Rabietas
Consulta: riño a mi hijo con gritos
Minerva explica:
Mi niña tiene 6 años y me dice que le doy miedo cuando la regaño por la forma en que le grito. Se tapa los oídos y me dice que no me quiere escuchar, llora mucho y cuando todo pasa se vuelve grosera. Mi hija es única y también la consentimos mucho. En el colegio va excelente con su primer año de primaria. Lo que más me preocupa es el daño psicológico que le ocasione en un futuro por mis gritos. Siento que mi esposo y yo estamos fallando en su educación. Gracias
Mi respuesta, estoy segura que tú ya la intuyes. Sabes que tratando así a tu hija no la estás ayudando a que conozca ni atienda a las normas y límites que tú le vas mostrando, ni a que ella aprenda conductas útiles para convivir en familia, en sociedad.
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Gritándole, la dañas emocionalmente pues la haces sentir humillada, infravalorada, menospreciada (por eso se tapa los odios, para no oírte pues le duele en el alma). Luego ella reacciona ante este daño con groserias, conductas rebeldes, incluso pueden ser hostiles. Además, seguramente en breve, volverá a hacer aquello por lo que le acabas de reñir. Y lo hará como una venganza por lo menospreciada que le has hecho sentir, y también porque no ha aprendido a hacerlo de otra forma. Mejor dicho no se lo estás enseñando.
Consulta: tras una rabieta se pasa horas llorando
Alice pregunta:
Soy mamá de Esteban de 2 años y medio. Estuve leyendo en su página sobre los berrinches. El tema es que desde que cumplió 2 años dice no a todo y cuando lo dejamos encerrado en su cuarto para que se calme puede llorar por horas. Un día quedó como 3 hs. Sabe salir de su cuna y sabe hacer pis solo pero ese día mojó toda su cama con pis y siguió llorando pasadas las 3hs ¿Qué hago?
Te recomiendo leas muy atentamente todo lo que he estado escribiendo sobre las rabietas y el NO pues tu hijo se encuentra en esta fase en la que quiere probar su autoridad, salirse con sus demandas y cuando no lo consigue se enfada con la fuerza de un volcán.
Permitir que tu hijo llore y exprese su rabia cuando tú le pones límites es bueno. Que llore un ratito en su habitación o a tu lado y le dices que cuando se calme lo podrás atender “ya veo estas enfadado porque te he reñido cuando te calmes te podré atender”, ya es suficiente para que tu peque vaya aprendiendo que sus conductas incorrectas tienen consecuencias.
Pero si lo dejas encerrado en su cuarto durante tanto rato a la espera que se calme lo que le estás transmitiendo es “estás castigado por no obedecer, has sido muy malo y por eso te encierro”. Seguramente a la rabieta de tu hijo se le sumó la impotencia de sentirse sólo, encerrado, y además, abandonado y dudo que esta situación le ayude a madurar.
Si tú ves que tras 10 minutos de llanto tu hijo no se calma, seguramente la intensidad de su rabia o frustración sea tan grande que te necesite para calmarse.
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Consulta: no sé cómo atender a mi hija cuando tiene rabietas
Iselda expone:
Tengo una niña de 22 meses y cada vez tiene un carácter más irritable, ante un NO por respuesta enseguida significa una rabieta o incluso estando a buenas pide las cosas con gritos y de malos modos. Aunque intento no prestar atención a sus malos modales o su rabia, no sé cómo parar ese círculo vicioso.
Te recomiendo te leas todo lo escrito sobre las rabietas. Tu peque está creciendo y por tanto pasará por diferentes fases como la de ir probando su autoridad, ir probando la reacción de papá y mamá en diferente momentos, intentar mandar, intentar hacer lo que desee y cuando desee. Imagino que es a lo que te refieres cuando dices que tiene un carácter más irritable, pues antes tendría un carácter de dulce bebé.
¿Qué hacer? Mostrarle con paciencia, amorosidad y de forma continuada cuáles son las buenas maneras y hasta dónde puede llegar (o sea, mostrar los límites).
Que chille ante un No, que grite o patalee porque no ha conseguido algo (tal vez quiere jugar con una muñeca y tú no lo dejas por ser el momento de ir a dormir), no es nada grave. No es malo, ni es de ser mal educada. Tu peque no es diferente a cualquiera de este mundo. Chilla, grita, patalea para mostrar su enfado y para demostrarse a ella misma que tiene poder, tiene autoridad y que lo quiere conseguir.
