¡No corras que te vas a caer!
Cuando los peques empiezan a desplazarse solitos, ya sea gateando o caminando necesitan practicar mucho para ir afianzando su nueva habilidad.
Al inicio de la marcha sus pasos suelen ser torpes y, aún así, muchas veces quieren correr a pesar que su paso no es nada firme.
La mamá/papá, abuelo/a, o cualquier otro adulto le suele decir “¡no corras que te vas a caer!”, y si al cabo de pocos segundos se confirma su predicción le puntualiza “Ves, ya te lo había dicho yo”.

En los parques infantiles abuelos/as y mamás/papás van detrás de sus pequeños avisándoles constantemente de lo que sí pueden hacer y de los que no “No te subas en ese trenecito que te vas a caer”, “Ten cuidado que ahí te puedes hacer daño”, “No pases detrás del columpio” “Baja de ese tobogán”, “No, ahí no vayas”.
En casa tienen necesidad de probar infinidad de veces sus capacidades motrices y por eso intentan una y otra vez subirse a las sillas, a las camas, al sofá, y luego probar también la hazaña de bajar. “No te subas que te vas a caer”, “Cuidado, cuidado!”, “¡Bájate!”
Lo que a nosotros nos parece un peligro porque siempre tenemos miedo que se hagan daño, para ellos es un necesidad. Cuando les estamos avisando “Te vas a caer”, lo que realmente les estamos transmitiendo es nuestro miedo.
Sí, nosotros tenemos miedo que se caigan, se hagan daño, se lastimen. Así que podríamos traducir el “No corras que te va a caer “ por “No corras porque yo tengo miedo que te caigas y te hagas daño”. A los peques no les importa tanto caerse o hacerse un poco de daño en las rodillas, cocos en la cabeza o rasguños. Ellos están preparados para esos pequeños infortunios del crecer, y además están deseando probarse a sí mismos constantemente.
Pero trasmitirles nuestro miedo, nuestra inseguridad es muy injusto. Nuestros peques de meses, de 1-2-3-4 años y más! se sienten valientes, con coraje, con ganas de probar y aprender de la experiencia. Y nosotros, con nuestro miedo, les cortamos esas alas.
Yo reconozco mi miedo cada vez que veo a mi hija de 20 meses subirse y bajar sola de su silla. Para ella es un reto motriz que cada vez que lo consigue le produce tremenda alegría y seguridad en ella misma. Cuando a veces se resbala y luego cae, llora intensamente y no por el posible dolor, si no por la frustración de no haberlo conseguido.
“¿Te has caído al intentar subir a tu silla, verdad? Tranquila, poco a poco aprenderás a poner bien los pies y las manos. Inténtalo de nuevo así… Y le voy indicando dónde puede poner los pies, las rodillas, las manos para que se pueda subir ella sola con seguridad.
Lo ideal es mostrarles y explicarles cómo deben hacerlo, para que así vayan practicando de forma correcta. Y cuando los veamos a ellos solitos/as enfrascados en estas hazañas, nos ponemos a su lado en silencio para estar al rescate en caso necesario.
Consulta: no sé cómo atender a mi hija cuando tiene rabietas
Iselda expone:
Tengo una niña de 22 meses y cada vez tiene un carácter más irritable, ante un NO por respuesta enseguida significa una rabieta o incluso estando a buenas pide las cosas con gritos y de malos modos. Aunque intento no prestar atención a sus malos modales o su rabia, no sé cómo parar ese círculo vicioso.
Te recomiendo te leas todo lo escrito sobre las rabietas. Tu peque está creciendo y por tanto pasará por diferentes fases como la de ir probando su autoridad, ir probando la reacción de papá y mamá en diferente momentos, intentar mandar, intentar hacer lo que desee y cuando desee. Imagino que es a lo que te refieres cuando dices que tiene un carácter más irritable, pues antes tendría un carácter de dulce bebé.
¿Qué hacer? Mostrarle con paciencia, amorosidad y de forma continuada cuáles son las buenas maneras y hasta dónde puede llegar (o sea, mostrar los límites).
