El amor: los besos
A todos nos gusta recibir besos de las personas cercanas. Los besos son una muestra de afecto, de generosidad, de amor, de entrega que queremos recibir y también queremos dar.
Como yo suelo decir los besos lo curan todo y el amor todo lo puede. Y eso es lo que hemos de practicar con las personas cercanas, y sobre todo, con nuestros hijos o alumnos. Fuí a la clase de P3 del colegio de mis hijos y con los amigos de la clase de mi hija (de 3 a 4 años) jugamos a darnos besos.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
El amor: La caja de palabras dulces
Los besos, las caricias, las palabras dulces son una de las mejores manifestaciones de amor y de cariño que todos queremos y necesitamos recibir y que también podemos y necesitamos dar.
¿Qué son las palabras dulces? Son aquellas palabras agradables, simpáticas, cariñosas, tiernas, que salen de nuestra boca para expresar nuestro sentimiento de amor y con ello compartir, consolar, ayudar, expresar “te quiero”, expresar “me gustas”, expresar “te voy a ayudar”, expresar “eres especial”, etc.
Fui a un colegio en Barcelona y en la clase de los más pequeños (3-4 años de edad) les conté sobre Lola (la portagonista del cuento Las palabras dulces).
¿Sabéis quien es Lola y qué le pasó? Pues veréis, Lola aquella mañana se había levantado con la boca llena de palabras dulces………
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Abrazos, besos, caricias para todos los días del año
En edukame siempre decimos que los besos, los abrazos, el amor, la dulzura, el contacto, los mimos, las caricias, etc … lo curan todo. Y, afortunadamente, no somos los únicos que lo decimos y divulgamos.
En estos días me he enterado de una bonita campaña Navideña que vende cajas de Abrazos Super fuertes para todos los días del año, quilos de Te quiero, miles de Caricias y un millón de Mimos.
Todo lo demás es prestado, así se llama esta tienda de Barcelona que estará abierta estas Navidades sólo hasta el 5 de Enero.
Lo que encuentras en ella tienen un valor verdadero y profundo que está muy por encima del valor material de cualquier cosa. Las personas que están trabajando son totalmente voluntarias y los beneficios que se obtengan irán destinados al Programa Cuidam del Hospital San Juan de Dios de Barcelona.
Un programa que lucha por la atención médica de todo niño o niña de cualquier parte del mundo.
Este es mi regalo para tí para todo el 2010 : una caja con ¡365 Abrazos! Para que te ayuden a estar mejor contigo mismo/a (y, por tanto, también con tu entorno) la he llenado de abrazos:
- mimosos, para aquellos días que necesites un poco más de cariño.
- silenciosos y profundos que te ayudarán a conectarte con tu corazón y no estar tan exigente.
- enérgicos, para aquellos días de bajón en los que todo se ve algo gris….
- compasivos, un abrazo que te ayudará a la aceptación de como eres y como haces las cosas.
- tolerantes, que te ayudarán a encontrar en tu interior la paciencia que necesitas. Paciencia para tí y paciencia para con los más pequeños.
- achispados, que te ayuden a conectarte con la espontaneidad y la alegría de tu niño o niña interior.
- positivos, que te ayuden a centrar tu mirada en lo que sí tienes en vez de lo que careces. Así también podrás mirar a los demás por lo que sí hacen o saben hacer (bien, bueno, correcto, amoroso,…), en vez por lo que no hacen bien o aún no saben hacer.
Consulta: mi hija me pega y me dice que me quiere matar
Maria expone:
Estoy muy preocupada porque mi hija de casi 6 años, desde hace unas 2 semanas solo tiene ganas de pegarme, a mi, a su hermana de 20 meses, y dice que todo lo hace a propósito. Dice que no nos quiere, que le da igual que nosotros le queramos. Pero lo más fuerte es que a raíz de escuchar una conversación donde se utilizaba la palabra matar, ahora dice que me quiere matar a mi o a su hermana. No sé si entiende el concepto de matar en si, o me lo dice porque sabe que no se debe decir. Todo esto ha ocurrido, creo, a raíz de estar regañándole constantemente durante un tiempo porque no se portaba bien. Me gustaría saber cómo actuar porque no me gusta que diga y piense esas cosas. No creo que tenga maldad, pero me gustaría que no lo dijera más. Qué debo hacer.
