Ser padres
La importancia del gateo
El gateo es un ejercicio fundamental para adquirir una buena coordinación entre brazos y piernas. Suele empezar sobre los seis meses y dura hasta que el peque empieza a caminar (a veces combina gateo y caminar hasta que coge seguridad en la marcha). Un factor muy importante para el desarrollo de su inteligencia es que mientras el peque gatea va ejercitando sus dos hemisferios cerebrales.
El hemisferio cerebral izquierdo es el encargado de la lógica, las matemáticas, el análisis, las palabras y la escritura.
El hemisferio cerebral derecho se encarga del reconocimiento de las caras, la memoria visual, la geometría, la música, la intuición, el arte, el baile y la creatividad.
Cuando el niño gatea, sus dos hemisferios cerebrales están intercambiando información para coordinar la misma acción.
Cuando pensamos utilizamos una combinación de lenguaje e imágenes, por lo tanto, usamos ambos hemisferios y cuanto más desarrollados estén más abanico de posibilidades tendremos ante una acción. El gateo favorece que se establezcan “puentes de comunicación” entre el hemisferio izquierdo (que procesa, por ejemplo, las palabras que oye de mamá) y el hemisferio derecho (que procesa al mismo tiempo el reconocimiento de su rostro). Esta intercomunicación favorece su desarrollo global y su inteligencia.
Además el niño que gatea empieza a experimentar una primera independencia ya que puede alejarse y acercarse de las personas y de los objetos según su decisión (ya no tiene que esperar pasivamente que mamá o papá lo traslade, le acerque el juguete, lo separe de aquello que le asusta).
No todos los bebés tienen la misma predisposición a gatear. Hay niños que pasan de estar sentados a ponerse directamente de pie y hacer sus primeros pasitos antes de llegar al año sin pasar por el gateo. Aunque como hemos visto el gateo es importante, también es importante respetar el desarrollo individual de cada niño y niña.
Consulta: riño a mi hijo con gritos
Minerva explica:
Mi niña tiene 6 años y me dice que le doy miedo cuando la regaño por la forma en que le grito. Se tapa los oídos y me dice que no me quiere escuchar, llora mucho y cuando todo pasa se vuelve grosera. Mi hija es única y también la consentimos mucho. En el colegio va excelente con su primer año de primaria. Lo que más me preocupa es el daño psicológico que le ocasione en un futuro por mis gritos. Siento que mi esposo y yo estamos fallando en su educación. Gracias
Mi respuesta, estoy segura que tú ya la intuyes. Sabes que tratando así a tu hija no la estás ayudando a que conozca ni atienda a las normas y límites que tú le vas mostrando, ni a que ella aprenda conductas útiles para convivir en familia, en sociedad.
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Gritándole, la dañas emocionalmente pues la haces sentir humillada, infravalorada, menospreciada (por eso se tapa los odios, para no oírte pues le duele en el alma). Luego ella reacciona ante este daño con groserias, conductas rebeldes, incluso pueden ser hostiles. Además, seguramente en breve, volverá a hacer aquello por lo que le acabas de reñir. Y lo hará como una venganza por lo menospreciada que le has hecho sentir, y también porque no ha aprendido a hacerlo de otra forma. Mejor dicho no se lo estás enseñando.
Consulta teléfonica: ¡caca noooo!
Adriana a través de nuestro servicio de la consulta telefónica me contó su caso particular sobre su hija de tres años que no tenía problemas para hacer pipi en el váter (desde el principio rechazó el orinal), pero que en cambio la caca sólo la quería hacer en el pañal. Si no le ponía pañal la niña era capaz de aguantarse la caca por varios días (¡hasta una semana!) y claro, cuando por fin salía era un drama pues era dura y hacía daño.
-No sé que más hacer. Le aplaudo cuando hace pis, le digo que cuando haga la caca será aún más mayor pues los pañales son para los bebés, le animo, etc….
-¿Cómo te sientes ante esta dificultad de tu hija?
-Me angustia que se pase tantos días sin hacer caca. Me siento impotente pues no sé cómo ayudarla para que lo haga en el váter y deje de usar el pañal.
-¿Qué crees es más importante que haga caca a diario o que la haga en el váter?
-¡Que haga caca a diario! Además ella jamás ha ido restriñida……
-¿Tu tienes confianza en que algún día tu hija hará la caca en váter por si misma?
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La consulta: ayuda y orientación educativa para los padres
Madres, padres y educadoras me explican a través de la cita personal, consulta telefónica o escrita cómo actúan sus hijos o alumnos: “mi hija siempre se comporta mal”, “por celos se riñen y pegan”, “se niega a comer vomita y escupe”, “es muy desobediente y siempre acabo chillándole”, “pega y tira las cosas cuando no se sale con la suya”, “duerme fatal y estoy desesperada”, “se pasa el día enganchada a mi”, “muerde a todos sus compañeros”, “ se masturba a todas horas”, etc.
