedo a lo nuevo, es lo mismo que el miedo a lo desconocido (o desconocidos). Un miedo absolutamente normal en la pequeña infancia. Hay niños que lo demuestran más que otros, pero en cualquier caso, se debe respetar y acompañar este sentir hasta que se supere (se supera con la edad).

Tu peque aprenderá mucho de tu actitud, de tus respuestas, de tus reacciones. Si tú lo “fuerzas” a que supere su miedo a lo nuevo, él lo intentará superar para gustarte a ti y con ello está integrando de forma inconsciente esta información “tener miedo no es bueno, tener miedo es no gustar a mamá”. Y los peques con tal de gustar a mamá, lo que sea.

Si el capta de ti que respetas su miedo, su inseguridad, su ritmo para familiarizarse con las cosas, estará integrando nuevos aprendizajes desde la seguridad, el amor, la confianza y el respeto a su propia manera de ser. No para gustar a mamá, sino para afianzarse en su propia manera de ser.

Que tenga miedo a estar con otros niños en el parque es normal. Y más si hay mucho ruido, alboroto, muchos niños de más edad que él corriendo, etc. Su seguridad la ve amenazada y él opta por protegerse de esta manera (muy listo ¿ no te parece?)

Le puedes respetar y animarle a juegue en un lugar un poco más apartado “aquí hay mucho niño y te asusta ¿verdad? Ven, vamos a jugar en este ladito que estarás más tranquilo”. Y tú te quedas a su lado (si juegas a hacer castillos o pastelitos en la arena con él mucho mejor). Ya verás como poco a poco irá ganando en seguridad y a los tres años no lo sacarás de los parques ¡aunque estén llenos!

A los dos años no tienen tanta habilidad motriz, aún se caen bastante a menudo cuando corren y sus cortas piernas no pueden con las subidas. Se les hacen literalmente pesadas. Mi hija Ruth (ahora tiene 25 meses) me dice ante una cuesta: “mama pesa muxo; coqueme”.

Este verano nos hemos hartado de subir cuestas. Cuando tenía  prisa la cogía en brazos, pero cuando no, la animaba proponiéndole canciones o jugábamos a caminar como los gigantes “pasos lentos pero largos” y así poquito a poquito y jugando la íbamos subiendo.

Dentro de un año, tu peque subirá las cuestas corriendo por delante de ti (pues estará en la etapa del gran movimiento motriz), y habrá ganado en seguridad y confianza si tu así se lo has ido enseñando con tu actitud, tus gestos, tu presencia.