Jugar a la oca o al parchís con los niños pequeños
Jugar a la oca o al parchís con los niños a partir de los 4 años es una buena herramienta para que vayan aprendiendo a contar y sumar, y por tanto, a través del juego practiquen sus nuevas habilidades matemáticas y las vayan consolidando.
Respetar su ritmo en el juego
Hemos de tener muy presente que el juego debe respetar el tiempo que el niño pequeño necesita para coger los dados, moverlos, tirarlos, contar por él mismo los puntitos del dado y mover la ficha. Todas estas acciones necesitan un tiempo determinado que variará si el niño tiene 4 años, tiene 6, tiene 10. El tiempo del adulto es muy diferente al tiempo del niño.
Si el niño es pequeño no hagas las cosas por él (ni contar, ni tirar los dados). Motívalo o hazle de guía para que vaya cogiendo seguridad en sus nuevas habilidades de saber contar los dados o las casillas. En un principio podéis mover juntos su ficha y a veces él solo. Podéis empezar con una sola ficha y reglas sencillas. Y conforme vayáis jugando y veas que el niño coge seguridad vais incorporando más fichas y normas, en el caso del parchís.
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Jugar y perder, un aprendizaje para tolerar la frustración
Susana pregunta
Tengo una hija de casi 4 años y otro de 6. En los últimos días hemos jugado juntos a la Oca o al Parchís. Veo se lo pasan muy bien y están encantados ya que cuentan ellos solos los puntitos del dado y las casillas que tienen que avanzar. Pero cuando llega el final de la partida y no gana la pequeña se enfada muchísimo, llora y grita durante un buen rato. Yo me enfado también con ella y le empiezo a decir que si se porta así de mal no jugaremos otro día. Me pone furiosa que se ponga a gritar y llorar como una niña malcriada. Por cierto, cuando pierde el mayor pone carita de triste pero sin gritar, sin llorar y enseguida se le pasa.
Hola Susana, las reacciones que explicas de tus hijos son dos ejemplos muy claros de cómo los niños pequeños van expresando la frustración y la van aceptando
Cuando tu hija llora y grita, está expresando el enfado que ella está sintiendo en esos momentos por no haber ganado.
Por la inmadurez de su cerebro, ella centra su atención en jugar para ganar, para obtener esa satisfacción y si llegado al final de la partida no lo consigue se frustra. Y a su edad es muy normal centrar la atención en ganar y también expresar llorando y gritando esta frustración.
Si interpretas esta conducta de malcriada la estás etiquetando sin atender a sus sentimientos y sin ofrecerle un aprendizaje que le permita integrar y tolerar la frustración que supone no conseguir todo lo que se desea.
Tu hijo mayor, con su expresión de tristeza también está mostrando su frustración pero por lo que parece sabe integrarla, aceptarla y seguramente porque ha ido aprendiendo a tolerarla.
A partir de los seis años su cerebro es un poco más maduro y su pensamiento ya no está tan centrado en ellos mismos, en sus impulsos y en la inmediata satisfacción de sus deseos (como aún ocurre en tu hija de casi 4 años).
Cómo enseñar a aceptar la frustración
Permite a tu hija que se enfade y que lo exprese con llantos o gritos. No se lo reproches, ni la amenaces con no volver a jugar, ni la intentes compensar con otra cosa para despistarla. Simplemente estás a su lado mientras recoges el juego y le puedes expresar mensajes que le ayuden a sentir que tiene derecho a enfadarse y expresarlo, pero que también puede superarlo por ella misma:
“ya veo que estás enfadada ¿no te ha gustado perder? Yo también he perdido hoy pero puede que otro día que juguemos gane yo o ganes tú o gane tu hermano. Lo divertido de jugar es que nunca se sabe quién ganará ni quién perderá. Y siempre que juguemos habrá sólo un ganador. Yo me lo he pasado muy bien jugando contigo, ha sido divertido tirar los dados, contar los puntitos, avanzar las casillas….”..
No se trata que le metas un discurso, sino que de forma sencilla y breve le trasmitas el mensaje que puede enfadarse y que puede aprender a tolerar su frustración.
Confiar en sus capacidades y respetar sus sentimientos
Deja que tu actitud de confianza y respeto le vaya llenando y que ella decida cuándo dejará de estar enfadada. Cuando los niños pequeños se sienten respetados en sus emociones y sienten que sus padres confían en ellos, en sus verdaderas capacidades, avanzan rápidamente. Y pueden pasar del llanto más rabioso a la calma y risa en cuestión de pocos minutos como si nada hubiera pasado.
Tolerar, aceptar la frustración que supone no conseguir lo que uno quiere o desea es una herramienta muy necesaria y válida para ser felices como niños, adolescentes y adultos. Y es un aprendizaje que debe darse durante la infancia.