Que chille ante un No, que grite o patalee porque no ha conseguido algo (tal vez quiere jugar con una muñeca y tú no lo dejas por ser el momento de ir a dormir), no es nada grave. No es malo, ni es de ser mal educada. Tu peque no es diferente a cualquiera de este mundo. Chilla, grita, patalea para mostrar su enfado y para demostrarse a ella misma que tiene poder, tiene autoridad y que lo quiere conseguir.
Respeta su actitud de enfado “ya veo estas muy enfadada. Lo siento, pero ahora no es el momento de jugar. Cuando te calmes te atiendo” Y la dejas en su enfado, no la atiendes más, no le insistes en que deje de llorar, en que así no se chilla. No le dices nada, la dejas tranquila que llore y saque su rabia. Cuando se acerque a ti, si lo hace gritando le dices de nuevo con naturalidad “si me chillas no te entiendo. Veo estás muy enfadada, saca tu rabia y cuando ya te encuentres menos furiosa hablamos”.
Cuando haya llorado, pataleado, gritado lo que ella necesite se irá calmando poco a poco. Entonces la tratas con dulzura (sin rencor, sin enfado. No ha hecho nada malo, así que no debes tratarla con mala actitud), la tocas con suavidad y entonces llevas a cabo lo que tiene que hacer (en este caso era irse a dormir sin jugar con la muñeca).
¡Ojo! Porque si después de la rabieta la peque obtiene lo que tanto deseaba (o sea, jugar con la muñeca en vez de ir a dormir), habrá aprendido que si llora y patalea con todas sus fuerzas conseguirá obtener sus deseos.
Y lo que debe aprender es que si está enfadada (porque le han dicho un NO) puede sacar su rabia, puede llorar, patalear, desahogarse gritando y llorando pero que igualmente debe cumplir con lo que dicen papá o mamá (pues ellos saben lo que es bueno y necesario).
Cuando estando a buenas, te pida las cosas gritando tú le puedes decir con voz muy suave y sin estar enfadada “a mi no me gusta que me hablen así. Cuando me hables bien te atiendo”. Y no lo haces más caso. Si sigue con este tono te apartas de ella, y como máximo le repites una vez más lo dicho antes (con voz suave). Cuando se dirija a ti con tono normal, entonces la atiendes amorosa, bien, contenta “ahora sí te atiendo, así te entiendo muy bien”.
Esta época es larga, se hace pesado para los padres y para los peques si se afronta con negatividad, si se generan demasiadas peleas, enfados, gritos, mal ambiente entre padres e hijos. Se suele perder la paciencia y se opta por etiquetar de “malcriados” a estos pequeños que lo único que están haciendo es crecer. Pero papá y mamá también necesitan descubrir cómo acompañar estos procesos.
Consulta: uso mucho la palabra NO con mis nietos
Ana expone:
Soy abuela y a mis nietos les digo no hagas aquí, no vayas, no, no, no para todo. Qué debo hacer o decir porque mi hija me corrige que no use tanto “no”. Mil gracias
¡Hola Ana! Me encanta tener abuelas lectoras de edukame. La verdad es que tu hija tiene razón, el uso continuado de la palabra “NO” tiene efectos contrarios a lo que se desea.

Me explico. Imagino que tu deseas lo mejor para tus nietos, que mientras estén contigo no se lastimen, se lo pasen bien, disfruten, y a la vez tú disfrutar de su presencia, cariño y poderles enseñar muchas cosas que sólo las abuelas podéis enseñar.
Pero si cuando estáis juntos, cuando os relacionáis hay un abuso de la palabra “NO”, el ambiente se vuelve negativo, tú no disfrutas pues te conviertes en una especie de sargento limitador y ellos al final optan por no escucharte. Sí, has leido bien, los peques se defienden de estos mensajes negativos que nos les dejan crecer volviéndose sordos.
“No te subas a la silla”, “No toques este armario”,”No te metas ahí dentro”, “No saltes en el sofá”, “Con eso no se juega”, ect. En pocos minutos los peques pasan de estos mensajes y acaban haciendo lo que les apetece, pues de lo contrario ¡no serían niños! Y eso aún nos enfada más y les decimos: “¡Qué no me has oído, te acabo de decir que no toques este armario! ¡Estás sordo!!!”
