Archive para enero, 2010
Consulta: estoy embarazada y tengo miedo que mi bebé no esté bien
Daniela expone:
Hola estoy embarazada de un hermoso bebé de 35+3 semanas de gestación. Últimamente me han venido demasiados temores a saber como va a ser Julián, podrá escuchar, podrá ver ¿Tendrá todo? Sé que son miedos tontos, pero no puedo quitarlos. El doctor dice que todo esta muy bien. Han pasado muchas cosas y mi pareja sin trabajo, así que la única en aporte para el bebe soy yo. Estoy deprimida, pero a la vez trato de no transmitirle eso al bebé, aunque sé que igual lo siente, ¿Qué puedo hacer? Un abrazo
Hola Daniela. Las mamás embarazadas que asisten conmigo al grupo de acompañamiento emocional durante el embarazo, te dirían que lo que tú sientes no es ninguna tontería. En mayor o menor grado, cada madre del grupo te podría contar una experiencia similiar. Lo que trabajamos en el grupo es, sobre todo, mirar los sentimientos sin juzgarlos de “tontos o no”, de “buenos o malos”. Los sentimientos simplemente SON y en la aceptación y expresión está la salida.
Detrás de tu miedo a si Julián nacerá bien, está tu gran deseo de ver su linda carita y comértelo a besos. Tienes tantas ganas de tenerlo en tus brazos que te da miedo no llegar a hacerlo. Acepta tu temor, no lo rechaces ni lo juzgues de tonto. Tras aceptarlo intenta quedarte en el momento presente: ahora llevas a tu bebé en tu vientre, lo sigues alimentando, cuidando, acunando, protegiendo…Y en eso estás poniendo ahora toda tu energía y alma.
El mañana es futuro y sobre el futuro no se puede actuar. Lo importante es el presente, el día de ahora, el momento actual: la gestación va bien y tu te estás cuidando y ocupando de tu bebé.
Dices que estás deprimida. Me imagino que estarás pasando por un momento de incertidumbre, de cambios y te hacen sentir triste e insegura. De nuevo te animo a que te des cuenta si esta tristeza viene de poner la mirada en el futuro ¿Qué será de mi y del bebé sin respaldo económico? Tal vez sientes un exceso de responsabilidad, miedo a cómo lo harás, cómo saldréis familiarmente adelante.
Date cuenta de tus temores, permítete aceptarlos sin juzgarlos de “malos o negativos” y luego pon la mirada en ti misma, en tu propia fuerza, en tu corazón. Contener los sentimientos, las emociones nunca es bueno ni para la madre ni para el bebé. Ni en el momento del embarazo ni después. De hecho, toda contención emocional, se convierte en una carga muy pesada que no hace más que bloquear. Este bloqueo no permite ver otras maneras de hacer, resolver, solucionar, cambiar, aceptar aquello que preocupa, entristece, debilita.
Que la madre esté preocupada o triste y llore por ello, se encuentre una temporada débil, apagada, sin muchas ganas de nada no le perjudica en nada al bebé. En cambio, si la madre intenta contener este estado de ánimo y no se desahoga le puede provocar aún más angustia, insomnio, falta de apetito, etc y eso sí le puede perjudicar al bebé.
Como trabajo en las sesiones grupales: sólo lo aceptación de tus miedos te puede ayudar a transformarlos en confianza.
Taller “Hazte amigo de los límites. Ayudan a crecer”
Dentro del proyecto “Sentirse Padres, Lenguaje emocional entre padres e hijos”, el pasado sábado 23 de enero realizamos en el Centro Arena el taller relacionado con los límites.
Un grupo reducido formado por un padre, madres y educadoras se apuntaron a este taller con el objetivo de descubrir o aprender algo nuevo que les ayudara en la relación con los hijos o alumnos.
Realizamos diferentes tipos de experiencias y dinámicas en un espacio cómodo, protegido y en confianza con la intención de que cada participante hiciera un viaje interior, en el que descubrir nuevas maneras, revalorizar las actitudes conocidas y darse cuenta de su mundo emocional.