Maria tú hija no tiene ninguna maldad, no es mala. Tu hija no piensa lo que dice, lo siente. Siente enfadado con vosotros, siente rabia y así os lo está mostrando. La rabia se debe dejar expresar, hay que permitir que salga y es lo que está haciendo (afortunadamente) tu hija.
Nuestros peques saben mucho más de salud emocional que nosotros, ella sabe que necesitar soltar la tensión, la frustración, el enojo que lleva dentro. Seguramente está harta de tanta riña, tanto exigirle se porte bien, además de los celos que debe sentir de su hermana. Se siente mal y lo necesita soltar.
Cada vez que dice “te voy a matar” está realmente expresando su dolor interior, su rabia. Tu cada vez que lo oyes lo interpretas de forma literal, con lo cual tienes miedo que tu hija pueda tener instintos asesinos y seguramente te de vergüenza lo oigan los demás papás (¿tal vez porque piensen es una mal educada o un niña mala?).
Cuanto más mayores dominan más el lenguaje por lo que suelen utilizar expresiones tales como ¡te odio, ¡eres mala! ¡mala madre! ¡tonta! ¡no te quiero! ¡te pegaré una paliza! Expresiones que los padres solemos cortar rápidamente porque nos parecen ofensivas. Pero lo ideal sería hacer “oídos sordos” en la mayoría de los casos y, si nos hacen daño, mirar qué nos está removiendo en nosotros.
Estas expresiones son una pista que nuestros hijos sienten dolor, frustración en su interior. Nos quieren por encima de todas las cosas, pero el proceso de maduración no es fácil, crecer es doloroso. Y nuestros peques pasan por muchos momentos de dolor.
Potencia todo lo positivo que hace tu hija de 6 años, sobre todo las pequeñas cosas, las rutinarias. Dale mucho contacto, besos, caricias, abrazos. Cógela, arrúllala como haces con la pequeña. Deja de prestar tanta atención a las conductas que no te gusten.
Te pega y te dice que te quiere matar porque necesita muchísimo tu atención. Cuando te pegue le puedes decir sin gritar, ni estar enfadada “no me gusta que me hagas daño. Pega a este cojín, saca tu rabia pegando al sofá”.Si pega a su hermana le puedes decir “así le haces daño a tu hermana, pega a las muñecas, a ellas no les harás daño”.
Cuando te diga “te voy a matar” intenta no hacer caso la mayoría de las veces. Si no para hasta llamar tu atención le puedes decir algo así “ya veo estás muy enfadada, ¿me cuentas por qué estás tan enfadada? Estoy dispuesta a escucharte, necesito escucharte”. Evita las reprimendas del tipo “eso no se dice, eso está feo, eres una mala educada” Pues cortarán toda posibilidad de conectar con tu hija y ayudaros mutuamente.
No se trata de consentirles todo para evitar estos episodios de enfado, frustración, dolor. Se trata de acompañar estos episodios con amor, paciencia, presencia y sobre todo entendiendo que necesitan expresar, sacar hacia afuera lo que sienten dentro.
Si esta expresión nos molesta a los padres, educadores, tíos, abuelos, entonces nosotros, nos hemos de mirar hacia adentro y averiguar qué sentimos, qué nos pasa con lo que nos han dicho, qué nos remueve.
Consulta: mi hijo cuando se enfada muestra mucha fuerza
Belén Ortiz explica:
Mi hijo de 13 meses, además de genio tiene muchísima fuerza. Ahora mismo lo puedo controlar, pero me da miedo cuando sea un poquito más grande y literalmente, no pueda sujetarle. En el médico, para pesarlo o simplemente tumbarlo es una odisea. En casa, aunque hemos intentado hacer las cosas jugando (aspirarle los moquitos, o ponerle la mascarilla del ventolín cuando está malito) siempre tenemos que recurrir a hacerlo a la fuerza; en el hospital, con 10 meses tuvieron que venir 3 enfermeras y yo para la mascarilla y fue horrible… lo paso muy mal, pero no hay otro modo. La cuestión es que mueve haciendo fuerza con todo el cuerpo, sobre todo la cabeza. Pero la pregunta en sí, es si debo seguir haciendo estas cosas que no quiere a la fuerza,… o hay otro modo. Sobre todo cosas que son imprescindibles. En casa lo llevo mejor, porque si le da una rabieta de genio, lo dejo que se calme llorando y le hablo hasta que se tranquiliza, pero el miedo es cuando tengo que cogerlo para que lo vea el médico, o ponerlo en la silla para irnos del parque, o tumbarlo para aspirarlo…. Muchas gracias de antemano y felicidades
Tu hijo es un peque sano con mucho carácter y muestra vigorosamente aquello que no le gusta.
Te entiendo perfectamente pues yo también he vivido las mismas situaciones con mi hijo Iván (en cambio con su hermana es todo lo
contrario). De 0 a 3 años han sido más comunes y con mucha fuerza, y pese a los juegos, y las estrategias creativas que me inventaba, acabábamos usando la fuerza, o con tres años la contundencia. Ahora que tiene casi 4 años se dan en muy pocas ocasiones.
Son situaciones que impactan pues al tener que hacer el doble de fuerza que ellos, junto a sus lloros y gritos parece que les estés matando. Entiende que éste es el carácter de tu hijo. Es un carácter que da más trabajo que otros, pero no lo temas.
Haces bien en dejar que llore, que de salida a su rabia, mientras tú te mantienes firme en que aquello que le has propuesto debe hacer.
Vuestra respuesta como padres es muy importante:
a) Si vais dejando que con el tiempo él consiga no hacer aquello que no quiere, no le hacéis ningún favor. Le estaréis dando un poder que no lo va ayudar a madurar. Como se pone tan violento, mejor no le aspiramos los mocos…; Pues vale, no te pongo en el carro así me evito la escenita…
b) En cambio si le vais dando respuestas firmes y positivas le ayudareis a ir canalizando su fuerza con respeto y amorosidad.
Firme en el sentido que aunque se ponga como un loco hay cosas que debe hacer por su bien o porque vosotros como padres así lo habéis decidido. Y positivas, en el sentido que no os enfadéis con él o chilléis, si no que lo tratéis con respeto, con gesto amoroso y tranquilo.
Mientras lo estás cogiendo con fuerza para conseguir hacer algo, intenta al mismo tiempo hablarle con suavidad (cerca del oído pues no te oirá) transmitiéndole mensajes del tipo “entiendo te moleste pero es necesario para tu salud”; “entiendo te enfade ir ahora en el carro pero ahora debes ir en él”; “sé que te molesta la mascarilla pero la necesitas para curarte”. No se lo digas enfadada, chillando ni se trata de convencerlo en ese momento. Si no de que te oiga y vaya integrando poco el mensaje que respetas su sentir, pero que igualmente debe hacerlo.
Y cuando hayas conseguido hacer lo que tenías que hacer, pese a su rabieta, disgusto, fuerza, llanto lo felicitas con abrazos y besos y le dices “Ves, ¡ ya está! No todo lo que tenemos que hacer nos gusta o es agradable. Yo también tengo que hacer cosas que no me gustan, pero que son necesarias”. “Felicidades cariño, verás como otro día no te cuesta tanto”. Con Iván yo compartía estos mensajes desde casi su nacimiento.
