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El papel de padre en el embarazo
El camino hacia la paternidad presenta una oportunidad de crecimiento personal que frecuentemente va acompañada de estrés y ansiedad, debido a la necesaria adaptación a los cambios en los roles y estilos de vida a los que el padre tendrá que hacer frente y asumir, especialmente si se trata de su primer hijo/a.
Estos cambios pueden producir estados de verdadera ansiedad en algunos hombres si el embarazo no ha sido programado o deseado, como consecuencia de una mayor presión en su responsabilidad y al desempeño de su nuevo rol.
Esta inquietud puede aumentar al final del embarazo debido a la imprevisibilidad del momento del nacimiento, por la falta de control del dolor en la madre en el momento del parto y saber si va a ser capaz de responder correctamente en su papel como padre.
Para ayudar al futuro padre es importante conocer cuáles son sus necesidades y empezar a reforzar el vínculo entre padre e hijo:
• Es importante que el padre acuda a las clases de preparación al parto. Pueden ayudar mucho a asumir sus nuevos roles y alivian su estrés ante el cambio. El conocimiento de como se va a desarrollar el parto, conocer los signos de alarma, etc…
• Escuchar música suave con la madre, cada día escoger momentos para acariciar y abrazar el abdomen de la madre, tocarlo para sentir los movimientos fetales. Después masajear suavemente la espalda de la madre. Le ayudará a aliviar tensiones y a relajarse. Para ello utilizaremos por ejemplo, un aceite natural de almendras dulces.
• Hablarle en tono cariñoso al bebé, cantarle, estar atento a sus cambios de actividad.
• Ayudar a preparar la canastilla, amueblar la habitación del bebé.
• Hablar del bebé, llamarlo por su nombre.
• Imaginar al futuro bebé, verse a sí mismo como padre.
El apoyo emocional al futuro padre facilita la adaptación de la gestante al embarazo, le ayuda a disfrutar de él y comparte lo más importante, el proceso de desarrollo de un hijo.
Una responsabilidad para siempre, compartida.
Náuseas y vómitos en el embarazo
Las náuseas y vómitos en el embarazo es una de las consultas que más frecuentemente realiza la embarazada. Afectan entre el 50% y 80% de las embarazadas, entre las 4 y 14 semanas de gestación.
Los síntomas pueden ser de ligeros a moderados y no influyen de forma negativa en el correcto desarrollo del embrión o en la salud de la madre.
Lo consideramos excesivo cuando aparece más de 3 u 4 veces al día e impide retener los alimentos o los líquidos durante un periodo de 24 horas. Entonces pueden aparecer síntomas mucho más severos, como pérdida de peso, deshidratación y desequilibrios en los electrolitos. Lo pasaríamos a llamar hiperémesis gravídica y sólo ocurre en un 1-2% de las embarazadas, con un aumento de incidencia de bajo peso al nacer.
Causas:
Las náuseas y vómitos en el embarazo tienen un origen multifactorial en el que intervienen factores hormonales (niveles altos de la hCG Gonadotrofina Coriónica), psicológicos (como el estrés, depresión o ansiedad), biológicos (como la hipoglucemia del ayuno con mayor frecuencia en la mañana y en los primeros meses del embarazo) y genéticos (hermanas o madres que también hayan tenido náuseas y vómitos en sus embarazos).
Consejo alimentario:
- Sería conveniente que hicieras comidas ligeras y frecuentes y en pequeñas cantidades.
- Si las náuseas y vómitos son por la mañana, ten a mano en la mesita de noche alimentos ricos en carbohidratos como unas galletas, unas tostadas o cereales para comer antes de levantarte de la cama.
- No comas alimentos ricos en grasas, fritos, picantes o muy calientes.
- Evita tomar café y té.
- Evita la comida con olores intensos o de guisados que te produzcan malestar.
- No te tumbes justo después de comer.
- Evita aquellos alimentos que puedan ser menos o peor tolerados.
- Tomar una rodaja de limón o lima puede ayudarte.
Recuerda:
No desesperes. Generalmente suelen resolverse solos antes de las 16-20 semanas de gestación.
Evita en todo lo posible el estrés y situaciones que te alteren emocionalmente.
Practica regularmente sesiones de relajación para aliviar tensiones y cuida tu alimentación.
Ante cualquier duda consúltalo siempre con tu matrona o tu ginecólogo/a.
