Archive para enero, 2009
Test de daltonismo: ¿mi hijo/a ve bien los colores?
Diagnosticar a una edad temprana un defecto de percepción de los colores puede ayudar a los niños en su crecimiento y aprendizaje. Si con los gráficos que incluyo en el post no tienes bastante deberías visitar la web de Jean Jouannic, donde podrás realizar más test visuales sobre daltonismo. Son muy sencillos pues se muestran figuras que cualquier niño puede reconocer fácilmente: un triangulo, un número, un símbolo.
Los problema de daltonismo son muy comunes, una de cada diez personas padece algún grado de esta deficiencia. Sin embargo no es un problema grave, las personas que lo padecen se adaptan sin dificultad a la vida moderna, incluso hay algunas que descubren que padecen esta afección a edades avanzadas.
Una buena noticia para las mujeres es que tienen en general menos problemas, el daltonismo es un defecto genético hereditario, y está ligado al sexo masculino principalmente, aunque no en exclusiva.
En caso de dudas lo más recomendable es visitar a un oftalmólogo.

Consulta: mi hijo de 3 años se hace caca encima
Letícia explica:
Tengo un hijo de 3 años que sigue haciéndose caca encima, llevo intentando que lo haga en el water un año y no consigo nada. Lo he intentado todo y no hay manera, creo que son celos porque tiene un hermano de 1 año y está súper celoso. No sé qué hacer.
Hola Leticia, creo que es obvio que tu hijo no está preparado para hacer la caca en el váter. Seguramente le coincidió quitarle los pañales con el nacimiento de su hermano y con que él aún no estaba preparado. Todo ello está haciendo que os agobies mucho los dos y me imagino que el ambiente en casa no será de color de rosa.
Te aconsejo vuelvas a ponerle el pañal a tu hijo. No es un castigo, ni tampoco un fracaso, es simplemente reconocer que él no está preparado (por la edad que tiene es perfectamente normal) y que cuando lo esté ya hará la caca en el váter.
Dile a tu hijo “-Cariño no estás preparado para hacer la caca en el váter. Te pondré de nuevo pañales y cuando estés preparado ya la harás en el váter.”
Cuando le cambies el pañal y le limpies no lo hagas enfadada, ni le reproches nada. Aprovecha ese momento para estar por él, mirarle a los ojos, tocarle, mimarlo. No tengas miedo de tratarlo demasiado bien y que luego nunca quiera dejar de usarlos. Eso no pasará, pues a todo niño le gusta hacerse mayor cuando está preparado.
También será un momento bueno para ti, en este último año con la exigencia de quitar los pañales seguro que no os habréis tratado demasiado bien, ahora toca recuperar ese tiempo perdido de mimos y juegos que se dan entre madre e hijo en el cambio de pañal. Además si tiene celos de su hermano (cosa muy normal), también le irá bien sentirse tratado como tu tratas al pequeño.
Si el pipí si lo pide, ponle pañales tipo calzoncillo para que él se lo pueda bajar cuando sea necesario. En el colegio pide colaboración y que respeten tu decisión. No te creas si te dicen que ya debería de controlar perfectamente. Tú escucha a tu hijo que es lo que él necesita.
Daros tiempo, mimo y respeto. No te preocupes si lleva pañal 6 meses como un año. Cuanto con más normalidad lo trates, más seguridad irá cogiendo y se estará preparando para hacerse un poco más mayor. Cada niño tiene su propio ritmo.
Consulta: niñas que juegan a cosas de niños
Jack hace la siguiente consulta:
Hola tengo una sobrina de 3 años y medio y pide juguetes de niños como carros, robots, trenes, además quiere camisas y correas y quiere hacer cosas de niños. Siempre se le aclara que son cosas de niños y ella es una niña pero ella dice que no. A qué se debe ello? Tal vez a que en el nido se junta con niños? que puedo hacer? es anormal?
Me alegro mucho plantees este tema y así ayudar a más tíos, hermanos, papás, abuelos que se preocupan por sus peques.
