Cubiertos divertidos para el bebé

La tarea de alimentar a los peques, en la mayoría de casos, no es un juego. El bebé se resiste a comer y es entonces cuando empiezan las diversas estrategias tipo “esta cucharadita por mamá”, o la socorrida “que viene el avión”, etc.

He recopilado en este post unos cuantos productos para comprar online, que pueden ayudar y entretener a los peques a la hora de la comida. Ellos se divertirán y nosotros también, aunque depende de la creatividad para hacer el payaso de cada uno.
Para empezar os traigo varias versiones de cucharas para jugar a aquello del “brrrmmm, brrrrrrrrrrmmm, el avión aterriza…”. Las primera cuchara en forma de avioneta que abre la entrada pertenece a la tienda soopsister, y la segunda es una creación de Vinçon, un cubierto totalmente desmontable y lavable.
Si con el avión el bebé se acaba aburriendo puedes ir un paso más allá y usar los cubiertos en forma de camión excavadora de Whatonearth, por un coste de unos 10 euros tienes el pack completo (cuchara, tenedor y empujador).

A lo mejor te gustan más usar formas animales así que otra vez en la tienda online Soopsister nos encontramos unos alegres cubiertos en forma de dinosario. Asimismo puedes optar por los simpaticos cubiertos en forma de animales (conejo, oso, gato,etc.), que nos propone Scandinaviandesingcenter que son más elegantes y tienen un coste algo superior (unos 30 €).


Por último, si todo lo anterior no os sirve y vuestro bebé continúa erre que erre sin hacer caso a la comida, podéis intentarlo con los divertidos platos de Foodface, donde los niños (y los no tan niños) pueden jugar a hacer divertidas caras con el fondo del plato y la comida. Una fantástica creación del diseñador Jason Amendolara que en su página web nos muestra un listado de tiendas online donde podemos pedirla.

Mi hijo de 1 año no quiere comer
Jaime consulta:
Mi esposita y yo tenemos un nene de 12 meses recién cumplidos. Nos gustaría contar con su valiosa ayuda para mejorar la actividad de alimentación, debido a que él come cuando quiere. Nosotros tratamos de mantener un horario fijo de comidas, pero cuando mostramos un plato o una cuchara, se pone inquieto como si le tuviera miedo. Una vez que ha probado el bocado recibe, pero después de 2 o 3 cucharadas no sigue recibiendo. Cuando otras personas le dan la comida, él las recibe en la mayoría de las veces. Pero cuando se la damos nosotros los padres, parece una tortura para él y para nosotros como padres. ¿Qué procedimiento (s) debemos seguir?
Cordialmente, Jaime
Lo que os propongo es un cambio. Un cambio de vuestra actitud con respecto al acto de comer.
Hacia los 12 meses (o antes) tienen una motivación espontánea por comer por si mismos. Quieren coger ellos/as la cuchara, cargarla de comida y luego llevársela a la boca. ¡Aprovechad esta motivación! Darle una cuchara pequeña, ponerle un buen babero y dejarle que vaya experimentando por sí mismo.
Seguro que también quiere coger el alimento con sus dedos y en ocasiones alternará la cuchara con sus dedos. Permíteselo con naturalidad ya que es muy necesario para aprender.
Es muy recomendable comer (o cenar, o merendar), toda la familia junta. Ello propicia que los pequeños imiten a los mayores. Imiten los gestos, la actitud, vean que los papas también comen todo tipo de alimentos y se nutren del ambiente relajado. Cuando hay más hermanos es muy bueno todos coman en el mismo horario.
Comer por si mismo no es lo mismo que comer sólo. Quiero decir, quédate a su lado y celebra lo bien que lo hace “-Bravo, qué bien comes tú solo!”. De forma animada le dices “-Ahora me toca a mi”, y le das tú una cucharada y cuando se la metas en la boca dices “-Ñam! Qué bueno!… Ahora te toca a ti”.
Cuando se meta él la cuchara en la boca también lo motivas “-Ñam, qué bueno!”. Verás como le gusta comer por sí mismo y como le anima tu actitud agradable, relajada y motivadora.
Ves hablándole de la comida “-¿Te gusta lo que he cocinado hoy? Es patata con pollo y con algunas verduras. Ya veo que te gusta su sabor. ¡Pero qué bien comes tú sólo! Te llevas la cuchara a la boca muy bien.¡Ñam, a dentro de la boca. Bravo!
Importante tener en cuenta
1- Como está aprendiendo a coordinar su brazo muchas (y digo muchas!) cucharadas no llegarán llenas a su boca. Puede que se caiga el puré por el camino o se lo tire encima.
2- No lo corrijas. No le digas nada negativo. No te enfades. Haz como si nada pasara. Te recomiendo le pongas un buen babero y le cubras las piernas con algo grande para que se pueda manchar tranquilamente. El suelo también lo manchará, pero ya lo limpiarás tranquilamente cuando tu peque haya terminado de comer.
3- Te parecerá que se cae más comida al suelo que la que llega a su boca. Es normal, pero seguro que no se queda con hambre (aunque a ti te lo parezca). A partir del año no necesitan comer tanta cantidad como cuando son bebés.
4- Tardará unos cuantos meses en coordinar perfectamente, pero necesita de este entrenamiento, y además, le hace feliz (y a ti también pues en menos de un año tendrás un hijo autónomo).
No lo fuerces a comer. Los mensajes del tipo “Si mi hijo no come no crecerá, puede enfermar, no se hará mayor, etc.” No sólo son erróneos, sino que además nos crean como padres gran angustia que trasmitimos a nuestros hijos cuando no comen lo que nosotros decimos. Y convertimos el acto de comer en una tortura en vez de disfrutar.
Si tu hijo a la tercera o cuarta cucharada no quiere más. No lo fuerces, no te enfades. De forma relajada le quitas el babero y lo dejas. Luego le ofreces la merienda un poco antes de lo habitual y ya está. A estas edades es necesario ser flexibles con los horarios de comidas.
Tu responsabilidad como madre está en preparar buenos alimentos para tú hijo; la de tu hijo es la de comer la cantidad que él necesita.
Ningún niño debería comer a la fuerza. Todo niño come lo que necesita y no lo que creemos los padres debería de comer. Ellos son muy listos y cuando sus estómagos reclaman ya veréis como sí piden!!
Llega el carnaval: la fiesta de los disfraces
¡Llega el Carnaval! ¡Es el día de los disfraces donde la diversión está garantizada! Es una fiesta en la que los niños (y los no tan niños) imaginan ser payasos, princesas, estrellas, leones, piratas, dragones, magos, toreros, brujas… convirtiéndose en realidad.
En la etapa de educación infantil ( 0-6 años) se forma la propia identidad, el niño se conoce a él mismo y a los demás. Además, a partir de los 2 años empieza el juego simbólico, el peque “juega a ser” médico, cocinero, etc representando la realidad que le rodea. Por lo que “El baúl de los disfraces” es una propuesta de juego para ayudar a desarrollar en el niño estas capacidades.
¿Cómo se juega al Baúl de los disfraces? Recopila de casa todas las piezas de ropa o utensilios que ya no utilices. Por ejemplo, algún delantal, manopla del horno, cuchara de madera, camisetas y pantalones viejos, bolsos, sombrero o gorro, cinturones, zapatos de todo tipo, collares, algún uniforme del trabajo, los disfraces de años anteriores…. No compres nada. Si ves que la ropa es muy grande la puedes recortar a la medida del peque.
También puedes inventarte un disfraz casero: con un trozo tela puedes hacer una capa, un vestido o una túnica de indio. Con cartulina diseñas un sombrero de copa o de cocinero.
Haz que participe el niño en la búsqueda de todo este material, es importante saber sus preferencias para que el baúl de los disfraces sea motivador para él.
El niño se disfraza con lo que va encontrando dentro del baúl. De esta manera, el peque conoce y experimenta con su cuerpo (la alas de la mariposa me las pongo en la espalda, el delantal de cocinero se pone en mi barriga, el sombrero me lo pongo en mi cabeza). Se inventa a ser otro personaje y así entiende el mundo que le rodea y se pone en el lugar del otro. Además, es una oportunidad para abrir la ventana de la imaginación y la creatividad.

