Embarazo
El papel de padre en el embarazo
El camino hacia la paternidad presenta una oportunidad de crecimiento personal que frecuentemente va acompañada de estrés y ansiedad, debido a la necesaria adaptación a los cambios en los roles y estilos de vida a los que el padre tendrá que hacer frente y asumir, especialmente si se trata de su primer hijo/a.
Estos cambios pueden producir estados de verdadera ansiedad en algunos hombres si el embarazo no ha sido programado o deseado, como consecuencia de una mayor presión en su responsabilidad y al desempeño de su nuevo rol.
Esta inquietud puede aumentar al final del embarazo debido a la imprevisibilidad del momento del nacimiento, por la falta de control del dolor en la madre en el momento del parto y saber si va a ser capaz de responder correctamente en su papel como padre.
Para ayudar al futuro padre es importante conocer cuáles son sus necesidades y empezar a reforzar el vínculo entre padre e hijo:
• Es importante que el padre acuda a las clases de preparación al parto. Pueden ayudar mucho a asumir sus nuevos roles y alivian su estrés ante el cambio. El conocimiento de como se va a desarrollar el parto, conocer los signos de alarma, etc…
• Escuchar música suave con la madre, cada día escoger momentos para acariciar y abrazar el abdomen de la madre, tocarlo para sentir los movimientos fetales. Después masajear suavemente la espalda de la madre. Le ayudará a aliviar tensiones y a relajarse. Para ello utilizaremos por ejemplo, un aceite natural de almendras dulces.
• Hablarle en tono cariñoso al bebé, cantarle, estar atento a sus cambios de actividad.
• Ayudar a preparar la canastilla, amueblar la habitación del bebé.
• Hablar del bebé, llamarlo por su nombre.
• Imaginar al futuro bebé, verse a sí mismo como padre.
El apoyo emocional al futuro padre facilita la adaptación de la gestante al embarazo, le ayuda a disfrutar de él y comparte lo más importante, el proceso de desarrollo de un hijo.
Una responsabilidad para siempre, compartida.
Educación emocional en el útero materno
En edukame sabemos lo necesario que es cuidar, escuchar, acompañar, orientar a la madre embarazada en sus diferentes vivencias emocionales (alegría, tristeza, miedo, inseguridad, rechazo, etc.) para poder disfrutar realmente de su embarazo y, con ello, ayudar también en el buen desarrollo del bebé.
En este sentido, os invito a que busquéis 28 minutos de vuestro tiempo para ver este reportaje del mítico espacio televisivo Redes, en el que el conocido divulgador científico Eduard Punset revela desde la parte científica que para el buen desarrollo del bebé (y para su futura vida adulta) es tan importante la alimentación de la madre durante el embarazo como su estado emocional: sus sentimientos, sus preocupaciones, si tiene estrés, si le angustia algo, si está más tiempo contenta que malhumorada, si la relación con la pareja es buena, le ayuda, etc.
Sabemos que comadronas y médicos recomiendan a la mujer embarazada tener un pensamiento positivo y no hacer más cosas de las necesarias, tomarse tiempo para el descanso, relax, disfrute para no sufrir estrés, pero ¿Cómo se consigue eso? Y si estoy triste, enfadada, preocupada, nerviosa ¿Cómo puedo hacer para no dañar a mi bebé? Por este motivo yo me puse a trabajar en crear el grupo de “Acompañamiento emocional durante el embarazo”.
Náuseas y vómitos en el embarazo
Las náuseas y vómitos en el embarazo es una de las consultas que más frecuentemente realiza la embarazada. Afectan entre el 50% y 80% de las embarazadas, entre las 4 y 14 semanas de gestación.
Los síntomas pueden ser de ligeros a moderados y no influyen de forma negativa en el correcto desarrollo del embrión o en la salud de la madre.
Lo consideramos excesivo cuando aparece más de 3 u 4 veces al día e impide retener los alimentos o los líquidos durante un periodo de 24 horas. Entonces pueden aparecer síntomas mucho más severos, como pérdida de peso, deshidratación y desequilibrios en los electrolitos. Lo pasaríamos a llamar hiperémesis gravídica y sólo ocurre en un 1-2% de las embarazadas, con un aumento de incidencia de bajo peso al nacer.