Tu sobrina es una niña muy, muy normal y sana. Tiene ganas de jugar y puede hacerlo con aquello que ella quiere, así le da rienda suelta a su imaginación (qué es muchísima a esta edad). También demuestra que empieza a tener sus preferencias y sus gustos (que pueden ir variando a lo largo de su vida) y espero no se lo cortéis pues dañaréis su autoestima y su carácter.

Los niños no entienden de sexismo, es decir, “que hay cosas de niños o cosas de niñas”. De lo cual me alegro mucho, pues ellos son más inteligentes que el adulto que se lo inventó. Por eso te dirá siempre que NO y se sentirá muy frustrada cuando no le dejéis jugar con lo que ella quiera, o la intentéis convencer que eso no es bueno. Ella ve como otros niños juegan con trenes y coches y se lo pasan bien. Al igual que verá como otros niños juegan con puzzles, o muñecos o a cocinitas y también se lo pasan bien.
Lo sano para ella es que la dejéis jugar con lo que ella quiera, siempre y cuando no sean juguetes peligrosos, ni contengan piezas pequeñas desmontables y lleven el símbolo de seguridad.
Para su buena salud emocional, quererla como es que seguro se lo merece.
Consulta: el niño tiene 12 meses y no habla bien
Ashanti consulta:
Estoy preocupada por el bebé que yo cuido solo balbucea. Él tiene 12 meses y medio y no logro que diga palabras más claras. ¿Qué debo hacer? Les agradezco me faciliten información, o me digan el motivo por el cual él no quiere hablar más ¿Es normal? Pues él atiende perfectamente a todas las órdenes que le doy y realiza todas sus actividades perfectamente…. Gracias
Enhorabuena! El niño que tu cuidas es un niño muy normal, que escucha lo que tú le dices, atiende y observa a su alrededor para aprender. A los 12 meses como mucho pueden decir algo más o menos claro como “mama, papá” o alguna otra palabra con la letra “a” como “caca o aba” queriendo decir agua, etc. Balbucean que es su entrenamiento para iniciar el lenguaje dentro de unos cuantos meses. Y pueden entender todo lo que les decimos.
¿Cómo le puedes ayudar?
-. Háblale correctamente, sin diminutivos. No digas agüita por agua, ni mesita por mesa.
-. Seguramente él irá señalando todo con su dedo índice mientras balbucea cosas. Aprovecha esos momentos para poner palabras a su gesto: “¿qué señalas el camión? ; ¿quieres tú chupete?” ”me traes la pelota para jugar, verdad?”
-. Si balbucea aba y te señala con el dedo un vaso, tú le puedes decir “¿quieres un vaso de agua, verdad? Claro, tienes sed y quieres agua. Toma guapo, agua para beber” No le repitas la palabra “aba” pues no le estás enseñando la palabra correcta.
-. Ves explicándole lo que hacéis juntos. Si le coges la mano para ir al aseo a lavar las manos, no lo hagas en silencio dile “ven, dame la mano que te acompaño a lavar las manos”, una vez en el lavabo “cogemos un poco de jabón y te ayudo a frotar tus manos, ahora las pasamos por el agua para aclarar y… listo! Te ayudo a secártelas con la toalla”.
-. No tengas miedo en usar palabras complejas, le ayudarás a aumentar su vocabulario. Él te escucha siempre y toda la información que le das la va reteniendo en su cerebro para cuando esté preparado poder usarla.
-. Cuando sea más mayor y empiece a decir sus palabras y luego frases, no le corrijas usando una negación “No, así no se dice, se dice….” Mejor repite de forma correcta la palabra que él ha dicho mal y anímale a que te imite “Alfombra, Al-fom-bra, a ver cómo la dices tú”?
Si no lo fuerzas y sigues su ritmo, explicarle cosas, hablarle correcto y claro le ayuda a aprender de forma sencilla y muy agradable pues mientras le hablas estás por él y eso les encanta!
