Cómo enseñar a resolver conflictos jugando
Un trozo de cartón, pegamento, coches y personajes pequeños junto a mucha imaginación es suficiente para que los niños aprendan a resolver conflictos por medio del juego y desarrollen algunas habilidades sociales como la asertividad, el respeto por los turnos de palabra, a pensar antes de actuar, etc. que favorecen las interacciones.
No es necesario ser muy habilidoso para crear una maqueta sencilla, donde podemos dibujar diferentes carreteras y señales de tráfico que queremos que los niños aprendan y así enseñar a nuestros hijos a resolver conflictos por medio del juego.
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Pautas que ayudan a la adaptación escolar del alumno
Ha empezado un nuevo curso escolar y para los más pequeños es una experiencia donde sus emociones están a flor de piel.
El niño puede sentir enfado, rabia llanto, dolor, miedo, alegría, tristeza, sorpresa, impaciencia, timidez, curiosidad,… a lo largo del día y puede pasar de un sentimiento a otro en un instante. Estas reacciones son normales y es importante que la maestra esté presente para acoger al niño en estos momentos difíciles.
Así que hoy os explico algunas pautas que ayudan a la adaptación escolar dentro del aula para que el niño vaya adquiriendo seguridad en él mismo y crear un vínculo de confianza contigo, su nueva maestra.
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Juega conmigo
Los niños pequeños necesitan jugar, moverse, experimentar, tocar, construir, deshacer para luego volver a construir, imitar, imaginarse que son ¿médicos?, ¿cocineros? Bailar, cantar, etc.
Pero todas estas acciones, importantes para su buen desarrollo, no las quieren hacer solos. Tal vez un rato pequeño sí, pero si se alarga mucho (más de 10 minutos), buscaran, reclamaran tu presencia.
Quieren y necesitan tu compañía y no sólo que seas un observador que está vigilante de su seguridad (que no se haga daño, que no se vaya con desconocidos, que no suba a …). Necesita y quiere que juegues con él, con ella.
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Mi hija es tímida y juega poco con otros niños
Mayra consulta
Mi hija tiene 4 años y es tímida con las personas de fuera de casa. En el kinder me doy cuenta que sus amiguitos no la consideran en los juegos porque no habla mucho con ellos, se avergüenza fácilmente. Ella dice “mis amiguitas no juegan conmigo”. Sus trabajos son excelentes pero me dicen no habla. Aquí en casa es todo lo contrario habla demasiado, juega, baila y todo normal y cuando viene alguien también juega. Me dicen que la lleve a un psicólogo pero no se si esto la ayude. Siempre le hablo y hasta invento cuentos y secretos entre ambas para hacerle sentir segura pero no funciona. No me gustaría que mas adelante siga así y luego sea la comidilla de sus amiguitos. ¿Que puedo hacer?
Hola Mayra. Cada vez que tu hija se asuste con las personas extrañas, ofrécele tu cobijo sin sobreprotegerla. Le ofreces tu mano, o un beso, o un abrazo con un mensaje interno de “sé que te asusta y te doy mi confianza en que aprenderás a superarlo”.
Cuando te diga “mis amigas no juegan con migo”, yo le diría ¿quieres tu jugar con ellas? Yo te acompaño. Y con mi presencia le estaría ofreciendo apoyo y seguridad. El puente que ahora mismo necesita para ir construyendo sus propias bases.
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Jugar a la oca o al parchís con los niños pequeños
Jugar a la oca o al parchís con los niños a partir de los 4 años es una buena herramienta para que vayan aprendiendo a contar y sumar, y por tanto, a través del juego practiquen sus nuevas habilidades matemáticas y las vayan consolidando.
Respetar su ritmo en el juego
Hemos de tener muy presente que el juego debe respetar el tiempo que el niño pequeño necesita para coger los dados, moverlos, tirarlos, contar por él mismo los puntitos del dado y mover la ficha. Todas estas acciones necesitan un tiempo determinado que variará si el niño tiene 4 años, tiene 6, tiene 10. El tiempo del adulto es muy diferente al tiempo del niño.
