Resultados de la Búsqueda
Educación emocional en el útero materno
En edukame sabemos lo necesario que es cuidar, escuchar, acompañar, orientar a la madre embarazada en sus diferentes vivencias emocionales (alegría, tristeza, miedo, inseguridad, rechazo, etc.) para poder disfrutar realmente de su embarazo y, con ello, ayudar también en el buen desarrollo del bebé.
En este sentido, os invito a que busquéis 28 minutos de vuestro tiempo para ver este reportaje del mítico espacio televisivo Redes, en el que el conocido divulgador científico Eduard Punset revela desde la parte científica que para el buen desarrollo del bebé (y para su futura vida adulta) es tan importante la alimentación de la madre durante el embarazo como su estado emocional: sus sentimientos, sus preocupaciones, si tiene estrés, si le angustia algo, si está más tiempo contenta que malhumorada, si la relación con la pareja es buena, le ayuda, etc.
Sabemos que comadronas y médicos recomiendan a la mujer embarazada tener un pensamiento positivo y no hacer más cosas de las necesarias, tomarse tiempo para el descanso, relax, disfrute para no sufrir estrés, pero ¿Cómo se consigue eso? Y si estoy triste, enfadada, preocupada, nerviosa ¿Cómo puedo hacer para no dañar a mi bebé? Por este motivo yo me puse a trabajar en crear el grupo de “Acompañamiento emocional durante el embarazo”.
Consulta: estoy embarazada y tengo miedo que mi bebé no esté bien
Daniela expone:
Hola estoy embarazada de un hermoso bebé de 35+3 semanas de gestación. Últimamente me han venido demasiados temores a saber como va a ser Julián, podrá escuchar, podrá ver ¿Tendrá todo? Sé que son miedos tontos, pero no puedo quitarlos. El doctor dice que todo esta muy bien. Han pasado muchas cosas y mi pareja sin trabajo, así que la única en aporte para el bebe soy yo. Estoy deprimida, pero a la vez trato de no transmitirle eso al bebé, aunque sé que igual lo siente, ¿Qué puedo hacer? Un abrazo
Hola Daniela. Las mamás embarazadas que asisten conmigo al grupo de acompañamiento emocional durante el embarazo, te dirían que lo que tú sientes no es ninguna tontería. En mayor o menor grado, cada madre del grupo te podría contar una experiencia similiar. Lo que trabajamos en el grupo es, sobre todo, mirar los sentimientos sin juzgarlos de “tontos o no”, de “buenos o malos”. Los sentimientos simplemente SON y en la aceptación y expresión está la salida.
Detrás de tu miedo a si Julián nacerá bien, está tu gran deseo de ver su linda carita y comértelo a besos. Tienes tantas ganas de tenerlo en tus brazos que te da miedo no llegar a hacerlo. Acepta tu temor, no lo rechaces ni lo juzgues de tonto. Tras aceptarlo intenta quedarte en el momento presente: ahora llevas a tu bebé en tu vientre, lo sigues alimentando, cuidando, acunando, protegiendo…Y en eso estás poniendo ahora toda tu energía y alma.
El mañana es futuro y sobre el futuro no se puede actuar. Lo importante es el presente, el día de ahora, el momento actual: la gestación va bien y tu te estás cuidando y ocupando de tu bebé.
Dices que estás deprimida. Me imagino que estarás pasando por un momento de incertidumbre, de cambios y te hacen sentir triste e insegura. De nuevo te animo a que te des cuenta si esta tristeza viene de poner la mirada en el futuro ¿Qué será de mi y del bebé sin respaldo económico? Tal vez sientes un exceso de responsabilidad, miedo a cómo lo harás, cómo saldréis familiarmente adelante.
