Archive para julio, 2009
Una manualidad para reciclar: Pintar una huevera
A los peques les encanta pintar, mezclar colores, crear formas… Por eso, hoy os propongo una nueva técnica de plástica: pintar en relieve con una huevera. Además, es una manera de enseñar al niño a reciclar material de casa. Para ello necesitareis:
- Un pinzel

- Pintura de uso escolar de diferentes colores
- Un bote con agua (para limpiar el pinzel cuando cambie de color)
- Papel de periódico
- Una huevera cuadrada y grande (sin los huevos).
Una vez recopilado todos los materiales:
- Explica a tu niño la actividad de plástica que le propones. “¿Quieres hacer una manualidad para reciclar?. Pintar una huevera que ya no sirve para transformarla en un bonito cuadro”
- Preparad el material en la mesa. Cubrir la mesa con papel de diario para protejerla de la pintura. Poned el bote con agua, las pinturas, el pinzel y la huevera.
- El niño ya puede pintar la huevera dejando volar su imaginación. Si es menor de 2 años puede pintar con sus dedos. En el caso que sea mayor de 3 años ya es capaz de utilizar el pinzel y limpiarlo con agua cada vez que quiera cambiar de color.
- La manualidad acaba cuando el peque te lo diga u observes que ya se ha cansado.
- Recoged entre los dos todo el material.
- Cuando se seque la “huevera transformada” puedes hacerle un agujero en un extremo y pasarle una cinta para colgarla en la pared como un cuadro. También, podeis utilizar la huevera decorada para guardar pequeñas cosas como pendientes o anillos o hasta de centro de mesa para poner unas velitas.
Es una actividad en la que el niño aprende a reciclar objetos de casa que ya no sirven para transformarlos en otra cosa. En este caso, hemos reciclado una huevera que tenía la función de guardar huevos para transformarla en un objeto de decoración como por ejemplo en un original cuadro.
Video:En el vientre materno (4/11)
En este cuarto fragmento del documental se observa el desarrollo del embarazo entre la 11 y las 16 semanas de gestación. Podeis ver imágenes de ecografías en tres y cuatro dimensiones gracias a los avances tecnológicos de los últimos años.
En este periodo, el feto empieza sus primeros movimientos que gracias al desarrollo del sistema nervioso. A las 16 semanas estos movimientos seran más controlodos por el feto. Por ejemplo, en el video se observa el bostezo del feto o el reflejo patelar (movimiento de sus piernas) que en un futuro le sirvirá para caminar.
¡No os lo perdais, es muy interesante!
Consulta: mi hijo no quiere besar a sus abuelos.
Yamina expone:
Estoy muy preocupada porque mi niño de 2 años. No quiere saludar ni deja que lo saluden con un beso, reaccionando con manotazos y llanto. Antes no era así pero cambió en una semana. No hablo de que salude a todo el mundo pero me refiero a los familiares más cercanos que tanto lo quieren como abuelos y tíos, a los cuales los ve muy a menudo. Yo le digo que salude a los abuelos pero cuando llega el momento de verlos reacciona muy mal, y no ha pasado nada significativo, ningún cambio ni nada en su vida. ¿Por qué reacciona así? Cómo corregirlo?. Les agradezco
Hola Yanina. No se trata de corregir la conducta de tu hijo, más bien se trata de que tú y papá le ofrezcáis otras respuestas para que pueda aprender desde lo positivo.
Tu niño se encuentra en la etapa de autoafirmación, por lo que verás como muchas conductas suyas van a cambiar hacia conductas de enfado, rechazo, autoritarias, desobedientes, caprichosas, gritos. Como el ejemplo que expones.
De un día para otro el peque decide no besar a los abuelos o familiares. Con esta actitud está probando su poder, prueba a ver qué pasa en su entorno cuando él expresa, su enfado, su autoridad.
También está expresando qué él también tiene algo que decir en cuanto a hacer todo lo que se le pide: “¿Por qué tengo que besarlos si a mí ahora no me apetece? ¿Es que yo no tengo nada que decir en este tema? ¿Si yo no quiero por qué tengo que besarlos?”.
En el tema de besar, ser besado, tocar, ser tocado es muy importante respetar lo que el peque expresa. Los besos, los abrazos jamás deben ser por obligación ni a la fuerza. Es bueno que integre que sólo se besa cuando se quiere y a quien se quiere. ¡Ni un beso a la fuerza! Da igual sea mamá, papá, el abuelo, la tía…. ¡Ni un beso a la fuerza!