No lo etiquetes de niño agresivo, malo, travieso, etc. ¡No! Simplemente es un niño con carácter fuerte (igual que el que es tímido). Evita gritarle y enfadarte con él con mensajes del tipo: eres malo! Por qué te pones así! Estoy harta de tus gritos! Basta ya, que no es para tanto! Pues él aún se pondrá más agresivo conforme vaya creciendo.
Cuando tenga 2 años puede aumente sus manifestaciones de genio y fuerza, sigue manteniendo una actitud de respuesta firme y en positivo. Puede que en algunas ocasiones acabes agotada (por experiencia propia), le estás enseñando y ayudando a madurar. Por lo que cuando sea más mayor esta conducta irá a mucho menos.
Pasarás situaciones en público poco agradables, pero confía en tu instinto, en tu proceso de ser madre y no te quedes enganchada en los juicios de los demás. Ellos no están criando a tu hijo, ni lo ven en todas sus reacciones, en todas las situaciones, tú sí.
Qué hacer con los niños que muerden en la guardería
A las educadoras nos preocupan mucho los niños que se exprean mordiendo pues aunque estemos vigilantes son tan rápidos que muchas veces no llegamos a tiempo de evitarlo. Además, es una conducta que hace daño a los demás niños y genera mucho malestar entre los padres.
Para que esta conducta no se llegue a convertir en un hábito, es importante ofrecerle, mostrarle al p
eque otras maneras de expresarse y relacionarse con sus compañeros. Si sólo se le riñe y penaliza sin mostrarle alternativas, tan sólo estamos castrando su expresión emocional, pero no dándole salida a través de otras maneras, de otras conductas.
Cómo actuar tanto educadoras, como padres, tíos, abuelos…. Es importante que tanto en casa como en la guardería (Jardín, Maternal…) se actúe igual:
1. No gritarle, No pegarle en la boca ni reñirle diciéndole ¡Eres malo/a! ¡Siempre igual! ¡Estoy harta siempre hagas lo mismo! Pues no sirve más que para humillar.
2. Ponerse a su altura y decirle con cara seria y tono contundente, pero sin chillar y sin estar enfadada “Eso no se hace. Has hecho daño a tu amigo/hermano, mira como llora. Con la boca se dan besos. Dale un beso para curar pues le has hecho daño”.
Si le gritamos y le exigimos el beso puede que el niño/a no quiera hacerlo por miedo y porque se sentirá bloqueado. Es importante tener una actitud de serenidad pero no de amenaza, el beso es para curar el daño, para que conozca otra manera no dañina de usar la boca y para inculcarle respeto por el otro. Pero el respeto por el otro no lo llegará a entender sino es también tratado con respeto. Digamos que el mensaje sería has hecho algo malo, repárlo con un beso y te voy a enseñar con respeto y paciencia otra manera de actuar.
3. Si en ese momento se intuye el motivo de la mordida, debemos ofrecerle al niño cómo debería haberse expresado sin morder. Nuestro tono ya no debe ser contudente, ni de enfado. Usemos un tono más bien reconciliador y una expresión amorosa “Qué querías ¿Qué te de diera su juguete? Pues se lo pides, por favor me dejas tu muñeco”. “¿Te sentías asustado porque jugaba muy cerca, pues le dices no me molestes, o te vienes a jugar aquí que esta zona es más tranquila”. “¿Hoy estás de mal humor? Pues patalea con los pies, pega a la almohada, o muerde este juguete (un mordedor) así no harás daño a nadie. A esto sí le puedes morder.”
4. Aunque no se sepan los motivos de la mordida, es necesario darle un mensaje alternativo para que vaya aprendiendo cómo podría haberse expresado sin dañar. Da igual tenga 10 meses, como 18, como 2 años o 3. Aunque sean bebés ¡Si entienden! Captan perfectamente el mensaje que le estamos transmitiendo. Y mientras le mostramos otra manera de expresar sus sentimientos, recordad no usar actitud de enfado!
