¿Cómo vive la fiesta de los disfraces el niño de 1 año?
Ayer hablé cómo vivir con los bebés esta época de carnaval. Una fiesta que se celebra en la calle y también en las guarderías.
En este post voy a centrarme en los niños de 12 a 24 meses, que aún no han entrado en la etapa del pensamiento simbólico y que, por lo tanto, aún no “juegan a ser” personajes de cuentos (cenicienta) o de la realidad que les rodea como ser médicos, bomberos, etc.
En esta etapa el niño es aún muy inseguro y necesita mucho de las pautas, acciones, rutinas ya conocidas que le hacen sentir que su entorno es seguro, y que por tanto, él se siente protegido. Tener las mismas personas de referencia, sus educadoras, también le brinda esa referencia de estabilidad que necesita para sentirse seguro.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Disfrazar a los bebés
Estamos en época de carnaval, ya mismo el Rey del Carnaval empezará a dar órdenes en las guarderías y a decir cómo los bebés (que van a la guardería) deben acudir esta semana: que si hoy en pijama y mañana con un lazo rojo, que si hoy de payaso y mañana con un sombrero…
En las guarderías se suele vivir el carnaval porque forma parte del folclore popular y con respecto a los niños de 1 a 3 años aún puede ser divertido (hablo de ello en un próximo post), pero con los bebés encuentro que está más enfocado a divertir o entretener a los padres, que en atender sus propias y verdaderas necesidades.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Mi hija no quiere ir a la guardería
Belen consulta:
Mi hija de 13 meses acaba de empezar la guardería. La primera semana fue muy contenta, se despedía de nosotros sin problemas y cuando la recogíamos también estaba tranquila. Ha estado malita una semana y no ha ido al cole… La vuelta ha sido traumática. No quiere quedarse bajo ningún concepto, llora, me agarra y menea la cabeza de un lado a otro desde que en la distancia reconoce las instalaciones del colegio. La directora me ha dicho que la estimulo demasiado en casa y le presto demasiada atención, por eso ahora necesita la atención permanente de un adulto en la guardería. ¿Qué pretende, que una niña de un año no quiera atención? Creo que es normal ¿no? La solución que me ha dado es que no le haga tanto caso, que juegue más tiempo sola y que haga caso omiso de sus intentos por jugar conmigo. No sé qué hacer.
Muchos niños los primeros días de guardería (o colegio) van contentos, con ganas, ilusionados. Lo viven con motivación durante unos días. Pero cuando ven que tienen que ir cada día, llueva, truene, tengan ganas o no, tengan sueño o no, sientan miedo o no, y que además, ellos no pueden decidir cuándo quedarse en casa o cuándo ir al cole…, entonces es cuando muestran su deseo de “¡yo quiero mama y casa, no cole!”. Y lo muestran como saben: con lloros, tristeza, rabietas, mal humor e incluso poniéndose enfermos (mocos, fiebre, anginas, otitis, conjuntivitis….).
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Curso para educadoras infantiles
El pasado mes de julio realicé un curso para educadores infantiles en la Escola Bressol La Llum, en el que a través de diferentes actividades vivenciales y dinámicas las educadoras hicieron un pequeño recorrido para despertar minimamente la atención en sus percepciones sensoriales, motrices, emocionales y de relación.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Sus pequeños alumnos, los niños pequeños, aprenden principalmente a través de su cuerpo y de su emoción. Es decir, el canal por el que les entra toda la información es su propio cuerpo, todos sus sentidos y, sobre todo, lo que están sintiendo. Estos canales, en el adulto, suelen estar poco atendidos y por eso en muchas ocasiones no se entienden muchas conductas de los más pequeños y las intervenciones educativas que se realizan no son las más adecuadas.
Cómo ayudar al niño durante la adaptación a la guardería o colegio
Para ayudar a superar esta etapa de inicio escolar, se necesita mucha paciencia tanto por parte de la familia como por parte de la escuela. Como está explicado en el artículo anterior, son muchos los miedos e inseguridades que les invaden. Por eso, aplicar las siguientes recomendaciones seguro os podrá ayudar a superarla:
¿Cómo le puedes ayudar durante la adaptación a la guardería o colegio?
1 Comparte con tu peque un objeto o un juguete que será el nexo de unión entre la casa y la escuela. Será el vínculo que necesita entre su hogar y su clase que le ayude a ir cogiendo confianza y seguridad en ese lugar nuevo para él.
Puede ser, por ejemplo, un pañuelo tuyo de tamaño pequeño que le permita llevarlo consigo (en el bolsillo, envuelto en su muñeca o en su mochila): “cariño este es mi pañuelo de la suerte. Cuando me siento triste o tengo miedo me lo pongo en el bolso (o en el cuello o en el bolsillo) y me ayuda a sentirme mejor. Ahora quiero que lo lleves tú. Cuando estés triste te ayudará a sentirte mejor. Este pañuelo te ayudará a recordar que yo siempre te iré buscar” (Lo ideal es transmitir este mensaje con tus propias palabras y que salga directamente de tu corazón).
También puede ser un llavero que fabriquéis juntos con un tapón de corcho, por ejemplo, un trozo grueso de cartón, una pequeña bola de lana con diferentes colores. Puede ser cualquier objeto que sea pequeño, no sea peligroso y que lo podáis adornar juntos con colores vivos (o gomets o trozos de tela o….) para atribuirle propiedades mágicas a cada color:
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
El inicio de la etapa escolar o guardería precisa unir corazones
El inicio de la etapa escolar o de la guardería es una etapa difícil para cualquier niño, y por supuesto, para los padres.
Los niños muestran su miedo a través del llanto. Lloran en casa antes de salir, lloran y patalean cuando tienen que entrar y muchos siguen llorando en la clase. A través del llanto expresan su sentimiento de miedo por estar en un sitio desconocido, miedo a que mamá/papá lo abandonen (no les venga a buscar), inseguridad porque las profesoras y la escuela todavía no son un sitio de referencia estable para ellos y su frustración por estar en un sitio donde ellos y ellas no quieren estar.
Los padres también sienten miedo y angustia. Miedo a que les ocurra algo, miedo que no los traten bien, miedo porque se encuentren con algún peligro y la maestra no llegue a tiempo, angustia por verlos sufrir. Se nos encoge el corazón y sentimos presión en el pecho… Pero nosotros, los padres, no lloramos para liberar nuestra angustia. Nos la guardamos en silencio como un nudo en la garganta, una presión en el pecho y la sensación de estómago encogido. Pues como somos adultos, hemos perdido nuestra espontaneidad emocional y hacemos lo que sea por “aguantar el tipo” o por no escuchar lo que realmente sentimos. Preferimos mostrarnos fuertes y seguros y relativizar lo que sentimos, pues de lo contrario nos desharíamos en lágrimas como un niño pequeño creyendo que con ello estamos perdiendo nuestra “credibilidad” como adultos.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »






