Consulta: mi bebé acepta la papilla de frutas pero no la cuchara
Patricia pregunta:
Hola, mi hija ha empezado a comer las papillas de frutas y sé que el sabor le gusta porque cuando le mojo el chupete no pone ninguna cara rara ni hace arcadas. Pero con la cuchara no quiere nada. ¿Cómo puedo hacer para que coma con cuchara?
Patricia, la introducción de la cuchara ha de ser muy progresiva. Los bebés están acostumbrados al pecho o la tetina del biberón y la cuchara tiene una forma muy diferente.
Con la cu
chara ya no han de succionar. La succión sabían hacerla desde su nacimiento y llevan muchos meses practicando. Ahora deben aprender a colocar la lengua de forma correcta para obtener el alimento. A nosotros nos parece algo muy muy simple, pero no lo es en absoluto.
Cada peque tiene su propio ritmo y cada mami/papi/educadora/abuela debe aprender a respetar y saber acompañar este ritmo. Teniendo esta frase como premisa principal te doy algunas ideas que te pueden ayudar:
1) Puedes combinar diferentes tipos de cucharas: de silicona, de plástico, de metal. Hay bebés que las de metal les parecen más gustosas por el fresquito del material.
2) Déjale que ella manipule una cuchara con sus manos, que la tenga cerca, que se familiarice. Incluso cuando no sea la hora de comer le puedes dejar como juguete una cuchara (seguro que se la lleva a la boca para conocerla..)
3) Combina los dedos con la cuchara. “Esta con el dedo, ahora esta con cuchara”. En un principio introdúcele poco la cuchara en la boca, solo la puntita. Que casi sean sólo sus labios los que la toquen. Lo justo para que no le den arcadas. Irás más lenta pero lo importante es que tu bebé coma y que lo haga disfrutando. Las maneras y las formas ya las irá aprendiendo con los días (o meses). Los padres y educadoras queremos que todo sea rápido y fácil. Que acepten los nuevos sabores, las nuevas texturas y, por si fuera poco, que además acepten la cuchara ¡Todo ello de golpe! Demasiada exigencia…
4) No compares a tu bebé con nadie. Ella tiene su propio ritmo, sus propios gustos, sus maneras propias de adaptarse a este mundo.
Si no la fuerzas a que acepte la cuchara, si la dejas que poco a poco se vaya familiarizando, si tu actitud es flexible y amorosa verás como el día menos pensado come con gusto y con cuchara. No tengas prisas y disfruta tú también de este proceso, de cómo tu hija va aprendiendo, se va adaptando, va cambiando, va creciendo.
Frases divertidas y geniales de los niños
El papa de Manu le hizo una sopa para cenar y le dijo:«Cómetelo, que está muy rico». El niño tomó dos cucharadas y le contestó: «Papi, tú y yo tenemos gustos distintos».
Adriana, 3 años
Adriana, al meterse por primera vez en una piscina en la que hacía pie, exclamó: «¡Hala, esta piscina sí que tiene suelo!».
Eva, 6 años
El padre de Eva le preguntó: «¿Tienes ganas de que empiece el colegio?».
La niña le respondió:
«No». «¿Y por qué?», insistió su padre. Y Eva le dijo: «Porque nos ponen deberes y luego ni nos pagan ni nada».
Parecen chistes pero no lo son. ¿o sí? Los niños, esos pequeños genios, con su magía particular para ver el mundo a veces sueltan autenticas perlas por la boca. Dicen frases que nos dejan ojiplaticos por lo divertido o por lo chocante.
La editorial Aguilar ha publicado hace un tiempo el libro “Frases célebre de niños” y ”Frases célebre de niños 2“ cuyo contenido fue creado con la aportación de padres, madres y familiares a través del programa “el hormiguero” de Pablo Motos y su equipo.
Es un libro genial que recomiendo para su lectura o para regalar. Si quieres ver un extracto de las primeras páginas en PDF pulsar aquí.
Por cierto, si quieres añadir alguna frase de niño que hayas oído a tus peques o familiares puede hacerlo a través de lo comentarios.