Los padres y educadoras ante estas conductas buscan mi orientación para que yo ayude a sus hijos y éstos se vuelvan más obedientes, colaboradores, aprendan a comer, atiendan normas, no peguen o muerdan a sus hermanos, etc. Y así los padres puedan respirar con más tranquilidad y con ello tal vez encontrar la paz que no tienen (ni los padres ni los hijos).
Pero esta conducta “difícil” o “rebelde” del niño yo no la veo como un trastorno o como algo a tratar en el niño o niña, sino que la interpreto como una manera de responder a un estilo educativo, a una actitud y una manera de hacer determinada por parte de los padres o educadores.
Por este motivo mi trabajo se centra en orientar, asesorar, guiar a los padres (principales agentes educativos) y educadores para que sean ellos mismos los que puedan ayudar a los niños a crecer sintiéndose queridos, protegidos, alentados y validados. Los padres (o educadores) van descubriendo cómo se relacionan con sus hijos o alumnos, cómo les piden las cosas (o no se las piden), cómo ponen las normas (o no), qué sienten ante determinadas conductas, cómo reaccionan ante sus malas conductas, cómo valoran (o no) otros aspectos, cómo ejercen su autoridad (o no), cómo se tratan con otros adultos, etc…
Todo este trabajo les ofrece una valiosa información que se va trasformando en una actitud educativa diferente cuyos resultados se recogen de forma eficaz (y en ocasiones muy rápida) en la conducta de los hijos o alumnos.
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Consulta: paso vergüenza porque mi hijo no saluda ni besa a las visitas
Gisela expone:
Mi hijo de 4 años no quiere saludar a nadie que visita nuestra casa o cuando vamos a ver a alguien, ni siquiera dice hola. Además paso vergüenza ya que cuando alguien le habla no contesta o si lo tocan tampoco se deja. Él no siempre es así, con las personas que quiere conversa pero no es muy cariñoso. ¿Qué actitud debo tomar?
Gisela, lo mejor para tu hijo sería que tomaras una actitud de respeto hacia su decisión de no besar ni saludar. En esta etapa él quiere decidir a quien besa y a quien no, y seguramente lo hará en función de su estado de ánimo en ese día: si se siente seguro, comunicativo o si está receptivo ese día tal vez desee saludar a las visitas. Si otro día no se siente con deseos de conocer, si se siente inseguro o si se siente forzado, seguramente muestre su rechazo.
Lo que pasa es que tú interpretas su conducta de “vergonzosa”. Dices que su conducta te hace pasar vergüenza porque no responde cuando le hablan ni se deja tocar. ¿Qué es lo que te da vergüenza? Que los demás piensen que tu hijo es un maleducado o que piensen que no le estás educando bien.
Crees que es mejor forzar a tu hijo a ser siempre correcto con los demás que respetar su estado interior, su auténtica manera de ser. La verdad es que a muchos de nosotros nos han enseñado que siempre hemos de ser amables, correctos, formales con los demás, con los familiares y con las visitas y, sobre todo, responder cuando se nos habla. Y lo llevamos a cabo, porque así nos enseñaron nuestros padres pero el precio de este patrón conductual es que le estamos dando más importancia al “quedar bien con los demás” que a atender nuestro estado interior, atender a cómo somos realmente, a nuestro mundo emocional.
Tu hijo no hace nada malo, ni es un maleducado, ni es un grosero. Si tú respetas esta actitud y lo haces con naturalidad, podrás ir apreciando la manera de ser tu hijo y ofreciéndole la seguridad que necesita para esta edad. Si él no quiere ser tocado, lo está claramente expresando con su rechazo, pues mejor respetarlo con naturalidad. Ante su negativa a saludar, puedes decir “bueno, tal vez más tarde quieras saludar”, y pasas a otro tema. Si tu hijo no quiere hablar con los invitados, no dejes que esto pase a ser el tema central de la conversación. Con decir “bueno, cuando él quiera ya saludará” y pasas a hablar de otro tema es suficiente para respetar y hacer que lo demás respeten a tu hijo. Lo puedes hacer con la total firmeza que con esta actitud estás ayudando a tu hijo a ser como él quiere ser, y no como los demás les gustaría que fuese (¡un niño modelo a todas horas!).
Acepta, respeta, ama a tu hijo por como es y no por cómo te gustaría a ti que fuera. Es un aprendizaje que te recomiendo de todo corazón.
Taller para padres e hijos en el CEIP del Pi
Este pasado sábado 24 de Abril, realizamos en el CEIP del Pi (centro educativo de infantil y primaria) en Dos Rius (Barcelona- España) uno de los talleres de nuestro Proyecto Lenguaje emocional entre adultos y niños.
Las representantes del AMPA (Asociación de Padres y Madres) del centro contactaron con nosotras (Maria Inés Gómez y Cristina García) para hablarnos de la posibilidad de realizar algunos de estos talleres para padres y educadoras y para orientarse sobre cuál era el más adecuado, dónde y cuándo hacerlos, cómo financiarlo. Tras una reunión personal con ellas en la que compartimos los diferentes intereses, inquietudes y posibilidades elaboramos dos propuestas a la medida del colegio.
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