Consulta: mi hijo no quiere comer el primer plato

Miryam expone:

Mi hijo tiene 2 años y medio y lo que me preocupa es que llega la hora de la comida y no quiere comer nunca el primer plato, me pide solamente la carne o el pescado y el yogur o fruta. Ya me he cansado y me he puesto seria. Le ofrezco el primer plato y si no lo quiere no le doy el segundo ni el postre. Llega la hora de merendar y le ofrezco el primer plato, llega la hora de cenar y le ofrezco lo mismo pero me lo rechaza. Con lo cual lleva tres días alimentándose del desayuno (300 ml. de leche y dos galletas) y la cena (300 ml. de leche). Mi duda es: ¿Estoy actuando correctamente?¿Qué debo hacer?

Hola Miriam. Tu hijo sabe alimentarse y por lo que leo, además sabe hacerlo bien pues en sus gustos culinarios incluye la fruta, el yogur, el pescado, la carne, etc. Pero  eso a ti no te satisface completamente.

¿Es tan importante que cumpla con el orden de primer plato, segundo y postre? O lo realmente importante es que coma lo necesario y suficiente para crecer y tener fuerzas para jugar e investigar su entorno.

comiendo chocolateValora lo que sí hace tu hijo: come variado y la cantidad suficiente para tener fuerzas, come fruta y todo ello parece que lo hace de buen grado (al menos hasta ahora, no?).

Tu empeño en ponerte seria (o sea dura, inflexible, tozuda) y de ofrecerle el primer plato a todas a horas sin darle ninguna opción más ¿A qué te está llevando?A un conflicto en el que parece que lo único que importa es quién de los dos da su brazo a torcer. Un conflicto en el que los dos estáis sufriendo: tú porque ves que tu hijo se pasa el día sin apenas alimentos y tu hijo porque seguramente se siente forzado, obligado a hacer más de lo que ya hace.

Para que los niños coman con gusto y ganas hemos de motivarlos, animarlos y jamás forzarlos. Introducirles los diferentes alimentos a pasitos, con mucha paciencia y partiendo siempre de lo que le es apetitoso, gustoso, agradable.

Tal vez tu hijo rechaza el primer plato porque le motiva más el segundo y el postre y con ello ya se siente satisfecho y bien alimentado. Si tú crees necesario que también pruebe un poquito del contenido del primer plato ¿Por qué no se lo pones todo en un mismo plato? Pescado con verduras, carne con un poco de pasta, pescado con arroz, etc. Eso sí, vigila que las cantidades sean moderadas (es preferible poco y luego ofrecer antes la merienda).

No te olvides del ingrediente principal: ¡la motivación! Felicita a tu peque (sin grandes ovaciones) cuando se acabe lo que ya come bien: -Te has comido todo el pescado, eso te va a dar la fuerza de los campeones!”, “-¡Qué bien te comes la naranja!”, “-El plátano te va ayudar a ser muy listo!”, etc. Y no lo fuerces jamás a comer lo que no desea.

Si no ha probado la verdura que también le has puesto en el plato, le animas a que lo pruebe, al menos una cuchara. Si no lo hace no lo fuerces, le apartas el plato y le puedes animar con un: “- de acuerdo, tal vez quieras probar otro día a qué saben las vitaminas de color verde que tiene la judía. Yo me la como y me encanta!” Con esta actitud, estás respetando su decisión y valorando que ya ha comido suficiente, además de darle espacio para que él mismo se decida cuando sea su momento (tal vez dentro de un mes!).

Si decide probar una sola cucharada lo fecilitas por el esfuerzo que acaba de hacer, porque es sano comer de todo y él se va hacer muy grande, etc. Pero no le insistas más por ese día. Mañana o pasado se lo vuelves a ofrecer con la misma intención: que pruebe un poquito y nada más. Y así en las semanas sucesivas: se lo vas ofreciendo, animando a que lo taste, valorando su esfuerzo y poco más.

Así se hacen los caminos firmes y seguros: pasito a pasito y con agrado y motivación. El chantaje, el ser inflexible, el forzar, el no valorar provoca actitudes de rechazo y sufrimiento.

SESIÓN: “Hazte amigo de los límites, ayudan a crecer”

Orientado para adultos (papás, mamás, abuel@s, educadoras,…) que quieran aprender de su voz interior y poder acompañar y ayudar a crecer a sus hijos, nietos, alumnos, etc

La parte menos grata y más difícil de ser el niño/a es la de encajar las frustraciones, las negativas, los límites.