Los límites ayudan a crecer, tanto a quien los recibe, como a quién los pone. En este sentido cada miembro del grupo experimentó diferentes dinámicas para poner su atención en aspectos importantes como:
-. Cómo pongo yo los límites.
-. Cómo reacciono cuando los recibo.
-. Qué siento ante una reacción determinada, es decir, cuando el otro reacciona con firmeza o enfado o exigencia o seguridad o confianza, etc.
-. Cómo reacciono y qué siento ante una figura de autoridad.
Cada uno hizo sus propios descubrimientos, en función de su manera de ser y su propio bagaje emocional, para poder darse cuenta de aquello que les dificulta en la relación con sus hijos o alumnos o adultos.
Como siempre digo, para educar no hay varita mágica y por eso NO podemos dar una manera general y válida para actuar ante una situación “difícil” (difícil porque quiero que me haga caso y no lo hace, difícil porque pierdo la paciencia, difícil porque acabo chillando y luego me siento culpable; en definitiva, difícil porque acabo actuando como no deseo).
Cada uno de nosotros debe encontrar cuál es su propia manera de establecer los límites, ser figura de autoridad, relacionarse des de la responsabilidad, la seguridad , la confianza y el amor. Y para ello hemos de ir mirando en nuestro interior, pues es la clave para darse cuenta que mi manera de actuar o reaccionar no tienen que ver con la conducta del niño/a, si no que únicamente tiene que ver ¡conmigo!
“Cuando no me hace caso me pongo nerviosa, le exijo más, incluso le castigo y acabamos enfadadas las dos” Esta manera de reaccionar viene condicionada por lo que estás sintiendo ante la reacción de tu hija o alumna y NO por la manera de actuar de la niña”.
El taller es principalmente vivencial, pero a finales de esta semana entregaremos a los participantes un dossier en el que estarán recogidos y ampliados todos los aspectos tratados y experimentados en el encuentro. Gracias por vuestra participación y entrega. A nosotras también nos ayudó para aprender y madurar a nivel personal y profesional.
El movimiento libre del bebé favorece su autonomía
En los últimos post he tratado la importancia de permitir que el bebé se pueda mover libremente para poder ir descubriendo, probando, ensayando y consolidando sus capacidades motrices. Esta libertad de movimientos le permite al bebé aprender siguiendo su propio ritmo, su propia iniciativa, sus propias ganas. Y todo ello favorece su autoestima y su autonomía.
El niño pequeño que durante su primer año de vida es mantenido la mayor parte del tiempo en posturas que no puede adoptar ni abandonar por él mismo, se siente totalmente dependiente del adulto a lo largo de este periodo.
Si está sentado entre almohadones y deja caer el juguete que tenía en sus manos, no podrá por sí mismo recuperarlo pues se siente inmovilizado en esta postura. Por tanto dependerá del adulto para continuar su juego y para cambiar de postura (cuando, paradójicamente, sus habilidades y capacidades motriz son cada vez mayores pero no se le está permitiendo ejecutarlas).
El niño con buena salud, necesita cada vez más de actividad para fomentar su desarrollo. Si está en una postura forzada por el adulto, por tanto inmovilizado, se encuentra condenado a la inactividad y la impotencia. “Estoy sentado en la sillita, trona y sólo puede mover un poco la cabeza, los brazos y piernas. Para alcanzar ese objeto que estoy viendo delante de mí necesito que mi mamá/papá me lo acerquen o que me desplacen hasta él (qué impotencia, ¿no?)”
