Experimento comparte. Acción contra el hambre. Un vídeo para reflexionar
He recibido un vídeo titulado Experimento Comparte. Acción contra el hambre. Según he leído, Acción contra el Hambre lanza www.experimentocomparte.org para estudiar el comportamiento del ser humano cuando se enfrenta a la realidad de un mundo mal repartido.
De los 20 niños sometidos a estudio, 20 compartieron su comida.
Me parece que es para reflexionar:
Los niños no se lo piensan dos veces compartir su bocadillo. Es algo intuitivo. En el caso de los adultos, ¿hacemos lo mismo? ¿Estamos dispuesto a dar sin esperar algo a cambio? ¿Repartimos algo si nos nos sobra? ¿Cómo es posible que en la sociedad en la que vivimos aún hay personas que mueren de hambre? ¿La riqueza sólo para algunos?…
Seguro que hay variedad de opiniones y puntos de vista. ¡Compártelo con nosotros!
Los niños son egoístas, enséñale a compartir
Es mío! Dámelo! Lo quiero yo! Esto es sólo para mí!
¿Cuántas veces ha sido motivo de riña, pelea, enfado, mal rollo el no querer compartir un juguete, un libro, un….?
No pienses que tu peque no comparte porque es un mal educado, o porque tiene mal carácter, o porque está muy mimando, o porque no tiene hermanos.
Los niños/as no quieren compartir porque no saben, no están aún preparados para ello.
Su pensamiento es egocentrista, individualista. Son el centro de su mundo y no tienen en cuenta lo que ocurre a su alrededor. Son incapaces de ponerse en la piel de los demás y sólo pueden ver lo que ellos sienten, quieren, desean. Dame ese juguete!! Es para mí porque yo lo deseo!! Y aunque no sea suyo, aún dirá: Es mío!
Toda la etapa infantil (0-6 años) se caracteriza por tener un pensamiento centrado en ellos mismos, por tanto, los peques son egoístas por naturaleza. Es una labor educativa enseñarles a compartir (no sin riñas o enfados por su parte) con paciencia y constancia.
Tanto en casa como el colegio tendrán actitudes individualistas de quererlo todo para ellos, mostraran recelo en prestar sus cosas a los amiguitos o hermanos. No te enfades con tu hijo o alumno, simplemente trasmítele el mensaje que
- “compartir es más divertido” “si tu le dejas tu muñeco él te puede dejar otra cosa y seguro será más divertido”.
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Consulta: presenció la muerte repentina de su abuela
Mari Carmen comparte:
Tengo un hijo de 6 años. Hace 3 años presenció la muerte repentina de mi madre. Desde entonces no quiere ir a la casa de mi padre, ni quiere que él lo bese. Si lo obligo a ir se pasa todo el rato diciendo que se quiere ir a su casa. Esto le cae mal a mi padre y a mi hermano, ya que mi padre es minusválido y mi hermano es quien lo cuida. Se pasa todo el rato diciéndome que mi hijo es un entúpido y que yo debo obligarlo a que se acerque a mi padre y lo bese. Ya no se qué hacer.
Mari Carmen, que tu hijo no quiera estar junto a su abuelo no es algo caprichoso y tampoco significa que no lo quiera. Su actual conducta seguro se debe al momento crítico que presenció con la muerte de su abuela y que aún no ha podido resolver.

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Mis sesiones con Cristina: Madre y mujer, mujer y madre
Ya somos más gente en las sesiones de Cristina. Es de gran ayuda compartir entre embarazadas porque en el fondo sentimos de manera muy parecida. Las dudas y miedos compartidos en las sesiones se quedan allí entre nosotras, pero cada una nos llevamos nuestro propio avanzar en ser madres.
Yo me llevé una sorpresa esta semana, como casi todas. Resulta que de tanto insistir en sentirnos madres, en ser madres, en ser conscientes de nuestro embarazo, aceptarlo, mimarlo, nos olvidamos de que también somos mujeres. Bueno al menos yo me he olvidado por completo. Tanto que cuando Cristina nos lo recordó y nos sugirió que pensáramos maneras de mimar también esa parte, de rescatarla, de concedernos caprichos solo a nosotras me quedé en blanco. Y un buen rato. Todo lo que se me ocurría hacer en realidad estaba ligado a estar mejor como embarazada, a favorecer el bebé, a la barriga.
Entre todas salían ideas como darse un masaje, comprarse algo sexy, un baño de espuma, una cena romántica con nuestra pareja, una escapada… Y claro que todo eso me pareció interesante, pero me costó muchísimo salirme del papel embarazada y pensar en eso como un placer, un mimo, algo que me llame la atención. Me fui a casa un poco frustrada y preocupada. A veces lo que se aprende en las sesiones no es lo que nos gustaría, pero es útil sin duda. Luego fui viendo que estaba siendo demasiado negativa, que tenía que rescatar mi ser mujer poco a poco, aunque no me apeteciera de entrada.
El mismo día me pinté las uñas. Algo así de simple me hizo acercarme un poco más a mi feminidad. Lo hice casi obligándome, pero luego me gustaba mucho verlas pintadas. Al día siguiente me compré un capricho, entré en la tienda sin muchas ganas, pero luego me gustó hacerlo. Y así a diario y cada vez con más ganas me concedo un rato, un mimo, un capricho, a veces con esfuerzo, pero siempre resulta beneficioso.
Otras madres no tendrán tanta dificultad como yo en encontrar ese gesto diario solo para ellas-mujeres, pero tendrán problema de encontrar tiempo o no se acordarán de pensarlo si quiera. A todas se nos olvida lo mucho que lo merecemos y necesitamos. Corremos el riesgo de acabar sintiéndonos unas incubadoras andantes. Pero nos tenemos que cuidar en todas las facetas y querernos mucho para poder querer mejor a nuestros peques. Por eso es importante acordarnos de nosotras y encontrar tiempo y maneras de mimarnos, aunque solo sea un ratito al día.