Date cuenta de tus temores, permítete aceptarlos sin juzgarlos de “malos o negativos” y luego pon la mirada en ti misma, en tu propia fuerza, en tu corazón. Contener los sentimientos, las emociones nunca es bueno ni para la madre ni para el bebé. Ni en el momento del embarazo ni después. De hecho, toda contención emocional, se convierte en una carga muy pesada que no hace más que bloquear. Este bloqueo no permite ver otras maneras de hacer, resolver, solucionar, cambiar, aceptar aquello que preocupa, entristece, debilita.
Que la madre esté preocupada o triste y llore por ello, se encuentre una temporada débil, apagada, sin muchas ganas de nada no le perjudica en nada al bebé. En cambio, si la madre intenta contener este estado de ánimo y no se desahoga le puede provocar aún más angustia, insomnio, falta de apetito, etc y eso sí le puede perjudicar al bebé.
Como trabajo en las sesiones grupales: sólo lo aceptación de tus miedos te puede ayudar a transformarlos en confianza.
Mis sesiones con Cristina: Madre y mujer, mujer y madre
Ya somos más gente en las sesiones de Cristina. Es de gran ayuda compartir entre embarazadas porque en el fondo sentimos de manera muy parecida. Las dudas y miedos compartidos en las sesiones se quedan allí entre nosotras, pero cada una nos llevamos nuestro propio avanzar en ser madres.
Yo me llevé una sorpresa esta semana, como casi todas. Resulta que de tanto insistir en sentirnos madres, en ser madres, en ser conscientes de nuestro embarazo, aceptarlo, mimarlo, nos olvidamos de que también somos mujeres. Bueno al menos yo me he olvidado por completo. Tanto que cuando Cristina nos lo recordó y nos sugirió que pensáramos maneras de mimar también esa parte, de rescatarla, de concedernos caprichos solo a nosotras me quedé en blanco. Y un buen rato. Todo lo que se me ocurría hacer en realidad estaba ligado a estar mejor como embarazada, a favorecer el bebé, a la barriga.
Entre todas salían ideas como darse un masaje, comprarse algo sexy, un baño de espuma, una cena romántica con nuestra pareja, una escapada… Y claro que todo eso me pareció interesante, pero me costó muchísimo salirme del papel embarazada y pensar en eso como un placer, un mimo, algo que me llame la atención. Me fui a casa un poco frustrada y preocupada. A veces lo que se aprende en las sesiones no es lo que nos gustaría, pero es útil sin duda. Luego fui viendo que estaba siendo demasiado negativa, que tenía que rescatar mi ser mujer poco a poco, aunque no me apeteciera de entrada.
El mismo día me pinté las uñas. Algo así de simple me hizo acercarme un poco más a mi feminidad. Lo hice casi obligándome, pero luego me gustaba mucho verlas pintadas. Al día siguiente me compré un capricho, entré en la tienda sin muchas ganas, pero luego me gustó hacerlo. Y así a diario y cada vez con más ganas me concedo un rato, un mimo, un capricho, a veces con esfuerzo, pero siempre resulta beneficioso.
Otras madres no tendrán tanta dificultad como yo en encontrar ese gesto diario solo para ellas-mujeres, pero tendrán problema de encontrar tiempo o no se acordarán de pensarlo si quiera. A todas se nos olvida lo mucho que lo merecemos y necesitamos. Corremos el riesgo de acabar sintiéndonos unas incubadoras andantes. Pero nos tenemos que cuidar en todas las facetas y querernos mucho para poder querer mejor a nuestros peques. Por eso es importante acordarnos de nosotras y encontrar tiempo y maneras de mimarnos, aunque solo sea un ratito al día.
Mis sesiones con Cristina: La primera lección de mi bebé
Hablar a nuestros bebés es algo que hacemos muchas embarazadas, que nos hace bien y también a ellos, no importa de cuanto estemos. Yo lo hago a menudo, le doy mimos, le cuento cositas. Pero en la última sesión con Cristina hicimos algo más, conversar mi bebé y yo.