Respeta su actitud de enfado “ya veo estas muy enfadada. Lo siento, pero ahora no es el momento de jugar. Cuando te calmes te atiendo” Y la dejas en su enfado, no la atiendes más, no le insistes en que deje de llorar, en que así no se chilla. No le dices nada, la dejas tranquila que llore y saque su rabia. Cuando se acerque a ti, si lo hace gritando le dices de nuevo con naturalidad “si me chillas no te entiendo. Veo estás muy enfadada, saca tu rabia y cuando ya te encuentres menos furiosa hablamos”.
Cuando haya llorado, pataleado, gritado lo que ella necesite se irá calmando poco a poco. Entonces la tratas con dulzura (sin rencor, sin enfado. No ha hecho nada malo, así que no debes tratarla con mala actitud), la tocas con suavidad y entonces llevas a cabo lo que tiene que hacer (en este caso era irse a dormir sin jugar con la muñeca).
¡Ojo! Porque si después de la rabieta la peque obtiene lo que tanto deseaba (o sea, jugar con la muñeca en vez de ir a dormir), habrá aprendido que si llora y patalea con todas sus fuerzas conseguirá obtener sus deseos.
Y lo que debe aprender es que si está enfadada (porque le han dicho un NO) puede sacar su rabia, puede llorar, patalear, desahogarse gritando y llorando pero que igualmente debe cumplir con lo que dicen papá o mamá (pues ellos saben lo que es bueno y necesario).
Cuando estando a buenas, te pida las cosas gritando tú le puedes decir con voz muy suave y sin estar enfadada “a mi no me gusta que me hablen así. Cuando me hables bien te atiendo”. Y no lo haces más caso. Si sigue con este tono te apartas de ella, y como máximo le repites una vez más lo dicho antes (con voz suave). Cuando se dirija a ti con tono normal, entonces la atiendes amorosa, bien, contenta “ahora sí te atiendo, así te entiendo muy bien”.
Esta época es larga, se hace pesado para los padres y para los peques si se afronta con negatividad, si se generan demasiadas peleas, enfados, gritos, mal ambiente entre padres e hijos. Se suele perder la paciencia y se opta por etiquetar de “malcriados” a estos pequeños que lo único que están haciendo es crecer. Pero papá y mamá también necesitan descubrir cómo acompañar estos procesos.
Consulta: cómo puedo decir “NO” a mi hija sin frustrarla.
Cecy pregunta:
Es cierto que los nenes todo lo piden y a ellos les gustaría que siempre fuera un sin medir las consecuencias. ¿Cómo le puedo decir a mi hija de dos años que NO sin frustrarla?
El “No” es por sí mismo una frustración. Y la frustración es necesaria para madurar, para crecer.
En la vida no todo es dulce, fácil, cómodo, divertido. Si a nuestros peques les mostramos únicamente la parte agradable de la vida ¿qué pasará cuando se encuentren con la parte desagradable?
Si tú, mamá o papá se lo consientes todo, te esfuerzas por endulzarle demasiado la vida y evitas por todos los medios que se lleve un chasco, que se disguste, que se enfade por no tener todo aquello que desea o por no poder hacer las cosas como tu peque quiere ¿Qué pasa con la otra cara de la moneda? Cuando reciba una negativa de la maestra, o de sus compañeros del cole ¿Sabrá encajarla? ¿Sabrá integrarla?
Nuestros peques aprenden sobre todo de sus padres. El principal aprendizaje y el más importante se da en el núcleo familiar. Así que si tú no le muestras la parte desagradable de la vida, tu peque se esforzará por vivir siempre en el paraíso que le supone que todo se lo consientan.
Tu hijo aprenderá a desarrollar habilidades para obtener siempre sus deseos. Aprenderá que “si lloro muy fuerte mi mamá se cansará de oirme y al final consentirá lo que yo quiero”; “si grito, pataleo con todas mis fuerzas armando un gran escándalo mi madre se preocupará y me dará lo que yo quiero con tal que yo deje de hacerlo””si me enfado mi papá se entristece y al final cede a mis deseos”. De tal forma que estos peques se convierten un unos expertos manipuladores de sus padres, abuelos, tíos, del ambiente que se rodean para obtener sus deseos.