Comienzo yo aportando la frase de Mercé (no recuerdo la edad pero debía tener 3 años).
Jugando en el parque se cayó al suelo y al levantarse se tocó el pecho y dijo toda preocupada: «abuela se me ha partido el corazón».
Consulta: mi hijo come poco y tengo miedo pueda enfermar
Sandy comparte su inquietud:
Mi bebita de 1 año y tres meses, no me acepta muy bien la comida. Hay días que come muy bien pero hay días en que todo me rechaza. Me da miedo que no la esté alimentando bien, o que si no come bien se me vaya a enfermar. No sé que hacer, le hago menús variados todo con verduras, pero a veces no me los acepta.
Hola Sandy, no sé cómo le das de comer a tu peque: si lo hace en su silla a parte y a su horario o come junto con la familia; si se lo das todo tú o ya lo hace ella sola. Creo que tu hija no tiene ningún problema con la comida, simplemente que no todos los días tiene el mismo apetito ni la misma actitud. En cambio tu miedo, tu preocupación están haciendo no disfrutes de esta relación.
A partir de los 12 meses sienten una motivación innata por empezar a comer ellos solos, por lo que te animo a que le hagas partícipe en al acto de comer: no le des tú la comida sino que la vaya cogiendo ella con los dedos o la cuchara (puedes alternar, una cucharada tú y otra ella sola), motívala hablando de la comida, su olor, su textura, su sabor, su color…. Dale alimento poco o nada triturado, la carne a trocitos muy pequeños para que ella la pueda coger con los dedos o cuchara. No te preocupes si se mancha o si ves que cae mucha comida al suelo. Los inicios son así y no sufras porque cuando un peque se queda con hambre sabe cómo pedir más.

Nuestros hijos aprenden por imitación y no hay aprendizaje más aficaz y sencillo que el compartir la mesa a la hora de comer.
Siempre que puedas que tu peque coma con vosotros (o contigo). Podéis adaptar vuestros horarios al de ella. El compartir mesa con sus papas, ver cómo coméis vosotros, qué coméis, cómo usáis los cubiertos, la servilleta, que os coméis todo lo del plato, cuál es vuestra actitud en la mesa, que disfrutais con la comida,etc. Todo esto será lo que ella vaya observando y al compartirlo con vosotros (o sola contigo) hará que de forma natural os quiera imitar
Por otro lado, es muy importante te des cuenta la ansiedad que sientes en relación a la cantidad de comida que ingiere tu hija durante el día. Tu miedo porque crees está mal alimentada o vaya a enfermar te hace forzarla más de la cuenta para que coma lo que tú crees, en vez de respetar su ritmo, su necesidad, sus gustos, sus preferencias.
Tu angustia, tu preocupación no te permitirá darte cuenta de los progresos de tu hija, pues solo te sientes bien si se lo come casi todo. Pero también son válidos y positivos los días que como poco. Ese es un ritmo, sin miedos y sin angustias.
Tampoco estarás abierta a aceptar sus cambios: tendrá días de más apetito, tendrá días de estar cansada y poco abierta a aceptar nuevas texturas, otros estará más alegre, otros querrá llamar tu atención no comiendo, otros no aceptará los postres porque estará especialmente cabezota…. Y todos estos días son válidos, positivos y se deben respetar sin obligar a comer más de lo que el peque quiere.
Además como tu hija capta perfectamente tu preocupación, sabe que el día que decide no comer tú le vas a insisitir, por lo que ella sabe que de esa manera llama tu atención (aunque no sea en positivo, pero es tu plena atención).
Mejor que llame tu atención con una actitud amorosa, de respeto y en positivo “No quieres más cariño, de acuerdo vamos a dormir la siesta”, y con amorosidad no le das de comer y la abrazas para lavarle la carita, las manos y a dormir (o a otra cosa). No sufras porque ha comido poco, no pasa nada.
