Mis sesiones con Cristina: Madre y mujer, mujer y madre
Ya somos más gente en las sesiones de Cristina. Es de gran ayuda compartir entre embarazadas porque en el fondo sentimos de manera muy parecida. Las dudas y miedos compartidos en las sesiones se quedan allí entre nosotras, pero cada una nos llevamos nuestro propio avanzar en ser madres.
Yo me llevé una sorpresa esta semana, como casi todas. Resulta que de tanto insistir en sentirnos madres, en ser madres, en ser conscientes de nuestro embarazo, aceptarlo, mimarlo, nos olvidamos de que también somos mujeres. Bueno al menos yo me he olvidado por completo. Tanto que cuando Cristina nos lo recordó y nos sugirió que pensáramos maneras de mimar también esa parte, de rescatarla, de concedernos caprichos solo a nosotras me quedé en blanco. Y un buen rato. Todo lo que se me ocurría hacer en realidad estaba ligado a estar mejor como embarazada, a favorecer el bebé, a la barriga.
Entre todas salían ideas como darse un masaje, comprarse algo sexy, un baño de espuma, una cena romántica con nuestra pareja, una escapada… Y claro que todo eso me pareció interesante, pero me costó muchísimo salirme del papel embarazada y pensar en eso como un placer, un mimo, algo que me llame la atención. Me fui a casa un poco frustrada y preocupada. A veces lo que se aprende en las sesiones no es lo que nos gustaría, pero es útil sin duda. Luego fui viendo que estaba siendo demasiado negativa, que tenía que rescatar mi ser mujer poco a poco, aunque no me apeteciera de entrada.
El mismo día me pinté las uñas. Algo así de simple me hizo acercarme un poco más a mi feminidad. Lo hice casi obligándome, pero luego me gustaba mucho verlas pintadas. Al día siguiente me compré un capricho, entré en la tienda sin muchas ganas, pero luego me gustó hacerlo. Y así a diario y cada vez con más ganas me concedo un rato, un mimo, un capricho, a veces con esfuerzo, pero siempre resulta beneficioso.
Otras madres no tendrán tanta dificultad como yo en encontrar ese gesto diario solo para ellas-mujeres, pero tendrán problema de encontrar tiempo o no se acordarán de pensarlo si quiera. A todas se nos olvida lo mucho que lo merecemos y necesitamos. Corremos el riesgo de acabar sintiéndonos unas incubadoras andantes. Pero nos tenemos que cuidar en todas las facetas y querernos mucho para poder querer mejor a nuestros peques. Por eso es importante acordarnos de nosotras y encontrar tiempo y maneras de mimarnos, aunque solo sea un ratito al día.
Mis sesiones con Cristina: Mi cuerpo, un nuevo trabajo
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de aquí, en la pestaña embarazo.
Pero no pretendo hacer publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. En mi segunda sesión con Cristina, ya con un embarazo de 16 semanas, empezamos relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez … la vida, porque fuimos visualizando como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células y como luego recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías…
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Cristina me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso,
sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de la pestaña embarazo de este blog.
Pero mi escrito no pretende ser una publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. Así el otro día estuve con Cristina de nuevo, ya con un embarazo de 16 semanas, relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez el cuerpo humano, porque fuimos pasando de como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células a como recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías.
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo, cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Crisitna me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso, sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Consulta: ¿qué puedo hacer con los celos que siente mi hija?
Llano expone:
Mi hija de 6 años se pasa todo el día enfadada por todo. Tiene muchos celos de su hermana de 4 años. Si su hermana coge un juguete ella quiere el mismo, si se sienta a mi lado ella también quiere etc. Se pasa todo el día llorando y chinchando a la hermana. Me han comentado que lo mejor es ignorarla porque lo que quiere es llamar la atención. Pero es muy difícil para nosotros ya que no le viene bien ningún trato, ni siquiera conseguimos nada con los castigos. Espero que me podáis ayudar porque estamos desesperados.
Hola! Tu hija de seis años se siente mal. Como tú bien dices, tiene muchos celos de su hermana menor y os lo está demostrando segundo a segundo con su actitud. Llora todo el día porque así expresa su malestar, su dolor, su abandono, su destrono y su miedo a perder vuestro amor. Molesta a su hermana porque es su manera de expresarle que le fastidia que esté en su vida porque por su culpa teme perder el amor de su mamá y papá. Y quiere hacer y tener todo lo que tiene la menor, porque seguramente la pequeña de la casa se llevará más gracias y mimos que ella.
