Ser padres
Consulta: se despierta por la noche y me pide un biberón
Pilar consulta:
Hola, soy madre de un niño de 26 meses y dentro de poco nacerá mi segundo hijo. Creo que con su edad debería dormir toda la noche de un tirón, pero se despierta más o menos a la misma hora para pedir el bibi, que suele ser a las 4 ó 5 de la mañana, a veces incluso, vuelve a pedirlo a las 7. Creo que he cometido el fallo de no habérselo quitado a tiempo y haberle enseñado que por la noche se duerme y que el desayuno es nada más levantarse. Obviamente no sé qué hacer, dejarle llorar y no atenderle, es la solución?, os agradecería que me dieraís un consejo porque yo también tengo que descansar. Un saludo y gracias de antemano.
Hola Pilar! Seguramente, cuando tu peque se despierta desea tu atención y sabe como conseguirla, cómo hacer para que le atiendas, lo mimes, estés por él. Te pide el biberón y tú complacientemente se lo das. Si su petición hubiese sido más “extraña” como ver la tele a las 4h de la madrugada te hubiera sido más fácil decirle “No. Ahora es hora de estar durmiendo”.
Romper este ciclo te va a suponer un tiempo de dedicación, esfuerzo, constancia. Tu peque se va a quejar pues cuando vea que su petición no es aceptada se va frustrar, y con ello, enfadar, llorar, patalear, no querer seguir durmiendo, etc.
No entiendas que tu niño actúa así por ser un malcriado, caprichoso, consentido, etc. Simplemente, él ha utilizado sus recursos para obtener sus deseos (ser atendido por la noche), y lo ha conseguido durante sus dos años de vida. Cuando quieras cortar este ciclo, obviamente, sus primeras reacciones no serán de silenciosa aceptación.
Plantéate cuándo quieres que se acaben estos despertares y le explicas que el biberón se toma antes de ir a dormir o al despertarse para el desayuno (aunque a los dos años ya no debería tomar en biberón, sino papilla en plato y con cuchara. Tal vez este podría ser un cambio que le motivara a querer hacerse mayor).
Tras esta explicación cuando se despierte por la noche le dices que le ayudarás a conciliar de nuevo el sueño pero que ya acordasteis que por la noche no se come ni se bebe “tranquilo te acaricio un poquito para que te venga de nuevo el sueño. Cuando sea de día desayunaremos juntos”.
Seguramente llorará. Acompáñalo en su sentir. No hace falta que te enfades con él, pero entiende que se muestre así y respétalo. Permite su expresión y anímale a concilar de nuevo el sueño. Para este nuevo aprendizaje necesitará tiempo, así que hazte a la idea que tal vez tengas que estar por unas semanas levantándote para acompañar a tu hijo en su frustración. Pero es un proceso que a la larga os ayudará a ambos. A él le ayudará a crecer, a hacerse un poquitín más mayor, y a ti, a que puedas dormir más (o a estar en breve por el nuevo bebé, que ya será mucho…).
Consulta:cuando su padre me acarica mi hijo lo rechaza
Antonella expone:
Estoy un poco preocupada porque mi hijo de 22 meses rechaza las caricias que me da su padre y a veces lo rechaza a él también cuando se le acerca. No sé cómo reaccionar cuando esto sucede. ¿Lo regaño? ¿Le invito a estar con su padre? Gracias.
Hola Antonella. Tu hijo está mostrando celos hacia su padre. Los hijos varones se “enamoran” (como explica la teoría del Complejo de Edipo) de la madre. En este proceso de enamoramiento que empieza desde la pequeña infancia, el niño varón quiere tener a la madre para él solo, y por tanto, papi se convierte en un supuesto rival.
Esta rivalidad con papá el niño la va mostrando de diferentes maneras: interponiéndose cuando papá besa, acaricia, atiende a mamá; mostrando enfado, rabia, mal humor sin motivo aparente con papá; llorando o mostrando un supuesto rechazo cuando es atendido sólo por su papá, reclamar a mamá constantemente y sólo querer estar con ella, etc.
¿Qué hacer? Entender que este proceso de “enamoramiento” forma parte de su crecimiento. Que TODO niño pasa por este proceso (y TODA niña también se enamora de su padre). Entenderlo como un proceso natural no significa que tengamos que seguir alimentando la conducta del niño (o niña), y por supuesto, no significa que tengamos que ceder ante sus deseos.
