Cómo validar los sentimientos del niño
Dos hermanos juegan en el salón y el pequeño que no sabe entretenerse solo atraído por el juego de su hermano sigue sus pasos allí donde va.
El mayor harto de no poder realizar una torre con piezas, intenta apartar a su hermano pero éste pierde el equilibrio, cae al suelo y llora. En ese momento entra la madre que al ver que el pequeño llora regaña al mayor.
- Desde luego, mira qué no querer jugar con tu hermano, tienes que comprender que el quiere estar contigo así que si no juegas con él, tendré que guardar tu juguete para que aprendas a compartir.
Como validar los sentimientos
Cuando uno entra en escena a mitad de la película carece de información suficiente para interpretar lo que ha pasado, por lo general actuamos como jueces de la conducta visible pero no intentamos indagar en las necesidades reales de cada uno de los protagonistas de la escena.
El hermano mayor necesita realizar un tipo de juego diferente al que tiene el pequeño, necesita que le comprendan a él y no exigirle que comprenda al pequeño que no hace más que interrumpir su juego. Necesitaría escuchar frases como:
- Hijo, entiendo que tu hermano no te deja jugar como tú quieras, le gusta estar contigo y hacer lo que tú haces pero todavía no sabe jugar como tú. ¿Qué te parece si juegas un ratito con él y luego vengo yo para qué tú puedas terminar tu torre?
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Siento, luego actúo
Una tarde soleada, la familia entera salió a pasear y aprovechando que andaban cerca del supermercado entraron a comprar. Una actividad que los padres necesitaban hacer en ese momento pero que al niño le resultaba aburrida y poco atractiva.
Mientras el padre miraba los productos que necesitaba, el niño de 5 años empezó a correr por los pasillos y a dar vueltas sin dejarles mirar con tranquilidad lo que necesitaban comprar.
La madre se detuvo, le miró a los ojos y le dijo. Hijo, ¿te das cuenta que el aburrimiento te hace hacer cosas que en un supermercado no se deben hacer? Sí quieres mientras mama y papa hacen la compra te propongo que busques en el pasillo de los juguetes un dinosaurio. Esta actividad motivó al niño y durante un buen rato estuvo jugando a buscar animales.
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Cuidar el vínculo afectivo entre padres e hijos
Si observamos a nuestros hijos veremos que muchos de nuestros gestos, formas de andar, de hablar o de mirar son muy parecidos a las nuestras; aunque tengan libertad para decidir por sí mismos, vivimos bajo el mismo techo y acaban siendo una proyección nuestra.
De la misma manera, el estilo educativo en el que hayamos sido educados (autoritario, permisivo, sobreprotector o asertivo) marca nuestra forma de educarlos.
Hay quien se frustra el acabar educando igual que sus padres, a pesar de haber decidido no hacerlo así. Caer en estas contradicciones nos trae muchas veces cargos de conciencia y sentimientos de culpabilidad y al caer la noche las preocupaciones no nos dejan conciliar el sueño pensando ¿Seré una buena madre?, ¿Lo estaré haciendo bien?
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Quiere estar solo para ver los dibujos animados ¿es normal?
Marli consulta:
A mi hijo de 3 años le gusta ver los dibujos animados en la televisión sólo, no nos deja estar con él. Si nos quedamos él se desinteresa por los dibujos y se va y si es por la noche se va a su cama. Pide que me vaya y dice que no me quiere. Con su padre pasa lo mismo. ¿Está bien decirle que me voy con otro niño que me quiera? Me gustaría que a mi hijo le gustara que yo estuviera con él. Mis amigas dicen que sus niños (de la misma edad) no les gustan estar solos, en cambio el mío, para ver la tele quiere estar solo.
Yo no le veo mayor problema al hecho que quiera ver los dibujos animados solo, sin vuestra presencia. Lo que sí creo es que este rato de ver dibujos en la televisión no debería ser más largo de 30 minutos.
Hay dibujos infantiles que están muy bien, son educativos y divertidos pero el tiempo que pasa un niño pequeño frente al televisor debería ser poco pues a estas edades necesitan aprender moviéndose, tocando, observando, comparando, imitando, cantando, subiendo, bajando, pintando, en definitiva, haciendo por ellos mismos.
