Archive para octubre, 2009
Consulta: mi hijo enferma mucho desde que va a la guardería
Rocío pregunta:
Hola. Tengo un bebé de 2 años que hasta ahora mientras los papas trabajamos siempre ha estado con los abuelos En septiembre empezó a ir a la guardería 4 horas para desahogar a los abuelos y para que se fuera adaptando para el cole. Desde que ha empezado siempre está mala (gastroenteritis, placas, otitis). No sabemos que hacer. Si sacarla definitivamente o dejarla en casa el tiempo que haga falta hasta que se recupere del todo y volver a intentarlo. Gracias
Hola Rocío. La verdad es que uno de los aspectos más comunes en los niños con el inicio de la etapa escolar (ya sea guardería o escuela) son las repetidas enfermedades.
En la etapa inicial (maternal, guardería) las enfermedades son más frecuentes y recurrentes pues el sistema inmunológico de estos peques es más débil. Bueno, mejor dicho, está formándose. Los espacios cerrados en donde hay muchos niños/as es un buen caldo de cultivo para los virus. Un estornudo o el compartir algún juguete que luego se ponen en la boca son conductas habituales que favorecen la transmisión de virus y por tanto de posibles enfermedades.
No todos los niños/as, aún estando en la guardería, se contagian y enferman con la misma frecuencia. Hay niños que enferman muy a menudo (como tu peque), otros que enferman ocasionalmente, otros que apenas enferman e incluso están los que sin ir a la guardería enferman también con mucha frecuencia (como le pasaba a mi hijo Iván). Así que podríamos resumir, que independientemente del entorno donde esté el niño, mucho depende de los factores individuales de cada peque (de su propio sistema inmune, su propio carácter, su propia manera de irse adaptando a los cambios).
Cada vez que cae enferma es necesario se quede en casa (o con los abuelos), la cuidéis y mediquéis según digan los médicos y no vuelva a ir a la guardería hasta que esté bien recuperada. Es mejor hacer más días de reposo en casa que llevarla precipitadamente a la guardería sin estar absolutamente recuperada. Eso le perjudicaría a ella y a los otros peques de su clase.

Puede que este año tu peque esté más tiempo en casa recuperándose de diversas y seguidas enfermedades que en la guardería. Si la llevas del todo recuperada no es malo para ella estar unas pocas horas en un espacio educativo con otros niños. Aunque eso no elimina el riesgo de que vuelva a enfermar al cabo de un mes o de … . Tal vez este año sea así de movidito para vosotros y el próximo sea más calmado.
Le puedes ayudar dándole mucha agua, una alimentación rica en vitamina C , própolis, equinácea u otros productos naturales que le ayudarán a ir reforzando su sistema inmunológico como explica Maite Landa. También la puedes ayudar teniendo paciencia cada vez que caiga malita pues es su manera de irse adaptando a los cambios, de irlos integrando, de ir expresando lo que no puede hacer por otra vía.
Solemos ver la enfermedad como algo negativo, que nos preocupa, nos trastorna y nos debilita pero realmente es un proceso interno que nos ayuda a sanar nuestro cuerpo y nuestra alma. A través de la enfermedad expresamos lo que no podemos expresar por otra vía, y por tanto, nos ayuda a madurar y a crecer (ya tengamos 6 meses como 80 años).
Las estrias del embarazo
¡Hola mamá! Me gusta llamarte así porque ya lo eres…
Te miras al espejo y contemplas tu barriguita de 4 meses y esa nueva belleza que ha transfigurado todo tu ser. Toda tu silueta ha ganado en redondeces. Ha perdido las aristas, las líneas rectas se ha dulcificado para este nuevo acontecimiento: tu maternidad.

Ahora es el momento de comenzar a cuidar tu piel para evitar que aparezcan las antiestéticas estrías. E incluso para que si ya han aparecido se suavicen y no se hagan mas profundas. No esperes más, cada día después de la ducha y sobre todo antes de acostarte, aplícate en el abdomen, caderas, muslos y senos aceite puro de rosa mosqueta. Hace unos meses escuché en la radio a un conocido cirujano plástico recomendar su uso como uno de los cosméticos más efectivos y económicos.
