Cómo validar los sentimientos del niño
Dos hermanos juegan en el salón y el pequeño que no sabe entretenerse solo atraído por el juego de su hermano sigue sus pasos allí donde va.
El mayor harto de no poder realizar una torre con piezas, intenta apartar a su hermano pero éste pierde el equilibrio, cae al suelo y llora. En ese momento entra la madre que al ver que el pequeño llora regaña al mayor.
- Desde luego, mira qué no querer jugar con tu hermano, tienes que comprender que el quiere estar contigo así que si no juegas con él, tendré que guardar tu juguete para que aprendas a compartir.
Como validar los sentimientos
Cuando uno entra en escena a mitad de la película carece de información suficiente para interpretar lo que ha pasado, por lo general actuamos como jueces de la conducta visible pero no intentamos indagar en las necesidades reales de cada uno de los protagonistas de la escena.
El hermano mayor necesita realizar un tipo de juego diferente al que tiene el pequeño, necesita que le comprendan a él y no exigirle que comprenda al pequeño que no hace más que interrumpir su juego. Necesitaría escuchar frases como:
- Hijo, entiendo que tu hermano no te deja jugar como tú quieras, le gusta estar contigo y hacer lo que tú haces pero todavía no sabe jugar como tú. ¿Qué te parece si juegas un ratito con él y luego vengo yo para qué tú puedas terminar tu torre?
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Enseñar a expresar jugando: mapa del tesoro
Los niños muchas veces expresan su mal estar de manera inadecuada según nuestros criterios de educación, que un niño grite, te pegue, te insulte, etc. son conductas inaceptables y por lo general consideramos que deben ser sancionadas de manera inmediata.
Corregir conductas y gestionar emociones
Es cierto que no debemos permitir que un niño tenga un trato irrespetuoso, agresivo o inapropiado hacia sus padres ni con sus amigos, pero tan importante es corregir esas conductas de manera adecuada como enseñarle herramientas para gestionar las emociones negativas que le llevan a comportarse así, a no tener dominio propio sobre sus impulsos ni control sobre las palabras que salen por su boca.
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Los niños aprenden valores a partir de sus propias vivencias
Nuestros alumnos acostumbran a acudir a sus maestras para quejarse de un niño porque le ha pegado, o porque no le deja un juguete, porque le ha dicho algo que no le ha gustado, etc. En general, observo que los peques buscan en el adulto la solución a sus conflictos o problemas.
Personalmente, esta situación no me gusta. A veces me siento como una especie de “juez de paz” donde tengo que decidir qué hacer para que las dos partes salgan beneficiadas.
Así que hace un año que decidí cambiar mi actitud para ofrecer a mis alumnos la autonomía y la libertad necesaria para que expresen al otro niño lo que siente, lo que no le ha gustado, lo que quiere del otro. Siempre des del respeto y no desde el abuso de poder (el que es más mayor, más fuerte), des del mal trato (chillar, gritar, pegar, empujar…).
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Consulta: mi hija se muestra enfadada con su padre
Sylvia pregunta:
Hola, estamos preocupados. Nuestra hija, que está por cumplir los 2 años, es muy cariñosa todo el día habla de su papá pero cuando nos vemos, después de trabajar, sólo pelea con él, no se deja besar, ni abrazar. ¿Será que necesita más tiempo a solas con él? Gracias
Hola Sylvia. Tal y como redactas tu consulta, interpreto estás en una actitud abierta. Nunca hay una respuesta única, ni la adecuada. Siempre hemos de estar observando las conductas, reacciones de nuestros peques y preguntarnos qué está pasando en su interior para que se comporten así.
Observas el comportamiento de tu hija y te das cuenta que esa manera de estar con su padre puede significar algo y haces muy bien en plantearte preguntas de forma abierta y flexible. Esta actitud te permitirá estar más paciente, respetuosa y comprensiva con tu hija.
Recuerda que tu hija está en una edad en que las emociones le inundan. Siente muchas cosas (tanto positivas como negativas), a las que no sabe poner nombre pero que sí necesita expresar. Y no siempre lo expresará en coherencia con lo que siente.