En esta situación es normal que el bebé se sienta frecuentemente inquieto, insatisfecho, descontento. Está desmotivado, limitado y no lo queda otra solución que pedir constantemente la atención del adulto para que le acerque el juguete, para que le cambie de posición poniéndole sentado, de pie y haciéndole andar. Llega un momento que esta dependencia se hace natural para el niño. El niño piensa y siente “yo sólo no puedo, necesito del adulto para moverme, jugar, superar las dificultades, etc”
Ofrecerle al bebé el espacio adecuado (una base amplia, segura, confortable), la ropa adecuada (ancha, cómoda) para que pueda mover sus brazos, piernas, manos, cabeza, tronco, caderas, ponerse de lado, voltear, sentarse, ponerse a cuatro patas, etc.…. Será la mejor ayuda que le podemos ofrecer para:
-. potenciar su autonomía.: ¡Anda! Si yo sólo puedo. Si no necesito que mamá me acerque la pelota para seguir jugando. Yo solito puedo decidir hacia donde me giro, me desplazo, cómo me coloco, qué investigo, cómo lo cojo, cuándo lo suelto, etc…
-. Favorecer la construcción de una autoestima positiva (la imagen que tendrá sobre lo que puede hacer, cómo es): yo valgo, yo lo puedo intentar, yo sé hacerlo, etc.
-. Potenciar su propia iniciativa para probar, ensayar, repetir, equivocarse, esforzarse
-. Favorecer su buen humor.
¿Por qué es mejor colocar al bebé en posición boca arriba que boca abajo?
En el anterior post publicado comentaba que era ideal dejar al bebé en el suelo (en una base confortable) en posición boca arriba para que se sintiera libre de movimientos con su cabeza, brazos y piernas. Una lectora (o lector) del blog reflexionó sobre lo escrito y me hizo la siguiente pregunta:
Cristina por qué dices “y lo pones en posición boca arriba (jamás boca a bajo).” ¿Por qué no lo puedo poner boca abajo? Yo creo que así se ejercitan mejor los músculos… ¿o no?
En esta voluntad de ayudar al bebé los adultos (padres, educadoras, abuelos,…), solemos ir cambiando de posición al bebé. Ahora te pongo de lado, ahora boca abajo, boca arriba, etc. Como lo vemos tan pequeño e indefenso, incapaz de cambiarse el sólo de posición creemos que así lo estamos favoreciendo; tal como muestra la consulta de nuestro lector :“si lo pongo boca abajo le ayudo a que vaya ejercitando sus músculos.”
Bien, yo también creía que era bueno ayudar a los bebés cambiándoles de posición (ya que ellos por sí mismos no podían hacerlo) y en mi práctica profesional en guarderías así lo iba haciendo.
Por suerte, a través de un curso formativo para profesionales en activo, conocí la obra de la pediatra Emmi Pikler que tras años de estudio afirmó que el desarrollo motor surge de manera espontánea y que “ayudar” a los niños cuando ellos no están listos para realizar ciertos movimientos por sí mismos es perjudicial.
Lo que aprendí de su obra y de su método, Método Loczy, cambió mi manera de “ayudar” a los bebés en su buen desarrollo motor. Me explico:
Cuando ponemos a un bebé de 4 meses boca abajo, le estamos poniendo en una posición en la que él no ha llegado por sí mismo, por lo tanto, cuando esté incomodo dependerá de nuevo de nuestra intervención para cambiar. Si no ha adoptado por él mismo esta posición significa que aún no está preparado para estar así: los músculos de su cuello aún no están fuertes para sujetar bien el peso de la cabeza y su desarrollo motor aún no es lo suficiente maduro como para voltear, y por tanto, poder girarse. En esta posición “no natural” el bebé tensa toda su musculatura, fuerza la postura de su cuerpo, se siente muy limitado y por tanto, lo único que puede hacer es quedarse inmóvil. Apenas se puede mover por sí mismo, por lo que le estamos frenando su capacidad de movimientos.
En cambio, fíjate todo lo que podrá hacer este bebé boca arriba: cogerse las manos, cogerse los pies, mover sus brazos, mover sus piernas, girar la cabeza hacia una lado u otro, intentar tocar un juguete que ve cerca, ponerse el puño en la boca o incluso algún juguete. En todo momento se siente libre para ir desarrollando sus capacidades motrices y al ir practicando las va afianzando para poder llegar a otras nuevas.