El aceite de rosa mosqueta puro es un producto totalmente natural. No contiene parabenos derivados del petróleo ni otras sustancias sintéticas, por lo que puedes confiar plenamente en su utilización durante todo el embarazo y posparto. Te ayudará también a prevenir las grietas en los pezones. Tiene un característico color anaranjado. Como se oxida con facilidad habrás de comprarlo en frascos pequeños o diluido en alguna base natural. Asegúrate de su calidad y composición leyendo la letra pequeña, ya que no es oro todo lo que reluce.
Es rico en ácidos grasos esenciales entre los que destacan los omega 3 y omega 6, tocoferoles, carotenos y vitaminas. Además de ser hidratante y nutritivo es un gran regenerador cutáneo por el ácido transretinoico ó tretinoína natural que contiene. Puedes utilizarlo también como antiarrugas facial y para mejorar la cicatrización de heridas quirúrgicas (tras la cesárea) y quemaduras, mitigando con su aplicación constante la aparición de posibles queloides.
Lo puedes utilizar puro o diluirlo en una base de aceite de almendras a razón de 15 o 20 ml por cada 100 ml de base. Tiene una buena penetración por lo que no deja sensación grasa. Si no te gusta aplicarte aceites puedes también mezclarlo con la leche o crema corporal que utilices habitualmente, aunque quizás no resulte tan natural.
Y…ya me contarás.
Otro día hablaremos de cómo nutrir la piel desde dentro.
La importancia del vínculo con el padre
El vínculo con el padre proporciona al niño/a algo que no puede obtener de su madre. Si un niño establece un vínculo profundo con su madre y no con el padre, puede crecer sintiéndose amado, pero se sentirá fragmentando y desequilibrado, como si careciese del algo.
El niño/a necesita el rol del género opuesto que le sirva de modelo para equilibrar sus energías masculinas y femeninas que alberga en su interior.
El vínculo con el padre puede ser el factor individual más importante para la relación del niño tanto con su propia masculinidad, como con el resto de los hombres con que se encuentre durante el resto de su vida. Si el vínculo paterno se ha establecido correctamente, entonces, es muy probable que el niño se muestre más productivo, confiado, claro y capaz de buscar el calor y el compañerismo tanto de las mujeres como de las personas de su mismo género.
Por su parte, la niña que crece adecuadamente junto a su padre madurará en su propia feminidad, será fuerte al tiempo que delicada, mientras que su relación con los hombres estará basada en el respeto y la dignidad y no en el miedo o la condescendencia.
Todo se reduce al contacto. El niño y la niña necesitan el contacto cariñoso de un hombre para sentirse seguros , arraigados y capaces.
Hay etapas en la vida de un niño/a en que éste necesita una fuente de apoyo masculino y otros períodos, en cambio, en lo que necesita más el contacto femenino. Durante los primeros años de vida, el niño necesita a su madre más que cualquier otra cosa. Sin embargo cuando llega el momento que el niño/a se aleja del abrazo protector de la madre para adentrarse en el entorno – suele ocurrir a partir de los 6 años aproximadamente- necesita del padre o la presencia masculina que le ayude a soltar la válvula de seguridad y llevar a cabo la transición que acabará conduciéndole al mundo exterior.
En nuestra sociedad actual hay muchas familias formadas por un solo progenitor (por decisión propia o por fallecimiento), familias formadas por homosexuales. Aunque la madre no puede sustituir al padre y el padre no puede convertirse en madre, eso no tiene que suponer un obstáculo insalvable. Una opción en tales casos es la de apelar al apoyo de un amigo o de un pariente masculino que esté dispuesto a pasar su tiempo con el niño y sirva como mentor o modelo (abuelos, tíos, amigos íntimos de la familia, etc…).
Texto extraído del libro “Tocar es vivir” de Mariana Caplan
Jugar en la cocina
A nuestros peques les encanta seguirnos por la casa y ponerse a jugar cerca de nosotros.
Notar nuestra presencia les da seguridad y eso les anima a concertarse en el juego o a investigar.