Como no le has insistido, ni reñido, ni forzado estás dejando espacio para que se genere una buena actitud y relación con el acto de comer. Este aprendizaje es importantísimo y se va haciendo día a día, a lo largo de las diferentes tomas del día.
Desmitifica tu miedo por que tu hija vaya a enfermar y verás como empiezas a poner el acento en disfrutar de la comida con tu hija. Como dice el pediatra Carlos González, ningún niño se muere de hambre si tiene comida para llevarse a la boca.
Cuchara biberón Boon squirt

Siguiendo con el tema de cubiertos originales descubro en el blog juguetes.org, la cuchara Boon squirt, que como ves está diseñada para dar de comer a los bebés sin ensuciarse y de forma cómoda.
Es un gadget mezcla entre biberón y cuchara, que tiene las ventajas del biberón y la manera de funcionar de una cuchara. Parece bastante práctico, sobre todo para niños inquietos y tragones, aunque habrá que probar
La puedes comprar por internet a un precio de unos 9 eurillos aquí , aquí o aquí.
Consulta: para comer necesita un juguete en las manos
Angelica pide consejo sobre:
Tengo un niño de 13 meses que siempre ha comido muy bien y de todo lo que le hemos ido dando. Desde que empezamos con las papillas él come sentado en su trona, y últimamente en la mesa con nosotros siempre que es posible (cenas). El único problema es que mientras come tiene que estar jugando con algo en la mano (un juguete, un trozo de pan, el biberón del agua,…). Si se entretiene así, termina su comida en menos de 10 minutos pero si no le dejo algún juguete llora y no prueba bocado. No sé si es normal que a su edad haya que distraerles para comer o deberíamos empezar ya a enseñarle modales en la mesa. Muchas gracias
No es bueno distraerles con juguetes o con la televisión para que coman pues ello no les ayuda a aprender el hábito de comer.

Yo interpreto que tu hijo tiene necesidad de tener algo en sus manos porque con ello está experimentando, aprendiendo y conociendo ya que el acto de comer no le resulta nada atractivo puesto que él está pasivo, es decir, él no hace nada y por tanto necesita centrar su atención en otra cosa.
Te sugiero varias cosas para que tu peque esté más activo y vaya centrando así su atención en el acto de comer:
1) Tu hijo está en la edad ideal para que él coja la cuchara y empiece sus primeros intentos de llevarse la comida a la boca. Ofrécele una cuchara para él y deja que experimente. Si la golpea o juega le dices con dulzura que la cuchara sirve para comer y le muestras qué hacer con ella. Si insiste mucho se la retiras sin enfados. Al poco rato si quieres se la vuelves a ofrecer y le vuelves a mostrar cómo se usa.
2) La necesidad de estar manipulando algo con sus manos puede ser pasajera, pero lo importante es que no se abstraiga del todo del acto de comer. Así que mejor ofrécele cosas relacionadas con la comida como alimentos (una naranja, una manzana, verduras) y que ello os sirva para hablar de cómo huele, su sabor, su forma, su color, textura,etc.
3) Si le vas dando tú la comida motívalo para que vaya comiendo él solito. Cuantas más cucharadas haga él sólo mucho mejor. Eso sí, ten muy presente que ahora tardará mucho más en comer, el proceso será mucho más lento y tal vez se caiga mucha comida al suelo o al babero. Todo ello es necesario durante unos meses pues está aprendiendo.
4) Es muy bueno que esté en la mesa con vosotros pues sois los modelos ideales de los que aprenderá buenos hábitos en la mesa. No cenéis con el televisor encendido y aprovechar este momento de encuentro para hablar y motivar a vuestro hijo. Él os irá imitando en todo y es una edad ideal para empezar a enseñarles todo lo relacionado con el hábito de comer. Cuanto más tarde se empieza, más cuesta!
Cubiertos divertidos para el bebé

La tarea de alimentar a los peques, en la mayoría de casos, no es un juego. El bebé se resiste a comer y es entonces cuando empiezan las diversas estrategias tipo “esta cucharadita por mamá”, o la socorrida “que viene el avión”, etc.