Lo mismo ocurre cuando queremos poner en posición de sentado a un bebé de 4,5 o 6 meses. Lo sentamos protegido e incluso sostenido por almohadones para que no pueda caerse porque todavía no puede mantenerse erguido. Pero como no ha llegado a esta posición por él mismo, le estamos perjudicando porque: depende de nosotros para cambiarse; se siente indefenso y limitado en su movimientos pues no está preparado para aguantarse; su posición es forzada y tensa toda su musculatura.
Y lo mismo ocurre cuando los ponemos de pie pensando que ellos lo piden, que así fortaleceremos sus piernas, que así van practicando, etc. Pero su musculatura y su esqueleto aún no están preparados para aguantar su peso.
Como dijo la pediatra Pikler los niños se mueven y se desarrollan regidos por su propia iniciativa. Y así es como realmente les hemos de ayudar. Facilitándoles su movimiento libre para que se sientan motivados en ir ejercitando, afianzando sus posibilidades motrices y así llegar por ellos mismos a otras.
Es decir, el bebé que se siente a diario con libertad de movimientos (en una base firme, segura y amplia y no en el cochecito o sillita) irá practicando sus movimientos de piernas, brazos, hombros, pelvis. Irá ensayando, probando, repitiendo hasta que se encuentre preparado para ¡Mover el tronco y ponerse de costado! Este bebé seguirá moviéndose promovido por su misma motivación y seguirá probando, ensayando hasta que se vea capaz de por sí mismo ponerse ¡Boca a boca!
Al haber llegado autónomamente a esta posición también será capaz de modificarla cuando él quiera (y no estará condenado a depender de los adultos para cambiar su postura). Él mismo habrá desarrollado una nueva capacidad motora, siguiendo su motivación y su propio ritmo de desarrollo. ¡Papis, eso sí es ayudar!
Consulta: ¿puedo poner a mi bebé de 4 meses en el taca-taca?
Mariana pregunta:
Tengo un bebé con 4 meses y medio y me gustaría ponerlo en el taca-taca . El motivo es que no para de protestar cuando lo pongo en la hamaquita o tumbado en el sofá o en el carro. No está a gusto de ninguna manera y sólo quiere brazos para mirar a todos sitios. Si me siento para sentarlo en mi regazo, tampoco quiere, se estira para que lo tengas en pie. Es como más le gusta estar. Quisiera descansar de tenerlo siempre en brazos ¿Es pronto para ponerlo?
Mariana, no tienes un bebé especial por querer estar siempre en tus brazos y estar junto a ti mientras va aprendiendo cómo es su entorno (los objetos que le rodean, los muebles, las personas, etc.). Estar junto a mamá o papá (u otra persona muy cercana) les produce mucha calma y bienestar. Así se sienten más seguros para ir descubriendo su entorno y con ello aprendiendo y madurando.
Alrededor de los 4 meses su campo visual se amplia, perciben mejor los colores y discriminan mejor las formas de los objetos. Por lo tanto, tienen mucho más interés por todo lo que les rodea y estar sentados sin moverse, sin desplazarse les enfada pues no les permite poner en práctica sus nuevas (aunque pequeñas) capacidades.
Un gran paso para el bebé de 4 meses es que se va a descubrir sus propias manos (hasta ahora no sabía que las tenía).Verás que se la lleva a menudo a la boca, se mete todo el puño dentro y con ello lo que está haciendo es reconocerla como propia. Por otro lado, también empieza a coordinar el ojo con la mano, así que empezará a practicar en ver un objeto e intentar dirigir su mano hacia él (de momento sin cogerlo, el simple hecho de tocarlo será una super hazaña para él).
Yo te recomiendo que lo dejes siempre que puedas en el suelo para que tenga libertad de movimiento con sus piernas y brazos. Ponlo encima de una mantita acolchada (que esté blandito y no tenga frío), lejos de cualquier peligro y lo pones en posición boca arriba (jamás boca a bajo). Alrededor le pones uno o dos objetos blanditos a una distancia cercana para que él pueda ir practicando su coordinación ojo-mano. Es mejor pocos objetos e ir renovando que aturdirlo con demasiados juguetes.