Con su conducta os está diciendo “hacerme caso, quererme, atenderme, mimarme, escucharme, elogiarme, acompañarme, enseñarme os necesito y temo perderos”.
Y lo que recibe de vosotros son castigos, enfados, rechazo, mala actitud, poca paciencia.
Sé que para vosotros no es una situación sencilla. Que en momentos se hace muy difícil atender su escandalosa conducta, su genio, sus gritos, sus lloros, su mal humor constante. Pero para vuestra hija también está siendo muy difícil soportar lo que su corazón siente, y más si lo que más recibe de su entorno son rechazos y castigos.
Ella no sabe poner palabras a lo que siente pero sí sabe expresarlo con sus gestos y conductas. Ella no sabe que jamás vais a dejar de quererla pero sí siente miedo de que queráis más a su hermana que a ella.
No ignoréis estos sentimientos. Tenerlos muy en cuenta cuando os relacionéis con ella, cuando la veáis llorando, chichando a su hermana.
Cuando llore o grite decirle que así no podéis entender lo que os quiere decir. Que cuando se calme la atendéis. Pero decírselo con amorosidad, teniendo presente que ella siente dolor, miedo a perder vuestro amor.
Cuando chille o riña con su hermana le decís que entre hermanas es más divertido quererse. Las familias están para quererse y que le pida perdón con un beso. Si la pequeña pega o chilla a la mayor también le deb
éis transmitir el mismo mensaje y que le pida perdón con un beso.
Sobre todo, necesita que la hagáis sentir especial, mimada, querida. Por lo que os animo a que durante una larga temporada pongáis la atención en las cosas buenas que hace y destacar su papel de hermana mayor.
Felicitarla, elogiarla, expresarle vuestro agrado porque se lava ella sola las manos, porque ha recogido sola los juguetes (aunque haya sido sólo hoy). Destacar sus dibujos y colgarlos en la pared. Comentarle que os gusta cómo se ha peinado sóla, cómo ha ayudado a su hermana a recoger, qué bien hace de hermana mayor, etc.
Jugar con ella y pasar ratos a solas con ella. Dedicarle un tiempo especial.
Necesita le mostréis vuestro amor, necesita sentirse querida, amada, respetada, sentirse especial por mamá y papá. Que los castigos, los enfados, las malas actitudes vayan dejando paso a las gratificaciones, los abrazos, los besos, las risas, los juegos.
No dejará de forma inmediata su conducta de lloro, queja, celos, chillidos. Necesitará un tiempo largo y todo depende de cómo vosotros, sus papás, entendáis cómo se siente su corazón.
Consulta: mi hija me pega y me dice que me quiere matar
Maria expone:
Estoy muy preocupada porque mi hija de casi 6 años, desde hace unas 2 semanas solo tiene ganas de pegarme, a mi, a su hermana de 20 meses, y dice que todo lo hace a propósito. Dice que no nos quiere, que le da igual que nosotros le queramos. Pero lo más fuerte es que a raíz de escuchar una conversación donde se utilizaba la palabra matar, ahora dice que me quiere matar a mi o a su hermana. No sé si entiende el concepto de matar en si, o me lo dice porque sabe que no se debe decir. Todo esto ha ocurrido, creo, a raíz de estar regañándole constantemente durante un tiempo porque no se portaba bien. Me gustaría saber cómo actuar porque no me gusta que diga y piense esas cosas. No creo que tenga maldad, pero me gustaría que no lo dijera más. Qué debo hacer.
Maria tú hija no tiene ninguna maldad, no es mala. Tu hija no piensa lo que dice, lo siente. Siente enfadado con vosotros, siente rabia y así os lo está mostrando. La rabia se debe dejar expresar, hay que permitir que salga y es lo que está haciendo (afortunadamente) tu hija.
Nuestros peques saben mucho más de salud emocional que nosotros, ella sabe que necesitar soltar la tensión, la frustración, el enojo que lleva dentro. Seguramente está harta de tanta riña, tanto exigirle se porte bien, además de los celos que debe sentir de su hermana. Se siente mal y lo necesita soltar.
Cada vez que dice “te voy a matar” está realmente expresando su dolor interior, su rabia. Tu cada vez que lo oyes lo interpretas de forma literal, con lo cual tienes miedo que tu hija pueda tener instintos asesinos y seguramente te de vergüenza lo oigan los demás papás (¿tal vez porque piensen es una mal educada o un niña mala?).