He recopilado en este post unos cuantos productos para comprar online, que pueden ayudar y entretener a los peques a la hora de la comida. Ellos se divertirán y nosotros también, aunque depende de la creatividad para hacer el payaso de cada uno.
Para empezar os traigo varias versiones de cucharas para jugar a aquello del “brrrmmm, brrrrrrrrrrmmm, el avión aterriza…”. Las primera cuchara en forma de avioneta que abre la entrada pertenece a la tienda soopsister, y la segunda es una creación de Vinçon, un cubierto totalmente desmontable y lavable.
Si con el avión el bebé se acaba aburriendo puedes ir un paso más allá y usar los cubiertos en forma de camión excavadora de Whatonearth, por un coste de unos 10 euros tienes el pack completo (cuchara, tenedor y empujador).

A lo mejor te gustan más usar formas animales así que otra vez en la tienda online Soopsister nos encontramos unos alegres cubiertos en forma de dinosario. Asimismo puedes optar por los simpaticos cubiertos en forma de animales (conejo, oso, gato,etc.), que nos propone Scandinaviandesingcenter que son más elegantes y tienen un coste algo superior (unos 30 €).


Por último, si todo lo anterior no os sirve y vuestro bebé continúa erre que erre sin hacer caso a la comida, podéis intentarlo con los divertidos platos de Foodface, donde los niños (y los no tan niños) pueden jugar a hacer divertidas caras con el fondo del plato y la comida. Una fantástica creación del diseñador Jason Amendolara que en su página web nos muestra un listado de tiendas online donde podemos pedirla.

Mi hijo de 1 año no quiere comer
Jaime consulta:
Mi esposita y yo tenemos un nene de 12 meses recién cumplidos. Nos gustaría contar con su valiosa ayuda para mejorar la actividad de alimentación, debido a que él come cuando quiere. Nosotros tratamos de mantener un horario fijo de comidas, pero cuando mostramos un plato o una cuchara, se pone inquieto como si le tuviera miedo. Una vez que ha probado el bocado recibe, pero después de 2 o 3 cucharadas no sigue recibiendo. Cuando otras personas le dan la comida, él las recibe en la mayoría de las veces. Pero cuando se la damos nosotros los padres, parece una tortura para él y para nosotros como padres. ¿Qué procedimiento (s) debemos seguir?
Cordialmente, Jaime
Lo que os propongo es un cambio. Un cambio de vuestra actitud con respecto al acto de comer.
Hacia los 12 meses (o antes) tienen una motivación espontánea por comer por si mismos. Quieren coger ellos/as la cuchara, cargarla de comida y luego llevársela a la boca. ¡Aprovechad esta motivación! Darle una cuchara pequeña, ponerle un buen babero y dejarle que vaya experimentando por sí mismo.
Seguro que también quiere coger el alimento con sus dedos y en ocasiones alternará la cuchara con sus dedos. Permíteselo con naturalidad ya que es muy necesario para aprender.
Es muy recomendable comer (o cenar, o merendar), toda la familia junta. Ello propicia que los pequeños imiten a los mayores. Imiten los gestos, la actitud, vean que los papas también comen todo tipo de alimentos y se nutren del ambiente relajado. Cuando hay más hermanos es muy bueno todos coman en el mismo horario.
Comer por si mismo no es lo mismo que comer sólo. Quiero decir, quédate a su lado y celebra lo bien que lo hace “-Bravo, qué bien comes tú solo!”. De forma animada le dices “-Ahora me toca a mi”, y le das tú una cucharada y cuando se la metas en la boca dices “-Ñam! Qué bueno!… Ahora te toca a ti”.
Cuando se meta él la cuchara en la boca también lo motivas “-Ñam, qué bueno!”. Verás como le gusta comer por sí mismo y como le anima tu actitud agradable, relajada y motivadora.
Ves hablándole de la comida “-¿Te gusta lo que he cocinado hoy? Es patata con pollo y con algunas verduras. Ya veo que te gusta su sabor. ¡Pero qué bien comes tú sólo! Te llevas la cuchara a la boca muy bien.¡Ñam, a dentro de la boca. Bravo!