Te dice que no te quiere como una expresión de enfado, equivalente a decirte “no me gustas porque no me dejas hacer lo que yo quiero como yo quiero. Me molesta que no me respetes”.
Pero nunca pongas en duda el amor que os tenéis (vuestro hijo os quiere y os necesita y vosotros a él).
Puedes respetarle que le guste estar solo ese ratito y le ofreces el límite de tiempo máximo 30 minutos también como muestra de respeto por su bienestar porque tú sabes lo que le conviene para su buen desarrollo.
Si él te pide – Déjame y vete -, con palabras y tono desagradable, le pides simplemente (sin enfadarte ni amenazarle con nada) que te lo pida con mejor tono y palabras. Y después accedes: “-Vale, ya veo que te gusta estar solo mientras ves los dibujos. Me voy a hacer mis cosas, si me necesitas estaré en mi habitación. Puedes ver la televisión durante 30 minutos para ver tus dibujos, después la apagaremos para hacer otras cosas”.
¿Qué aprende de ti?
Cuando le respondes “me voy con otro que me quiera más” ¿Qué crees le estás enseñando?, ¿qué aprende de ti? Decirle eso a tu hijo, es como decirle: si tú no me quieres, yo tampoco; o si no te portas bien yo no te quiero, además de ser un mensaje falso pues no es algo que vayas hacer ¿verdad?.
Son frases que decimos sin pensar, pero trasmiten mensajes que lastiman la autoestima del niño y no fomentan la buena relación entre padres e hijos.
Mejor le puedes contestar la verdad, “pues yo sí que te quiero y lo que creo es que estás enfadado”.
No uses el chantaje emocional ni las amenazas, pues no logras más que hacerle daño y con ello no le enseñas a ser responsable, ni a que él vaya conociendo qué le conviene y que no le conviene para crecer feliz.
Feliz día a todas las madres del mundo
Mira a los ojos de ese niño o niña, que tenga la edad que tenga cuando se dirige a ti lo hace llamándote “mamá”, ya sea con la mirada, con sus gestos o con voz porque ya sabe hablar.
Dime, ¿qué ves? Estoy segura que un amor inocente, lleno, vivo e incondicional que desea ser amado por ti.
Ahora amplia tu mirada, sigue observando cómo son los gestos de su cara cuando habla o ríe, cómo se expresa, cómo se le mueve el pelo, como mueve sus manos, sus brazos, cómo camina, qué hace cuando tú le miras o la está mirando otro, cómo pide lo que necesita, qué sentimientos expresan sus gestos, …
Y después, lo acaricias o lo abrazas, siendo tus brazos una extensión de tu propio corazón. No uses palabras, no digas nada. No hace falta, tu corazón y tu amor ya lo están haciendo. Es el lenguaje universal. Todos lo entendemos.
Ahora mira tu corazón ¿qué siente? Ese sentimiento es el que le da un valor verdadero a la vida, a tu vida.
Feliz día de la Madre.
Llora todos los días en la guardería y dice que me está esperando
Isabel consulta:
Mi hija ahora tiene 3 años y acude a la guardería desde que tenía 10 meses. No quiere ir, todos los días llora. Habla muy bien y se expresa con claridad (es madura para su edad). El tiempo que están en el patio está sola y no quiere jugar con los demás niños. Me dice que me está esperando. La llevo sólo de 9:30 a 12:30 h. El resto del tiempo está conmigo. Dice que no quiere aprender a hablar en euskera, dice que la pegan (aunque se que no es verdad) y que está malita (siempre se está inventando algo porque no quiere ir). Dice los demás niños no saben jugar y siempre huye de grupos y jaleos. ¿Que puedo hacer?
Isabel, tras la conducta de tu niña hay una emoción que está pidiendo a gritos ser atendida y escuchada por ti. Debes poner tus cinco sentidos, toda tu percepción e intuición materna para poder atenderla. Lo que yo intuyo que debes atender es lo que hay detrás del mensaje “te estoy esperando”.
Realmente te está esperando pues tú eres su mayor referente de protección, de seguridad e intuyo se debe sentir muy insegura y con miedo cuando está en el colegio.
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