Consulta: ¿cómo debo enseñar a mi hija a respetar las conversaciones?
Gisela pregunta:
Mi hija tiene 2 años y medio y no puedo mantener una conversación con mi marido, por ejemplo, sin que ella vaya interrumpiendo de cualquier manera. No sé como hacerle comprender que debe respetar las conversaciones y que no siempre tiene que ser ella el centro de atención, porque aunque intentas ignorarla ella no para hasta que consigue sacarme de mis casillas ¿Cómo puedo actuar?
Tu consulta es un claro ejemplo de la importancia de ir definiendo límites. Tu peque necesita ir aprendiendo que no en todo momento se le puede atender de manera exclusiva, debe ir aprendiendo que en su vida hay “noes” y que en su vida no es todo placentero.
Este aprendizaje no será nada fácil de integrar para una niña de dos años (ni de un año, ni de 3, ni de 4 años..) porque una característica principal del pensamiento infantil (hasta los 6 años) es su egocentrismo, es decir, todo gira alrededor de ellos, todo es para ellos y por ellos, y además quieren que todo sea de forma inmediata. Te explico esto para que entiendas que enseñarle a tu peque a esperar su turno para ser atendida y que lo respete será el resultado de un proceso que te llevará un tiempo largo.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Consulta: mi hijo no me besa porque le regaño
Marli consulta:
Hola. Tengo un bebé de 23 meses y desde hace unos días el ya no me regala besos. Le pido besos y me dice que no. En cambio a su padre y a su hermano está siempre dándoles besos ¿Será que no soy tan buena madre? Será que mi bebé no me quiere porque le regaño, le grito. Tengo mucho miedo de que mi hijo crezca con alguna carencia afectiva de mi parte. Gracias
Marli, tu hijo está a punto de hacer los dos años, y por tanto, ya no es un “bebé” como tú lo llamas. Es un niño que está creciendo y entrando en una etapa diferente: la de empezar mostrar otras conductas menos obedientes, manejables, dulces, respetuosas, simpáticas, alegres.
Ahora no te quiere regalar besos porque ahora no quiere estar siempre contento y predispuesto a todo lo que tú le propones. Con su negativa, simplemente está probando y experimentando qué pasa a su alrededor. Quiere experimentar qué te pasa a ti cuando él muestra su genio o su faceta negativa (y seguro que también lo hará con su padre y hermano en otros momentos). Y de vuestra respuesta él irá aprendiendo.
Si tú interpretas esta negativa a besarte como “mi hijo me rechaza porque soy mala madre” le estás dando un peso a su conducta que no corresponde. El rechazo y la culpabiliad tienen que ver contigo, él simplemente está creciendo y probando cosas diferentes.
Una madre (al igual que un padre) debe ofrecer su tiempo y amor. Y este amor se muestra con caricias, mimos, y también con, regañar, desaprobar, corregir, sermonear.
Cuando tú le das un mimo a tu hijo él se muestra alegre y predispuesto. Y cuando le regañas o prohíbes algo él se muestra contrariado y enfadado. Ambas reacciones son muy normales y dignas de ser aceptadas sin juzgarlas.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Consulta: mi hija rechaza a su padre
Erika consulta.
Hola estoy muy preocupada por que desde este domingo mi hija rechaza completamente a su papá (mi esposo). Él se esmera por llamar su atención pero ella no quiere a veces ni que la abrace. Se me hace extraño ya que ella adoraba a su papi e incluso siempre le gustaba más jugar con él y estar con él que conmigo. Ahora solo quiere estar conmigo y todo lo que hacia con él ahora lo hace con mama… Y dice que su papi no le gusta. Mi esposo está triste y se pregunta por qué esta enojada con él y además tantos días.
Hola Erika! ¿Te has enfadado alguna vez con tu madre? ¿Y con tu esposo? ¿Y con un amigo? Estoy segura que me dirás que Sí. Ahora la que está enfada en tu hija ¿Tiene derecho tu hija a enfadarse con su padre? ¿Tiene derecho a expresarlo? La respuesta es SÍ.
Vuestra angustia procede de la interpretación que estáis haciendo con respecto a la conducta de vuestra hija. Si interpretas enfado con rechazo duele ¿Verdad? Si interpretas que tu peque al no querer jugar ni estar con papá significa que ya no lo quiere, además de estar sufriendo os estáis bloqueando. Os animo a que veáis esta conducta desde otra perspectiva.
¿Cuándo tú te has enfadado con tu esposo has dejarlo de quererlo? Todas las veces que te has enfadado con tus padres ¿Los has dejado de querer?
Un peque jamás deja de querer a sus padres al igual que unos padres jamás dejan de querer a sus hijos. Así que partiendo de esta base podemos interpretar que cuando tu peque dice “papi no me gusta” quiere decir que está enfada, molesta por algún motivo. Y a través de su conducta de “supuesto rechazo” lo expresa. Pero enfadada o no ¡sigue queriéndolo!
Sin angustia, ni preocupación, respetando que vuestra peque puede enfadarse con quien sea lo mejor que podéis hacer es acompañarla en este proceso:
- ¿Quieres que te cuente un cuento papá? – No, tú no me gustas, ahora quiero estar con mami. – Vaya, veo que estás enfadada conmigo ¿puedo hacer algo para ayudarte? Cuando quieras me cuentas lo que te pasa, a mí me gusta mucho estar contigo y escucharte. Me gusta contarte cuentos, me gusta jugar contigo. Bueno, quiero que sepas que aunque estés enfadada conmigo yo te quiero igual.