Sí, se ha vuelto sordo pues un niño necesita moverse, investigar, probar, retar, saltar, subir, bajar y si atendiera a todos los “NO”, seguramente acabaría sentadito en una silla sin apenas moverse, leyendo un cuento o coloreando toda la tarde. Pero por su propio bienestar los niños no deben ser así, aunque para lo padres sería mucho menos agotador (¿verdad?).
El problema es que para las abuelas/os es aún más agotador, pues vuestra paciencia, vuestra energía ya no está a prueba de niños pequeños. Vosotras/os ya lo vivisteis como madres y padres.
No me dices la edad de tus nietos, pero de todas formas mira en ti misma si tanto mensaje negativo, si tanto “no hagas esto, no vayas por aquí, no, no, no…. “ Puede ser tu defensa a no poder seguir su ritmo inagotable y tócalo todo.
Te recomiendo pongas en práctica los consejos que escribí en El uso y abuso del No. Tal vez te haga estar más flexible con tus nietos, y así, poder disfrutar realmente de ellos ( y no sufrirlo) . Recuerda que tú ya no los tienes que educar (eso les corresponde a sus padres), pero sí los debes gozar.
Consulta: mi hijo no quiere besar a sus abuelos.
Yamina expone:
Estoy muy preocupada porque mi niño de 2 años. No quiere saludar ni deja que lo saluden con un beso, reaccionando con manotazos y llanto. Antes no era así pero cambió en una semana. No hablo de que salude a todo el mundo pero me refiero a los familiares más cercanos que tanto lo quieren como abuelos y tíos, a los cuales los ve muy a menudo. Yo le digo que salude a los abuelos pero cuando llega el momento de verlos reacciona muy mal, y no ha pasado nada significativo, ningún cambio ni nada en su vida. ¿Por qué reacciona así? Cómo corregirlo?. Les agradezco
Hola Yanina. No se trata de corregir la conducta de tu hijo, más bien se trata de que tú y papá le ofrezcáis otras respuestas para que pueda aprender desde lo positivo.
Tu niño se encuentra en la etapa de autoafirmación, por lo que verás como muchas conductas suyas van a cambiar hacia conductas de enfado, rechazo, autoritarias, desobedientes, caprichosas, gritos. Como el ejemplo que expones.
De un día para otro el peque decide no besar a los abuelos o familiares. Con esta actitud está probando su poder, prueba a ver qué pasa en su entorno cuando él expresa, su enfado, su autoridad.
También está expresando qué él también tiene algo que decir en cuanto a hacer todo lo que se le pide: “¿Por qué tengo que besarlos si a mí ahora no me apetece? ¿Es que yo no tengo nada que decir en este tema? ¿Si yo no quiero por qué tengo que besarlos?”.
En el tema de besar, ser besado, tocar, ser tocado es muy importante respetar lo que el peque expresa. Los besos, los abrazos jamás deben ser por obligación ni a la fuerza. Es bueno que integre que sólo se besa cuando se quiere y a quien se quiere. ¡Ni un beso a la fuerza! Da igual sea mamá, papá, el abuelo, la tía…. ¡Ni un beso a la fuerza!
Cuando él se niegue a besar, mejor respetarlo. Si no se siente obligado no gritará, ni dará manotazos, ni llorará. Así va integrando que él decide con quién quiere o no contacto, tocar, besar.
Si son los abuelos puedes optar por:
1) Respetarlo y no darle más importancia. No le insistas, no le critiques, no le obligues (dile a los abuelos que ya le pasará, que no se lo tomen como una muestra de rechazo).
2) Jugar con él y mostrarle una respuesta positiva. Ante su rechazo que el abuelo/ tío… diga “vale, vale no me beses ¿puedo darte yo a ti un beso de alegría? Tu a mí no me lo des, pero puedo dártelo yo a ti?”. Al principio puede que diga que ¡No! Pero con los días, y si percibe que es una propuesta sin chantaje y que se están teniendo en cuenta sus ganas y se siente respetado, tal vez le guste.