Es importante nuestra actitud con los niños para educar

Los pequeños experimentan, manipulan, miran, tocan, corren, saltan, juegan solos o en compañía, piden, preguntan, gritan, ríen, lloran, se enfadan…..según les convenga en cada momento, en cualquier lugar, sin prejuicios, “sin normas” según sus necesidades…En definitiva, es la manera que tienen para conocer y aprender del entorno que les rodea. Y nosotros, padres o educadores, les acompañamos y les educamos en este proceso. Así como por ejemplo, les enseñamos a pedir las cosas por favor, a recoger sus juguetes o a que me escuche cuando le explico un cuento.
Pero dando un paso más allá, quiero darle importancia a nuestra actitud, “nuestro ser y estar” con los niños que educamos. ¿Lo tengo todo planificado o dejo que surjan cambios? ¿me siento tranquila o nerviosa cuando estoy con el pequeño? Con el tiempo y mi experiencia he descubierto tres palabras (que van relacionadas con la paciencia) que me ayudan mucho cuando estoy al cargo de niños: OBSERVA, PREGUNTATE (reflexiona) Y ACTUA. Ante cualquier situación con tu hijo o alumno: observa qué hace y porqué. Pregúntate y reflexiona si le dejas hacerlo o qué le quieres decir. Finalmente, actúa (ayúdale, háblale, propón un cambio…)
Hace un tiempo, Javi un niño de 2 años estaba en mi clase escuchando el cuento que yo explicaba y de repente se levantó dando unos pasos. Al instante, le pedí por favor que se sentara. Él se sentó pero volvió a levantarse explicándome que tenía pipí. Me sonrojé y por supuesto, le dejé ir.
¡Tan sólo quería ir al lavabo! Me había planificado que todos los niños me escucharan y estuvieran atentos al relato. Como Javi interrumpió yo actué directamente, sin pensar, siendo rígida en los imprevistos y en la necesidad de otra persona.
Si hubiera OBSERVADO a Javi a dónde iba, mientras yo seguía con el cuento. Me hubiera PREGUNTADO “¿le dejo levantarse? Sí, quiero ver qué hará” . Y quedaba claro que Javi había decidido ir al lavado puesto que hacer pipí era más importante para él en ese momento que escuchar el cuento. Por lo tanto, a mi no hubiera hecho falta ACTUAR y hubiera continuado con la explicación del cuento con normalidad, sin interrupciones.
Desde aquel día que me sonrojé, surgieron esas tres “palabras mágicas” que me ayudan día a día a tener una actitud más tranquila, paciente, observadora, positiva, flexible, alegre, abierta a los cambios e improvisaciones. Viviendo el momento aquí y ahora con los más pequeños.
Qué se puede esperar cuando se está esperando
En Noche Vieja recibí la agradable noticia que voy a tener otro primito (o primita) a primeros de Agosto. ¡Qué alegría, Juanjo y Carmen van a ser papás!
Les he recomendado este libro, al igual que se lo he ido recomendado a todas mis amigas desde que lo leí en mi primer embarazo, y volví a leerlo como si fuera la primera vez en mi segundo embarazo (y eso que no había pasado mucho tiempo, pero cada embarazo es diferente).
Es una guía muy completa que con lenguaje sencillo explica cómo va creciendo el feto mes a mes, y cómo va ir cambiando física y emocionalmente la madre. Orienta y asesora incluso desde antes del embarazo hasta el posparto (incluido la lactancia materna).
Es un buen acompañamiento para tenerlo cerca y consultarlo tantas veces como se quiera, pues responde de forma sensata todas las inquietudes y miedos que tenemos las madres cuando estamos embarazas.
Ideal para leerlo futuras mamás y futuros papás. El capítulo 17 está dedicado a los papis, pues ellos también están esperando, y también tienen sus dudas y temores.
Eso sí, es un libro muy extenso pero la autoras recomiendan en su prólogo no leer los apartados o capítulos que no sean necesarios. Es decir, si tú no tienes hemorroides durante la gestación, o no tienes la placenta baja, sáltate ese apartado. Yo me uno a esa recomendación pues el exceso de información genera más ansiedad.
Título: Qué se puede esperar cuando se está esperando
Autoras: Heidi Murkoff, Arlene Eisenberg y Sandee Hathaway
Editorial: Medici.