En muchas ocasiones mientras ellos juegan nosotras/os tenemos que preparar comidas ¿Qué hacemos cuándo estamos cocinando? Ante todo tener bien presente las medidas de seguridad y evitar que se acerquen a los fuegos; si lo hacen, apartarlos diciéndole: “- No, aquí es peligroso para ti” (le pones límites).
Pero sí hay muchas otras cosas con las que pueden experimentar: abrir y cerrar los cajones, sacar los tuper de plástico, amontonar o hacer ruido con las tapas de las ollas, jugar con las ollas pequeñas, inventar juegos con las raseras, cucharas de madera, gatear por debajo de las sillas y la mesa, jugar con los imanes de la nevera, etc.
Para ellos es un placer experimentar e inventarse sus juegos mientras están a tu lado. Permíteles que investiguen su casa y den rienda suelta a su creatividad.
Los armarios y cajones que yo no quiero que abran les pongo seguros para niños y los productos tóxicos están en los armarios más altos. Se trata de adecuar al máximo la casa (durante una temporadita) para su seguridad, nuestra tranquilidad y así evitar los tan molestos: “- No toques aquí! Ten cuidado con! Esto no!
Mis sesiones con Cristina: descubriendo la luz de mi interior
Hay algo del embarazo que, por muy buscado que sea, y por muy preparadas y deseosas que estemos, nos coge por sorpresa, se escapa a toda previsión. Nos nace un sentir especial que no es comparable con nada y que engloba muchos sentimientos en uno y nos deja perplejas y sin saber cómo manejarlo.
Cristina, madre y terapeuta gestáltica, intuyó mis emociones de madre recién embarazada y me sugirió hacer una sesión con ella. Tardé un tiempo en decidirme, pues se me metió en la cabeza que tal vez no fuera necesario, que yo podría con ello, todas las madres al final tiran adelante – ¿por qué yo iba a necesitar ayuda?-. Pero la necesitaba, porque necesitaba entrar en contacto con mis emociones, con la nueva vida que se estaba formando en mi interior, con mi nuevo estado, adaptarme a ese nuevo sentir y todo lo que iba a conllevar. No era consciente, pero la necesitaba desesperadamente. Y por fin me decidí, sin saber cómo sería esa ayuda, igual que al quedarnos embarazadas nunca sabemos cómo nos levantaremos al día siguiente, ni cómo será el segundo trimestre, ni cómo viviremos los 9 meses, ni qué parto nos espera.
Yo llevaba un embrión de 7 semanas en mi interior, o eso era lo que se suponía, porque ¿Cómo saberlo? ¿Cómo estar segura? ¿Cómo no sentir el miedo de que tal vez no estuviera bien o no estuviera creciendo? ¿Cómo no acordarse de algún aborto cercano o propio? ¿Cómo podía yo estar segura de que esa bolita seguía allí, creciendo y latiendo? Todas esas dudas estaban mucho más presentes en mi mente que la vida que crecía en mi interior. Así es como llegué hasta la orilla del río con Cristina. Habíamos dado un paseo y nos pareció un lugar muy adecuado para la sesión.
En un ambiente relajado, con los ojos cerrados, la voz de Cristina me iba guiando por mi interior. El fluir del río fue la música que acompaño el aire que entraba en mis pulmones y se extendía por mi interior. Me indicó me centrara en mi respiración y fuera nutriendo mi vientre de aire fresco y, entonces, descubrí la bolita de luz, esa preciosa perla luminosa que flotaba felizmente en la placenta. ¡Estaba ahí! Por fin, lo vi claro, lo sentí…
Podía sentirla, podía alimentarla con oxígeno fresco que yo tintaba de colores y la envolvía por completo, la acunaba. Le hablé por primera vez, sin miedo a no ser escuchada, le pedí que creciera, que creciera, que simplemente fuera. Le dije que le espera un mundo maravilloso fuera y todas las ñoñerías que se me ocurrieron, pues hasta entonces no había podido hablarle, no sabía si estaba, si vivía, si mi bolita me sentía como yo lo sentía.