Cuando él se niegue a besar, mejor respetarlo. Si no se siente obligado no gritará, ni dará manotazos, ni llorará. Así va integrando que él decide con quién quiere o no contacto, tocar, besar.
Si son los abuelos puedes optar por:
1) Respetarlo y no darle más importancia. No le insistas, no le critiques, no le obligues (dile a los abuelos que ya le pasará, que no se lo tomen como una muestra de rechazo).
2) Jugar con él y mostrarle una respuesta positiva. Ante su rechazo que el abuelo/ tío… diga “vale, vale no me beses ¿puedo darte yo a ti un beso de alegría? Tu a mí no me lo des, pero puedo dártelo yo a ti?”. Al principio puede que diga que ¡No! Pero con los días, y si percibe que es una propuesta sin chantaje y que se están teniendo en cuenta sus ganas y se siente respetado, tal vez le guste.
Esta faceta de negarse a dar besos, suele sentar peor a los padres, abuelos, tíos… que al propio niño. Se interpreta la conducta del niño como de rechazo hacia los familiares que tanto lo quieren… “Con lo que yo te quiero y no me das un beso. ¿Es que ya no me quieres? ¿Es que no me lo merezco?” Cuidado con estas ideas y pensamientos de los adultos, que lo único que hacen es forzar al peque y no respetar algo tan íntimo como es el contacto y los besos.
El peque no está rechazando vuestro amor (papá/mamá,abuelos, tío), pero tal vez vosotros sí os sentís rechazados. El peque está expresando su deseo a decidir a quién besa, el rechazo sólo es un sentimiento vuestro. Si es así, atiende este sentimiento tuyo de rechazo, de lo contrario no podrás acompañar a tu hijo en esta faceta.
Test para detectar deficiencias visuales en los niños: Eye Ok
Comprobar a edades tempranas las deficiencias visuales de los niños pueden ayudar mucho en su desarrollo, alrededor de un 30% de los fracasos escolares están relacionados con algún problema de vista.
Hace un tiempo publique un Test de daltonismo, ahora descubro en juguetes 2.0 una magnifica web donde a través de juegos infantiles podemos testear las capacidades visuales de los niños: Eye Ok
Esta magnífica iniciativa ha sido creada por Aido (Instituto tecnológico de Óptica, Color e Imagen) y puede detectar problemas como la miopía, el daltonismo, la hipermetropía, entre otras.
Además de juegos la página ofrece actividades, consejos y recursos a los padres y profesores, es un servicio totalmente gratis, donde solo es necesario registrarse para obtener los resultados de la prueba.
Consulta: mi hijo juega a pelear ¿Qué debo hacer?
Beatriz pregunta:
Tengo un niño de 7 años y siete meses y siempre juega a la guerra, a pelear, a tirar los juguetes. Eso me incomoda muchísimo. ¿Es eso normal? ¿Qué es lo que debo hacer?
¡Hola Beatriz! La pelea o la lucha es un comportamiento innato que tienen todos los animales, incluido el hombre. Algunos teóricos afirman que la pelea es un instinto de supervivencia. Por ejemplo, me viene la imagen los documentales de animales cuando la mamá leona lucha con otro león porque éste se ha acercado demasiado a sus crías. La mamá leona actúa instintivamente peleando para proteger a sus hijos. En el caso de los seres humanos también tenemos ese instinto pero, por el contrario que los animales, nosotros aprendemos con la inteligencia a controlar esa necesidad de pelear o esa agresividad que llevamos dentro para poder convivir en sociedad.
Por ejemplo, una situación que ocurre en numerosas ocasiones entre dos niños de tres años: Ana juega tranquilamente con un coche en el patio del colegio y de pronto Pablo da un manotazo a Ana y le quita el coche sin decir ni una palabra. En este momento, Ana se levanta y se dirige a Pablo dándole un bocado en la mano para coger el coche que ella tenía. Es una acción muy típica en estas edades ya que los niños actúan por instinto y los adultos somos quienes corregimos estas acciones violentas de los peques para que aprendan a convivir con las personas que les rodean.
Te explico todo esto para decir que es natural que a tu hijo le guste jugar a peleas ya que es un juego espontáneo, innato para él. A ti te puede incomodar porque has aprendido que las “peleas son malas” y controlas tu agresividad.