Efectivamente, puede estar deseando más atención de su papá y lo expresa con enfado. Pero puede también que detrás de este enfado haya rabia, frustración por no tener a su papá todo el día, o porque su papá no le presta absolutamente toda la atención que ella quiere (porque también presta atención a su esposa, o sea mamá, o porque también presta atención a otras cosas).
Comprender estos aspectos nos permite estar más respetuosos y compasivos con nuestros peques. Pero ello no significa que tengas que ofrecer a tu hija una atención exclusiva las 24h, si tú consideras que ya está suficientemente atendida.
Nuestros peques necesitan al día un rato de atención exclusiva, de compartir, escuchar, jugar. No vale eso de “mientras tú pintas yo miro el periódico”. Ellos son pequeños pero muy expertos y transparentes.
Si su papá y tú compartís con ella (por separado) un buen rato diario a jugar, dibujar, baño, caricias, risas de forma presente, como si no importara nada más en ese momento ella se sentirá realmente querida, atendida, mimada y será lo que le dé fuerzas para encajar las inevitables frustraciones.
Educar no es fácil y es un camino que se mueve entre la entrega amorosa y compresiva y la frustración.
Consulta: mi hija me pega y me dice que me quiere matar
Maria expone:
Estoy muy preocupada porque mi hija de casi 6 años, desde hace unas 2 semanas solo tiene ganas de pegarme, a mi, a su hermana de 20 meses, y dice que todo lo hace a propósito. Dice que no nos quiere, que le da igual que nosotros le queramos. Pero lo más fuerte es que a raíz de escuchar una conversación donde se utilizaba la palabra matar, ahora dice que me quiere matar a mi o a su hermana. No sé si entiende el concepto de matar en si, o me lo dice porque sabe que no se debe decir. Todo esto ha ocurrido, creo, a raíz de estar regañándole constantemente durante un tiempo porque no se portaba bien. Me gustaría saber cómo actuar porque no me gusta que diga y piense esas cosas. No creo que tenga maldad, pero me gustaría que no lo dijera más. Qué debo hacer.
Maria tú hija no tiene ninguna maldad, no es mala. Tu hija no piensa lo que dice, lo siente. Siente enfadado con vosotros, siente rabia y así os lo está mostrando. La rabia se debe dejar expresar, hay que permitir que salga y es lo que está haciendo (afortunadamente) tu hija.
Nuestros peques saben mucho más de salud emocional que nosotros, ella sabe que necesitar soltar la tensión, la frustración, el enojo que lleva dentro. Seguramente está harta de tanta riña, tanto exigirle se porte bien, además de los celos que debe sentir de su hermana. Se siente mal y lo necesita soltar.
Cada vez que dice “te voy a matar” está realmente expresando su dolor interior, su rabia. Tu cada vez que lo oyes lo interpretas de forma literal, con lo cual tienes miedo que tu hija pueda tener instintos asesinos y seguramente te de vergüenza lo oigan los demás papás (¿tal vez porque piensen es una mal educada o un niña mala?).
Cuanto más mayores dominan más el lenguaje por lo que suelen utilizar expresiones tales como ¡te odio, ¡eres mala! ¡mala madre! ¡tonta! ¡no te quiero! ¡te pegaré una paliza! Expresiones que los padres solemos cortar rápidamente porque nos parecen ofensivas. Pero lo ideal sería hacer “oídos sordos” en la mayoría de los casos y, si nos hacen daño, mirar qué nos está removiendo en nosotros.
Estas expresiones son una pista que nuestros hijos sienten dolor, frustración en su interior. Nos quieren por encima de todas las cosas, pero el proceso de maduración no es fácil, crecer es doloroso. Y nuestros peques pasan por muchos momentos de dolor.
Potencia todo lo positivo que hace tu hija de 6 años, sobre todo las pequeñas cosas, las rutinarias. Dale mucho contacto, besos, caricias, abrazos. Cógela, arrúllala como haces con la pequeña. Deja de prestar tanta atención a las conductas que no te gusten.
Te pega y te dice que te quiere matar porque necesita muchísimo tu atención. Cuando te pegue le puedes decir sin gritar, ni estar enfadada “no me gusta que me hagas daño. Pega a este cojín, saca tu rabia pegando al sofá”.Si pega a su hermana le puedes decir “así le haces daño a tu hermana, pega a las muñecas, a ellas no les harás daño”.