Importante tener en cuenta
1- Como está aprendiendo a coordinar su brazo muchas (y digo muchas!) cucharadas no llegarán llenas a su boca. Puede que se caiga el puré por el camino o se lo tire encima.
2- No lo corrijas. No le digas nada negativo. No te enfades. Haz como si nada pasara. Te recomiendo le pongas un buen babero y le cubras las piernas con algo grande para que se pueda manchar tranquilamente. El suelo también lo manchará, pero ya lo limpiarás tranquilamente cuando tu peque haya terminado de comer.
3- Te parecerá que se cae más comida al suelo que la que llega a su boca. Es normal, pero seguro que no se queda con hambre (aunque a ti te lo parezca). A partir del año no necesitan comer tanta cantidad como cuando son bebés.
4- Tardará unos cuantos meses en coordinar perfectamente, pero necesita de este entrenamiento, y además, le hace feliz (y a ti también pues en menos de un año tendrás un hijo autónomo).
No lo fuerces a comer. Los mensajes del tipo “Si mi hijo no come no crecerá, puede enfermar, no se hará mayor, etc.” No sólo son erróneos, sino que además nos crean como padres gran angustia que trasmitimos a nuestros hijos cuando no comen lo que nosotros decimos. Y convertimos el acto de comer en una tortura en vez de disfrutar.
Si tu hijo a la tercera o cuarta cucharada no quiere más. No lo fuerces, no te enfades. De forma relajada le quitas el babero y lo dejas. Luego le ofreces la merienda un poco antes de lo habitual y ya está. A estas edades es necesario ser flexibles con los horarios de comidas.
Tu responsabilidad como madre está en preparar buenos alimentos para tú hijo; la de tu hijo es la de comer la cantidad que él necesita.
Ningún niño debería comer a la fuerza. Todo niño come lo que necesita y no lo que creemos los padres debería de comer. Ellos son muy listos y cuando sus estómagos reclaman ya veréis como sí piden!!
Llega el carnaval: la fiesta de los disfraces
¡Llega el Carnaval! ¡Es el día de los disfraces donde la diversión está garantizada! Es una fiesta en la que los niños (y los no tan niños) imaginan ser payasos, princesas, estrellas, leones, piratas, dragones, magos, toreros, brujas… convirtiéndose en realidad.
En la etapa de educación infantil ( 0-6 años) se forma la propia identidad, el niño se conoce a él mismo y a los demás. Además, a partir de los 2 años empieza el juego simbólico, el peque “juega a ser” médico, cocinero, etc representando la realidad que le rodea. Por lo que “El baúl de los disfraces” es una propuesta de juego para ayudar a desarrollar en el niño estas capacidades.
¿Cómo se juega al Baúl de los disfraces? Recopila de casa todas las piezas de ropa o utensilios que ya no utilices. Por ejemplo, algún delantal, manopla del horno, cuchara de madera, camisetas y pantalones viejos, bolsos, sombrero o gorro, cinturones, zapatos de todo tipo, collares, algún uniforme del trabajo, los disfraces de años anteriores…. No compres nada. Si ves que la ropa es muy grande la puedes recortar a la medida del peque.
También puedes inventarte un disfraz casero: con un trozo tela puedes hacer una capa, un vestido o una túnica de indio. Con cartulina diseñas un sombrero de copa o de cocinero.
Haz que participe el niño en la búsqueda de todo este material, es importante saber sus preferencias para que el baúl de los disfraces sea motivador para él.
El niño se disfraza con lo que va encontrando dentro del baúl. De esta manera, el peque conoce y experimenta con su cuerpo (la alas de la mariposa me las pongo en la espalda, el delantal de cocinero se pone en mi barriga, el sombrero me lo pongo en mi cabeza). Se inventa a ser otro personaje y así entiende el mundo que le rodea y se pone en el lugar del otro. Además, es una oportunidad para abrir la ventana de la imaginación y la creatividad.