Esta faceta de negarse a dar besos, suele sentar peor a los padres, abuelos, tíos… que al propio niño. Se interpreta la conducta del niño como de rechazo hacia los familiares que tanto lo quieren… “Con lo que yo te quiero y no me das un beso. ¿Es que ya no me quieres? ¿Es que no me lo merezco?” Cuidado con estas ideas y pensamientos de los adultos, que lo único que hacen es forzar al peque y no respetar algo tan íntimo como es el contacto y los besos.
El peque no está rechazando vuestro amor (papá/mamá,abuelos, tío), pero tal vez vosotros sí os sentís rechazados. El peque está expresando su deseo a decidir a quién besa, el rechazo sólo es un sentimiento vuestro. Si es así, atiende este sentimiento tuyo de rechazo, de lo contrario no podrás acompañar a tu hijo en esta faceta.
Consulta: mi hijo cuando se enfada muestra mucha fuerza
Belén Ortiz explica:
Mi hijo de 13 meses, además de genio tiene muchísima fuerza. Ahora mismo lo puedo controlar, pero me da miedo cuando sea un poquito más grande y literalmente, no pueda sujetarle. En el médico, para pesarlo o simplemente tumbarlo es una odisea. En casa, aunque hemos intentado hacer las cosas jugando (aspirarle los moquitos, o ponerle la mascarilla del ventolín cuando está malito) siempre tenemos que recurrir a hacerlo a la fuerza; en el hospital, con 10 meses tuvieron que venir 3 enfermeras y yo para la mascarilla y fue horrible… lo paso muy mal, pero no hay otro modo. La cuestión es que mueve haciendo fuerza con todo el cuerpo, sobre todo la cabeza. Pero la pregunta en sí, es si debo seguir haciendo estas cosas que no quiere a la fuerza,… o hay otro modo. Sobre todo cosas que son imprescindibles. En casa lo llevo mejor, porque si le da una rabieta de genio, lo dejo que se calme llorando y le hablo hasta que se tranquiliza, pero el miedo es cuando tengo que cogerlo para que lo vea el médico, o ponerlo en la silla para irnos del parque, o tumbarlo para aspirarlo…. Muchas gracias de antemano y felicidades
Tu hijo es un peque sano con mucho carácter y muestra vigorosamente aquello que no le gusta.
Te entiendo perfectamente pues yo también he vivido las mismas situaciones con mi hijo Iván (en cambio con su hermana es todo lo
contrario). De 0 a 3 años han sido más comunes y con mucha fuerza, y pese a los juegos, y las estrategias creativas que me inventaba, acabábamos usando la fuerza, o con tres años la contundencia. Ahora que tiene casi 4 años se dan en muy pocas ocasiones.
Son situaciones que impactan pues al tener que hacer el doble de fuerza que ellos, junto a sus lloros y gritos parece que les estés matando. Entiende que éste es el carácter de tu hijo. Es un carácter que da más trabajo que otros, pero no lo temas.
Haces bien en dejar que llore, que de salida a su rabia, mientras tú te mantienes firme en que aquello que le has propuesto debe hacer.
Vuestra respuesta como padres es muy importante:
a) Si vais dejando que con el tiempo él consiga no hacer aquello que no quiere, no le hacéis ningún favor. Le estaréis dando un poder que no lo va ayudar a madurar. Como se pone tan violento, mejor no le aspiramos los mocos…; Pues vale, no te pongo en el carro así me evito la escenita…
b) En cambio si le vais dando respuestas firmes y positivas le ayudareis a ir canalizando su fuerza con respeto y amorosidad.
Firme en el sentido que aunque se ponga como un loco hay cosas que debe hacer por su bien o porque vosotros como padres así lo habéis decidido. Y positivas, en el sentido que no os enfadéis con él o chilléis, si no que lo tratéis con respeto, con gesto amoroso y tranquilo.