Causas:
Las náuseas y vómitos en el embarazo tienen un origen multifactorial en el que intervienen factores hormonales (niveles altos de la hCG Gonadotrofina Coriónica), psicológicos (como el estrés, depresión o ansiedad), biológicos (como la hipoglucemia del ayuno con mayor frecuencia en la mañana y en los primeros meses del embarazo) y genéticos (hermanas o madres que también hayan tenido náuseas y vómitos en sus embarazos).
Consejo alimentario:
- Sería conveniente que hicieras comidas ligeras y frecuentes y en pequeñas cantidades.
- Si las náuseas y vómitos son por la mañana, ten a mano en la mesita de noche alimentos ricos en carbohidratos como unas galletas, unas tostadas o cereales para comer antes de levantarte de la cama.
- No comas alimentos ricos en grasas, fritos, picantes o muy calientes.
- Evita tomar café y té.
- Evita la comida con olores intensos o de guisados que te produzcan malestar.
- No te tumbes justo después de comer.
- Evita aquellos alimentos que puedan ser menos o peor tolerados.
- Tomar una rodaja de limón o lima puede ayudarte.
Recuerda:
No desesperes. Generalmente suelen resolverse solos antes de las 16-20 semanas de gestación.
Evita en todo lo posible el estrés y situaciones que te alteren emocionalmente.
Practica regularmente sesiones de relajación para aliviar tensiones y cuida tu alimentación.
Ante cualquier duda consúltalo siempre con tu matrona o tu ginecólogo/a.
Cuidándote tú, cuidas a tu bebé… desde el primer día
Si vosotros como pareja, estáis pensando en tener un bebé es importante que tú mujer, realices una consulta al médico de cabecera, al ginecólogo/a o la matrona para conocer el estado de tu salud y los posibles problemas médicos que pudieran existir antes de la formación del embrión.
Esta revisión conviene hacerla dentro del año anterior al comienzo del embarazo.
En esta primera consulta es importante:
. Conocer el estado de tu salud de manera general, toma de la tensión arterial, un análisis de sangre completo con estudio de anemia, el grupo sanguíneo y el Rh, la prueba de la toxoplasmosis para saber si estás o no inmunizada, la prueba de la rubeola para saber si necesitas vacunarte, saber si has estado en contacto con el virus de la hepatitis B y de la hepatitis C, la prueba del sida o HIV y de la sífilis. También sería interesante incluir un análisis de hormonas tiroideas y de glucosa para descartar enfermedades tiroideas o diabetes.
. Actualización de la prueba de la citología de cuello de útero o Papanicolau dentro de lo que marcan los protocolos en cuanto a salud sexual y reproductiva de cada país. Aquí en España la realizamos cada 3 años si es negativa para células malignas, es decir normal.
. Empezar a tomar ácido fólico en cantidad de 400 mcg. al día una pastilla antes de las comidas, si no ha habido antecedentes de malformación en gestación anterior, dos meses antes de empezar a intentar quedarte embarazada y hasta la semana 12 de gestación o sea hasta los tres primeros meses. Con ello reforzaremos el sistema nervioso del embrión en el momento de su formación y la prevención de defectos del tubo neural.
La importancia de unos buenos hábitos:
. Si fumas intenta en este año dejar el tabaco, y si tu pareja fuma también intentadlo los dos juntos. Puede ser muy gratificante llegar a conseguirlo a la vez.
. Prohibido tomar alcohol u otras sustancias en el momento de la concepción y durante todo el embarazo.
. Duerme tus horas necesarias, aprende a comer sano, aumenta la cantidad de verduras y frutas, lácteos y cereales integrales.
. Sobre todo, evita en lo posible el estrés y mantén siempre un pensamiento positivo.
Un embarazo en las mejores condiciones físicas y psicológicas es el primer regalo que puedes ofrecerle a tu bebé junto con tu amor… desde el primer día.