Cuando tu peque se enfade cuando su padre te acaricia o te atiende a ti no le prestéis mayor atención. Entiende que se siente frustrado por no poder tener a su mami para él solito. Si ante su conducta de enfado cortas el abrazo, el beso, la atención que te está dando tu esposo por atender a tu hijo, le estás dando a tu peque el poder de separaros cuando él lo desee. Y eso no le ayuda a crecer de forma sana. Debe ir entendiendo (con los años) que mamá le pertenece a papá y que la parcela de la pareja no es la suya.
Tras vuestro abrazo, podéis decirle al peque (mamá o papá): “¿qué te pasa? ¿estás enfadado? Antes no te podía atender pues estaba hablando (abrazando, mimando, besando) a mi marido. Ahora si quieres, sí puedo estar por ti”.
Tal vez el peque continúe estando enfado por un largo rato, mejor lo dejas, no te disculpes ni intentes se le pase el enfado de forma inmediata. Déjale su tiempo de estar con él mismo enfadado, así le estarás ayudando a que vaya asimilando la frustración de no haber podido hacer ni obtener lo que él deseaba. Esta frustración le es dolorosa Y también le ayuda a crecer de forma sana y equilibrada.
Cuando tu peque no quiere que papá se le acerque, no debéis interpretarlo como que lo está rechazando o que no quiere a su padre. ¡Ni mucho menos! Todos los hijos quieren a sus padres y madres. Simplemente, vuestro hijo está enfadado por todo lo que he ido explicando antes. Ante este enfado papá le puede decir “vale cariño ya veo que no quieres que te toque, que me acerque. Pues te tiro un cariñoso beso volador tengo muchas ganas de estar contigo, cuando se te pase el enfado podríamos jugar a …. “ Y le dejas estar por unos minutos sin atenderlo más. Déjalo que poco a poco se le vaya pasando y no le deis mayor importancia. Él no te está rechazando, simplemente está enfado.
La figura del padre es muy importante para el buen desarrollo de los hijos y de las hijas. En este sentido, mamá debe dejar en muchas ocasiones que el padre intervenga y haga las cosas a su manera (aunque el niño/a llore, se queje, se enfade, grite…). Que el niño se enfade o grite no es nada malo ni perjudicial para él, y menos cuando está siendo atendido amorosamente por su padre.
Antonella, ante tu pregunta de ¿le invito a estar con padre? Te respondo que invites al padre a estar con su peque, a que intervenga siempre que pueda y que tú respetes su manera de hacerlo y también la reacción del niño. No es bueno que intervengas siempre como un acto de salvar la queja, el llanto, el enfado de tu hijo. El exceso de atención, la sobreprotección materna dificulta en muchas ocasiones la relación con padre con sus hijos.
Consulta: mi hija se hace pipi encima para llamar constantemente mi atención
Ana consulta
“Tengo una hija de 28 meses, desde los 2 añitos le quitamos el pañal durante el día y al principio todo muy bien tanto el pipi como la caca. Cada vez que lo conseguía le dábamos felicitaciones y abrazos y cuando se lo hacía encima la abrazábamos igualmente y le decíamos que poco a poco lo conseguiría. El problema está que cuando dejo de prestarle toda mi atención ya sea porque estoy limpiando, preparando el almuerzo o cena, incluso cuando mi marido y yo hablamos, ella se sienta en el suelo y se hace pipi o caca encima. Lo raro es que cuando salimos a la calle, vamos a casa de las abuelas, primos, amigos, supermercados, etc., lo pide constantemente y sin ningún escape. Los días, como hoy, en los que ensucia 8 o 9 braguitas me desanimo muchísimo. He cambiado el ritmo de la mañana premiándola con un rato de los dibujitos animados que más le gusta o coloreando en sus libros que le encanta, etc., Pero esa motivación le dura un par de días o tres, después le da un poco igual no conseguir los premios que le propongo. Ella sólo quiere que le preste mi atención. Por último, comentarte que mi hija Andrea es adoptada. Lleva con nosotros 10 meses. Sé que han sido muchos cambios para ella y para nosotros pero hace meses que entendimos que somas madre e hija y todo se desarrolla como en cualquier familia.”
¡Hola Ana! Te animo a que le prestes la atención que te reclama. Sé que es agobiante no tener ni un momento para una, para poder hacer algunas cosas propias o de la casa, pero los peques necesitan nuestra atención para sentirse amados y seguros. Ambos ingredientes son su base para poder investigar, relacionarse con los demás, aprender nuevas cosas y querer ser autónomos y hacerse mayores.
