Recopilación de entradas sobre rabietas en los niños
Son muchas las consultas que he recibido, sobre las pataletas, las rabietas, las negativas de nuestros pequeños desde los 18 meses hasta los 4 años aproximadamente. Papas y mamas, abuelas y educadoras me preguntan ¿cómo tener más paciencia en estas situaciones y no acabar gritando ni peleando con ellos?

La paciencia no la venden en las farmacias (seria genial para todos ¿verdad?). Pero sí está en nuestro interior y para dejarla salir hemos de bajar en exigencia, centrarnos en nuestros hijos, dedicarles tiempo y delegar las demás cosas (al menos durante los primeros tres años). Abarcar trabajo, casa y familia es muy stresante y como no tenemos superpoderes ¿quién paga nuestro estrés y cansancio?
Tu peque no es él único que te pega y grita con sólo 20 meses, y tú no eres la única que te sientes impotente o que le riñes o pegas por perder la paciencia.
Estas situaciones conflictivas son propias de la edad (igual que el acné en la adolescencia), y todos los papás (abuelas y educadoras) del mundo se encuentran con ellas a diario. Por lo que hablar entre nosotros de estas situaciones también ayuda pues compartir aligera peso.
Lo importante: poner límites claros con seguridad y amor y dejar que pataleen para expresar y sacar su frustración, enfadado. Si os pone más nerviosos su pataleta y gritos, dejarlo sólo y cuando esté más calmado y no grite le atendeis (pero se lo decis, “cuando estés más calmado te atiendo”).
A continuación os hago un listado de todos los post que he ido escribiendo hasta ahora y abordan este tema
No frustrar a nuestros hijos es malcriarlos
Evitar tener mal genio y no gritar a los niños
Mi hijo de dos años nos pega ¿qué debo hacer?
Mi hijo dice a todo que NO ¿Debo contar hasta tres?
El uso/abuso del No para poner límites
Qué hacer con los niños que muerden en la guardería
A las educadoras nos preocupan mucho los niños que se exprean mordiendo pues aunque estemos vigilantes son tan rápidos que muchas veces no llegamos a tiempo de evitarlo. Además, es una conducta que hace daño a los demás niños y genera mucho malestar entre los padres.
Para que esta conducta no se llegue a convertir en un hábito, es importante ofrecerle, mostrarle al p
eque otras maneras de expresarse y relacionarse con sus compañeros. Si sólo se le riñe y penaliza sin mostrarle alternativas, tan sólo estamos castrando su expresión emocional, pero no dándole salida a través de otras maneras, de otras conductas.
Cómo actuar tanto educadoras, como padres, tíos, abuelos…. Es importante que tanto en casa como en la guardería (Jardín, Maternal…) se actúe igual:
1. No gritarle, No pegarle en la boca ni reñirle diciéndole ¡Eres malo/a! ¡Siempre igual! ¡Estoy harta siempre hagas lo mismo! Pues no sirve más que para humillar.
2. Ponerse a su altura y decirle con cara seria y tono contundente, pero sin chillar y sin estar enfadada “Eso no se hace. Has hecho daño a tu amigo/hermano, mira como llora. Con la boca se dan besos. Dale un beso para curar pues le has hecho daño”.
Si le gritamos y le exigimos el beso puede que el niño/a no quiera hacerlo por miedo y porque se sentirá bloqueado. Es importante tener una actitud de serenidad pero no de amenaza, el beso es para curar el daño, para que conozca otra manera no dañina de usar la boca y para inculcarle respeto por el otro. Pero el respeto por el otro no lo llegará a entender sino es también tratado con respeto. Digamos que el mensaje sería has hecho algo malo, repárlo con un beso y te voy a enseñar con respeto y paciencia otra manera de actuar.
3. Si en ese momento se intuye el motivo de la mordida, debemos ofrecerle al niño cómo debería haberse expresado sin morder. Nuestro tono ya no debe ser contudente, ni de enfado. Usemos un tono más bien reconciliador y una expresión amorosa “Qué querías ¿Qué te de diera su juguete? Pues se lo pides, por favor me dejas tu muñeco”. “¿Te sentías asustado porque jugaba muy cerca, pues le dices no me molestes, o te vienes a jugar aquí que esta zona es más tranquila”. “¿Hoy estás de mal humor? Pues patalea con los pies, pega a la almohada, o muerde este juguete (un mordedor) así no harás daño a nadie. A esto sí le puedes morder.”