Cuando te diga “te voy a matar” intenta no hacer caso la mayoría de las veces. Si no para hasta llamar tu atención le puedes decir algo así “ya veo estás muy enfadada, ¿me cuentas por qué estás tan enfadada? Estoy dispuesta a escucharte, necesito escucharte”. Evita las reprimendas del tipo “eso no se dice, eso está feo, eres una mala educada” Pues cortarán toda posibilidad de conectar con tu hija y ayudaros mutuamente.
No se trata de consentirles todo para evitar estos episodios de enfado, frustración, dolor. Se trata de acompañar estos episodios con amor, paciencia, presencia y sobre todo entendiendo que necesitan expresar, sacar hacia afuera lo que sienten dentro.
Si esta expresión nos molesta a los padres, educadores, tíos, abuelos, entonces nosotros, nos hemos de mirar hacia adentro y averiguar qué sentimos, qué nos pasa con lo que nos han dicho, qué nos remueve.
Niños muy agresivos
Alba expone:
Mi hijo Francisco de 4 años es muy agresivo. Desde bebé siempre lo fue. Ahora que va a una salita de 4 años está peor y en realidad me avergüenza su forma, y que todos los días me digan algo negativo de él. Su hermano de 2 años no es así. Es pacifico, sereno, tranquilo lo opuesto. Leo de los límites y me cuestiono a mí misma. No sé como ayudarlo.
Alba me pregunto qué quieres decir realmente cuando dices que tu hijo es un niño muy agresivo.
Me gustaría observar cómo es Francisco, cómo os relacionáis con él y tal vez descubrir que es un niño muy enérgico, con fuerza y carácter. Que estas características las usa desde su nacimiento para destacar, para llamar vuestra atención, mimo, amor y que por falta de recursos os está desbordando hasta el punto que ya lo etiquetas de niño agresivo, con mala conducta.
Con vuestro segundo hijo, al tener un poco de más experiencia, le habéis podido ofrecer otra manera de estar y comprender. Además que normalmente si un hermano es enérgico el otro suele ser más sosegado (pero ambas formas de ser quieren lo mismo: la atención y amor de sus padres).
A distancia y sin conocer más, intuyo os podría ayudar poner la mirada en las cosas positivas que hace vuestro hijo.
Seguro q
ue al día hace muchas y pasan desapercibidas por no llamar vuestra atención. Gestos pequeños como recoger más o menos los juguetes, colgar su chaqueta, una atención amable con su hermano, estar un ratito sereno mirando un cuento, lavarse las manos usando jabón, pedir algo sin exigir, comer bien, etc.
Tras leer este post, coge un papel, párate a pensar y escribe aquello que crees tu hijo hace bien, los pequeños logros para su edad.
Después pásate el día o los días sucesivos, observante de la conducta y la forma de ser de tu hijo, pero únicamente en los aspectos positivos.
Además le felicitas con palabras, abrazos, caricias, miradas tiernas, un toque simpático en la cabeza… Dejar por un tiempo de regañarle constantemente y empezar a expresarle en varias ocasiones al día aquello que os guste de él.
Que lo bueno de él tome también fuerza en vuestra relación y lo negativo se olvide un poco. Ese va ser el gran reto para ti, y para el papá, destacar el lado positivo de vuestro hijo.
Tal vez descubras que tu lista no era muy larga, pero que al observar de forma deliberada y con ojos amorosos la lista se hace más y más larga.
Seguro que lleváis años viendo sólo aquello que os molesta, porque es lo que más ruido hace y el círculo se ha ido cerrando y repitiendo sólo en esos aspectos: el llama vuestra atención por su carácter agresivo (según vosotros), y le devolvéis exigencia, rectitud, riñas, disconformidad. Así que él aún acentúa más su agresividad. Ahora toca tratar su carácter enérgico y fuerte con amorosidad, sosiego, positividad y confianza.
Confiar en él y en vosotros como padres. Pide a las maestras también observen lo bueno hay en él y lo refuercen. Y no dudes en pedir ayuda, orientación profesional pues tus hijos están en una edad muy importante en su desarrollo y necesitan de tu plena energía y confianza para su crianza.