Si el niño es pequeño no hagas las cosas por él (ni contar, ni tirar los dados). Motívalo o hazle de guía para que vaya cogiendo seguridad en sus nuevas habilidades de saber contar los dados o las casillas. En un principio podéis mover juntos su ficha y a veces él solo. Podéis empezar con una sola ficha y reglas sencillas. Y conforme vayáis jugando y veas que el niño coge seguridad vais incorporando más fichas y normas, en el caso del parchís.
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Jugar y perder, un aprendizaje para tolerar la frustración
Susana pregunta
Tengo una hija de casi 4 años y otro de 6. En los últimos días hemos jugado juntos a la Oca o al Parchís. Veo se lo pasan muy bien y están encantados ya que cuentan ellos solos los puntitos del dado y las casillas que tienen que avanzar. Pero cuando llega el final de la partida y no gana la pequeña se enfada muchísimo, llora y grita durante un buen rato. Yo me enfado también con ella y le empiezo a decir que si se porta así de mal no jugaremos otro día. Me pone furiosa que se ponga a gritar y llorar como una niña malcriada. Por cierto, cuando pierde el mayor pone carita de triste pero sin gritar, sin llorar y enseguida se le pasa.
Hola Susana, las reacciones que explicas de tus hijos son dos ejemplos muy claros de cómo los niños pequeños van expresando la frustración y la van aceptando
Cuando tu hija llora y grita, está expresando el enfado que ella está sintiendo en esos momentos por no haber ganado.
Por la inmadurez de su cerebro, ella centra su atención en jugar para ganar, para obtener esa satisfacción y si llegado al final de la partida no lo consigue se frustra. Y a su edad es muy normal centrar la atención en ganar y también expresar llorando y gritando esta frustración.
Si interpretas esta conducta de malcriada la estás etiquetando sin atender a sus sentimientos y sin ofrecerle un aprendizaje que le permita integrar y tolerar la frustración que supone no conseguir todo lo que se desea.
Tu hijo mayor, con su expresión de tristeza también está mostrando su frustración pero por lo que parece sabe integrarla, aceptarla y seguramente porque ha ido aprendiendo a tolerarla.
A partir de los seis años su cerebro es un poco más maduro y su pensamiento ya no está tan centrado en ellos mismos, en sus impulsos y en la inmediata satisfacción de sus deseos (como aún ocurre en tu hija de casi 4 años).
Cómo enseñar a aceptar la frustración
Permite a tu hija que se enfade y que lo exprese con llantos o gritos. No se lo reproches, ni la amenaces con no volver a jugar, ni la intentes compensar con otra cosa para despistarla. Simplemente estás a su lado mientras recoges el juego y le puedes expresar mensajes que le ayuden a sentir que tiene derecho a enfadarse y expresarlo, pero que también puede superarlo por ella misma:
“ya veo que estás enfadada ¿no te ha gustado perder? Yo también he perdido hoy pero puede que otro día que juguemos gane yo o ganes tú o gane tu hermano. Lo divertido de jugar es que nunca se sabe quién ganará ni quién perderá. Y siempre que juguemos habrá sólo un ganador. Yo me lo he pasado muy bien jugando contigo, ha sido divertido tirar los dados, contar los puntitos, avanzar las casillas….”..
No se trata que le metas un discurso, sino que de forma sencilla y breve le trasmitas el mensaje que puede enfadarse y que puede aprender a tolerar su frustración.
Confiar en sus capacidades y respetar sus sentimientos
Deja que tu actitud de confianza y respeto le vaya llenando y que ella decida cuándo dejará de estar enfadada. Cuando los niños pequeños se sienten respetados en sus emociones y sienten que sus padres confían en ellos, en sus verdaderas capacidades, avanzan rápidamente. Y pueden pasar del llanto más rabioso a la calma y risa en cuestión de pocos minutos como si nada hubiera pasado.
Tolerar, aceptar la frustración que supone no conseguir lo que uno quiere o desea es una herramienta muy necesaria y válida para ser felices como niños, adolescentes y adultos. Y es un aprendizaje que debe darse durante la infancia.
Por cierto, jugando con tus hijos a juegos de mesa sencillos, además de lo ya explicado en este post, también les estás ayudando a que aprendan y desarrollen buenas habilidades matemáticas y sociales que abordaremos en edukame en otro post.