4. Aunque no se sepan los motivos de la mordida, es necesario darle un mensaje alternativo para que vaya aprendiendo cómo podría haberse expresado sin dañar. Da igual tenga 10 meses, como 18, como 2 años o 3. Aunque sean bebés ¡Si entienden! Captan perfectamente el mensaje que le estamos transmitiendo. Y mientras le mostramos otra manera de expresar sus sentimientos, recordad no usar actitud de enfado!
5. Evitar con los padres, con los hermanos juegos del tipo “Te voy a comer”, “Te quiero tanto que te como” tan típicos en estas edades (ya que realmente estan para comérselos de guapos, dulces, inocentes…) pues potencian el poder de la boca y claro, para ellos ya tiene suficiente significado.
6. Elogiar, alabar cuando el niño resuelve sin morder. “Muy bien, le has cogido su juguete sin hacerle daño” “Muy
bien, muerdes el mordedor y así no haces daño”. “¿ Estas cuidando tu muñeca? ¿Lo haces con besitos? Con la boca se dan besitos, seguro que tu muñeca está muy contenta de tus cuidados”
7. Aprovechar cuando coma para resaltar que se muerde la comida “Ves se muerde la manzana para comer, ñam, ñam. Eso sí se hace. A la manzana no le haces daño, si lo haces a tu hermano/amigo sí”
8. Necesita la misma actitud de respeto y amorosidad que todo niño. No etiquetarlo de niño/a difícil, ni conflictivo/a.
He visto niños/as que tras estar meses (¡sí meses!) transmitiéndoles este mensaje después de morder instintivamente a un compañero besarle acto seguido e incluso acariciarle para curar sin haber intervenido ningún adulto. Niños mordiendo sus ropas o cojines (como mi hija) en un momento de euforia emocional, en vez de morder a otro niño. Niños/as muy orales (y por tanto mordedores) que poco a poco han bajado la intensidad de sus mordidas.
Tratar el tema con los padres de los niños mordidos con naturalidad y honestidad. Es muy normal les disguste hagan daño a su peque y lo muestren a las educadoras con quejas, enfados, o reprochando no hacen bien su trabajo. Pero sin entrar en enfrentamientos les transmitís que son peculiaridades normales del mundo infantil (como las rabietas, el gusto por los cuentos, el No!, el control de esfínteres, etc.).
No les habléis mal del niño/a mordedor para aliviar su enojo de padres heridos, pues con ello estáis animando a que los padres critiquen o juzguen cómo lo hacen otros padres, a que crean su hijo se relaciona con niños conflictivos o malos, o que sientan que su hijo es un víctima mientras los otros tienen más poder, que su hijo es un blando porque no se defiende.
Todos los padres deben comprender que son reacciones (como el pegar, empujar, llorar, besarse) que se dan en esta fase del desarrollo de sus hijos, al igual que entre los adultos existen las envidias, los engaños, el orgullo, el resentimiento, la venganza, …. Aspectos y sentimientos que dañan y que usamos los mayores, y en cambio, son inconcebibles e inexistentes en el mundo infantil!
Transmitir a los padres seguridad, que estáis trabajando el tema diariamente y que necesitáis de su paciencia y colaboración.
Se requiere tiempo y constancia. No basta con actuar así cuatro días y al quinto estar hartos/as porque sigue mordiendo. El niño/a necesita más tiempo para aprender nuevas alternativas y constancia en el mensaje, es decir, repetirle siempre lo mismo.
Sé que resulta cansado para las educadoras pues además de atender y educar al niño que muerde hay que atender al que ha sido mordido, y que además, hemos de estar por mil cosas más (pues tenemos otros 10 o 18 niños por atender).
Sé que resulta cansado para los padres pues al quinto día llegan a pensar que su bebé de 10 meses o niño de 2 años no les entiende, se rinden y acaban por etiquetarlo de imposible o conflictivo y con ello dejan de actuar. Eso es un grave error pues es como dejar de echar semillas en una tierra muy fértil. No se recogerá ningún fruto por haberse rendido demasiado pronto.
¡Constancia, tiempo, coherencia, respeto por el niño, amorosidad, confianza y presencia! Nadie dijo que educar fuera fácil, ni para los padres ni para los profesionales de la educación.
