Cómo cambiar conductas no deseables: no pegar
Esta semana, la or
ientación sobre cómo modificar una conducta no deseable va relacionada con el no pegar.
Es importante establecer dónde está el límite: el niño/a no puede pegar a nadie, a ninguna persona.
Si el/la niño/a suele pegar cuando se le contradice hay que estar preparado en esas ocasiones para parar o bloquear la conducta de pegar: lo cogemos firmemente pero evitando hacerle daño.
A continuación con voz calmada, sin gritar ni entrar en valoraciones, se le recordará el límite: “A la gente no le gusta que le peguen, si necesitas descargar la rabia puedes pegar al suelo con los pies”. El adulto hará de modelo picando fuertemente con los pies en el suelo.
A continuación se le pide al niño/a que exprese verbalmente qué le ha hecho reaccionar así: si estaba molesto por algo, si estaba nervioso, si le han insultado o pegado a él etc. A la persona agredida, también se le pide que le exprese verbalmente el motivo por el cual le ha pegado.
Si el niño aún no es capaz de expresar verbalmente lo que le pasa, el adulto le mostrará cómo se hace: se dirigirá a la persona agredida y simulará que está molesto por algo, expresando con palabras aquello que le molestó.
Está pauta se repite cada vez que aparezca la conducta.
La actitud de los padres o adultos relacionados con el niño debe ser:
- Mostrar tranquilidad, no ponerse nervioso/a.
- Ser constante, mantener las pautas explicadas. Decir y hacer aproximadamente siempre lo mismo y mantenerse seguro de que la conducta que queremos conseguir es importante para nosotros. Si el límite no es importante para los padres o adultos, sino que lo hacen porque le han dicho que tiene que ser así y no porque se crea en ello, la firmeza o constancia es casi imposible de conseguir.
- Ser pacientes: No esperar que la conducta cambie en unos días. Quizás al principio incluso aumente.
- No juzgar, ni castigar, ni valorar negativamente la conducta que queremos cambiar. Hay que darle opciones y alternativas para que cambie esa conducta por otra más adecuada y hacerle entender que el también saldrá beneficiado.
- El niño no es culpable, es el adulto que tiene que dar ejemplo (no pegándole, ni pegar a nadie de su entorno) enseñándole nuevas formas de actuar y expresar sus emociones.
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