La menos grata y más difícil de ser padre en proceso de educar es la de poner límites pues desilusionamos o frustramos con ello a nuestros peques. Vemos “sólo” el dolor que ello significa y no el aprendizaje que le durará toda la vida.

¿Cada “no” es un dolor para tí? ¿Te sientes un ogro cuando dices no? ¿Te enfadas y gritas cuando tienes que poner límites? ¿Te pasas todo el día enfadada / o? ¿Aceptas el malhumor y la rabia de tu hij @?

A nuestros hij@s (nietos, alumnos, etc) les ayudamos a crecer con confianza y seguridad para moverse en la vida cada vez que ponemos un límite. Aprende a elegir cuándo y cómo y a perderle el miedo al dolor de hacerlo.

reñir límites 220x165 custom SESIÓN: Hazte amigo de los límites, ayudan a crecer

23 enero 2010 de 10 a 13h.

Precio 50€. Grupos reducidos.

Haz tu reserva:

Edukame -  678 71 50 60 – info@edukame.com

Centro Arena – 669 516 730

Lee un resumen del evento:
Taller “Hazte amigo de los límites. Ayudan a crecer”

Háblame mirándome a los ojos

padre e hijo mirandose a los ojos

Algo evidente que nos diferencia a los adultos de los pequeños es la altura. Obvio, ¿verdad? Ellos son más bajitos y nosotros siempre seremos más altos que ellos (bueno, al menos durante la etapa infantil).

Para comprender mejor a nuestros peques, su mundo interior hemos de poner mucho de nuestro parte. Y es un trabajo que por el mero hecho de hacerlo, de entregarlo, de darlo ya trae muy buenas recompensas. No es un dar para esperar recibir, sino que un dar por dar. La recompensa está en el propio acto de DAR.

Dar a nuestros hijos cercanía, presencia, amorosidad, compresión (sin juzgar) se puede hacer de muchas maneras. Una de ellas es relacionarnos con ellos con contacto visual directo y acercándonos a su mundo interior, o sea “agacharnos a su altura y mirarles a los ojos”

No es lo mismo decir que transmitir. Le puedes decir “no me ha gustado lo que has hecho; no puedes jugar con mi ordenador, que tengas un buen día en el cole, etc”. O le puedes transmitir amorosidad y presencia al relacionarte con él/ella desde su misma altura y mirándole a los ojos para expresarle tu disgusto “no me ha gustado lo que has hecho”; o el límite de que hay cosas con las que no puede jugar “puedes jugar con tus juguetes, pero no con mi ordenador”; o tu deseo de que tenga un buen día.

El hecho de agacharte, tocarle con tus manos y con tu mirada es un gran paso para acercarte a su mundo interior. Para relacionarte más desde el corazón, la compresión, la amorosidad. Tanto para poner límites, cómo para compartir una alegría, una sorpresa, un gesto, una norma, una anécdota, un enfado, etc.

Con este gesto estás dando: “estoy aquí, a tu lado para acompañarte y enseñarte”. Y con este simple acto de dar, verás lo que pasa….

La paternidad/maternidad es un regalo que nos ayuda a crecer como personas, a madurar. Es un regalo de crecimiento personal.

¡No corras que te vas a caer!

Cuando los peques empiezan a desplazarse solitos, ya sea gateando o caminando necesitan practicar mucho para ir afianzando su nueva habilidad.

Al inicio de la marcha sus pasos suelen ser torpes y, aún así, muchas veces quieren correr a pesar que su paso no es nada firme.

La mamá/papá, abuelo/a, o cualquier otro adulto le suele decir “¡no corras que te vas a caer!”, y si al cabo de pocos segundos se confirma su predicción le puntualiza “Ves, ya te lo había dicho yo”.

parqueinfantil ¡No corras que te vas a caer!

En los parques infantiles abuelos/as y mamás/papás van detrás de sus pequeños avisándoles constantemente de lo que sí pueden hacer y de los que no “No te subas en ese trenecito que te vas a caer”, “Ten cuidado que ahí te puedes hacer daño”, “No pases detrás del columpio” “Baja de ese tobogán”, “No, ahí no vayas”.

En casa tienen necesidad de probar infinidad de veces sus capacidades motrices y por eso intentan una y otra vez subirse a las sillas, a las camas, al sofá, y luego probar también la hazaña de bajar. “No te subas que te vas a caer”, “Cuidado, cuidado!”, “¡Bájate!”

Lo que a nosotros nos parece un peligro porque siempre tenemos miedo que se hagan daño, para ellos es un necesidad. Cuando les estamos avisando “Te vas a caer”, lo que realmente les estamos transmitiendo es nuestro miedo.