Consulta: niños que muerden en el Jardín Infantil
Marcia expone:
Hola, trabajo en una Jardín Infantil y desde el año pasado asiste un pequeñito de 1 año, que hoy ya tiene 2 que muerde a todos sus compañeros sin mediar agresión por parte de ellos. Solicitamos estrategias de solución tanto para él, como guiar a sus padres y como enfrentar a los padres de los niños y niñas mordidos.
La mejor orientación es primero saber la importancia de la boca en el desarrollo de los peques.
Para un bebé de meses y hasta los 3 años la boca es una fuente importante de conocimiento y expresión. A través de ella no solo comen, beben, emiten sonidos y besan. También aprenden, experimentan y expresan sus emociones.
No todos los niños/as utilizan la boca para aprender y expresar con la misma intensidad ni durante el mismo tiempo. Quiero decir, un bebé puede no mostrar mucho interés en llevarse las cosas a la boca y seguir así al año; otro bebé, en cambio, se lo puede llevar todo a la boca para aprender y a los 12 meses hacerlo mucho menos; y en cambio, otros son muy orales y con 1 año y con 2 la boca sigue siendo un canal significativo de relacionarse con el entorno.

El morder al otro es un acto instintivo (por eso es tan rápido), inconsciente cuyo origen se encuentra en la defensa y supervivencia de la especie. Esto aplicado a nuestra vida social actual, el niño que muerde se está defendiendo porque se siente agredido, amenazado, violentado (aunque desde fuera no sea vea así, él así lo siente). El niño que llora, grita también lo hace para defenderse (intenta ahuyentar a quien le hace daño o molesta y, además, reclama al adulto para que le ayude), pero en esta estretegia no hay agresión ni daño para el otro, por lo que a los padres y educadoras no nos preocupa tanto.
Es muy importante tener en cuenta que el niño/a que muerde a sus compañeros en clase, o a sus hermanos/as en casa NO es ni malo, ni conflictivo, ni agresivo.
El niño/a que muerde se está comunicando sin utilizar el lenguaje (porque aún no lo domina).
¿Qué está expresando? Lo que siente o lo pasa interiormente:
-Puede que la aparición de los dientes y muelas le haga estar más irascible y rabioso y lo expresa con la boca “se acerca un compañero sin ninguna intención y el niño/a le muerde para descargar en él su malestar”.
-Puede que se sienta inseguro, impotente en algunos momentos y muerda a los demás compañeros (a hermanos/as) para demostrar poder “un compañero grita cerca de él, o juega enérgicamente a su lado y eso le puede provocar susto, inseguridad. Por lo que se defiende mordiendo“.
-Puede que se sienta especialmente alegre y vigoroso y lo expresa con la fuerza de sus dientes y mandíbula.
-Puede que no sepa canalizar las intensas experiencias y emociones que va acumulando en su desarrollo (que a estas edades son muy vivas), y el morder sea su válvula de escape.
Lo más importante es entender, tanto educadoras como padres, que el morder en un niño de 1 a 3 años (aprox) es un medio de expresión que necesita ser canalizado, conducido hacia otras maneras de expresión no dañinas para el otro.
Debe se conducido sin amenazas, enfados, humillaciones y sin etiquetarlos de niños/as conflictivos. De ello hablaré en el siguiente post.
Los niños entienden los sentimientos que expresan nuestras palabras
Nuestros peques, desde recién nacidos, entienden perfectamente lo que les decimos. No es que nazcan sabiendo el significado de las palabras, pero sí nacen sabiendo descifrar los mensajes emocionales, y por ello, saben interpretar el mensaje que les queremos transmitir.

Las palabras por sí solas no expresan emociones, lo que a nuestros bebés y peques les llega es el sentimiento que expresamos a través de:
- la entonación que usamos que puede comunicar: alegría, disgusto, entusiasmo, decepción, tristeza, rechazo, admiración, etc.
- el volumen de nuestra voz: alto, normal, bajo, un susurro
- los gestos de nuestra cara: los ojos, la boca, la mandíbula hablan por sí solos y además ¡no engañan!
- la corporalidad que a acompaña al mensaje: arrodillados a la altura de sus ojos, estar de pié y mirándolos hacia abajo, cogerlos en brazos, hablarles a distancia, hacer gestos bruscos o suaves con las manos, etc.
No es lo que decimos lo que agrada, serena, convence, satisface, ofende o hiere a nuestros peques (o adultos), sino cómo lo decimos.
