Embarazo
Mis sesiones con Cristina: La primera lección de mi bebé
Hablar a nuestros bebés es algo que hacemos muchas embarazadas, que nos hace bien y también a ellos, no importa de cuanto estemos. Yo lo hago a menudo, le doy mimos, le cuento cositas. Pero en la última sesión con Cristina hicimos algo más, conversar mi bebé y yo.
Cristina me invitó a visualizar que tenía mi bebé frente a mí. Lo pusimos sobre un cojín, mi bebecito de 17 semanas, y yo me concentré en él. Luego me pidió que le dijera lo que me pesaba dentro, lo que le acababa de decir a ella. Y le conté que mi vida había cambiado, que yo había cambiado, pero me fastidiaba dejar de ser la de antes, con toda la energía, con la ambición, con los planes de futuro y las ganas de crecer profesionalmente. Yo echaba de menos esa parte de mí pero sabía que a partir de muy pronto quería estar solo pendiente de él. Me veía obligada a renunciar a lo otro. Me ayudó explicárselo a mi bebé, a mi visualización del bebé que llevo dentro, era como quitarse un peso de encima.
Pero lo más importante ocurrió cuando Cristina me hizo cambiar de posición y ponerme en el lugar de mi bebé.
“Ahora poco a poco haz que entren esas palabras dentro de ti, tú eres el bebé y acabas de escuchar a tu madre que está agobiada, que le gustaría seguir siendo la de antes, hacer planes de futuro.”
Y me fui metiendo en el papel. Así fue como mi bebecito me contestó lo más obvio y lógico. Mi bebé no conocía cómo yo era antes, su mamá es ésta de ahora, y es ésta la que le gusta. Me dijo que así ya está bien, que era feliz, no necesita que fuese la de antes. Solo le gustaría que yo también fuera más feliz siendo como soy ahora. De repente fui consciente de que no iba a ser la primera vez que mi bebé me daba una lección.
Es muy recomendable, ponerse en lugar de nuestros bebés y escuchar qué piensan ellos, qué necesitan ellos, cómo les afecta eso que tanto nos preocupa a nosotras. La manera de ser de los niños tan emocional no deja que la mente los despiste. Tomé buena nota y prometí a mi bebé que lo tendría presente, que no se me olvidaría jamás que ya soy su mamá y que esta es la mamá que le gusta.
Luego estuve relajándome con respiraciones y música, con una gran sonrisa en la cara. Contenta porque mi bebé estaba feliz y bien, feliz porque en el fondo no era necesario ni era el momento de ser la superwoman y segura de que estaba haciendo bien lo que me tocaba ahora: ser su mamá.
Mis sesiones con Cristina: Mi cuerpo, un nuevo trabajo
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de aquí, en la pestaña embarazo.
Pero no pretendo hacer publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. En mi segunda sesión con Cristina, ya con un embarazo de 16 semanas, empezamos relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez … la vida, porque fuimos visualizando como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células y como luego recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías…
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Cristina me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso,
sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de la pestaña embarazo de este blog.
Pero mi escrito no pretende ser una publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. Así el otro día estuve con Cristina de nuevo, ya con un embarazo de 16 semanas, relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez el cuerpo humano, porque fuimos pasando de como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células a como recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías.
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo, cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Crisitna me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso, sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Las estrias del embarazo
¡Hola mamá! Me gusta llamarte así porque ya lo eres…
Te miras al espejo y contemplas tu barriguita de 4 meses y esa nueva belleza que ha transfigurado todo tu ser. Toda tu silueta ha ganado en redondeces. Ha perdido las aristas, las líneas rectas se ha dulcificado para este nuevo acontecimiento: tu maternidad.

Ahora es el momento de comenzar a cuidar tu piel para evitar que aparezcan las antiestéticas estrías. E incluso para que si ya han aparecido se suavicen y no se hagan mas profundas. No esperes más, cada día después de la ducha y sobre todo antes de acostarte, aplícate en el abdomen, caderas, muslos y senos aceite puro de rosa mosqueta. Hace unos meses escuché en la radio a un conocido cirujano plástico recomendar su uso como uno de los cosméticos más efectivos y económicos.
El aceite de rosa mosqueta puro es un producto totalmente natural. No contiene parabenos derivados del petróleo ni otras sustancias sintéticas, por lo que puedes confiar plenamente en su utilización durante todo el embarazo y posparto. Te ayudará también a prevenir las grietas en los pezones. Tiene un característico color anaranjado. Como se oxida con facilidad habrás de comprarlo en frascos pequeños o diluido en alguna base natural. Asegúrate de su calidad y composición leyendo la letra pequeña, ya que no es oro todo lo que reluce.
Es rico en ácidos grasos esenciales entre los que destacan los omega 3 y omega 6, tocoferoles, carotenos y vitaminas. Además de ser hidratante y nutritivo es un gran regenerador cutáneo por el ácido transretinoico ó tretinoína natural que contiene. Puedes utilizarlo también como antiarrugas facial y para mejorar la cicatrización de heridas quirúrgicas (tras la cesárea) y quemaduras, mitigando con su aplicación constante la aparición de posibles queloides.
Lo puedes utilizar puro o diluirlo en una base de aceite de almendras a razón de 15 o 20 ml por cada 100 ml de base. Tiene una buena penetración por lo que no deja sensación grasa. Si no te gusta aplicarte aceites puedes también mezclarlo con la leche o crema corporal que utilices habitualmente, aunque quizás no resulte tan natural.
Y…ya me contarás.
Otro día hablaremos de cómo nutrir la piel desde dentro.
Mis sesiones con Cristina: descubriendo la luz de mi interior
Hay algo del embarazo que, por muy buscado que sea, y por muy preparadas y deseosas que estemos, nos coge por sorpresa, se escapa a toda previsión. Nos nace un sentir especial que no es comparable con nada y que engloba muchos sentimientos en uno y nos deja perplejas y sin saber cómo manejarlo.
Cristina, madre y terapeuta gestáltica, intuyó mis emociones de madre recién embarazada y me sugirió hacer una sesión con ella. Tardé un tiempo en decidirme, pues se me metió en la cabeza que tal vez no fuera necesario, que yo podría con ello, todas las madres al final tiran adelante – ¿por qué yo iba a necesitar ayuda?-. Pero la necesitaba, porque necesitaba entrar en contacto con mis emociones, con la nueva vida que se estaba formando en mi interior, con mi nuevo estado, adaptarme a ese nuevo sentir y todo lo que iba a conllevar. No era consciente, pero la necesitaba desesperadamente. Y por fin me decidí, sin saber cómo sería esa ayuda, igual que al quedarnos embarazadas nunca sabemos cómo nos levantaremos al día siguiente, ni cómo será el segundo trimestre, ni cómo viviremos los 9 meses, ni qué parto nos espera.
Yo llevaba un embrión de 7 semanas en mi interior, o eso era lo que se suponía, porque ¿Cómo saberlo? ¿Cómo estar segura? ¿Cómo no sentir el miedo de que tal vez no estuviera bien o no estuviera creciendo? ¿Cómo no acordarse de algún aborto cercano o propio? ¿Cómo podía yo estar segura de que esa bolita seguía allí, creciendo y latiendo? Todas esas dudas estaban mucho más presentes en mi mente que la vida que crecía en mi interior. Así es como llegué hasta la orilla del río con Cristina. Habíamos dado un paseo y nos pareció un lugar muy adecuado para la sesión.
En un ambiente relajado, con los ojos cerrados, la voz de Cristina me iba guiando por mi interior. El fluir del río fue la música que acompaño el aire que entraba en mis pulmones y se extendía por mi interior. Me indicó me centrara en mi respiración y fuera nutriendo mi vientre de aire fresco y, entonces, descubrí la bolita de luz, esa preciosa perla luminosa que flotaba felizmente en la placenta. ¡Estaba ahí! Por fin, lo vi claro, lo sentí…
Podía sentirla, podía alimentarla con oxígeno fresco que yo tintaba de colores y la envolvía por completo, la acunaba. Le hablé por primera vez, sin miedo a no ser escuchada, le pedí que creciera, que creciera, que simplemente fuera. Le dije que le espera un mundo maravilloso fuera y todas las ñoñerías que se me ocurrieron, pues hasta entonces no había podido hablarle, no sabía si estaba, si vivía, si mi bolita me sentía como yo lo sentía.
Fue maravilloso sentirla entonces. Se había abierto una puerta mágica en mi interior por la cual podía entrar y estar con mi bolita, mi precioso bebé, cada vez que las dudas me abrumaban o no podía conciliar el sueño. Ahora podía acudir a esa puerta y conectar con mi bolita, que pronto tendría ya bracitos y piernas, luego deditos, y hasta uñas…
Ese primer contacto con mi bebé fue maravilloso, y entonces vi más claramente que necesitaba ayuda, que estaba llena da miedos. Lo curioso es que los miedos tampoco han desaparecido, pero no me impiden disfrutar del embarazo, creérmelo, sentirlo y estar con mi bebé. Otra gran lección ha sido aprender a vivir con el miedo, con la preocupación y a veces la impotencia que supone crear una vida nueva, una vida que depende de ti, pero es suya propia y no la puedes controlar, porque no puedes evitar todos los males del mundo. Pero sí puedo estar ahí, cerquita, amando, nutriendo con cada gesto, con cada respiración y acompañando, que es el papel que nos toca a los padres.