Cuanto más mayores dominan más el lenguaje por lo que suelen utilizar expresiones tales como ¡te odio, ¡eres mala! ¡mala madre! ¡tonta! ¡no te quiero! ¡te pegaré una paliza! Expresiones que los padres solemos cortar rápidamente porque nos parecen ofensivas. Pero lo ideal sería hacer “oídos sordos” en la mayoría de los casos y, si nos hacen daño, mirar qué nos está removiendo en nosotros.
Estas expresiones son una pista que nuestros hijos sienten dolor, frustración en su interior. Nos quieren por encima de todas las cosas, pero el proceso de maduración no es fácil, crecer es doloroso. Y nuestros peques pasan por muchos momentos de dolor.
Potencia todo lo positivo que hace tu hija de 6 años, sobre todo las pequeñas cosas, las rutinarias. Dale mucho contacto, besos, caricias, abrazos. Cógela, arrúllala como haces con la pequeña. Deja de prestar tanta atención a las conductas que no te gusten.
Te pega y te dice que te quiere matar porque necesita muchísimo tu atención. Cuando te pegue le puedes decir sin gritar, ni estar enfadada “no me gusta que me hagas daño. Pega a este cojín, saca tu rabia pegando al sofá”.Si pega a su hermana le puedes decir “así le haces daño a tu hermana, pega a las muñecas, a ellas no les harás daño”.
Cuando te diga “te voy a matar” intenta no hacer caso la mayoría de las veces. Si no para hasta llamar tu atención le puedes decir algo así “ya veo estás muy enfadada, ¿me cuentas por qué estás tan enfadada? Estoy dispuesta a escucharte, necesito escucharte”. Evita las reprimendas del tipo “eso no se dice, eso está feo, eres una mala educada” Pues cortarán toda posibilidad de conectar con tu hija y ayudaros mutuamente.
No se trata de consentirles todo para evitar estos episodios de enfado, frustración, dolor. Se trata de acompañar estos episodios con amor, paciencia, presencia y sobre todo entendiendo que necesitan expresar, sacar hacia afuera lo que sienten dentro.
Si esta expresión nos molesta a los padres, educadores, tíos, abuelos, entonces nosotros, nos hemos de mirar hacia adentro y averiguar qué sentimos, qué nos pasa con lo que nos han dicho, qué nos remueve.
Aprender a ser mejores padres
Según leo en el magnifico blog de Eduard Punset, no hace tanto tiempo se pensaba que lo que les pase a los niños en su época infantil no tiene influencia en la etapa adulta. Cuando parece que la realidad es todo lo contrario: la educación, el cariño, la emotividad, el desarrollo de la inteligencia, etc., influye directamente en el comportamiento posterior, cuando sea adulto.
Hoy domingo 17 de mayo, en Redes, Eduard tratara este interesante tema con Jay Belsky, uno de los mejores especialistas del mundo en psicología familiar.
Jugar en Biocultura
Este fin de semana visité Biocultura una de las ferias más importantes que se celebran en España y en toda Europa dedicada a los productos de alimentación ecológica y todos aquellos productos o servicios considerados respetuosos con el medio ambiente como textil, reciclaje, libros, juguetes, etc…
Me llamó mucho la atención el stand de Jugar i Jugar: un bonito espacio lleno de juguetes de madera, con colores vivos que invitaban a explorar, experimentar, tocar, probar disfrutando de todos los sentidos.
Los pequeños visitantes no dudaban ni por un momento entrar en el stand y ponerse a jugar con todo lo que allí había, y Claudia Díaz, la responsable del espacio sabía perfectamente cómo atenderlos para que disfrutaran del juego y fueran a la vez respetuosos con las normas.
Jugar i jugar es un portal en Internet dedicado al juego en los primeros años de vida. Los juguetes y juegos que proponen tienen muy en cuenta que el niño/a pueda desarrollar sus habilidades, potencialidades, capacidades a su propio ritmo, con libertad e imaginación.
Pikler, Montesori, Waldorf , nombres muy importantes dentro de la pedagogia infantil que demostraron la importancia del juego para el desarrollo de la pequeña infancia, inspiran la mayoría de los juguetes, informaciones, orientaciones que ofrecen.
Madres, padres, abuelas, educadoras, monitoras, directoras de espacios infantiles os animo visitéis esta página