Consulta: estoy embarazada y tengo miedo que mi bebé no esté bien
Daniela expone:
Hola estoy embarazada de un hermoso bebé de 35+3 semanas de gestación. Últimamente me han venido demasiados temores a saber como va a ser Julián, podrá escuchar, podrá ver ¿Tendrá todo? Sé que son miedos tontos, pero no puedo quitarlos. El doctor dice que todo esta muy bien. Han pasado muchas cosas y mi pareja sin trabajo, así que la única en aporte para el bebe soy yo. Estoy deprimida, pero a la vez trato de no transmitirle eso al bebé, aunque sé que igual lo siente, ¿Qué puedo hacer? Un abrazo
Hola Daniela. Las mamás embarazadas que asisten conmigo al grupo de acompañamiento emocional durante el embarazo, te dirían que lo que tú sientes no es ninguna tontería. En mayor o menor grado, cada madre del grupo te podría contar una experiencia similiar. Lo que trabajamos en el grupo es, sobre todo, mirar los sentimientos sin juzgarlos de “tontos o no”, de “buenos o malos”. Los sentimientos simplemente SON y en la aceptación y expresión está la salida.
Detrás de tu miedo a si Julián nacerá bien, está tu gran deseo de ver su linda carita y comértelo a besos. Tienes tantas ganas de tenerlo en tus brazos que te da miedo no llegar a hacerlo. Acepta tu temor, no lo rechaces ni lo juzgues de tonto. Tras aceptarlo intenta quedarte en el momento presente: ahora llevas a tu bebé en tu vientre, lo sigues alimentando, cuidando, acunando, protegiendo…Y en eso estás poniendo ahora toda tu energía y alma.
El mañana es futuro y sobre el futuro no se puede actuar. Lo importante es el presente, el día de ahora, el momento actual: la gestación va bien y tu te estás cuidando y ocupando de tu bebé.
Dices que estás deprimida. Me imagino que estarás pasando por un momento de incertidumbre, de cambios y te hacen sentir triste e insegura. De nuevo te animo a que te des cuenta si esta tristeza viene de poner la mirada en el futuro ¿Qué será de mi y del bebé sin respaldo económico? Tal vez sientes un exceso de responsabilidad, miedo a cómo lo harás, cómo saldréis familiarmente adelante.
Date cuenta de tus temores, permítete aceptarlos sin juzgarlos de “malos o negativos” y luego pon la mirada en ti misma, en tu propia fuerza, en tu corazón. Contener los sentimientos, las emociones nunca es bueno ni para la madre ni para el bebé. Ni en el momento del embarazo ni después. De hecho, toda contención emocional, se convierte en una carga muy pesada que no hace más que bloquear. Este bloqueo no permite ver otras maneras de hacer, resolver, solucionar, cambiar, aceptar aquello que preocupa, entristece, debilita.
Que la madre esté preocupada o triste y llore por ello, se encuentre una temporada débil, apagada, sin muchas ganas de nada no le perjudica en nada al bebé. En cambio, si la madre intenta contener este estado de ánimo y no se desahoga le puede provocar aún más angustia, insomnio, falta de apetito, etc y eso sí le puede perjudicar al bebé.
Como trabajo en las sesiones grupales: sólo lo aceptación de tus miedos te puede ayudar a transformarlos en confianza.
Mis sesiones con Cristina: Madre y mujer, mujer y madre
Ya somos más gente en las sesiones de Cristina. Es de gran ayuda compartir entre embarazadas porque en el fondo sentimos de manera muy parecida. Las dudas y miedos compartidos en las sesiones se quedan allí entre nosotras, pero cada una nos llevamos nuestro propio avanzar en ser madres.
Yo me llevé una sorpresa esta semana, como casi todas. Resulta que de tanto insistir en sentirnos madres, en ser madres, en ser conscientes de nuestro embarazo, aceptarlo, mimarlo, nos olvidamos de que también somos mujeres. Bueno al menos yo me he olvidado por completo. Tanto que cuando Cristina nos lo recordó y nos sugirió que pensáramos maneras de mimar también esa parte, de rescatarla, de concedernos caprichos solo a nosotras me quedé en blanco. Y un buen rato. Todo lo que se me ocurría hacer en realidad estaba ligado a estar mejor como embarazada, a favorecer el bebé, a la barriga.
Entre todas salían ideas como darse un masaje, comprarse algo sexy, un baño de espuma, una cena romántica con nuestra pareja, una escapada… Y claro que todo eso me pareció interesante, pero me costó muchísimo salirme del papel embarazada y pensar en eso como un placer, un mimo, algo que me llame la atención. Me fui a casa un poco frustrada y preocupada. A veces lo que se aprende en las sesiones no es lo que nos gustaría, pero es útil sin duda. Luego fui viendo que estaba siendo demasiado negativa, que tenía que rescatar mi ser mujer poco a poco, aunque no me apeteciera de entrada.