Felicita todos sus pequeños logros (sin exagerar) que no tengan que ver con el pipi: dejar bien su abrigo, lavarse la manos sola, ayudarte en algo, portarse bien en el súper, etc. Dedícale tu tiempo, amor y no temas, pues no la vas a volver una malcriada o más dependiente de ti. ¡Todo lo contrario! De 0 a 3 años, a más contacto, presencia, mimo, respeto, tiempo de papá y mamá, más seguridad y ganas de ser autónomo a partir de los cuatro.
Tú eres su referente más importante. Tú le das estabilidad, seguridad (algo para ella vital, pues seguro que en su corta vida ha vivido muchos cambios y seguramente sin ningún referente estable).
Tu peque sabe controlar el pipi y caca perfectamente, pero también sabe cómo conseguir tu atención. Ella no quiere los premios que le ofreces, como los dibujos, colorear o jugar sola. Ella quiere tu compañía, tu presencia, tus mimos, tu roce, tu olor, tu voz. Eres su mejor premio. Te necesita para crecer.
La temporada que le estuvisteis enseñando a usar el váter tu presencia y atención sobre ella sería muy constante. Seguramente, durante esos meses su aprendizaje sería el centro de atención. Y eso a tu peque le encantó. Ahora, al no ser tanto el centro de atención por ya saber ir al váter sola, teme perder tu amor. Y su manera de recuperarlo es dar un paso atrás, volver a aquel momento en el que ella se sentía encantada y segura por tener toda tu atención.
Por eso te recomiendo que centres tu atención en otros aspectos y momentos de tu peque, que juegues con ella, estés tiempo con ella. Cuando tu hija se sienta más segura, cuando no tema perder tu atención, tu amor, la seguridad que le das ya verás como su dependencia se irá convirtiendo poco a poco en independencia. Te necesita para ir labrando un base segura en la que dentro de unos años pueda caminar por ella misma. Ahora es el momento, es la edad para ir cosechando en amor, presencia, tiempo, seguridad para luego recoger autonomía.
Consulta: mi hija rechaza a su padre
Erika consulta.
Hola estoy muy preocupada por que desde este domingo mi hija rechaza completamente a su papá (mi esposo). Él se esmera por llamar su atención pero ella no quiere a veces ni que la abrace. Se me hace extraño ya que ella adoraba a su papi e incluso siempre le gustaba más jugar con él y estar con él que conmigo. Ahora solo quiere estar conmigo y todo lo que hacia con él ahora lo hace con mama… Y dice que su papi no le gusta. Mi esposo está triste y se pregunta por qué esta enojada con él y además tantos días.
Hola Erika! ¿Te has enfadado alguna vez con tu madre? ¿Y con tu esposo? ¿Y con un amigo? Estoy segura que me dirás que Sí. Ahora la que está enfada en tu hija ¿Tiene derecho tu hija a enfadarse con su padre? ¿Tiene derecho a expresarlo? La respuesta es SÍ.
Vuestra angustia procede de la interpretación que estáis haciendo con respecto a la conducta de vuestra hija. Si interpretas enfado con rechazo duele ¿Verdad? Si interpretas que tu peque al no querer jugar ni estar con papá significa que ya no lo quiere, además de estar sufriendo os estáis bloqueando. Os animo a que veáis esta conducta desde otra perspectiva.
¿Cuándo tú te has enfadado con tu esposo has dejarlo de quererlo? Todas las veces que te has enfadado con tus padres ¿Los has dejado de querer?
Un peque jamás deja de querer a sus padres al igual que unos padres jamás dejan de querer a sus hijos. Así que partiendo de esta base podemos interpretar que cuando tu peque dice “papi no me gusta” quiere decir que está enfada, molesta por algún motivo. Y a través de su conducta de “supuesto rechazo” lo expresa. Pero enfadada o no ¡sigue queriéndolo!
Sin angustia, ni preocupación, respetando que vuestra peque puede enfadarse con quien sea lo mejor que podéis hacer es acompañarla en este proceso:
- ¿Quieres que te cuente un cuento papá? – No, tú no me gustas, ahora quiero estar con mami. – Vaya, veo que estás enfadada conmigo ¿puedo hacer algo para ayudarte? Cuando quieras me cuentas lo que te pasa, a mí me gusta mucho estar contigo y escucharte. Me gusta contarte cuentos, me gusta jugar contigo. Bueno, quiero que sepas que aunque estés enfadada conmigo yo te quiero igual.
