Los hijos necesitan sentir los sentimientos de los padres

abrazo padre e hijo Los hijos necesitan sentir los sentimientos de los padresEn los previos al taller familiar de contacto y vínculo emocional que realizo con padres e hijos se dio esta escena entre un padre y su hijo.

Un niño, de 6 años de edad, empezó a correr por la sala mientras su padre lo seguía con una mirada de pocos amigos.

El niño con enérgica actividad decidió pasar por debajo de la mesa donde estaba conectado el equipo de música con tal mala pata que se enganchó con el cable, perdió el equilibrio y al apoyarse en la mesa para vencer el golpe casi se le cae el equipo de música encima.

El miedo del padre y el miedo del hijo

El padre, situado a pocos metros, cuando vio que se le podía caer el equipo de música encima, le pegó un fuerte grito:

Padre: “¡Cuidado! ¡Que te vas a hacer daño! Mira lo que te pasa por correr y no mirar. Te podías haber hecho mucho daño, y además, te podías haber cargado el equipo de música”. El niño, levantándose del suelo, le contesta con una actitud desafiante: “¡Bueno y qué! Yo ya sabía”. Y se pone a caminar alejándose de su padre, con la mirada baja.

Me acerco al padre y le comento: menudo susto ¿verdad? Padre: pues la verdad es que sí. Lamento el grito que he dado, seguro he molestado.

Yo: eso es lo que necesitaría oír tu hijo de ti en estos momentos. Tú has gritado porque te has asustado al verlo en peligro y no has sabido reaccionar de otra forma.

Continuar leyendo el resto de esta entrada »

No tengo paciencia, me enfado mucho y pego a mi hijo

Angélica consulta:

Tengo 30 años y estoy separada. Tengo un hijo de 4 años y un bebé de 4 meses [...]. Generalmente los disfruto mucho pero hay días que me sacan de quicio y les grito mucho, sobre todo al grande. Si llega a salpicar de pipi lo regaño, si se ensucia igual. De tanto hacer eso él siempre me dice que me ponga contenta y trata de hacer cosas para agradarme. Me prometí que no le iba a pegar más. Hay días en que he estado a punto de pegarle, pero logro “controlarme” y sólo le grito muy fuerte hasta hacerlo llorar. Sé que estoy mal, amo a mis hijos pero no logro controlar mi enfado cuando el mayor no hace las cosas como yo le digo. Siento una ira que casi me ciega y peor si es grosero con su hermanito. ¿Como puedo cambiar? Tal vez de repente me siento asfixiada y me gustaría tener un descanso y poder salir con alguna amiga o algo así.

Así es Angélica, la respuesta la tienes en ti misma. Yo trabajo así en mi consulta con madres (o padres o educadoras) que se sienten y actúan como tú describes en tu escrito. Aunque amas por encima de todo a tus hijos, no es suficiente para tratarlos con el amor y respeto que se merecen. Porque tú eres una bomba que explota a la mínima. Estás cargada de enfado, de rabia, de insatisfacción, de frustración, de cansancio y de forma totalmente inconsciente te descargas con ellos.

Tus hijos son muy pequeños y son muy dependientes, por lo tanto necesitan mucho de tu cuidado, tu entrega, tu presencia de día y de noche. Tanta dedicación es agotadora, y además en tu caso, los estas criando sola. Por lo tanto, además de atención continua también llevas la carga de toda la responsabilidad. Y esa es la carga que les haces pagar (de forma inconsciente a tus hijos).

Entre tanta atención, dedicación y responsabilidad por tus hijos ¿Dónde quedas tú? ¿Dónde quedan tus necesidades? ¿Te las puedes satisfacer? ¿O simplemente escuchar? Seguramente la respuesta sea NO.