Lo bueno para nuestros hijos, para que sepan caminar por la vida afrontando e integrando los momentos buenos y los momentos malos, las subidas y las bajadas de la vida de ser niño, de ser adolescente, de ser adulto es que aprendan a tener respuestas ante las negativas; ante los momentos que ellos sienten rabia, tristeza; ante las situaciones que sienten miedo, desorientación, angustia, soledad.
Como padres podemos y debemos acompañar a nuestros hijos en estos momentos con abrazos, besos, compañía, respeto, mimo “sé que estás sufriendo porque… que estás enfadado porque…. te abrazo y te mimo para ayudarte en estos momentos”.
Como madre, la lección más difícil que he aprendido es que no puedo satisfacer absolutamente todas las necesidades de mis hijos, y por tanto, no puedo evitar que se disgusten, enfaden, incluso sufran. El dolor, la tristeza, la rabia, la soledad,etc. forman parte de la vida. Si su padre y yo no les mostramos esta parte de la vida les estaríamos estafando.
Video: niño con rabieta olimpica
Con cierta ironía y fino sentido del humor contemplo este video de una campaña comercial de un fabricante de preservativos.
Citando a Cristina: “la paciencia no la venden en farmacias“. De todas maneras en Edukame hemos apuntado algunas formas de analizar y afrontar las rabietas, te recuerdo el enlace de la recopilación que publicamos hacer un tiempo:
Edukame: Recopilación de entradas sobre rabietas en los niños
Consulta: mi hija quiere que cumpla todos sus deseos
Claudia pregunta:
Tengo a una pequeña de 3 años y 10 meses , llora mucho cuando la dejo en la escuela pero cuando lo hace su papa no llora. Siempre quiere que yo este con ella , piense en ella y cumpla todos sus deseos. ¿Qué puedo hacer, es normal a su edad?
Hola Claudia. Se podría decir que el principal empeño de nuestros peques (sobre todo hasta los 6 años) es conseguir todo aquello que desean, además de reclamar la total dedicación de sus padres. Por eso no es tarea sencilla educar, pues se ha de lidiar con la frustración.
Tu peque quiere que cumplas todos sus deseos. Y no sólo eso, seguramente también querrá que las cosas sean como ella dice, de lo contrario mostrará su decepción y enfado con lágrimas, gritos, llantos, rabietas, etc… Algo que nos suele costar encajar a los papás.
Ella puede pedir, reclamar, desear, incluso exigirte pues está en la edad de ir probando su autoridad. Y tú puedes comprender que necesita aprender con tu respuesta.
No se trata de evitar que pida, o de prohibírselo, si no de que vaya aprendiendo que no se puede obtener todo, de que vaya integrando las negativas y con ello la estarás ayudando a que tenga herramientas de superación ante las frustraciones (que en el proceso de crecimiento son muchas…).
Es muy habitual que la relación con la madre sea de más dependencia que con el padre. Con la madre hay más fusión emocional desde el mismo momento del nacimiento, hay más demanda, más reclamo, más emotividad. En cambio con el padre, a los peques les suele gustar comportarse de una forma más autónoma, menos dependiente, menos “infantil”.
Las mamás solemos atender a la mayoría de sus demandas (por insignificantes que sean) y tendemos hacerlos más dependientes. Los papás suelen hacer más la vista gorda, por lo que los suelen frustrar más y con ello les están ayudando a ser menos dependientes.
Deja que sea el papá quien la lleve al colegio todos los días. Será un bien para los tres: Tu peque se sentirá “mayor” junto a su papá; su papá tendrá un momento y protagonismo destacado, y tú no tendrás que verte sometida al chantaje emocional que tan bien sabe hacer tu peque.
Dices que tu hija siempre quiere que estés con ella, mira si este deseo puede corresponder a que pasa poco tiempo contigo o que ese tiempo no es de calidad. Tu hija necesita que la mires, la escuhes, que compartáis cosas juntas, jugar, hablar, el baño, la cena, los cuentos. Mira si le dedicas este tiempo o realmente intentas hacer tus cosas mientras estás con ella.
También necesita estar con su papá, compartir con él, que le muestre y enseñe cosas, verás que con él se establece una relación diferente que contigo. Un padre presente, entregado en su paternidad ayuda mucho a la separación emocional con la madre.