- Me gustaría darte un abrazo . –No, yo no quiero. – A mí me gusta abrazarte y darte mi amor. Me gusta estar mucho contigo, tal vez cuando ya no estés enfadada me dejes darte un abrazo.
La idea es que no valores si tiene derecho a estar enfada, ni si los motivos son importantes. La idea es que tú le hables de ti: que la respetas, que la quieres, que te gusta estar con ella, que te has dado cuenta que está enfadada y que no quiere estar contigo, que tú igualmente la sigues queriendo, que puede contar contigo para jugar, hablar cuando ella quiera.
Los verdaderos motivos de su enfado sólo los sabe ella y puede que haya un motivo concreto o tal vez no. Lo importante es compartir con ella este momento respetando su sentimiento sin juzgarlo ni rechazarlo. Que ella y vosotros no dudéis nunca de vuestro amor y así podáis aceptar todos los demás sentimientos que vayan surgiendo: tristeza, enfado, miedo, alegría, sorpresa…
Consulta: mi hijo de 4 años se masturba mucho y en cualquier parte
Gala consulta:
Hola, mi peque tiene casi 4 años, desde los 3 se masturbaba y lo consideré normal. He leído sus artículos sobre la masturbación infantil y he seguido los consejos, pero el continua haciéndolo muy frecuentemente. De 3 meses para acá lo hace sin importar si está caminando en la calle, si estamos con muchas otras personas. El problema es que aún tratando de hablar tranquilamente con él y diciéndole: “Por favor, hazlo solo en tu cuarto, cuando estés solito” su primera reacción es ponerse a llorar sin dejar de tocarse. Le he intentado cambiar de actividad, ponernos a caminar, cargarlo, etc, Él me responde que no y continúa haciendo lo suyo. Incluso he intentado decirle cosas como “si lo dejas de hacer ahora y te esperas a que lleguemos a la casa, te compro un chocolate de los que te gustan” también se niega ante este estímulo. En la escuela ya me pidieron que lo controle porque su comportamiento está alterando a sus compañeritos. ¿Qué puedo hacer?
Recuerda que la masturbación en los peques es una manera de canalizar sus emociones. Ansiedades, miedos, stress emocional. Para ellos es como un juego que les sirve no sólo para conocer su cuerpo, sino también para liberar tensiones, miedos, estrés emocional, angustias, etc.
Observa y acompaña a
tu hijo en su día a día. Mira cómo se relaciona con los demás, qué hace cuando está solito, cómo juega.
No lo mires sólo con los ojos, míralo con todos tus sentidos, míralo con el corazón abierto y deja que tu intuición de madre te permita “oler” algunas pistas sobre qué le puede estar pasando interiormente a tu peque. Intenta no mirarlo con el juicio, ni con prejuicios.
No lo mires con etiquetas de si esto que hace no puede ser bueno, está feo, está perjudicando a sus compañeros, es malo que no pueda parar, qué diran los demás, etc…
Nadie mejor que tú conoce a tu peque, y si lo escuchas con todos tus sentidos seguro que por sentido común sabrás más o menos cómo orientarte para actuar. No te angusties, es sólo un periodo de su crecimiento.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Consulta: presenció la muerte repentina de su abuela
Mari Carmen comparte:
Tengo un hijo de 6 años. Hace 3 años presenció la muerte repentina de mi madre. Desde entonces no quiere ir a la casa de mi padre, ni quiere que él lo bese. Si lo obligo a ir se pasa todo el rato diciendo que se quiere ir a su casa. Esto le cae mal a mi padre y a mi hermano, ya que mi padre es minusválido y mi hermano es quien lo cuida. Se pasa todo el rato diciéndome que mi hijo es un entúpido y que yo debo obligarlo a que se acerque a mi padre y lo bese. Ya no se qué hacer.
Mari Carmen, que tu hijo no quiera estar junto a su abuelo no es algo caprichoso y tampoco significa que no lo quiera. Su actual conducta seguro se debe al momento crítico que presenció con la muerte de su abuela y que aún no ha podido resolver.

Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Consulta: tras el cambio de colegio se vuelve a hacer caca encima
Paula comparte:
Hola, tengo una hija de 3 años y antes asistía a un jardín infantil y nunca hubo problemas con la ida al baño. Al mudarnos de país y al ingresar al nuevo colegio empezó a hacerse caca en los interiores. He usado varios métodos, castigos como quitar los programas que mas le gustan, no dar dulces, no ir a la piscina. Ya la última fue nalgadas. No he visto resultados, no se que más hacer. Por favor necesito técnicas, métodos nuevos para implementar con mi hija. Muchas gracias..