El mismo día me pinté las uñas. Algo así de simple me hizo acercarme un poco más a mi feminidad. Lo hice casi obligándome, pero luego me gustaba mucho verlas pintadas. Al día siguiente me compré un capricho, entré en la tienda sin muchas ganas, pero luego me gustó hacerlo. Y así a diario y cada vez con más ganas me concedo un rato, un mimo, un capricho, a veces con esfuerzo, pero siempre resulta beneficioso.
Otras madres no tendrán tanta dificultad como yo en encontrar ese gesto diario solo para ellas-mujeres, pero tendrán problema de encontrar tiempo o no se acordarán de pensarlo si quiera. A todas se nos olvida lo mucho que lo merecemos y necesitamos. Corremos el riesgo de acabar sintiéndonos unas incubadoras andantes. Pero nos tenemos que cuidar en todas las facetas y querernos mucho para poder querer mejor a nuestros peques. Por eso es importante acordarnos de nosotras y encontrar tiempo y maneras de mimarnos, aunque solo sea un ratito al día.
Mis sesiones con Cristina: La primera lección de mi bebé
Hablar a nuestros bebés es algo que hacemos muchas embarazadas, que nos hace bien y también a ellos, no importa de cuanto estemos. Yo lo hago a menudo, le doy mimos, le cuento cositas. Pero en la última sesión con Cristina hicimos algo más, conversar mi bebé y yo.
Cristina me invitó a visualizar que tenía mi bebé frente a mí. Lo pusimos sobre un cojín, mi bebecito de 17 semanas, y yo me concentré en él. Luego me pidió que le dijera lo que me pesaba dentro, lo que le acababa de decir a ella. Y le conté que mi vida había cambiado, que yo había cambiado, pero me fastidiaba dejar de ser la de antes, con toda la energía, con la ambición, con los planes de futuro y las ganas de crecer profesionalmente. Yo echaba de menos esa parte de mí pero sabía que a partir de muy pronto quería estar solo pendiente de él. Me veía obligada a renunciar a lo otro. Me ayudó explicárselo a mi bebé, a mi visualización del bebé que llevo dentro, era como quitarse un peso de encima.
Pero lo más importante ocurrió cuando Cristina me hizo cambiar de posición y ponerme en el lugar de mi bebé.
“Ahora poco a poco haz que entren esas palabras dentro de ti, tú eres el bebé y acabas de escuchar a tu madre que está agobiada, que le gustaría seguir siendo la de antes, hacer planes de futuro.”
Y me fui metiendo en el papel. Así fue como mi bebecito me contestó lo más obvio y lógico. Mi bebé no conocía cómo yo era antes, su mamá es ésta de ahora, y es ésta la que le gusta. Me dijo que así ya está bien, que era feliz, no necesita que fuese la de antes. Solo le gustaría que yo también fuera más feliz siendo como soy ahora. De repente fui consciente de que no iba a ser la primera vez que mi bebé me daba una lección.
Es muy recomendable, ponerse en lugar de nuestros bebés y escuchar qué piensan ellos, qué necesitan ellos, cómo les afecta eso que tanto nos preocupa a nosotras. La manera de ser de los niños tan emocional no deja que la mente los despiste. Tomé buena nota y prometí a mi bebé que lo tendría presente, que no se me olvidaría jamás que ya soy su mamá y que esta es la mamá que le gusta.
Luego estuve relajándome con respiraciones y música, con una gran sonrisa en la cara. Contenta porque mi bebé estaba feliz y bien, feliz porque en el fondo no era necesario ni era el momento de ser la superwoman y segura de que estaba haciendo bien lo que me tocaba ahora: ser su mamá.
Mis sesiones con Cristina: Mi cuerpo, un nuevo trabajo
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de aquí, en la pestaña embarazo.
Pero no pretendo hacer publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. En mi segunda sesión con Cristina, ya con un embarazo de 16 semanas, empezamos relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez … la vida, porque fuimos visualizando como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células y como luego recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías…
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Cristina me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso,
sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de la pestaña embarazo de este blog.
Pero mi escrito no pretende ser una publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. Así el otro día estuve con Cristina de nuevo, ya con un embarazo de 16 semanas, relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez el cuerpo humano, porque fuimos pasando de como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células a como recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías.
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo, cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Crisitna me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso, sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.










