Cuándo enseñar a aceptar las normas
Los niños necesitan indicaciones claras y pocas órdenes
Sabemos que el cerebro del niño está en continuo desarrollo, pasado el primer año ya tiene consciencia de que es un ser independiente y empieza a querer tomar sus propias decisiones. Papá y mamá marcan límites pues en ellos está la base del amor y una buena dirección, pero para el niño no es fácil acatarlos a la primera, tiene que aprender a obedecer las normas y nosotros seremos los maestros de su conducta.
Con un año el niño no puede comprender el concepto de norma, su cerebro no procesa adecuadamente la negación y su deseo de explorar todo y en todo momento menos cuando duerme, le nubla la vista ante el peligro.
Nuestra intención puede ser alertarles de posibles peligros, pero muchas veces lejos de ayudarles a tener cuidado frente al borde de la piscina o unas escaleras empinadas, podemos asustarles con nuestro grito ¡cuidado que te caes! sin conseguir que tengan cuidado la próxima vez, ya que todavía no tienen la capacidad para retenerlo.
Menos órdenes y más indicaciones claras
Es posible que en ocasiones nos parezca que nos provocan con su comportamiento desafiante y desobediente, apagan la tele cuando les dices que no lo hagan, no quieren recoger un juguete que acaban de tirar o golpean con el vaso en la mesa una y otra vez mirándote a la cara, pero tenemos que tener en cuenta que hasta los cuatro años no empezarán a comprender el concepto de norma.
Os propongo hacer el ejercicio de sumar el número de ordenes que podemos llegar a dar a lo largo de un día cualquiera, ¡ponte las zapatillas!, ¡lávate los dientes!, ¡deja eso!, ¡estate quieto!, etc.
Cuando no me obedece a la primera me enfado
Cuando no conseguimos que los niños obedezcan a la primera y su comportamiento molesto no cesa recurrimos a la amenazas, ¡como no hagas caso, verás…! Si nuestras amenazas no funcionan, corremos el riesgo de ser prisioneros de la cólera y lejos de buscar estrategias para que el niño cambie de actitud, pensamos en quitarle aquello que más le duela, ¡ahora te quedas sin tele por portarte mal!
No es aconsejable dar muchas ordenes, es mejor pocas indicaciones, claras y coherentes. Recuerdo en una ocasión que mi hijo me miró y me dijo: ¡Mama, me estoy volviendo loco con tantas cosas que me dices que tengo que hacer a la vez....! Yo me reí y le dije: ¡Perdona hijo, tienes razón, una por una...guarda tus zapatillas por favor...! Y luego continúe dándole el resto de indicaciones.
Cómo enseñar a aceptar las normas
- Utilizar frases que les lleve a la colaboración: después de cenar toca…, antes de comer nos lavamos las…
- Hacer preguntas que les permita pensar en lo que tienen que hacer: ¿Qué nos ponemos con el pijama?, ¿Qué te faltan en los pies?
- Pedirle que deje la actividad ofreciéndole una alternativa: ahora no puedes tocar la flauta porque es tarde y podemos molestar a los vecinos, pero puedes pintar si quieres…
- Decir PARA en lugar de NO con el fin de interrumpir una acción explicándole aquello que no debe hacer. ¡Para de hacer ruido, así esté mejor, en silencio tenemos que estar!
- Guiar su cuerpo para hacerle entender qué es lo que no debe hacer, como cuando se acerca al enchufe y le damos una orden verbal al mismo tiempo que le apartamos del peligro cogiéndole de la mano.
Os recomiendo el libro de No más rabietas. Claves para evitar y solucionar conflictos con tu hijo de Isabelle Filliozata.
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