¡Hola Paula! A cualquier niño/a le motiva mucho hacerse mayor, y por lo tanto, cuando consiguen un nuevo logro (como hacer caca o pipi en el váter como papá y mamá) les satisface, les sube la autoestima y les anima a seguir creciendo. Por lo tanto, cuando hacen un retroceso en este logro, lo hacen como un manera de expresar lo que sienten interiormente. Y este sentir suele ser inseguridad, miedo, celos,…
Si tu hija se hace de nuevo caca encima es para mostrar que le pasa algo. A través de su conducta te está mostrando su interior, su sentir. Pero tú no te estás dando cuenta, no estás escuchando su emoción. De momento estás poniendo la mirada en juzgar y castigar su conducta.
Paula, ¿cómo es que interpretas la conducta de tu hija como algo merecedor de un castigo y de una nalgada? ¿Qué son para ti las amenazas, los castigos? ¿Cómo vives tú que haya retrocedido en un logro? ¿Cómo escuchas a tu hija: con los oídos, con la piel, con las manos, con el corazón, con la intuición, con el olor…? ¿Y cómo te comunicas con ella? ¿Cómo te escuchas a ti misma? Te has dado cuenta cómo te sientes tú con este nuevo cambio. ¿Cómo has afrontado (y sigues afrontando) la mudanza?
Parar, darte cuenta, descubrir y responder a estas preguntas te ayudaría a ti, a tu hija y a vuestra relación.
Continuar leyendo el resto de esta entrada »
Consulta: no sé cómo tratar a mi hijo
Alexandra comenta
Hola. Tengo un hijo de 3años ya va al cole pero me ha dicho su seño que es muy nervioso. Para nosotros no es nada novedoso, pues el niño no para ni en casa ni en el cole. Ya no sé qué hacer, cómo castigarle. La verdad es que siento que se me sale de las manos. Gracias.
Alexandra ante la intensa actividad de tu hijo, su supuesto “nerviosismo” estoy segura que os debéis sentir cansados, saturados, afligidos y en muchas ocasiones desbordados.
Los castigos, los enfados, la retirada del afecto no le ayudarán a canalizar “su nerviosismo” hacia actitudes o conductas más concentradas o sosegadas. Ni os ayudaran a vosotros daros cuenta de cómo es realmente vuestro hijo y, como familia, a obtener el bienestar que os hace falta.
Necesitáis como familia buscar otras maneras de comunicaros, de relacionaros. Necesitáis herramientas que os ayuden a entender el mundo interior de vuestro peque para que lo podáis comprender, y así relacionaros sin negatividad, sin tensión, sin rechazo, sin exigencias.
Cuando como madre/padre sientes que la “situación se te escapa de las manos” lo mejor para todos los miembros de la familia es buscar orientación profesional (talleres vivenciales, terapia individual o familiar, psicólogo infantil, orientadores familiares, etc..).
A veces no es suficiente con saber que queremos a nuestros hijos, tenemos que aprender a comunicarnos con ellos con amor, a hablar con ellos sin críticas, sermones, castigos, amenazas y chantajes, porque esta forma de hablar (de relacionarnos) con los niños puede producir que nos desafíen, nos ignoren o, en el peor de los casos, seamos nosotros quienes dañemos, sin querer, su autoestima y sus sentimientos.
Es necesario darnos cuenta (con la ayuda de profesionales), cómo es nuestra comunicación con los niños y buscar nuevas estrategias de comunicación que respeten sus emociones y las propias sin herirlos, que ayuden a poner límites y rectificar sus conductas sin necesidad del castigo físico o emocional y que enseñen a resolver los conflictos conjuntamente.
Todos queremos establecer un vínculo con nuestros hijos desde lo amoroso, irlo construyendo desde la confianza, la seguridad, el respeto, etc. Pero no siempre nos sale como realmente queremos. Lo hacemos como podemos, con lo que sabemos, con lo que hemos heredado de nuestros padres, con lo que hemos ido aprendido a lo largo de los años. Pero no nos podemos refugiar en esta dificultad, somos los responsables de ocuparnos del bienestar de nuestra familia y si no tenemos herramientas, no sabemos cómo hacerlo, hemos de buscarlas. Os aseguro que hay muchísimo a ganar.





