Consulta: quiero que mi hijo supere el miedo a un juguete
Jenny consulta:
Buenas tardes, mi hija de 1 año y 3 meses le tiene miedo a un juguete en especial, lo que he hecho hasta el momento es acercándonos las dos juntas a su juguete para que le pierda miedo o a su vez su abuelito le enseñó a patearle para que vea que el juguete no le hace daño, pero al siguiente día que le vuelve a ver nuevamente le tiene miedo.¿Qué hago, no quisiera escondérselo porque pienso que debe enfrentar el miedo ?
Los miedos que aparecen en la pequeña infancia (de 0 a 6 años) se deben tratar con mucho respeto y validarlos. Habrá miedos a los que el peque tenga más o menos que enfrentarse con la ayuda de mamá o papá porque no le quede más remedio: el miedo a que mamá lo abandone, al ruido del agua durante el baño, a los sonidos fuertes de la calle, a quedarse solo, a la oscuridad, a las heridas, a los insectos, a hacer caca en el váter, etc.
Pero hay otros miedos que sí podemos con más facilidad respetarlos, admitirlos y evitárselos a la espera de que el niño crezca, madure, coja confianza en él mismo y ello le permita irlos superando poco a poco.
Si a tu peque le molesta ese juguete retíraselo. Seguramente su sonido, su color, su tamaño le están asustando. No necesita especialmente ese juguete, ni le va a ayudar en nada que tú lo “fuerces“ a superar ese miedo. Más bien todo lo contrario. Cuanto más lo fuerces a aceptar ese juguete lo que conseguirás es que se vaya sintiendo anulado en cuanto a lo que siente y forzado a superar algo para lo que todavía no está preparado. Forzado porque él sentirá que si no supera ese miedo no gustará a su mamá, su mamá no lo querrá.
Tu hijo es muy pequeño, empieza a descubrir un mundo nuevo para él y necesita sobre todo que respetes su ritmo, le ofrezcas seguridad, mimo, mucho contacto y respeto. Ingredientes para que a partir de los tres años puedas empezar a ver un niño seguro, con autoestima, alegre, autónomo.
Lo que ahora le da miedo, seguramente, dentro de un año le parezca divertido (o tal vez no…).
Consulta: mi hijo llora con el sonido de los juguetes
Reyna expone:
Hola, mi bebe tiene 16 meses y es un niño muy sano y un poco inquieto. Lo que pasa es que le hemos comprado distintos juguetes de forma y tamaño y la mayoría tienen diferentes sonidos y al prenderlos mi bebé lo primero que hace es alejarse y se suelta llorando muy fuerte ¿Porque llora con el sonido de los juguetes? ¿Qué puedo hacer para que esto no pase?
¡Hola! Tu hijo llora con el sonido de los juguetes por la sencilla razón de que se asusta. Y lo que te recomiendo que hagas es que respetes su miedo y no le fuerces a jugar con nada que él no quiera. Seguramente, si no se siente forzado lo que hoy le da miedo dentro de unos meses le puede despertar curiosidad y gustar. Así que no hace falta que te desprendas de esos juguetes, simplemente los guardas para ofrecérselos en cuatro u ocho o diez meses.
El mercado juguetero ofrece juguetes de muchas formas, de coloridos vivos con sonidos y músicas que parece tengan que ser las delicias de los más pequeños. Además la publicidad ya se encarga de “vendernos” la idea que con estos juguetes nuestros peques se van a divertir, a entretener, van a ser más listos pues van a aprender muchas cosas. Los adultos nos lo creemos pero la realidad del niño/a es otra. Los sonidos fuertes, las luces de colores con música, bolas que giran solas, coches que caminan solos, mecanismos que se activan solos y de más suelen asustar a muchos bebés y niños.
Da igual la edad que tengan, cuando un niño se asusta con un juguete o muestra rechazo hay que escucharlo y respetarlo. Le va a ayudar más jugar al pilla- pilla, a vaciar o llenar cajas, bailar con mamá, ir al caballito, jugar con la arena en un parque o mirar un libro de imágenes, que “prender” los diferentes mecanismos de un juguete que hace ruidos muy extraños. Sinceramente, ese juguete no le va a aportar nada necesario para su buen desarrollo.
Muchos juguetes salen al mercado como objeto de negocio más que como objeto pedágogico y de real estimulación del niño.
Taller “Comunicación, Símbolo y Juego”
El pasado sábado 12 de Diciembre realizamos en el Centro Arena el taller Comunicación, Símbolo y Juego. Una propuesta divertida, dinámica y vivencial a la que se apuntaron matrimonios, papas solos y también educadoras.
