Náuseas y vómitos en el embarazo
Las náuseas y vómitos en el embarazo es una de las consultas que más frecuentemente realiza la embarazada. Afectan entre el 50% y 80% de las embarazadas, entre las 4 y 14 semanas de gestación.
Los síntomas pueden ser de ligeros a moderados y no influyen de forma negativa en el correcto desarrollo del embrión o en la salud de la madre.
Lo consideramos excesivo cuando aparece más de 3 u 4 veces al día e impide retener los alimentos o los líquidos durante un periodo de 24 horas. Entonces pueden aparecer síntomas mucho más severos, como pérdida de peso, deshidratación y desequilibrios en los electrolitos. Lo pasaríamos a llamar hiperémesis gravídica y sólo ocurre en un 1-2% de las embarazadas, con un aumento de incidencia de bajo peso al nacer.
Causas:
Las náuseas y vómitos en el embarazo tienen un origen multifactorial en el que intervienen factores hormonales (niveles altos de la hCG Gonadotrofina Coriónica), psicológicos (como el estrés, depresión o ansiedad), biológicos (como la hipoglucemia del ayuno con mayor frecuencia en la mañana y en los primeros meses del embarazo) y genéticos (hermanas o madres que también hayan tenido náuseas y vómitos en sus embarazos).
Consejo alimentario:
- Sería conveniente que hicieras comidas ligeras y frecuentes y en pequeñas cantidades.
- Si las náuseas y vómitos son por la mañana, ten a mano en la mesita de noche alimentos ricos en carbohidratos como unas galletas, unas tostadas o cereales para comer antes de levantarte de la cama.
- No comas alimentos ricos en grasas, fritos, picantes o muy calientes.
- Evita tomar café y té.
- Evita la comida con olores intensos o de guisados que te produzcan malestar.
- No te tumbes justo después de comer.
- Evita aquellos alimentos que puedan ser menos o peor tolerados.
- Tomar una rodaja de limón o lima puede ayudarte.
Recuerda:
No desesperes. Generalmente suelen resolverse solos antes de las 16-20 semanas de gestación.
Evita en todo lo posible el estrés y situaciones que te alteren emocionalmente.
Practica regularmente sesiones de relajación para aliviar tensiones y cuida tu alimentación.
Ante cualquier duda consúltalo siempre con tu matrona o tu ginecólogo/a.
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