Ciertamente, la agresividad desmesurada es perjudicial para nosotros pero la agresividad la llevamos dentro y una ”lucha sana” en muchas ocasiones nos ayuda a conseguir lo que nos proponemos. Por ejemplo, Pablo quiere conseguir el coche de su compañera Ana y busca las estrategias que él va aprendiendo para pedir las cosas, como por ejemplo: “¿Me dejas el coche Ana? Si Ana le dice que no, Pablo sigue “luchando” para conseguirlo y le puede decir “¿jugamos juntos?” y Ana acaba aceptando.
En definitiva, te sugiero que dejes a tu hijo jugar a pelea. Prepárale un espacio en casa, por ejemplo en su habitación, donde no se pueda hacer daño. Explícale que vas a ayudarle a hacer un espacio de lucha. En ese espacio ponle cojines y preparad juntos unas espadas y unos escudos de cartón. 
Explícale las normas del juego: “ Aquí puedes jugar a peleas pero vigila de no hacerte daño ni hacer daño a la otra persona que juega contigo”. Los dos, madre e hijo, podéis jugar a pelearos con las espadas, a golpear los cojines, a gritar, a reíros, a hacer “lucha de cosquillas” y todo cuanto imaginéis.Es un juego en el que se descarga mucha energía y se canaliza la agresividad.
Ayuda al peque a sacar esa agresividad o esa necesidad de pelear físicamente que en otras ocasiones tiene que reprimirse. Como en el caso de Pablo que en vez de pegar a su amiga para conseguir el coche, aprende a reprimir esa acción violenta y se lo pide con palabras.
¡Seguro que después de este juego sanador estaréis los dos más relajados!
Ayuda a tu hijo a crecer: cambia SER por ESTAR
Como siempre digo, nuestros hijos aprenden de nuestras respuestas, de nuestras acciones y de nuestra manera de relacionarnos con ellos.
En este sentido, cuando tu peque (tenga 8 meses como 6 años o más ) haga algo que no te gusta te animo que se lo comuniques hablándole desde ti.
Me explico con ejemplos:
“¡Eres un pegón!” por “a mí no me gusta que me peguen. Prefiero las caricias”
“¡Eres un llorón!” por “yo no te entiendo si me lo dices llorando. Así no te puedo escuchar, cuando te calmes te escucho”.
“¡Eres un mentiroso!” por “me gusta me que digas la verdad ¿Es verdad lo que me estás contando? Creo que no…”
“¡Eres un desobediente!” por “me gusta que me obedezcas. Hemos hecho un pacto y tú no has cumplido”
Por otro lado, te animo a que no abuses del verbo “SER”, diciéndole cosas negativas como eres un desordenado, eres un marrano, eres un quejica, eres un despistado, etc. Estos mensajes no animan a crear actitudes positivas ni conductas nuevas. ¡No animan a crecer!
Mira que te parece lo que te propongo:
“¡Eres un desordenado!” por “esta habitación está muy desordenada. Cuando recojas tus juguetes podrás …….”
“¡Eres un desobediente! por “no me has obedecido. Estoy enfadada”.
“¡Eres un marrano!” por “estás sucio/ Te has ensuciado debes tener más cuidado. Mejor usa el babero”.
“¡Eres un desastre, todo lo rompes!” por “debes poner más cuidado en lo que haces, has roto el vaso”.
“¡Eres un despistado!” por “debes prestar más atención, te has vuelto a olvidar la merienda”.
“¡Eres un patoso” por “te has vuelto a caer, si fueses más despacio, con más cuidado no te caerías..”.
“¡Eres malo!” por “hoy/ esta tarde/ ahora te has portado mal”.
El mensaje de “siempre te portas mal” es un mensaje que encasilla al peque en “ser malo”. Los peques a muy corta edad acaban creyéndose que “siempre se portan mal” y efectivamente acaban portándose siempre mal. Esta etiqueta no les da ánimos ni esperanza en aprender actitudes y conductas positivas.
Además es mentira que “siempre” un peque se porta mal, lo que pasa es que sus papás o educadoras solo miran las cosas malas que hace y no prestan atención a lo que hace bien (que seguro son muchas sencillas cosas…).
Como padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos ¿Verdad? Ayuda a crecer a tus peques o a tus pequeños alumnos con mensajes positivos, de confianza y no los etiquetes diciéndoles “Eres un/a…”.