Fue maravilloso sentirla entonces. Se había abierto una puerta mágica en mi interior por la cual podía entrar y estar con mi bolita, mi precioso bebé, cada vez que las dudas me abrumaban o no podía conciliar el sueño. Ahora podía acudir a esa puerta y conectar con mi bolita, que pronto tendría ya bracitos y piernas, luego deditos, y hasta uñas…
Ese primer contacto con mi bebé fue maravilloso, y entonces vi más claramente que necesitaba ayuda, que estaba llena da miedos. Lo curioso es que los miedos tampoco han desaparecido, pero no me impiden disfrutar del embarazo, creérmelo, sentirlo y estar con mi bebé. Otra gran lección ha sido aprender a vivir con el miedo, con la preocupación y a veces la impotencia que supone crear una vida nueva, una vida que depende de ti, pero es suya propia y no la puedes controlar, porque no puedes evitar todos los males del mundo. Pero sí puedo estar ahí, cerquita, amando, nutriendo con cada gesto, con cada respiración y acompañando, que es el papel que nos toca a los padres.
Consulta: mi bebé recién nacido me pide pecho cada hora
Nancy pregunta:
Hola, tengo un Bebé de 1 semana de vida, es varón y me pide pecho cada 1 hora (15 min. c/pecho). 5 min. de chanchitos y 10 min. de acurrucación. Se duerme y a los 15 minutos me pide más teta. ¿Es normal que cada 1 hr. pida teta?
Nancy, yo no soy comadrona ni especialista en lactancia materna. Pero sí sé que es absolutamente normal la continua demanda de tu bebé.
Tu leche todavía es muy poco consistente, tiene poca grasa. Tras el parto, tu leche es muy liquida, el bebé toma lo que se llama el calostro. A los pocos días del parto, esta leche empieza a tener un color más blanquecino pero sigue siendo muy acuosa, con poca grasa. Por lo que sacia poco el hambre de tu bebé.
Te lo explico con un ejemplo claro. Tu leche va pasando de ser “leche desnatada, a semi-desnatada, a leche entera”. No será leche “entera” hasta pasados unos 13-15 días tras el parto. Por lo tanto, cuanto menos consistente, menos sacia el hambre de tu peque. Se siente la barriga llena enseguida, pero poco saciado. Así que lo soluciona pidiendo pecho de nuevo al poco rato.
Debes tener en cuenta que es muy importante que en cada toma te vacíe el pecho. Pues hacia al final de la toma, tu bebé extraerá la grasa de la leche (donde se encuentra el mejor alimento para él y le ayudará a sentirse satisfecho). Si no te vacía el pecho completamente, habrá tomado leche más liquida, con menos grasa y eso hará que enseguida tenga hambre.
Consulta a una comadrona, a un médico especialista en lactancia. No te quedes con ninguna duda pues el acto de entrega, de amor, de relación que estás estableciendo con tu bebé es tan importante que se merece toda tu atención, mimo, cuidado, respeto. Sin estar pendiente de dudas, agobios, juicios (lo estaré haciendo bien? Estará sufriendo? Seré buena madre? Qué le pasará?).
Dar el pecho no es solamente alimentar de leche a tu bebé, dar el pecho es nutriros los dos de contacto, cercanía, entrega incondicional, olor, roce, caricia, seguridad, comunicación sin palabras, amor, afecto, relación. O sea, todo lo que forma parte de lo que llamamos vínculo.
No intentes llevar el mismo ritmo de vida que llevabas antes de tener a tu bebé. Ahora tu realidad es muy diferente. Ahora tu primera atención se centra en él, en cubrir sus necesidades de confort, alimentación, mimo, cariño… Acaba de llegar a este mundo (ruidoso, luminoso, frio, caliente,..) y lo único que más necesita es tu olor, contacto, tu piel, tu presencia.
Tú necesitas descansar siempre que puedas y delega todo lo demás en alguien cercano (tu esposo, pide ayuda a tus familiares más cercanos). Tu prioridad en estos primeros meses se puede traducir en alimentarte bien, descansar y atender las constantes demandas de afecto y comida de tu bebé. Si no pretendes abarcas más podrás disfrutar más de tu maternidad.