Cristina me invitó a visualizar que tenía mi bebé frente a mí. Lo pusimos sobre un cojín, mi bebecito de 17 semanas, y yo me concentré en él. Luego me pidió que le dijera lo que me pesaba dentro, lo que le acababa de decir a ella. Y le conté que mi vida había cambiado, que yo había cambiado, pero me fastidiaba dejar de ser la de antes, con toda la energía, con la ambición, con los planes de futuro y las ganas de crecer profesionalmente. Yo echaba de menos esa parte de mí pero sabía que a partir de muy pronto quería estar solo pendiente de él. Me veía obligada a renunciar a lo otro. Me ayudó explicárselo a mi bebé, a mi visualización del bebé que llevo dentro, era como quitarse un peso de encima.
Pero lo más importante ocurrió cuando Cristina me hizo cambiar de posición y ponerme en el lugar de mi bebé.
“Ahora poco a poco haz que entren esas palabras dentro de ti, tú eres el bebé y acabas de escuchar a tu madre que está agobiada, que le gustaría seguir siendo la de antes, hacer planes de futuro.”
Y me fui metiendo en el papel. Así fue como mi bebecito me contestó lo más obvio y lógico. Mi bebé no conocía cómo yo era antes, su mamá es ésta de ahora, y es ésta la que le gusta. Me dijo que así ya está bien, que era feliz, no necesita que fuese la de antes. Solo le gustaría que yo también fuera más feliz siendo como soy ahora. De repente fui consciente de que no iba a ser la primera vez que mi bebé me daba una lección.
Es muy recomendable, ponerse en lugar de nuestros bebés y escuchar qué piensan ellos, qué necesitan ellos, cómo les afecta eso que tanto nos preocupa a nosotras. La manera de ser de los niños tan emocional no deja que la mente los despiste. Tomé buena nota y prometí a mi bebé que lo tendría presente, que no se me olvidaría jamás que ya soy su mamá y que esta es la mamá que le gusta.
Luego estuve relajándome con respiraciones y música, con una gran sonrisa en la cara. Contenta porque mi bebé estaba feliz y bien, feliz porque en el fondo no era necesario ni era el momento de ser la superwoman y segura de que estaba haciendo bien lo que me tocaba ahora: ser su mamá.
Embarazo
Mi ser madre
Sesiones grupales de acompañamiento emocional a madres embarazadas.
¿Te suenan estas frases?
- ¡Sólo estoy de 8 semanas y no puedo seguir con mi actividad diaria!
- Tengo tanto temor a que no funcione que prefiero no ilusionarme demasiado.
- ¿Hablar al bebé? A mí no me sale…
- Tengo miedo al parto: cómo será, seré capaz, irá todo bien….
- Tengo ganas de llorar, tengo ganas de reír, de gritar, de dormir… ¿Cómo le afectará?

Estos aspectos nos suelen ocurrir y no les damos importancia porque no sabemos tratarlos, pero van restando disfrute y confianza en ti. En el espacio terapéutico de acompañamiento emocional a las madres vamos a tratarlos para ir tomando contacto con tu ya ser madre.
Porque durante el embarazo ya somos madres, aunque normalmente no nos lo solemos creer (y por tanto, ejercer) hasta que tenemos la criatura en brazos. Pero desde el mismo momento de la concepción, tu cuerpo, tu instinto, tu sentir ya están experimentando un cambio encauzándose hacia la “entrega” del nuevo ser. En este espacio semanal iré ayudándote a ir tomando contacto de forma consciente con tu bebé, con tus emociones, con las suyas, con tus fuerzas, con tus miedos, con el gran poder de la entrega amorosa.
En un ambiente relajado, en el Centro Arena de Barcelona (España), donde prima el bienestar físico y emocional, el cuidado y el acompañamiento iremos abordando los diferentes temores, inquietudes, alegrías, cambios, expectativas que te van sucediendo a lo largo de tu embarazo. Son sesiones grupales, pues aunque tu embarazo es único y tu sentir también, el compartir con otras mamás te ayudará a darte cuenta de posibles cambios, aspectos sanadores que te ayudarán a cuidarte, a confiar, a liberarte y sobre todo, a disfrutar del embarazo y tu maternidad en su día a día.