- Me gustaría darte un abrazo . –No, yo no quiero. – A mí me gusta abrazarte y darte mi amor. Me gusta estar mucho contigo, tal vez cuando ya no estés enfadada me dejes darte un abrazo.
La idea es que no valores si tiene derecho a estar enfada, ni si los motivos son importantes. La idea es que tú le hables de ti: que la respetas, que la quieres, que te gusta estar con ella, que te has dado cuenta que está enfadada y que no quiere estar contigo, que tú igualmente la sigues queriendo, que puede contar contigo para jugar, hablar cuando ella quiera.
Los verdaderos motivos de su enfado sólo los sabe ella y puede que haya un motivo concreto o tal vez no. Lo importante es compartir con ella este momento respetando su sentimiento sin juzgarlo ni rechazarlo. Que ella y vosotros no dudéis nunca de vuestro amor y así podáis aceptar todos los demás sentimientos que vayan surgiendo: tristeza, enfado, miedo, alegría, sorpresa…
Háblame mirándome a los ojos

Algo evidente que nos diferencia a los adultos de los pequeños es la altura. Obvio, ¿verdad? Ellos son más bajitos y nosotros siempre seremos más altos que ellos (bueno, al menos durante la etapa infantil).
Para comprender mejor a nuestros peques, su mundo interior hemos de poner mucho de nuestro parte. Y es un trabajo que por el mero hecho de hacerlo, de entregarlo, de darlo ya trae muy buenas recompensas. No es un dar para esperar recibir, sino que un dar por dar. La recompensa está en el propio acto de DAR.
Dar a nuestros hijos cercanía, presencia, amorosidad, compresión (sin juzgar) se puede hacer de muchas maneras. Una de ellas es relacionarnos con ellos con contacto visual directo y acercándonos a su mundo interior, o sea “agacharnos a su altura y mirarles a los ojos”
No es lo mismo decir que transmitir. Le puedes decir “no me ha gustado lo que has hecho; no puedes jugar con mi ordenador, que tengas un buen día en el cole, etc”. O le puedes transmitir amorosidad y presencia al relacionarte con él/ella desde su misma altura y mirándole a los ojos para expresarle tu disgusto “no me ha gustado lo que has hecho”; o el límite de que hay cosas con las que no puede jugar “puedes jugar con tus juguetes, pero no con mi ordenador”; o tu deseo de que tenga un buen día.
El hecho de agacharte, tocarle con tus manos y con tu mirada es un gran paso para acercarte a su mundo interior. Para relacionarte más desde el corazón, la compresión, la amorosidad. Tanto para poner límites, cómo para compartir una alegría, una sorpresa, un gesto, una norma, una anécdota, un enfado, etc.
Con este gesto estás dando: “estoy aquí, a tu lado para acompañarte y enseñarte”. Y con este simple acto de dar, verás lo que pasa….
La paternidad/maternidad es un regalo que nos ayuda a crecer como personas, a madurar. Es un regalo de crecimiento personal.
La preocupación por nuestros hijos
A veces, a través de nuestros hijos, hemos de afrontar situaciones difíciles. Accidentes, enfermedades…
Nos aferramos a cánones preestablecidos de normalidad y salud que nos condicionan y hacen que nos pre-ocupemos. Nos llenamos de miedos, temores que nos hacen sufrir y no nos dejar ver la luz mas allá de la oscuridad.
Sé que no es fácil. La confianza y el desapego son herramientas que nos ayudarán a aceptar y a vivir nuevos patrones, diferentes, más abiertos.
Imagino la vida como un laberinto por el que nos movemos siguiendo nuestro propio camino, a nuestro paso, a nuestro ritmo. En ese caminar nos cruzamos con otros que discurren más rápido o más lento. Nos acomodamos a su paso, o ellos se acomodan al nuestro. Durante un intervalo discurren paralelos, para antes o después volver a separarse siguiendo su propio destino.
Os dejo unas palabras de Khalil Gibran de su libro “El profeta” que espero os ayuden a abrir vuestros corazones y a entender que nada es nuestro, todo es prestado. Y aceptarlo es una antesala a la felicidad.

“Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer.
Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.
……
Dejad alegremente que la mano del Arquero os doblegue”.
……
RED CHESTNUT es la Flor de Bach que nos ayuda a liberarnos de la preocupación excesiva por nuestros seres queridos.
Mis sesiones con Cristina: Mi cuerpo, un nuevo trabajo
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de aquí, en la pestaña embarazo.
Pero no pretendo hacer publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. En mi segunda sesión con Cristina, ya con un embarazo de 16 semanas, empezamos relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez … la vida, porque fuimos visualizando como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células y como luego recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías…
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Cristina me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso,
sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de la pestaña embarazo de este blog.
Pero mi escrito no pretende ser una publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. Así el otro día estuve con Cristina de nuevo, ya con un embarazo de 16 semanas, relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez el cuerpo humano, porque fuimos pasando de como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células a como recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías.
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo, cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Crisitna me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso, sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.