Durante el embarazo es muy importante que el padre conecte con su hijo
No podemos subestimar la importancia que tiene el contacto de papá mientras su hijo/a todavía está en el útero.
Hay diferentes formas que los padres pueden participar en el proceso del embarazo y, de ese modo, “conectar” también con su hijo en ese estadio tan temprano. Junto con la evidente necesidad de colaborar con la madre en todo lo posible, tanto de un modo práctico (compartiendo tareas domésticas), como proporcionando apoyo y compresión emocional, el padre también puede contribuir al establecimiento del adecuado vínculo con su hijo desde el embarazo.
¿Cómo puedes conectar con tu hijo que aún no ha nacido? Pues hablándole y acariciándole a través del vientre de mamá.

Los recientes descubrimientos realizados en el campo de la conciencia fetal parecen corroborar que, durante el sexto mes de embarazo –si no antes-, el feto es capaz de escuchar los sonidos externos y se halla más capacitado para percibir el tono grave de la voz del padre que el tono más agudo de la voz materna. Aunque yo estoy convencida que antes incluso de desarrollar su capacidad auditiva, el feto ya siente la atención, la presencia y la voz del padre.
El papá que ya habla con su hijo/a durante este periodo gestacional también le resulta más sencillo seguir comunicándose con él después de su nacimiento.
Para empezar a establecer el vínculo con tu hijo desde el embarazo, además de hablarle, toca el vientre de tu mujer para entablar una relación con tu hijo y expresar, de este modo, tu afecto y tu compromiso como marido y como padre.
Aunque no creas en estas sugerencias te animo a que las realices pues no tardarás en descubrir el goce de esta nueva relación. Papá, cuando tratas de establecer contacto con tu hijo no nacido, le estás impartiendo un trozo de vida – de tu propia vida- que tu bebé no dejará de percibir.
Mares Doules, apoyo emocional en el parto
Cuando un niño nace toda ayuda es poca, y a veces nos olvidamos de lo fundamental: el bienestar emocional de la madre. La Doula es una gran desconocida dentro del camino a la maternidad que puede ayudar mucho en los días de parto y posteriores, dando apoyo emocional, acompañando a la mujer, humanizando el acto, y generando bienestar tanto en la madre como en el recién nacido.
A pesar de no existir una formación reglada para ser una Doula, debe tener conocimientos sobre fisiología del embarazo, parto, puerperio, puericultura, lactancia, educación prenatal, etc. Los servicios también contemplan el soporte y compañía para casos donde la madre haya sufrido la pérdida de un hijo durante el parto o la gestación.
La asociación catalana de Mares Doules, inicia el mes de octubre su curso anual de formación, del cual os dejo un extracto del calendario al final de este post. Para más información, precios y detalles debes consultar su pagina web: www.maredoules.cat.
Calendario de fórmación de Mares Doules 2009-2010
16, 17 y 18 de Octubre
EL NACIMIENTO COMO CAMINO con
Maria Luisa Becerra
13, 14 y 15 de Noviembre
LA VIDA FETAL Y LA SALUD con
Michel Odent médico obstetra y Liliana Lammers
doula en Londres
19 y 20 de Diciembre
TRABAJO PRÁCTICO DE MARE DOULA con
Clara Vergés, Imma Sàrries y Cristina Ros
16 de Enero
NOCIONES BÁSICAS DE PEDIATRIA con
Gemma Baulíes
17 de Enero
CUIDADO DE POSPARTO con
Ester Naval
comadrona
13 y 14 de Febrero
LO QUE HACEN LAS MADRES –sobre todo cuando parece que no hacen nada con
Naomi Stadlen
psicoterapeuta
sábado y domingo de 10-14h y de 16-19h
13 de Marzo
SUEÑO INFANTIL con
Rosa Jové
psicóloga infantil
14 de Marzo
ANATOMIA DE LA MATERNIDAD: CONCIENCIA, ADAPTACION Y CAMBIOS con
Imma Sàrries
terapeuta, doula
10 y 11 de Abril
LACTANCIA MATERNA con
Anna Sanés
comadrona y especialista en lactáncia
15 y 16 de Mayo
PRUEBA DE NIVEL y REVISIÓN DE CASOS PRÁCTICOS
sábado y domingo de 10-14h y de 16-19h
12 de Junio
NACIMIENTOS en Mares Doules!!!