Mientras lo estás cogiendo con fuerza para conseguir hacer algo, intenta al mismo tiempo hablarle con suavidad (cerca del oído pues no te oirá) transmitiéndole mensajes del tipo “entiendo te moleste pero es necesario para tu salud”; “entiendo te enfade ir ahora en el carro pero ahora debes ir en él”; “sé que te molesta la mascarilla pero la necesitas para curarte”. No se lo digas enfadada, chillando ni se trata de convencerlo en ese momento. Si no de que te oiga y vaya integrando poco el mensaje que respetas su sentir, pero que igualmente debe hacerlo.
Y cuando hayas conseguido hacer lo que tenías que hacer, pese a su rabieta, disgusto, fuerza, llanto lo felicitas con abrazos y besos y le dices “Ves, ¡ ya está! No todo lo que tenemos que hacer nos gusta o es agradable. Yo también tengo que hacer cosas que no me gustan, pero que son necesarias”. “Felicidades cariño, verás como otro día no te cuesta tanto”. Con Iván yo compartía estos mensajes desde casi su nacimiento.
No lo etiquetes de niño agresivo, malo, travieso, etc. ¡No! Simplemente es un niño con carácter fuerte (igual que el que es tímido). Evita gritarle y enfadarte con él con mensajes del tipo: eres malo! Por qué te pones así! Estoy harta de tus gritos! Basta ya, que no es para tanto! Pues él aún se pondrá más agresivo conforme vaya creciendo.
Cuando tenga 2 años puede aumente sus manifestaciones de genio y fuerza, sigue manteniendo una actitud de respuesta firme y en positivo. Puede que en algunas ocasiones acabes agotada (por experiencia propia), le estás enseñando y ayudando a madurar. Por lo que cuando sea más mayor esta conducta irá a mucho menos.
Pasarás situaciones en público poco agradables, pero confía en tu instinto, en tu proceso de ser madre y no te quedes enganchada en los juicios de los demás. Ellos no están criando a tu hijo, ni lo ven en todas sus reacciones, en todas las situaciones, tú sí.
Consulta: mi hijo lo pide todo gritando
Inma comenta:
Mi bebé de 20 meses grita sistemáticamente para pedirlo todo. Yo le digo “di dame” lo hace pero luego vuelta a gritar.

Aunque él grite, tú no. Mantén el tono de voz suave y normal. Incluso en ocasiones, le hablas bajito. Los niños aprenden en función de nuestras respuestas y por imitación.
Así que si tu le vas hablando flojo, suave le estás sirviendo de modelo para que te vaya imitando.
Haces muy bien en ponerle palabras a sus gritos “di dame; di que quieres agua; di que quieres el chupete…” Pero si sigue gritando le dices “lo lamento pero no te entiendo. Así gritando no entiendo qué me quieres decir”; “cuando dejes de gritar te atiendo porque así la mama no te entiende”.
Y realmente no atiendes a su demanda hasta que use un tono de voz normal. “Ah! Ahora te he entendido muy bien! Así da gusto atenderte.”
No le riñas, evita mensajes del tipo “Estoy harta que me grites! Ya está bien que lo pidas todo gritando!” ni te enfades con él pues con ello no aprenderá nada.
Sé su modelo para que te imite. Y piensa que esto no es cuestión de tres ni diez días. Es cuestión de ir mostrándole el camino poco a poco cada día durante una larga temporada. Eso es educar y criar.
Recopilación de entradas sobre rabietas en los niños
Son muchas las consultas que he recibido, sobre las pataletas, las rabietas, las negativas de nuestros pequeños desde los 18 meses hasta los 4 años aproximadamente. Papas y mamas, abuelas y educadoras me preguntan ¿cómo tener más paciencia en estas situaciones y no acabar gritando ni peleando con ellos?

La paciencia no la venden en las farmacias (seria genial para todos ¿verdad?). Pero sí está en nuestro interior y para dejarla salir hemos de bajar en exigencia, centrarnos en nuestros hijos, dedicarles tiempo y delegar las demás cosas (al menos durante los primeros tres años). Abarcar trabajo, casa y familia es muy stresante y como no tenemos superpoderes ¿quién paga nuestro estrés y cansancio?
