“El cesto de los tesoros”, un juego para bebés
El primer libro que me leí cuando estaba estudiando Educación Infantil fue “Descubrir jugando“. Dos especialistas de la eduación infantil, Tere Majem y Pepa Òdena, explican la manera de aprovechar el juego espontáneo del niño para favorecer en su desarrollo. Proponen dos juegos que van correlativos, “El cesto de los tesoros” para bebés que aún no caminan y “El juego heurístico” cuando ya se desplazan. Los he llevado a la práctica en la escuela infantil de 0 a 3 años y fué una bonita experiencia. Hoy os explico El cesto de los tesoros y dejo para otro post El Juego heurístico.
El cesto de los tesoros es una propuesta de juego para bebés de 6 a 12 meses (cuando aún no caminan). En este juego, el niño explora una serie de objetos cotidianos y seleccionados previamente. La finalidad es proporcionarle nuevas sensaciones a través de la vista, del olfato, del tacto, del oido y del movimiento.
El material que necesitas es una cesta de mimbre consistente y plana de tal manera que si el niño se apoya no vuelque. En esta cesta coloca objetos (no juguetes) de diferentes cualidades (textura, tamaño, olor, sabor, color, sonido…). Para que sea más fácil a la hora de buscar, lo puedes clasificar en:
- Objetos naturales: piña, piedras (más de 5 cm.), calabazas secas, coco partido (seco), cortezas de árbol (pino)…
- Objetos de materiales naturales: ovillo de lana, flauta de caña, brocha de afeitar, pincel, bolsa de rafia…
- Objetos de madera: cajas pequeñas, cuchara, espátula, mango de mortero, bol…
- Objetos metálicos: batidora de huevos, trozos de cadenas, llaves, moldes de pasteles, trompeta, colador de té….
- Objetos de papel y cartón: huevera, tubos de papel de wc o de cocina, libreta pequeña…
- Objetos de piel, tela, goma, fieltro: monedero, pelota de tenis, cremallera, oso de peluche…
- Objetos de vidrio resistente: frascos de perfume pequeño, pomo de armario, tarros de mermelada…
Llena la cesta de los tesoros con todo los objetos que hayas conseguido. Colocas al niño sentado o tumbado en el suelo, sobre una alfombra cálida, y le presentas delante de él la cesta. Por su naturalidad, el peque empezará a explorar los objetos que hay dentro: coge una piña y pica en el suelo, se la lleva a la boca (en esta edad es donde tiene mayor sensibilidad), la tira y luego la recoge….y un sin fin de acciones y sensaciones placenteras para él!


En este momento debes estar presente, observándole, dejándole que experimente, actuando sólo cuando sea necesario. Así le das seguridad y confianza para que experimente libremente!
Además, es importante, que vayas revisando y renovando el material a menudo. Tira los objetos que estén estropeados, quita de la cesta las cosas con las que no juegue y pon material nuevo. De esta manera, el niño/a descubrirá sensaciones nuevas y esto le motivará para seguir jugando.
Titulo: Descubrir jugando
Autoras: Tere Majem y Pepa Òdena
Editorial: Octaedro
¿Por qué es tan importante jugar?
El juego infantil es una conducta espontánea y propia de la infancia. Cuando los niños juegan viven esta actividad como algo muy importante.
Para ellos es tan serio jugar como para nosotros ir a trabajar.
Jugar es su peculiar manera de conocer y aprender.
A través del juego aprenden a descubrir y a experimentar. Interactúan con las personas y los objetos.
Lo importante para ellos es el propio proceso de jugar, no la finalidad del juego. Da igual acabar el juego, da igual si ha llegado a construir algo, lo importante para ellos es hacerlo, jugar.
Para nuestros peques es una actividad agradable, que les provoca sensación de bienestar.
El juego puede ser diferente para cada peque. Un niño puede jugar con un cochecito a hacerlo rodar, mientras otro lo hace volar, mientras otro lo usa para simular un tren.
El juego va evolucionando con el desarrollo de niño. No son los mismos juegos cuando tienen meses, que cuando tiene 2 años que cuando tienen 4.
¡El material no es indispensable! Dato muy importante en esta sociedad consumista que nos anima a saturar a nuestros peques de juguetes, peluches y más juguetes. Es tan perjudicial el exceso de juguetes como un atracón de comida. Mejor es pocos juguetes y alternarlo con jugar a volar, a saltar, a imitar, a arrastrarse, a mirarse en el espejo, al corro de la patata, a…
El juego tiene un valor terapéutico. Ayuda a liberar tensiones y a eliminar la energía retenida (como cuando los adultos hacemos algún deporte, o yoga, o salimos a bailar).