Sí, nosotros tenemos miedo que se caigan, se hagan daño, se lastimen. Así que podríamos traducir el “No corras que te va a caer “ por “No corras porque yo tengo miedo que te caigas y te hagas daño”. A los peques no les importa tanto caerse o hacerse un poco de daño en las rodillas, cocos en la cabeza o rasguños. Ellos están preparados para esos pequeños infortunios del crecer, y además están deseando probarse a sí mismos constantemente.

Pero trasmitirles nuestro miedo, nuestra inseguridad es muy injusto. Nuestros peques de meses, de 1-2-3-4 años  y más! se sienten valientes, con coraje, con ganas de probar y aprender de la experiencia. Y nosotros, con nuestro miedo, les cortamos esas alas.

Yo reconozco mi miedo cada vez que veo a mi hija de 20 meses subirse y bajar sola de su silla. Para ella es un reto motriz que cada vez que lo consigue le produce tremenda alegría y seguridad en ella misma. Cuando a veces se resbala y luego cae, llora intensamente y no por el posible dolor, si no por la frustración de no haberlo conseguido.

“¿Te has caído al intentar subir a tu silla, verdad? Tranquila, poco a poco aprenderás a poner bien los pies y las manos. Inténtalo de nuevo así… Y le voy indicando dónde puede poner los pies, las rodillas, las manos para que se pueda subir ella sola con seguridad.

Lo ideal es mostrarles y explicarles cómo deben hacerlo, para que así vayan practicando de forma correcta. Y cuando los veamos a ellos solitos/as enfrascados en estas hazañas, nos ponemos a su lado en silencio para estar al rescate en caso necesario.

Consulta: mi hijo se vuelve a hacer pipi encima

Carmen consulta:

Tengo un niño de 27 meses y desde poco antes de los 24 meses le enseñamos a pedir el pipi y lo ha estado haciendo bien hasta hace unos 15 días. Sólo está sin pañal durante el día por la noche no lo hemos intentado ni en las siestas, pero de repente sin saber porque el niño ha empezado hacerse el pipi encima y una vez mojado nos lo dice. No sabemos cómo actuar y estamos un poco preocupados, por favor ¿Nos podrían orientar de cómo conseguir que lo vuelva a pedir? ¿Quizás le damos demasiada importancia? ¿O es que quiere llamarnos la atención? Pensamos que algo estamos haciendo mal pero no sabemos qué ni como remediarlo. Gracias.

niña en orinalLos peques expresan su sentir a través de su conducta, por lo que haciéndose encima pipi de nuevo os está indicando que algo le pasa. ¿El qué? Vosotros, los pades, sois las personas más indicadas para percibir qué le pasa a vuestro peque por dentro, y por tanto, interpretar qué está expresando.

No le tiene que estar pasando algo “gordo”, ni grave, ni inquietante. Seguramente será un sentir mucho más sutil y muy ligado a su mundo emocional: como querer la atención que tenía estos meses atrás cuando le enseñabais a controlar el pipi, y que ahora ya no tiene.

Tan solo hace tres o cuatro meses que estáis en el proceso de enseñarle a controlar el pipi, por lo que tu peque sigue en el camino de aprender. Aún no lo ha conseguido definitivamente (lleva poco tiempo y es muy pronto para su edad), así que mejor que en vosotros, lo papis, haya un cambio de actitud con respecto a esta fase de vuestra hijo:

-. No estáis haciendo nada mal, en todo caso, pensar que el proceso ya se había acabado (que no es así… estáis los tres en él todavía y así será durante muchos meses más).

-. No centréis vuestra atención exclusiva en este logro. Relajaros y pensad que habrá momentos de avance y momentos de retroceso. En los momentos de avance vividlos sin celebraciones exageradas (mejor naturales), y los momentos de retroceso vividlos con más cercanía a vuestra peque, con flexibilidad, amorosidad y la confianza que como está en el proceso cuando llegue su momento lo conseguirá”.

-. Respetar su ritmo “su momento de controlar el pipi no tiene porque coincidir con el vuestro”. Así que tal vez tarde un año entero, aunque a vosotros os gustaría lo hiciera en 3 meses.

-. Es un proceso, por lo que implica tiempo (muchos meses) y mucha paciencia. Cada día es un poquito a poco.

-. Vuestra atención, cercanía, caricias le dan seguridad y esta seguridad la necesita para crecer (sobre todo en la pequeña infancia). Mostradle también este contacto a diario y en otras actividades del día que no tengan que ver con el pipi. Resaltar (con naturalidad) las cosas buenas que hace, dice (sobre todo las más simples).