No poder atenderte,madre grita enfadada No tengo paciencia, me enfado mucho y pego a mi hijo cuidarte, estar un poco por ti, darte gustos y placeres te hace sentir, como tú bien dices, asfixiada. Y antes de ahogarte del todo, sacas tu frustración, tu enojo, tu ira contra tu hijo. Con cada grito, con cada mal trato que le das le estás diciendo indirectamente“por tu culpa me siento mal, por tu culpa me estoy ahogando, por tu culpa no puedo tener un espacio para mi, por tu culpa tengo que estar limpiando, etc.”

Angélica, tu hijo no tiene la culpa de que tú te ahogues, de que tú tengas que criarlos sola (fue tu elección). Tampoco tiene la culpa de ser pequeño y te necesite mucho para convertirse en persona. Tampoco tiene la culpa de sentir celos. Así que date cuenta que les estás haciendo pagar (inconscientemente) una factura muy alta y ajena totalmente a él.

Continuar leyendo el resto de esta entrada »

Riño a mi hijo con gritos

Minerva explica:

Mi niña tiene 6 años y me dice que le doy miedo cuando la regaño por la forma en que le grito. Se tapa los oídos y me dice que no me quiere escuchar, llora mucho y cuando todo pasa se vuelve grosera. Mi hija es única y también la consentimos mucho. En el colegio va excelente con su primer año de primaria. Lo que más me preocupa es el daño psicológico que le ocasione en un futuro por mis gritos. Siento que mi esposo y yo estamos fallando en su educación. Gracias

Mi respuesta, estoy segura que tú ya la intuyes. Sabes que tratando así a tu hija no la estás ayudando a que conozca ni atienda a las normas y límites que tú le vas mostrando, ni a que ella aprenda conductas útiles para convivir en familia, en sociedad.

niño se tapa los oidos 300x240 Riño a mi hijo con gritosGritándole, la dañas emocionalmente pues la haces sentir humillada, infravalorada, menospreciada (por eso se tapa los odios, para no oírte pues le duele en el alma). Luego ella reacciona ante este daño con groserias, conductas rebeldes, incluso pueden ser hostiles. Además, seguramente en breve, volverá a hacer aquello por lo que le acabas de reñir. Y lo hará como una venganza por lo menospreciada que le has hecho sentir, y también porque no ha aprendido a hacerlo de otra forma. Mejor dicho no se lo estás enseñando.

Continuar leyendo el resto de esta entrada »

¡No corras que te vas a caer!

Cuando los peques empiezan a desplazarse solitos, ya sea gateando o caminando necesitan practicar mucho para ir afianzando su nueva habilidad.

Al inicio de la marcha sus pasos suelen ser torpes y, aún así, muchas veces quieren correr a pesar que su paso no es nada firme.

La mamá/papá, abuelo/a, o cualquier otro adulto le suele decir “¡no corras que te vas a caer!”, y si al cabo de pocos segundos se confirma su predicción le puntualiza “Ves, ya te lo había dicho yo”.

parqueinfantil ¡No corras que te vas a caer!

En los parques infantiles abuelos/as y mamás/papás van detrás de sus pequeños avisándoles constantemente de lo que sí pueden hacer y de los que no “No te subas en ese trenecito que te vas a caer”, “Ten cuidado que ahí te puedes hacer daño”, “No pases detrás del columpio” “Baja de ese tobogán”, “No, ahí no vayas”.

En casa tienen necesidad de probar infinidad de veces sus capacidades motrices y por eso intentan una y otra vez subirse a las sillas, a las camas, al sofá, y luego probar también la hazaña de bajar. “No te subas que te vas a caer”, “Cuidado, cuidado!”, “¡Bájate!”

Lo que a nosotros nos parece un peligro porque siempre tenemos miedo que se hagan daño, para ellos es un necesidad. Cuando les estamos avisando “Te vas a caer”, lo que realmente les estamos transmitiendo es nuestro miedo.

Sí, nosotros tenemos miedo que se caigan, se hagan daño, se lastimen. Así que podríamos traducir el “No corras que te va a caer “ por “No corras porque yo tengo miedo que te caigas y te hagas daño”. A los peques no les importa tanto caerse o hacerse un poco de daño en las rodillas, cocos en la cabeza o rasguños. Ellos están preparados para esos pequeños infortunios del crecer, y además están deseando probarse a sí mismos constantemente.