El taller vivencial permite vivir, experimentar una situación para ponerle atención a lo que se siente o piensa en esos momentos. No es un taller para “hablar sobre” el juego, la fantasía, los cuentos, etc.. Si no que es un taller para recrear, vivir en primera persona momentos de juego, de ilusión y de imaginación. Para poder tomar conciencia de lo que cada uno siente o piensa en esas situaciones y darse cuenta de lo que dice acerca de uno mismo.
En un ambiente lúdico y muy cómodo fuimos entrando en confianza jugando con pelotas grandes, pequeñas, música, risas, distensión, etc. Al cabo de poco rato ya nos conocíamos lo suficiente como para realizar un viaje imaginario todos juntos, vivir diferentes experiencias e incluso ser algunos personajes de cuentos.
Cada uno de los participantes se vio guiado y acompañado a poner la atención en su vida imaginaria interior. Una experiencia fantástica que les permitió darle un poco de voz y forma a su niño o niña interior y también a su parte adulta para poder explorar y tomar conciencia de aquello propio que les aleja o acerca en la manera de relacionarse y comunicarse con los más pequeños (ya sean los hijos, nietos, alumnos, sobrinos, amigos…).
El Ser adulto está integrado por una parte “madre”, otra parte “padre” y otra “niño”. La parte “niño” es la que más nos acerca en la relación con los más pequeños.
Nuestra parte “niño” suele ser espontánea, imaginativa, muy emocional, sin normas, sin obligaciones y con disfrute. Es una parte que todos tenemos pero que al irnos haciendo adultos hemos ido silenciando e incluso castrando. Pero es una parte de nosotros que es importante que demos voz, que dejemos expresar pues nos pone en una relación “de tu a tu“ con los más pequeños. Pues los niños, sienten y piensan con magia, fantasía, espontaneidad, ilusión y lo expresan con el corazón y con todo su cuerpo.
En la manera de relacionarnos y comunicarnos con los niños les solemos pedir que suban a nuestro mundo adulto, es decir, les solemos pedir que entiendan, que cumplan, que obedezcan, que maduren y un largísimo etcétera. Esta relación puede ser más efectiva y amorosa si lo hacemos “bajando” y conectando con su mundo interior.
Por ejemplo, tu parte “adulta” y responsable sabe que tu hijo/alumno/nieto debe bañarse aunque a él no esté muy de acuerdo. Le vas a pedir que entienda y que obedezca, ¿Verdad? Si en esos momentos tú conectas con tu “niño interior” (o con alguna vivencia del taller), seguramente, la manera en que se dé esta relación será diferente. Diferente para ti y diferente para el niño o niña.
Jugar en la cocina
A nuestros peques les encanta seguirnos por la casa y ponerse a jugar cerca de nosotros.
Notar nuestra presencia les da seguridad y eso les anima a concertarse en el juego o a investigar.
En muchas ocasiones mientras ellos juegan nosotras/os tenemos que preparar comidas ¿Qué hacemos cuándo estamos cocinando? Ante todo tener bien presente las medidas de seguridad y evitar que se acerquen a los fuegos; si lo hacen, apartarlos diciéndole: “- No, aquí es peligroso para ti” (le pones límites).
Pero sí hay muchas otras cosas con las que pueden experimentar: abrir y cerrar los cajones, sacar los tuper de plástico, amontonar o hacer ruido con las tapas de las ollas, jugar con las ollas pequeñas, inventar juegos con las raseras, cucharas de madera, gatear por debajo de las sillas y la mesa, jugar con los imanes de la nevera, etc.
Para ellos es un placer experimentar e inventarse sus juegos mientras están a tu lado. Permíteles que investiguen su casa y den rienda suelta a su creatividad.
Los armarios y cajones que yo no quiero que abran les pongo seguros para niños y los productos tóxicos están en los armarios más altos. Se trata de adecuar al máximo la casa (durante una temporadita) para su seguridad, nuestra tranquilidad y así evitar los tan molestos: “- No toques aquí! Ten cuidado con! Esto no!
Sentirse Padres: talleres para padres y educadores
Edukame está a punto de cumplir un año y para celebrarlo vamos a estrenar una sección nueva que, por fin, va a traspasar la pantalla!
Vamos a realizar talleres orientados a papás, mamás, educadores, educadoras, abuelas, abuelos, tías, tíos, amigos…

Nuestro nuevo proyecto “Sentirse Padres” tiene como lema El lenguaje emocional entre padres e hijos y es un trabajo común entre Edukame y Centro Arena.