Por cierto, jugando con tus hijos a juegos de mesa sencillos, además de lo ya explicado en este post, también les estás ayudando a que aprendan y desarrollen buenas habilidades matemáticas y sociales que abordaremos en edukame en otro post.
Cuentos infantiles para decir adiós a las cacas
El libro de los culitos
El libro de los culitos está dirigido para aquellos niños que se encuentran en la fase de control de esfínteres y empiezan a usar el orinal.
Mediante graciosas ilustraciones el niño se motiva y se familiariza con el nuevo objeto muchas veces rechazado.
Sin duda, una buena ayuda para decirle adiós a los pañales.
Puedes comprarlo aquí.
Adiós, cacas, adiós
Sergi Cámera
Ha llegado el momento de empezar a utilizar el orinal pero a Dani no le resulta nada fácil… Con paciencia y mucho cariño sus papás le ayudarán a despedirse de la señora Caca. Con este cuento y la guía para padres que lo acompaña, conoceremos el momento ideal, los miedos más habituales y las pautas básicas para ayudar a nuestro hijo a despedirse para siempre de los pañales y evitar el estreñimiento.
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Los rincones de juego y rincones de actividad en educación infantil
Una de las maneras de organizar la clase de educación infantil es a partir de rincones. Los rincones es una metodología, es decir, una manera de hacer, que favorece a los niños en la construcción de su conocimiento con su propio ritmo y de una manera autónoma. Permite organizar grupos reducidos ya que cada alumno puede elegir previamente a qué espacio quieren participar.
Tipos de rincones
- El rincón de juego simbólico: en este tipo de rincón los niños “juegan a ser…”. Por ejemplo, el rincón de la cocinita, de la casa, de la consulta del médico, de las construcciones, etc.
- El rincón de la actividad específica: son rincones con un material específico para fomentar el aprendizaje en un área de la educación infantil. Por ejemplo, está el rincón de las matemáticas, del grafismo, de las letras, de la psicomotricidad fina, de la expresión plástica, de la biblioteca, etc.
Cada rincón tiene el material correspondiente que se va ampliando y variando a medida que los alumnos evolucionan en su aprendizaje.
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Taller para padres en la escuela Fluvià de Barcelona
El pasado 29 de Enero realizamos en la escuela Fluvià de Barcelona, nuestro taller de contacto y relación entre padres e hijos.
Un participativo grupo de niños de edades comprendidas entre 3 y 6 años que vinieron de la mano de sus madres o de sus padres (en esta ocasión tuvimos una notable participación masculina), pudieron disfrutar de un momento exclusivo para bailar al ritmo de un tren, rodar como croquetas, jugar a ser monstruos y dar miedo, darse caricias y repartirse besos, regalarse palabras dulces, dibujar un regalo y darse un especial masaje.
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Mi hijo desde que gatea me persigue a todas partes
Irene consulta:
Mi hijo tiene 13 meses y ha comenzado a gatear hacia delante hace unos días. Es un niño muy sociable y le puedo dejar con conocidos y no llora. Lo que me preocupa es que desde que gatea se pasa el día persiguiéndome a todas partes. Ahora mi trabajo es dedicarme a él, así que estamos siempre juntos. Desde que nació estoy atenta a sus necesidades ipso facto. ¿Por qué no se queda jugando sólo ni diez minutos? ¿Por qué necesita estar “pegado” a mí siempre que estoy con él? Puedo realizar tareas diferentes pero él necesita mi presencia. ¿Es normal aunque sepa que estoy en la habitación de al lado?
Irene la reacción de tu hijo es absolutamente normal. Tú eres su mejor referente de seguridad. Con tu presencia él se siente tranquilo y con ganas de practicar su nueva habilidad motriz. ¡Ya sabe desplazarse por sí mismo y esto es una hazaña muy importante para él! Pero también se siente inseguro, en algún momento temeroso de su movimiento, de si va muy rápido, de si se puede caer. Todos estos sentimientos los neutraliza buscando la seguridad que tú le ofreces.
Lo que tal vez a ti te parezca un exceso de dependencia pues está pegado a ti todo el día, en realidad para tu peque significa llenarse de seguridad, de confianza para tener ganas de explorar, de descubrir por él mismo. Esto a partir de los tres años se traduce en autonomía (¡ya no estará tan pegado a ti!) y en autoestima. Así que paciencia, pues la dedicación que precisan y demandan hasta los tres años de edad es mucha pues nos necesitan mucho para entender el mundo que les rodea.
Por lo tanto, que tu peque practique su nueva habilidad persiguiéndote en su mejor motivación. (El gateo ayuda a intercomunicarse los dos hemisferios cerebrales favoreciendo el futuro desarrollo global de tu hijo).
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