Tu peque no es él único que te pega y grita con sólo 20 meses, y tú no eres la única que te sientes impotente o que le riñes o pegas por perder la paciencia.
Estas situaciones conflictivas son propias de la edad (igual que el acné en la adolescencia), y todos los papás (abuelas y educadoras) del mundo se encuentran con ellas a diario. Por lo que hablar entre nosotros de estas situaciones también ayuda pues compartir aligera peso.
Lo importante: poner límites claros con seguridad y amor y dejar que pataleen para expresar y sacar su frustración, enfadado. Si os pone más nerviosos su pataleta y gritos, dejarlo sólo y cuando esté más calmado y no grite le atendeis (pero se lo decis, “cuando estés más calmado te atiendo”).
A continuación os hago un listado de todos los post que he ido escribiendo hasta ahora y abordan este tema
No frustrar a nuestros hijos es malcriarlos
Evitar tener mal genio y no gritar a los niños
Mi hijo de dos años nos pega ¿qué debo hacer?
Mi hijo dice a todo que NO ¿Debo contar hasta tres?
El uso/abuso del No para poner límites
Consulta: desde que estoy embarazada mi hija llora cuando la dejo en la guardería
Olga expone:
Tengo una niña de 22 meses y además estoy embarazada de siete meses. La nena desde hace unas semanas coge muchas rabietas y no quiere despegarse de mi, cuando la dejo en la guardería se pone a llorar. Ya le he explicado que va a tener una hermanita, compramos cosas para el bebé con ella, le dejo sus juguetes…antes era una niña que nunca se enfadaba ni cogía caprichos. Además ahora ha cogido la costumbre de levantarle la mano a su padre y pegarle ¿Como podemos ayudar a la peque a que se tranquilice? Muchas gracias.
Hola Olga! La podéis ayudar mucho acompañándola en su sentir. Tu peque siente que mamá ya no es sólo para ella, sabe y siente que van a haber cambios y teme perder el amor y atención de sus padres.
Por eso no quiere despegarse de ti, teme perderte. Y este miedo a veces le produce enfadado (rabietas), otras veces ganas de probar su poder y de hacerse notar (lo que tu llamas caprichos); y otras veces rabia que la puede liberar pegando (a vosotros o a otros niños/as), gritando por cualquier cosa, llorando,…
Tu peque está sufriendo pues todos los cambios generan inseguridad, miedo, angustia (tanto a los adultos como a los peques). Para los niños, superar este proceso va a significar madurar y para ello necesitan llenarse de amor, de seguridad y de confianza que papá/mamá jamás van a dejar de quererles, aunque les riñan, se enfaden, o tengan otro hijo.
Expresarle más que nunca vuestro amor: con gestos, miradas, abrazos, palabras. Dejad que vuestro corazón se conecte con su alma e intuitivamente sabréis cuándo tenéis que parar una rabieta con límites y cuándo con un abrazo silencioso. Si os ponéis a su altura y le miráis a los ojos, será una comunicación más sincera y cercana.
Cortar las conductas no apropiadas: no me gusta que me peguen, cuando dejes de gritar te atiendo, etc. Pero enseguida poner más énfasis en lo amoroso, eso os ayudará a no estar todo el día enfadados.
Antes de dejarla en la guardería, ponte a su altura, mírala a los ojos y le dices, “te quiero mi vida, te llevo aquí dentro, en mi corazón” y le das un sincero abrazo. Tómate tu tiempo y no lo hagas de puro trámite. Tal vez no dejará de llorar cuando la dejas, pero seguro que así su alma y su sentir se van llenando de confianza y seguridad. (También puedes usar el recurso de la cajita llena de besos.) Vosotros sabéis que jamás vais a dejar de quererla pase lo que pase, pero ella todavía no…
Sigue compartiendo con ella tu embarazo, háblale de su nuevo hermanito/a, cuéntale cuentos sobre el tema, que te ayude en todo lo que ella pueda con la nueva habitación, con la ropita, con las compras, ¡ella va a ser la hermana mayor!
En breve publicaré títulos de cuentos que tratan del embarazo de mamá (¿qué hay aquí dentro?).