La directora del Centro, Maria Inés Gómez es una experimentada Terapeuta Corporal y Terapeuta Gestáltica que está tan entusiasmada como yo en poder ofrecer un espacio único para los padres y educadores que deseen abrir sus corazones, darse cuenta de su manera de actuar para así poder aprender otras maneras de relacionarse con los más pequeños.
Ser padres/ educadores implica caminar siempre al lado de nuestros peques y cuanto más conozcamos de nosotros mismos más podremos ayudar a nuestros hijos (o alumnos) y también disfrutaremos y nos nutriremos de este caminar.
Los Talleres empezarán el próximo Octubre y se irán haciendo de varios temas hasta finales del 2010.
No te pierdas la sesión inaugural gratuita (sábado 3 de Octubre), donde podrás conocer el Centro, la sala, a los colaboradores de Edukame y Centro Arena, y como no, nuestro nuevo proyecto en el que estoy segura encontrarás un espacio para ti y tus peques.
Puedes ver toda la información de nuestro proyecto, de los talleres, horarios, precios, temario en la pestaña ACTIVIDADES.
A continuación te dejo los títulos de los cuatro talleres con los que arrancamos:
- ¡Tócame! Taller familiar de contacto y vínculo emocional.
- Comunicación, juego y símbolo.
- Hazte amigo de los límites, ayudan a crecer.
- Conflicto: sólo dos necesidades que se oponen.
Consulta: mi hijo juega a pelear ¿Qué debo hacer?
Beatriz pregunta:
Tengo un niño de 7 años y siete meses y siempre juega a la guerra, a pelear, a tirar los juguetes. Eso me incomoda muchísimo. ¿Es eso normal? ¿Qué es lo que debo hacer?
¡Hola Beatriz! La pelea o la lucha es un comportamiento innato que tienen todos los animales, incluido el hombre. Algunos teóricos afirman que la pelea es un instinto de supervivencia. Por ejemplo, me viene la imagen los documentales de animales cuando la mamá leona lucha con otro león porque éste se ha acercado demasiado a sus crías. La mamá leona actúa instintivamente peleando para proteger a sus hijos. En el caso de los seres humanos también tenemos ese instinto pero, por el contrario que los animales, nosotros aprendemos con la inteligencia a controlar esa necesidad de pelear o esa agresividad que llevamos dentro para poder convivir en sociedad.
Por ejemplo, una situación que ocurre en numerosas ocasiones entre dos niños de tres años: Ana juega tranquilamente con un coche en el patio del colegio y de pronto Pablo da un manotazo a Ana y le quita el coche sin decir ni una palabra. En este momento, Ana se levanta y se dirige a Pablo dándole un bocado en la mano para coger el coche que ella tenía. Es una acción muy típica en estas edades ya que los niños actúan por instinto y los adultos somos quienes corregimos estas acciones violentas de los peques para que aprendan a convivir con las personas que les rodean.
Te explico todo esto para decir que es natural que a tu hijo le guste jugar a peleas ya que es un juego espontáneo, innato para él. A ti te puede incomodar porque has aprendido que las “peleas son malas” y controlas tu agresividad.
Ciertamente, la agresividad desmesurada es perjudicial para nosotros pero la agresividad la llevamos dentro y una ”lucha sana” en muchas ocasiones nos ayuda a conseguir lo que nos proponemos. Por ejemplo, Pablo quiere conseguir el coche de su compañera Ana y busca las estrategias que él va aprendiendo para pedir las cosas, como por ejemplo: “¿Me dejas el coche Ana? Si Ana le dice que no, Pablo sigue “luchando” para conseguirlo y le puede decir “¿jugamos juntos?” y Ana acaba aceptando.
En definitiva, te sugiero que dejes a tu hijo jugar a pelea. Prepárale un espacio en casa, por ejemplo en su habitación, donde no se pueda hacer daño. Explícale que vas a ayudarle a hacer un espacio de lucha. En ese espacio ponle cojines y preparad juntos unas espadas y unos escudos de cartón. 
Explícale las normas del juego: “ Aquí puedes jugar a peleas pero vigila de no hacerte daño ni hacer daño a la otra persona que juega contigo”. Los dos, madre e hijo, podéis jugar a pelearos con las espadas, a golpear los cojines, a gritar, a reíros, a hacer “lucha de cosquillas” y todo cuanto imaginéis.Es un juego en el que se descarga mucha energía y se canaliza la agresividad.
Ayuda al peque a sacar esa agresividad o esa necesidad de pelear físicamente que en otras ocasiones tiene que reprimirse. Como en el caso de Pablo que en vez de pegar a su amiga para conseguir el coche, aprende a reprimir esa acción violenta y se lo pide con palabras.
¡Seguro que después de este juego sanador estaréis los dos más relajados!



