Noelia Murillo

 Noelia MurilloMi sueño de  pequeña era ser maestra. Recuerdo jugar con mis muñecos: hacía que eran mis alumnos y yo imitaba a mis profesoras.  Así que cuando acabé los estudios obligatorios, también llegó mi adolescencia y aunque mis  hormonas estaban revolucionadas  tuve la suerte  de tener un tema claro: ¡quería estudiar Educación Infantil!

Estudié

el Ciclo Formativo de Grado Superior de Educación Infantil. Allí conocí a unas compañeras que congeniamos desdel primer día, entre ellas estaba Cristina García. Mientras estudiaba el ciclo formativo me inicié en el ámbito educativo trabajando de monitora de comedor y de actividades extraescolares. ¡Entre las verduras, el pescado, los juegos y los niños descubrí que el mundo infantil me llenaba! Una vez finalizado el ciclo, trabajé durante tres cursos en una escuela infantil de 0 a 3 años. Fue un momento muy emocionante para mi pues mi sueño se estaba haciendo realidad. Actualmente trabajo en un colegio de Educación Infantil y Primaria como educadora de refuerzo en el grupo de 3 años. Es un privilegio compartir el aula con la maestra  (la tutora y yo) ya que la intervención educativa es mucho más rica para nuestros alumnos y para nosotras.

He hecho cursos de formación de diferentes temas, los más significativos para mi han sido: el curso básico de ”Iniciación a la psicomotricidad para técnicos de educación infantil“, el de ”Introducción a la Pedagogía Sistémica. Enfoque Bert Hellinger” y el curso en Reggio Emilia (Italia) para conocer la pedagogía de Loris Malaguzzi y sus esuelas infantiles. Actualmente estoy estudiando Magisterio de Educación Especial en la Universidad de Barcelona.

Todos estos conocimientos son necesarios como base teórica pero de lo que de verdad aprendo día a día es de mis alumnos. Cada uno de ellos me enseñan a través de sus gestos, de sus acciones, de sus palabras, de sus necesidades y de sus emociones. Ellos junto con mi proceso de crecimiento personal me ayudan a aprender que en el arte de educar hay unos principios básicos: paciencia, sentido común, flexibilidad, amor, escucha y un gran sentido del humor.