¡Haz la prueba! Si es un bebé de pocos meses acerca tu cara a la suya, acaríciale suavemente las mejillas, sonríele mientras le dices con tono suave y amoroso “que feo es mi bebé”. ¿Crees que se mostrará ofendido? Pues seguramente te mirará con gusto a los ojos o la boca, te devolverá una gran sonrisa, moverá enérgicamente sus brazos y piernas pues lo que él acaba de descifrar de tu mensaje es cariño, alegría, mimo, estímulo positivo ¡Y está encantado!
También podemos decirle “que dulce bebé eres” teniéndolo en brazos pero sin ternura (como si fuera un puro trámite), sin mirarlo a los ojos, con tono serio, sin musicalidad, sin sonrisas ¿Crees que su corazón se habrá alegrado de tan dulce palabra?
Desde que nacen nos estamos comunicando constantemente con nuestros peques, incluso cuando no usamos palabras. Ya tengan meses, un año, tres años o cinco son expertos en captar los sentimientos que hay en lo que les decimos.
No les podemos engañar: les podemos decir con voz seca, cara neutra, sin mirarles a los ojos y estando de pié “perdona, te he arañado sin querer” que el dolor de su piel no solo no se calmará, sino que tendrá más ganas de llorar al no sentirse consolado. Y en cambio a nosotros nos puede parecer una conducta exagerada pues ya le hemos pedido perdón ¿Qué más quiere?
Pues un perdón sincero, honesto, de corazón….
Consulta: me he quedado embarazada sin desearlo
Francia comparte:
Hace 5 días me enteré de mi embarazo. Estoy triste, no siento alegría del bebé, pero tampoco quiero abortarlo. Tengo un perrito y no quiero desecharlo por el niño. Tengo 1 mes y estoy con miedo del parto, por eso jamás he querido tener bebés, por el parto. Me he descuidado y he quedado sin desearlo. Lloro continuamente, mí mama dice que no lo haga porque la criatura se me puede devolver ¿Es cierto? Ayúdenme por favor debería estar feliz, pero no es así.
Francia llorar es lo mejor que puedes hacer por ti y tu bebé. Tu tristeza es real y si la reprimes o escondes se manifestará de otra manera. Así que mejor libera esa emoción, exprésala y no lleves su peso encima. Entiendo que a tu madre no le guste (porque sufre) verte triste y llorando, y por ello no te puede acompañar en tu sentir.
No todos los embarazos generan felicidad. Eso es un tópico, sobre todo durante el primer trimestre. No te obligues ni te apenes más por no estar feliz. Aceptarte como estás ahora es lo mejor para ti, el embarazo es largo y seguro pasas por diferentes estados emocionales (tristeza, angustia, miedo, esperanza, amor, alegría, deseo…). Date tiempo.
Mientras lloras tu tristeza, también pon la mirada en lo que puedes hacer por tí y tu bebé. Aceptar y expresar tu dolor no significa te quedes anclada en ese punto. Dices no querías este embarazo, pero que estás decidida a tirar para adelante. Bien, pues cada día ocúpate un poquito del tema, como por ejemplo:
1-. Busca información sobre cursos, conferencias, talleres sobre el embarazo. Saber cómo evoluciona el feto y los cambios que te irás encontrando te ayudarán a vivirlo mucho mejor. Si no sabes dónde buscar coméntaselo a tu ginecólogo, y luego sabes que en Internet hay mucha ayuda.
2-. Comparte tu experiencia con otras mujeres embarazadas o en foros (maternidad instintiva, enfemenio.com, foroembarazo.net u otros).Seguro que encontrarás muchas situaciones similares a la tuya y otras formas de vivirlas. Eso te ayudará a abrir miras y no quedarte aferrada en tu pena.
Conozco muchas mujeres con miedo al parto. De hecho, durante el embarazo son muchos los miedos nos invaden y angustian. En general los miedos son fantasías que están en nuestra cabeza y hablarlos, compartirlos con amigas o profesionales de la sanidad o terapeutas ayuda mucho a que se vayan diluyendo (aunque no desaparezcan del todo, por lo menos dejan de dominarnos).
Ah! No tienes que desechar a tu perrito. Los únicos animales con los que se ha de vigilar durante el embarazo son con los gatos. Ahora no te preocupes de tu perro, sigue disfrutando de su compañía y no dejes de cuidarlo. Luego tampoco será ningun peligro para tu bebé.