5. Evitar con los padres, con los hermanos juegos del tipo “Te voy a comer”, “Te quiero tanto que te como” tan típicos en estas edades (ya que realmente estan para comérselos de guapos, dulces, inocentes…) pues potencian el poder de la boca y claro, para ellos ya tiene suficiente significado.
6. Elogiar, alabar cuando el niño resuelve sin morder. “Muy bien, le has cogido su juguete sin hacerle daño” “Muy
bien, muerdes el mordedor y así no haces daño”. “¿ Estas cuidando tu muñeca? ¿Lo haces con besitos? Con la boca se dan besitos, seguro que tu muñeca está muy contenta de tus cuidados”
7. Aprovechar cuando coma para resaltar que se muerde la comida “Ves se muerde la manzana para comer, ñam, ñam. Eso sí se hace. A la manzana no le haces daño, si lo haces a tu hermano/amigo sí”
8. Necesita la misma actitud de respeto y amorosidad que todo niño. No etiquetarlo de niño/a difícil, ni conflictivo/a.
He visto niños/as que tras estar meses (¡sí meses!) transmitiéndoles este mensaje después de morder instintivamente a un compañero besarle acto seguido e incluso acariciarle para curar sin haber intervenido ningún adulto. Niños mordiendo sus ropas o cojines (como mi hija) en un momento de euforia emocional, en vez de morder a otro niño. Niños/as muy orales (y por tanto mordedores) que poco a poco han bajado la intensidad de sus mordidas.
Tratar el tema con los padres de los niños mordidos con naturalidad y honestidad. Es muy normal les disguste hagan daño a su peque y lo muestren a las educadoras con quejas, enfados, o reprochando no hacen bien su trabajo. Pero sin entrar en enfrentamientos les transmitís que son peculiaridades normales del mundo infantil (como las rabietas, el gusto por los cuentos, el No!, el control de esfínteres, etc.).
No les habléis mal del niño/a mordedor para aliviar su enojo de padres heridos, pues con ello estáis animando a que los padres critiquen o juzguen cómo lo hacen otros padres, a que crean su hijo se relaciona con niños conflictivos o malos, o que sientan que su hijo es un víctima mientras los otros tienen más poder, que su hijo es un blando porque no se defiende.
Todos los padres deben comprender que son reacciones (como el pegar, empujar, llorar, besarse) que se dan en esta fase del desarrollo de sus hijos, al igual que entre los adultos existen las envidias, los engaños, el orgullo, el resentimiento, la venganza, …. Aspectos y sentimientos que dañan y que usamos los mayores, y en cambio, son inconcebibles e inexistentes en el mundo infantil!
Transmitir a los padres seguridad, que estáis trabajando el tema diariamente y que necesitáis de su paciencia y colaboración.
Se requiere tiempo y constancia. No basta con actuar así cuatro días y al quinto estar hartos/as porque sigue mordiendo. El niño/a necesita más tiempo para aprender nuevas alternativas y constancia en el mensaje, es decir, repetirle siempre lo mismo.
Sé que resulta cansado para las educadoras pues además de atender y educar al niño que muerde hay que atender al que ha sido mordido, y que además, hemos de estar por mil cosas más (pues tenemos otros 10 o 18 niños por atender).
Sé que resulta cansado para los padres pues al quinto día llegan a pensar que su bebé de 10 meses o niño de 2 años no les entiende, se rinden y acaban por etiquetarlo de imposible o conflictivo y con ello dejan de actuar. Eso es un grave error pues es como dejar de echar semillas en una tierra muy fértil. No se recogerá ningún fruto por haberse rendido demasiado pronto.
¡Constancia, tiempo, coherencia, respeto por el niño, amorosidad, confianza y presencia! Nadie dijo que educar fuera fácil, ni para los padres ni para los profesionales de la educación.