Pero trasmitirles nuestro miedo, nuestra inseguridad es muy injusto. Nuestros peques de meses, de 1-2-3-4 años  y más! se sienten valientes, con coraje, con ganas de probar y aprender de la experiencia. Y nosotros, con nuestro miedo, les cortamos esas alas.

Yo reconozco mi miedo cada vez que veo a mi hija de 20 meses subirse y bajar sola de su silla. Para ella es un reto motriz que cada vez que lo consigue le produce tremenda alegría y seguridad en ella misma. Cuando a veces se resbala y luego cae, llora intensamente y no por el posible dolor, si no por la frustración de no haberlo conseguido.

“¿Te has caído al intentar subir a tu silla, verdad? Tranquila, poco a poco aprenderás a poner bien los pies y las manos. Inténtalo de nuevo así… Y le voy indicando dónde puede poner los pies, las rodillas, las manos para que se pueda subir ella sola con seguridad.

Lo ideal es mostrarles y explicarles cómo deben hacerlo, para que así vayan practicando de forma correcta. Y cuando los veamos a ellos solitos/as enfrascados en estas hazañas, nos ponemos a su lado en silencio para estar al rescate en caso necesario.

Consulta: no sé cómo atender a mi hija cuando tiene rabietas

Iselda expone:

Tengo una niña de 22 meses y cada vez tiene un carácter más irritable, ante un NO por respuesta enseguida significa una rabieta o incluso estando a buenas pide las cosas con gritos y de malos modos. Aunque intento no prestar atención a sus malos modales o su rabia, no sé cómo parar ese círculo vicioso.

Te recomiendo te leas todo lo escrito sobre las rabietas. Tu peque está creciendo y por tanto pasará por diferentes fases como la de ir probando su autoridad, ir probando la reacción de papá y mamá en diferente momentos, intentar mandar, intentar hacer lo que desee y cuando desee. Imagino que es a lo que te refieres cuando dices que tiene un carácter más irritable, pues antes tendría un carácter de dulce bebé.

mafalda enfadada Consulta: no sé cómo atender a mi hija cuando tiene rabietas¿Qué hacer? Mostrarle con paciencia, amorosidad y de forma continuada cuáles son las buenas maneras y hasta dónde puede llegar (o sea, mostrar los límites).

Que chille ante un No, que grite o patalee porque no ha conseguido algo (tal vez quiere jugar con una muñeca y tú no lo dejas por ser el momento de ir a dormir), no es nada grave. No es malo, ni es de ser mal educada. Tu peque no es diferente a cualquiera de este mundo. Chilla, grita, patalea para mostrar su enfado y para demostrarse a ella misma que tiene poder, tiene autoridad y que lo quiere conseguir.

Respeta su actitud de enfado “ya veo estas muy enfadada. Lo siento, pero ahora no es el momento de jugar. Cuando te calmes te atiendo” Y la dejas en su enfado, no la atiendes más, no le insistes en que deje de llorar, en que así no se chilla. No le dices nada, la dejas tranquila que llore y saque su rabia. Cuando se acerque a ti, si lo hace gritando le dices de nuevo con naturalidad “si me chillas no te entiendo. Veo estás muy enfadada, saca tu rabia y cuando ya te encuentres menos furiosa hablamos”.

Cuando haya llorado, pataleado, gritado lo que ella necesite se irá calmando poco a poco. Entonces la tratas con dulzura (sin rencor, sin enfado. No ha hecho nada malo, así que no debes tratarla con mala actitud), la tocas con suavidad y entonces llevas a cabo lo que tiene que hacer (en este caso era irse a dormir sin jugar con la muñeca).

¡Ojo! Porque si después de la rabieta la peque obtiene lo que tanto deseaba (o sea, jugar con la muñeca en vez de ir a dormir), habrá aprendido que si llora y patalea con todas sus fuerzas conseguirá obtener sus deseos.

