Rabietas
Aprender a tolerar la frustración
Una madre me preguntó en una charla que su hijo lloraba cada vez que ella se iba de casa y que las personas de su entorno le aconsejaban que se fuera sin despedirse para evitarle pasar un mal rato.
No dudo que esos consejos se den con el fin de mitigar el dolor del niño pero yo os invito a reflexionar sobre esta cuestión y os pregunto, ¿Realmente creéis que es negativo que un niño llore porque su madre se va o es que los adultos no soportamos su desesperación y reprimiendo la expresión de sus emociones creemos que sufren menos? Pensad sobre ello.
Baja tolerancia a la frustración
Está claro que en la vida nos vamos a encontrar con multitud de frustraciones que sin duda alguna van a fortalecer nuestro carácter. Hoy mama se va de casa, mañana un amigo no quiere jugar con él y en el cole no consigue la aceptación del grupo.
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Siento, luego actúo
Una tarde soleada, la familia entera salió a pasear y aprovechando que andaban cerca del supermercado entraron a comprar. Una actividad que los padres necesitaban hacer en ese momento pero que al niño le resultaba aburrida y poco atractiva.
Mientras el padre miraba los productos que necesitaba, el niño de 5 años empezó a correr por los pasillos y a dar vueltas sin dejarles mirar con tranquilidad lo que necesitaban comprar.
La madre se detuvo, le miró a los ojos y le dijo. Hijo, ¿te das cuenta que el aburrimiento te hace hacer cosas que en un supermercado no se deben hacer? Sí quieres mientras mama y papa hacen la compra te propongo que busques en el pasillo de los juguetes un dinosaurio. Esta actividad motivó al niño y durante un buen rato estuvo jugando a buscar animales.
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Cuando se enoja, tira todo y pega a los niños
César consulta:
Kenneth tiene 2 años 10 meses. Me preocupa su enojo, ya que a veces pone una expresión de reto. Esto ocurre, desde los 2 años y pasa cuando realiza alguna actividad y no le sale bien empieza a tirar todo. La verdad es que ahora empieza la guardería y me preocupa porque cuando se enoja, tira todo y pega a los niños. Gracias por la ayuda y que Dios los bendiga.
Antes de preocuparnos por un comportamiento de nuestro hijo debemos saber si es parte de su desarrollo evolutivo para considerarlo problemático o no.
En este caso, Kenneth tiene casi tres años y por lo tanto es probable que esté experimentando episodios de rabietas completamente normales a su edad.
Hacia los 2 años, el niño comienza la crisis de oposición, es positivo y necesario, a través de los berrinches se fortalece y se afianza su identidad recién descubierta.
Es habitual que hagan lo contrario de lo que se les indica, se oponen al adulto, se comportan con más rebeldía y sufren ataques de cólera, se tiran al suelo, quieren hacer las cosas solos y la palabra que más repiten es no, no y no.
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Escuchar las emociones del niño
Recuerdo el comentario de una madre en una reunión de la Escuela de Padres, sorprendida de sí misma ya que cuando fue madre decidió no educar a su hija como lo habían hecho con ella y sin embargo se veía reproduciendo el mismo patrón.
Volver a mi infancia
Es normal reproducir en nuestros hijos la misma educación que recibimos, de nuestros padre, el problema surge cuando lo que reproducimos no pasa por el filtro de la sanidad emocional que nos permite saber en todo momento que la respuesta que estamos dando a nuestros hijos frente a sus comportamientos va más allá de la mera conducta, traspasa lo emocional y esto nos permite ayudarle a desarrollarse como persona.
Es posible que cuando eras niño no te dejaran expresarte porque se consideraba de mala educación manifestar una queja y quizás ahora eres quien no permite a tu hijo que diga que algo no le gusta. También es posible que hayas crecido reprimiendo tus sentimientos y ahora eres tú quien no permite que tus hijos lloren cuando es necesario hacerlo para descargar tensiones y demás.
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El castigo ¿es un método disciplinario educativo?
En una ocasión, una madre comentaba en uno de los grupos de la Escuela de Padres y Madres, que por mucho que castigase a sus hijos no servía de nada, no conseguía cambiar la conducta inadecuada y el ambiente en casa era cada vez más tenso. ¿Qué puedo hacer? Se preguntaba. Toda la vida nos han educado así y hemos respondido bien, ¿Por qué ahora resulta tan difícil educar a los hijos?
Hay que decir que el castigo sí es muy efectivo aunque solo a corto plazo, sirve para cambiar la conducta del niño de forma rápida y se obtienen resultados inmediatos.
Pero este método disciplinario por lo general, se basa en el miedo, crea rebeldía y muchas veces incrementa el comportamiento inadecuado que se pretende eliminar. Por lo tanto, no ayuda precisamente a portarse bien, solo a evitar el castigo.
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Riño a mi hijo con gritos
Minerva explica:
Mi niña tiene 6 años y me dice que le doy miedo cuando la regaño por la forma en que le grito. Se tapa los oídos y me dice que no me quiere escuchar, llora mucho y cuando todo pasa se vuelve grosera. Mi hija es única y también la consentimos mucho. En el colegio va excelente con su primer año de primaria. Lo que más me preocupa es el daño psicológico que le ocasione en un futuro por mis gritos. Siento que mi esposo y yo estamos fallando en su educación. Gracias
Mi respuesta, estoy segura que tú ya la intuyes. Sabes que tratando así a tu hija no la estás ayudando a que conozca ni atienda a las normas y límites que tú le vas mostrando, ni a que ella aprenda conductas útiles para convivir en familia, en sociedad.
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Gritándole, la dañas emocionalmente pues la haces sentir humillada, infravalorada, menospreciada (por eso se tapa los odios, para no oírte pues le duele en el alma). Luego ella reacciona ante este daño con groserias, conductas rebeldes, incluso pueden ser hostiles. Además, seguramente en breve, volverá a hacer aquello por lo que le acabas de reñir. Y lo hará como una venganza por lo menospreciada que le has hecho sentir, y también porque no ha aprendido a hacerlo de otra forma. Mejor dicho no se lo estás enseñando.