Cuando papa y mamá están encima de su peque para enseñarle a controlar el pipi, es un contacto diario de motivación que a los peques les beneficia mucho (lo necesitan más que el comer). Cuando se consigue retirar el pañal sin escapes, esta atención la dejan de recibir y si no la siguen recibiendo en otros momentos del día por otros motivos, la reclaman como mejor saben “volviéndose a hacer pipi encima para volver a tener a mamá/papá cerca”.

El que los peques reclamen nuestra atención no es un capricho de ser niño pequeño, es una necesidad. Sí, necesitan nuestra atención (nuestras  manos, nuestra voz, nuestra sonrisa, mirada, nuestra presencia) y nuestra dedicación para ir aprendiendo a relacionarse con su mundo interior y el mundo exterior que le rodea.

Os animo a que leáis todo lo que he ido escribiendo sobre este tema: consultas, cuentos para quitar pañales, miedos, etc… Para ello utiliza el buscador del blog poniendo la palabra “pipi”.

Consulta: padres separados ¿Cómo se lo explico a mi hijos para que lo comprendan y no les afecte?

Delia expone:

Hola, soy madre de gemelos de dos años y medios, me separé cuando apenas tenían seis meses y continuamente me preocupa el cómo explicarle a los niños por qué sus padres viven separados. La primera vez que lo pregunten no sé qué decirles de una forma que lo comprendan y no les afecte su forma de ver la vida. ¿Sería correcto decirles que su padre vive con los abuelos porque están mayores? Pues decirle que papá y mamá se enfadaron no sé si será duro para unos niños tan pequeños.

explica Consulta: padres separados ¿Cómo se lo explico a mi hijos para que lo comprendan y no les afecte?Delia, lo más importante para tus hijos es que tengan un papá y una mamá que les mime, oriente, enseñe, acompañe, juegue con ellos, les acaricie, les ponga límites, les ayude a crecer.

Vuestras circunstancias como pareja han hecho que no viváis en la misma casa, que no compartáis la vida juntos pero eso no os excluye de seguir siendo padres ¿Verdad? Eso es lo realmente importante para vuestros hijos, que sigan teniendo un papá y una mamá.

Los motivos de la separación sólo os incumben a vosotros. Las causas de vuestra ruptura no son tema a debate para vuestros hijos, ellos no tendrán que opinar si hicisteis o no lo correcto. Eso pertenece a la parcela de pareja. Lo que les concierne a vuestros hijos es vuestra parcela como padres. Esa sí es la realmente importante para su buen desarrollo emocional, físico, mental. Esa es la que os ha de preocupar y ocupar en estos momentos. Como padres no os habéis separado y no habéis roto con vuestros hijos (y espero que por el bien de vuestros hijos no lo hagáis).

Para vuestros hijos será normal que papá no viva en casa pues desde su bien temprana infancia así lo están viviendo e integrando. Estoy segura que por ahora no necesitan ninguna explicación extra. Tal vez cuando sean más mayores y empiecen a comparar su familia con la de sus amigos os hagan preguntas. A estas preguntas debéis contestar con total naturalidad, honestidad y con respeto por el otro progenitor. Una explicación sencilla como “no éramos felices estando juntos; dejamos de entendernos y consideramos que seríamos más felices si vivíamos separados, etc”. No hace falta deshacerse en explicaciones, justificaciones, detalles… repito que eso es tema de pareja (hombre-mujer) y los hijos no deben entrar en esa parcela. Si ellos ven, huelen, absorben, integran, conviven con el respeto, armonía, concordia, amistad entre su papá y su mamá no les va a afectar en absoluto que estéis separados. Crecerán sintiéndose amados, seguros, estables. Y seguiréis siendo un buen referente para ellos.

Lo que afecta muchísimo y deja una profunda huella emocional es que papá les hable mal de mamá (o viceversa), que ante los niños haya desprecio, críticas negativas o insulto hacia el otro progenitor “es que tu padre pasa de vosotros”, “no quiero saber nada de tu madre, es una insoportable”, “me separé de tu padre precisamente porque nunca cumplía con…

Manipular a los hijos para arreglar los temas de la separación (abogados, juicios..); deshogarse con ellos en contra del otro progenitor, dejar de responsabilizarse como padres son aspectos que si dañan (y mucho) a los peques. Los dañan en todos los aspectos de su desarrollo: físico, psíquico y emocional.