La lactancia materna: grandes ventajas para la madre y el bebé
La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, porque contiene los nutrientes que necesita (en su justa medida) y anticuerpos que lo protege contra las infecciones, alergias y otras enfermedades crónicas.
Además:
- Fortalece el vínculo entre la madre y el bebé.
- Mejora la recuperación de la madre después del parto y ayuda a eliminar grasas y recobrar antes la silueta.
- Disminuye, en la madre, el riesgo de osteoporosis y cáncer de mama o de ovario.
Es importante:
El bebé tiene que estar de cara hacia ti (barriga con barriga), con la boca bien abierta y la parte de la areola adentro, la nariz y la barbilla tocando el pecho y tú has de tener el pezón orientado al paladar del niño.
Puedes adoptar la postura que te resulte más cómoda para dar de mamar.
Es importante que el bebé se alimente siempre que lo desee, y durante el tiempo que quiera, es decir a demanda.
Acabe completamente la leche del primer pecho antes de ofrecerle el segundo. De esta manera la madre aumenta la producción de leche y el bebé se alimenta mejor por que toma la leche que sale al final, que es la que tiene más grasas.
Recuerda:
No necesitas hacer ninguna preparación de los pechos.
Una buena higiene diaria es suficiente. No hace falta que te laves los pechos después de cada toma, ni que te pongas cremas, solo ponte un poco de tu misma leche.
Para evitar las grietas lo mejor es asegurar una correcta posición del bebé en el pecho.
Aliméntate de forma completa y equilibrada y toma liquidos. No tienes alimentos prohibidos.
Si la posición de la madre y del bebé son adecuadas y la lactancia es a demanda, la madre produce la cantidad de leche necesaria.
La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Si tienes que tomar alguna medicación informa a tu médico que estás lactando.
Infórmate de los grupos de apoyo a la lactancia materna en tu ciudad, y no dudes en consultar siempre a los profesionales.
La lactancia materna, un experiencia enriquecedora que te hará crecer y te dará seguridad como madre y como mujer. ¡No te la puedes perder!
Cuidándote tú, cuidas a tu bebé… desde el primer día
Si vosotros como pareja, estáis pensando en tener un bebé es importante que tú mujer, realices una consulta al médico de cabecera, al ginecólogo/a o la matrona para conocer el estado de tu salud y los posibles problemas médicos que pudieran existir antes de la formación del embrión.
Esta revisión conviene hacerla dentro del año anterior al comienzo del embarazo.
En esta primera consulta es importante:
. Conocer el estado de tu salud de manera general, toma de la tensión arterial, un análisis de sangre completo con estudio de anemia, el grupo sanguíneo y el Rh, la prueba de la toxoplasmosis para saber si estás o no inmunizada, la prueba de la rubeola para saber si necesitas vacunarte, saber si has estado en contacto con el virus de la hepatitis B y de la hepatitis C, la prueba del sida o HIV y de la sífilis. También sería interesante incluir un análisis de hormonas tiroideas y de glucosa para descartar enfermedades tiroideas o diabetes.
. Actualización de la prueba de la citología de cuello de útero o Papanicolau dentro de lo que marcan los protocolos en cuanto a salud sexual y reproductiva de cada país. Aquí en España la realizamos cada 3 años si es negativa para células malignas, es decir normal.
. Empezar a tomar ácido fólico en cantidad de 400 mcg. al día una pastilla antes de las comidas, si no ha habido antecedentes de malformación en gestación anterior, dos meses antes de empezar a intentar quedarte embarazada y hasta la semana 12 de gestación o sea hasta los tres primeros meses. Con ello reforzaremos el sistema nervioso del embrión en el momento de su formación y la prevención de defectos del tubo neural.
La importancia de unos buenos hábitos:
. Si fumas intenta en este año dejar el tabaco, y si tu pareja fuma también intentadlo los dos juntos. Puede ser muy gratificante llegar a conseguirlo a la vez.
. Prohibido tomar alcohol u otras sustancias en el momento de la concepción y durante todo el embarazo.
. Duerme tus horas necesarias, aprende a comer sano, aumenta la cantidad de verduras y frutas, lácteos y cereales integrales.
. Sobre todo, evita en lo posible el estrés y mantén siempre un pensamiento positivo.
Un embarazo en las mejores condiciones físicas y psicológicas es el primer regalo que puedes ofrecerle a tu bebé junto con tu amor… desde el primer día.