Así seguro que tu bebé se entretendrá durante unos 5 o 10 minutos intentando golpear o tocar estos juguetes (5 minutos de distracción a esta edad es muchísimo).
Cuando lo quieras dejar en la hamaquita o carro o en el sofá déjale cerca un juguete. O en la misma mano para que él pueda centrar su atención en él, investigarlo y con ello estimular su inteligencia.
De todas formas, tu bebé siempre preferirá estar en tus brazos e ir mirando su entorno entre tus brazos. Muchas mamás solucionan este periodo usando los pañuelos porta-bebés. Así los brazos de los padres quedan libres, el peso bien repartido y el bebé se siente protegido y confortable.
Lo más importante de tu consulta lo dejo para final: tu bebé de 4 meses no está preparado para estar en un taca-taca. Su columna no está aún lo suficientemente fuerte como para aguantar su propio peso, por lo que aún no puede estar sentado. Y no lo estará hasta finales de los seis meses.
Yo recomiendo que antes de usar un taca-taca es mucho mejor dejar al bebé en el suelo (con ropa adecuada y vigilando los peligros), para que pueda ir investigando y practicando el movimiento de su cuerpo: vaya practicando el girar sobre si mismo, arrastrarse hacia atrás primero y luego hacia adelante, intentar alcanzar los juguetes de su alrededor, etc. Estar en el suelo les permite ir progresando en sus posibilidades motrices y madurar su inteligencia; ir cogiendo fuerza en piernas y brazos para más adelante poder gatear y luego caminar,
No olvides que tú bebé siempre querrá tu compañía por lo que te recomiendo lo pongas siempre cerca de ti, que te vea mientras tú haces otras cosas.
De todas formas, si se desea, el uso del taca-taca (a partir de los seis meses) siempre debe ser muy moderado, no más de 30 minutos al día. Su abuso perjudicará al bebé en:
- el desarrollo de la musculatura de las piernas y de la cadera.
- le dificultará en el conocimiento de su propio cuerpo y de sus límites: calcular distancias, sortear obstáculos lo debe aprender con su propio cuerpo y no con el andador.
- le dificultará el desarrollo del equilibrio.
Los bebés quieren bracitos, contacto físico, quieren mamá y papá constantemente no por capricho, sino por pura necesidad. El dicho de “a más bracitos más malcriados” es totalmente falso. La auténtica verdad es que a más contacto, más afecto, más presencia durante los tres primeros años de vida, más seguridad, fuerza y confianza para seguir madurando con autonomía.
Flores de Bach para el síndrome postvacacional
Las vacaciones navideñas han llegado a su fin. Ahora toca la vuelta a la rutina, a levantarse a una hora determinada, de vuelta a las obligaciones laborales, horarios escolares, aprendizajes, deberes, etc.
Algunos viven esta vuelta a la rutina con alegría o con normalidad. En cambio otros, lo viven con pesadez, apatía, desgana. Y es que…. ¡Se está tan bien de vacaciones!
Este estado de cansancio, irritabilidad e insatisfacción que surge ante la vuelta a la rutina es el llamado síndrome postvacacional. Ese “enganche” a una situación placentera de juego, ocio y familia y ese “no querer afrontar” de nuevo el trabajo, el deber, los horarios…
Prueba como ayudita externa las flores de Bach. Tomar 3 o 4 gotas del siguiente preparado de 4 a 6 veces al día. Pide que te preparen esta fórmula en herbodietéticas o farmacias, para tus hijos y … quizás también para vosotros los papis???
WALNUT: Ayuda a adaptarse a los cambios. Cuando aparece una incapacidad o resistencia para vivir en el presente.
WILD ROSE: Para ese cansancio, pereza, falta de interés y de energía que desemboca en triste resignación.
HONEY SUCKLE: Nostalgia por el pasado que impide ver y disfrutar del presente.