Y lo que debe aprender es que si está enfadada (porque le han dicho un NO) puede sacar su rabia, puede llorar, patalear, desahogarse gritando y llorando pero que igualmente debe cumplir con lo que dicen papá o mamá (pues ellos saben lo que es bueno y necesario).

Cuando estando a buenas, te pida las cosas gritando tú le puedes decir con voz muy suave y sin estar enfadada a mi no me gusta que me hablen así. Cuando me hables bien te atiendo”. Y no lo haces más caso. Si sigue con este tono te apartas de ella, y como máximo le repites una vez más lo dicho antes (con voz suave). Cuando se dirija a ti con tono normal, entonces la atiendes amorosa, bien, contenta “ahora sí te atiendo, así te entiendo muy bien”.

Esta época es larga, se hace pesado para los padres y para los peques si se afronta con negatividad, si se generan demasiadas peleas, enfados, gritos, mal ambiente entre padres e hijos. Se suele perder la paciencia y se opta por etiquetar de “malcriados” a estos pequeños que lo único que están haciendo es crecer. Pero papá y mamá también necesitan descubrir cómo acompañar estos procesos.

Consulta: uso mucho la palabra NO con mis nietos

Ana expone:

Soy abuela y a mis nietos les digo no hagas aquí, no vayas, no, no, no para todo. Qué debo hacer o decir porque mi hija me corrige que no use tanto “no”. Mil gracias

¡Hola Ana! Me encanta tener abuelas lectoras de edukame. La verdad es que tu hija tiene razón, el uso continuado de la palabra “NO” tiene efectos contrarios a lo que se desea.

abuela con bebe Consulta: uso mucho la palabra NO con mis nietos

Me explico. Imagino que tu deseas lo mejor para tus nietos, que mientras estén contigo no se lastimen, se lo pasen bien, disfruten, y a la vez tú disfrutar de su presencia, cariño y poderles enseñar muchas cosas que sólo las abuelas podéis enseñar.

Pero si cuando estáis juntos, cuando os relacionáis hay un abuso de la palabra “NO”, el ambiente se vuelve negativo, tú no disfrutas pues te conviertes en una especie de sargento limitador y ellos al final optan por no escucharte. Sí, has leido bien, los peques se defienden de estos mensajes negativos que nos les dejan crecer volviéndose sordos.

“No te subas a la silla”, “No toques este armario”,”No te metas ahí dentro”, “No saltes en el sofá”, “Con eso no se juega”, ect. En pocos minutos los peques pasan de estos mensajes y acaban haciendo lo que les apetece, pues de lo contrario ¡no serían niños! Y eso aún nos enfada más y les decimos: “¡Qué no me has oído, te acabo de decir que no toques este armario! ¡Estás sordo!!!”

Sí, se ha vuelto sordo pues un niño necesita moverse, investigar, probar, retar, saltar, subir, bajar y si atendiera a todos los “NO”, seguramente acabaría sentadito en una silla sin apenas moverse, leyendo un cuento o coloreando toda la tarde. Pero por su propio bienestar los niños no deben ser así, aunque para lo padres sería mucho menos agotador (¿verdad?).

El problema es que para las abuelas/os  es aún más agotador, pues vuestra paciencia, vuestra energía ya no está a prueba de niños pequeños. Vosotras/os ya lo vivisteis como madres y padres.

No me dices la edad de tus nietos, pero de todas formas mira en ti misma si tanto mensaje negativo, si tanto “no hagas esto, no vayas por aquí, no, no, no…. “ Puede ser tu defensa a no poder seguir su ritmo inagotable y tócalo todo.

Te recomiendo pongas en práctica los consejos que escribí en El uso y abuso del No. Tal vez te haga estar más flexible con tus nietos, y así, poder disfrutar realmente de ellos ( y no sufrirlo) . Recuerda que tú ya no los tienes que educar (eso les corresponde a sus padres), pero sí los debes gozar.