A través del juego los niños pueden expresar sus emociones. Este es un gran valor para el buen desarrollo emocional de nuestros peques. Enfadarse con las muñecas, proteger al osito para que no tenga miedo, hacer un túnel para resguardarse de algo, jugar a construir para después destruir, jugar a ser mayor que los peluches, jugar a médicos, etc. Estas actividades las escogen ellos libremente y les ayudan a expresar sus sentimientos y liberarse.
En conclusión: ¡a jugar! Los niños necesitan jugar para crecer sanos y alegres. Jugar en casa, jugar en el parque, jugar en la guardería, jugar en todas partes. Como niños que son es lo único de deben hacer, y además, es su privilegiada manera de aprender.
Por cierto, jugar con tus peques (o con tus alumnos) también es agradable, importante, divertido, creativo, terapéutico y liberador para ti.
Les divierte vaciar el contenido de los cajones
Cuando ensayan varias veces a abrir y cerrar los cajones y ven que lo dominan, la segunda parte es vaciar su contenido. Meten su pequeña mano y sacan uno a uno todo aquello que pueden coger.
No te pienses que lo hacen para darte a ti más trabajo, no! Están investigando y aprendiendo.
Alrededor del año buscan meter objetos dentro de, sacar cosas de, ahora lo vuelvo a meter a ver qué pasa, ahora lo saco de nuevo para ver qué ocurre, cuántas cosas hay aquí dentro!
Este nuevo juego es un poco engorroso para los papis. Pero pensad que será sólo una temporadita y que vuestro peque está experimentando y aprendiendo a vaciar y llenar (preconceptos matemáticos de sumar y restar).
Vaciar les resulta muy diver y lo hacen a conciencia, pero llenar de nuevo el cajón es una tarea que no la suelen completar (porque se necesita más habilidad manual y tal vez aún no la poseen, o más paciencia y eso se tarda mucho más en adquirir). Pero ver todo lo del cajón repartirlo por el suelo nos suele molestar bastante, verdad?
Si después de jugar a vaciar ves que tu peque pasa a hacer otra cosa, lo llevas de nuevo ante el cajón y con actitud cariñosa y divertida juegas con él a meter el contenido uno a uno dentro del cajón. Mete tú una pieza y dale otra a él para que te imite. Si no quiere colaborar, tú sigue metiendo las cosas en el cajón con actitud divertida y ves diciendo en voz alta y con un poco de cantarilla: -A dentro! A dentro!
No te preocupes si no te imita o si insiste en irse a hacer otra cosa, tú sigues jugando a llenar el cajón. Cada vez que él/ella vacíe y luego no llene lo haces tú de forma divertida animosa.
Así sin enfados ni reproches le estás animando a que te imite (bien pronto lo hará) mientras les muestras con el ejemplo que las cosas deben estar recogidas.
Les gusta jugar con los cajones
Los niños siempre están observando el ambiente que les rodea, su habitación, el comedor, el lavabo, lo que hace mamá, lo que hace papá porque les encanta aprender cosas nuevas.
¿Cuántas veces ven que se abren y cierran los cajones del lavabo, de la cocina, de su armario, etc.? Y ellos cuando están preparados también quieren probar. Es mejor que aprendan hacer las cosas y cojan seguridad, a pasarse el día diciéndoles “. No, no abras ese cajón. No pongas ahí los dedos. Cuidado que te vas a hacer daño. No, ese cajón tampoco., etc.”
El peligro que hay es que se coja los dedos. Si tú estás a su lado las primeras veces que experimenta con los cajones, le dejas que investigue y en cuanto se pille el dedo (que ya verás que no se hace mucho daño), le calmas con un beso muy amoroso y le explicas:
“- Te has pillado un dedo cariño. Has de tener mucho cuidado con los cajones pues si pones aquí los dedos te haces daño. La próxima vez intenta tener más cuidado”.
Déjale experimentar de nuevo cuándo el/ella quiera. Tú observas por si has de intervenir para curar con tus besos. Verás como poco a poco irá colocando mejor sus dedos para no hacerse daño y en menos de lo que tú te crees sabrá abrir y cerrar sin hacerse daño.
Le estás permitiendo investigar a la vez que aprende a cuidarse de él mismo. En breve aprenderá cómo hacerlo para no hacerse pupa (o tal vez, le interese no volver a jugar con lo cajones pues no le gustó la experiencia). El cuidarse de uno mismo es el mejor aprendizaje para la vida.
Puede que ahora se pase una temporadita abriendo y cerrando todos los cajones a su alcance… y es que está experimentado. La segunda parte será ¡vaciar el contenido de los cajones!