Apúntate ya, llamándo o usando el formulario de contacto siguiente:
Edukame - 678 71 50 60 – info@edukame.com
Lugar: Centro Arena C/ Aragón 346, Principal D, Barcelona (España)
Horarios: Todos los lunes de 17h a 18.30h (consultar horarios de mañana y otros días)
Precio: 60 € / mensuales
Terapeuta: Cristina Garcia


Puedes encontrar más información sobre esta experiencia en los siguientes posts:
Mis sesiones con Cristina: Mi cuerpo, un nuevo trabajo
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de aquí, en la pestaña embarazo.
Pero no pretendo hacer publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. En mi segunda sesión con Cristina, ya con un embarazo de 16 semanas, empezamos relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez … la vida, porque fuimos visualizando como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células y como luego recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías…
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Cristina me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso,
sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.
Ahora me veo con Cristina todas las semanas. He decidido regalarme su ayuda a lo largo de todo el embarazo. Porque lo necesito, porque mi cuerpo lo necesita y porque mi bebé lo disfruta. Espero que pronto se apunten otras mamás embarazadas. Se puede hacer a través de la pestaña embarazo de este blog.
Pero mi escrito no pretende ser una publicidad de esta actividad terapéutica, sino un repaso de mis experiencias que me han servido y que estoy segura servirán a muchas otras embarazadas. Así el otro día estuve con Cristina de nuevo, ya con un embarazo de 16 semanas, relajándome guiada por su voz suave y agradable. Yo llevaba unos días muy cansada, agobiada por no poder llevar mi vida de siempre, durmiendo a todas horas, sintiéndome una verdadera holgazana.
A través de la respiración iniciamos un viaje al interior de mi cuerpo. No pude evitar recordar la mítica serie de animación Erase una vez el cuerpo humano, porque fuimos pasando de como entra el oxígeno en mis pulmones, en mis células a como recorre todo mi cuerpo. Y no solo eso, fui descubriendo uno por uno todos los órganos que estaban trabajando para alimentar mis células y no solo las mías.
Llegó un momento en que me sentí una gran locomotora, una gran máquina que no paraba de trabajar, de célula a célula, de neurona a neurona, bombeando el doble de sangre que habitualmente. Mi cuerpo, ese cuerpo, cansado y con razón, rebosaba de actividad y todo por alimentar una nueva vida, que aún necesita de todo y depende completamente de mi oxígeno, de mi sangre, de mi alimento. Pero también depende de mi cariño, mi aceptación, mi respeto no solo por la vida que llevo dentro, sino por mi cuerpo que trabaja incansablemente haciéndola crecer.
Y entonces Crisitna me dijo: ahora deja que tu cuerpo te hable, pregúntale qué necesita. Y casi me sobresalto cuando mi cuerpo me respondió que necesita descanso, sobretodo mis piernas. Mis pobres piernas. Ahora me resulta cómico, pero la verdad es que me dieron mucha pena en ese momento, porque sin darme cuenta las seguía teniendo dobladas y en tensión a pesar de haber relajado todo el resto del cuerpo. Toda yo estaba meditando, menos ellas. Tendré que prestarles más atención, aprender a relajarlas, apreciar su trabajo. Fue un gran descubrimiento.
No solamente no era consciente de que mi nuevo trabajo, mi nuevo centro de actividad estaba dentro de mí, sino que había partes del cuerpo que no se relajaban nunca. Mi cuerpo me dio una gran lección y me exigió respeto y amor por su gran e importantísima labor. Y yo he visto que la mía es descansar, relajar y respetar los ritmos del embarazo sin sentirme mal por dormir o relajarme. El trabajo va por dentro, no paramos de trabajar.