Consulta: mi hija llora y no quiere ir a la guardería
Mariana expone:
Tengo una peque de 2 años, la acabamos de inscribir a la guardería y ya lleva semana y media. Cuando se levanta por las mañanas llora en cuanto ve su mochila y se da cuenta que papá y yo nos estamos arreglando para ir al trabajo. No para de llorar y solo repite “escuela no”. En los últimos 2 días al llegar a la guardería deja de llorar pero dice la maestra que en todo el día no habla, sí juega y baila pero no quiere hablar. Al regresar a casa cuando preguntamos como le fue y qué hizo, no nos contesta y cambia el tema poniendo su atención en otra cosa, pidiendo algo o simplemente se queda callada. Me preocupa que esto afecte su desarrollo o que la tengamos sobre protegida y por eso se porte así ya que es la única nieta y el único bebé de la casa.
Estáis en un momento difícil para los tres. Para tu peque porque la separación de mamá/papá no es nada fácil (sea a la edad que sea), y para vosotros ver cómo vuestra hija sufre es duro también.
El camino del crecimiento tiene tramos alegres, curiosos, dulces y también tramos tristes, dolorosos, de soledad. Ahora tu hija está atravesando un tramo doloroso. Y por más que tú se lo quisieras endulzar para que lo viviera de otra forma, que le fuera sencillo, agradable, que se integrara de forma alegre y rápida a la guardería, la verdad es que el desapego de papá y mamá es un paso importante y que en los inicios se vive con tristeza, con dolor.

Tu hija necesita tiempo para integrar y aceptar este cambio, este nuevo paso en el camino de su crecer.¡Apenas lleva dos semanas! Daros tiempo los tres. No tengáis prisa no queráis huir de sentir la tristeza que os produce a los tres la separación.
Aceptarla y vivirla. Con ello le estaréis enseñando a vuestra peque que no todo en la vida es agradable, divertido. Que el dolor, la tristeza también forma parte de la vida.
Por la mañana podéis utilizar el recurso de la Cajita de Besos. Por la tarde, al recogerla no le hagáis preguntas generales del tipo “¿cómo te fue?” “¿qué has hecho hoy?” son demasiado abiertas, genéricas y nuestros peques no están preparados para contestarlas. Mejor preguntar poco y en todo caso por aspectos muy concretos “¿Has pintado hoy? ¿Con los dedos o con pincel?”, “¿Has jugado con las muñecas? ¿Te da besitos tu profesora?
Mejor que preguntar sobre cosas es compartir y hablar de sentimientos. Compartir con vuestra hija lo que sentís “me gustaría estarme contigo todo el día, me da pena tener que ir a trabajar y tener que dejarte en la guardería… pienso mucho en ti todo el día y a ratos me pongo muy triste. Pero ahora que estamos juntas estoy feliz”.
Aprovechar las tardes para hacer juegos de contacto, caricias, masajes. Estar juntos y reíros, compartir cosas sin tener más obligación que la de nutriros de estar juntos. Vuestro corazón está triste y necesitáis mimaros.
Veréis como no huir de la tristeza, del dolor os da fuerzas a los tres (y una buena base) para proseguir en el camino del crecer.
Consulta: mi hija se muestra enfadada con su padre
Sylvia pregunta:
Hola, estamos preocupados. Nuestra hija, que está por cumplir los 2 años, es muy cariñosa todo el día habla de su papá pero cuando nos vemos, después de trabajar, sólo pelea con él, no se deja besar, ni abrazar. ¿Será que necesita más tiempo a solas con él? Gracias
Hola Sylvia. Tal y como redactas tu consulta, interpreto estás en una actitud abierta. Nunca hay una respuesta única, ni la adecuada. Siempre hemos de estar observando las conductas, reacciones de nuestros peques y preguntarnos qué está pasando en su interior para que se comporten así.
Observas el comportamiento de tu hija y te das cuenta que esa manera de estar con su padre puede significar algo y haces muy bien en plantearte preguntas de forma abierta y flexible. Esta actitud te permitirá estar más paciente, respetuosa y comprensiva con tu hija.
Recuerda que tu hija está en una edad en que las emociones le inundan. Siente muchas cosas (tanto positivas como negativas), a las que no sabe poner nombre pero que sí necesita expresar. Y no siempre lo expresará en coherencia con lo que siente.
Efectivamente, puede estar deseando más atención de su papá y lo expresa con enfado. Pero puede también que detrás de este enfado haya rabia, frustración por no tener a su papá todo el día, o porque su papá no le presta absolutamente toda la atención que ella quiere (porque también presta atención a su esposa, o sea mamá, o porque también presta atención a otras cosas).
Comprender estos aspectos nos permite estar más respetuosos y compasivos con nuestros peques. Pero ello no significa que tengas que ofrecer a tu hija una atención exclusiva las 24h, si tú consideras que ya está suficientemente atendida.
Nuestros peques necesitan al día un rato de atención exclusiva, de compartir, escuchar, jugar. No vale eso de “mientras tú pintas yo miro el periódico”. Ellos son pequeños pero muy expertos y transparentes.
Si su papá y tú compartís con ella (por separado) un buen rato diario a jugar, dibujar, baño, caricias, risas de forma presente, como si no importara nada más en ese momento ella se sentirá realmente querida, atendida, mimada y será lo que le dé fuerzas para encajar las inevitables frustraciones.
Educar no es fácil y es un camino que se mueve entre la entrega amorosa y compresiva y la frustración.