Consulta: mi hija me pide llorando que no vaya a trabajar
Ana explica:
Tengo una niña de 4 años que va al colegio y otra de 2 que va a la guardería. Su padre y yo ,trabajamos los dos y una señora viene a casa por la mañana para llevarles al cole y comen allí, pero por la tarde les recogemos y estamos toda la tarde. La pequeña no dice nada, pero la mayor ha empezado a decir que no vayamos a trabajar (sobre todo a mi), que nos quedemos con ella por favor. Llora y no sabemos como convencerle para que lo entienda. Se queda llorando casi todos los días. A mi no me gustaría decirle que solo es por el dinero, sino que entienda que hay algo más. No sabemos muy bien como hacerle entender. Muchísimas gracias.
Dices que quieres convencer a tu hija para que te entienda a ti y entienda tus decisiones. Queréis hacerle entender que en la vida hay algo más.
Tus hijas son muy pequeñas y unas profesionales del mundo emocional, de la intuición y percepción. Ellas no “entienden las cosas” las sienten. Y la mayor os está mostrando cual es su sentir. Os está expresando su gran tristeza y temor.
Lo que más anhela cualquier niño pequeño es que su mamá y papá los quieran por encima de todas las cosas, y tu hija siente que no es así. Esta frase no se puede entender sólo sentir con el alma, con el corazón. No signfica que vosotros no la améis, si no que a ella no le llega así.
Si quieres ayudar a tu hija siente con tu corazón con lo que está transmitiendo. Ponte en su piel, siéntete por un momento niña de 4 años y repasa todo una día desde la mañana a la noche. Tómate tu tiempo y déjate sentir como crees se siente tu peque….
¿Cuántas horas al día está con sus papas? ¿Cómo es el rato que está con su mami? ¿Cómo se siente con respecto a su hermana pequeña? ¿Se siente amada por sus padres?
Cuando los niños son pequeños necesitan mucho de sus padres, necesitan nuestra presencia, nuestro contacto y es vital para ellos sentirse queridos. En esta vida tan estresante y loca de intentar compaginar vida familiar y laboral nos olvidamos de sentir.

Siempre pensamos, programamos, calculamos, decidimos, organizamos, y en cambio nuestros peques sólo entienden el idioma de la emoción, del sentir. Así no se puede establecer contacto real, porque los peques hablan con el corazón y los adultos con la cabeza.
Cuando llore abrazarla y no la intentéis convencer de nada pues no servirá de nada. Con el corazón podéis hablar de “siento tu tristeza…. mamá te quiere siempre y ya sé que te gustaría estuviésemos más tiempo juntas…..”
“-Mira esta pequeña cajita la voy a llenar de besos. Mua, mua, mua. Este beso grande para que no te olvides que te quiero; este otro para que cuando estés tristes te calme; este otro para que sepas que siempre te llevo en mi corazón; este beso que ha salido muy ruidoso para que te haga reír en el colegio. Guarda esta cajita mágica en tu bolsillo o cartera y ábrela siempre que la necesites.
Ahora me voy a trabajar pero cuando te recoja en el colegio esta tarde me cuentas si se ha vaciado y mamá la volverá a llenar. ¡Esta será nuestra cajita mágica de los besos! ¿Me das un beso gordo? Me tengo que ir y me gustaría llevarme un beso tuyo al trabajo. Uhm… qué contenta me voy con tu beso”
Cuando los adultos nos conectamos con nuestro corazón pasan cosas…. Empezamos a ver las cosas muy diferentes.
Si por las tardes estáis ambos con ellas dedicárselas de verdad a ellas. No os ocupéis a hacer cosas de la casa, comprar, etc. Sentaros en el suelo con ellas a jugar, a abrazaros, tocaros, expresar vuestro amor con palabras y actos.
Que el baño y la cena no sea una rutina si no un momento para compartir y para nutrir el alma de vuestras hijas. No hace falta que sea todo color de rosa, mimar no significa consentir ni malcriar. Pero un enfado, un límite se puede decir y hacer también con el corazón.
Nutriros vosotros también de ellas. El tiempo pasa muy rápido y ellas os pueden ofrecer muchísimo. De corazón a corazón ellas os dirán cual es el verdadero valor de las cosas.


