¿Qué hacemos cuando el niño se da un golpe?
Cuántas veces hemos reñido a la mesa o la puerta diciéndole “- mala, mala eres mala por haberle hecho pupa a mi peque”. De esta forma intentamos calmar el susto y daño que lleva nuestro niño/a encima.
¿De verdad tienen la mesa o la puerta la culpa? Aquí no se trata de buscar culpables o de echar la culpa a algo.
Lo sano para el buen desarrollo de nuestros peques sería trasmitirles con amorosidad que ellos son los responsables de sus actos. Que ellos son los responsables de esos cocos, caídas y que esos objetos van a estar ahí la próxima vez, por lo tanto, mejor aprender a tener cuidado de uno mismo.
Imagina a tu peque de 8 meses gateando por debajo de una silla y al intentar levantar la cabeza se golpea. Lo coges para calmarlo mientras le dices -”vaya coco te has dado, estas aprendiendo y estas cosas pasan. La próxima vez ya verás como intentarás tener más cuidado”
Tu niña de 13 meses va caminando aún muy insegura y al pasar cerca de un juguete se tropieza y cae. La abrazas para calmarla y con dulzura le puedes decir -”te has caído y te has asustado verdad? Estas aprendiendo a caminar y has perdido el equilibrio al tropezar con este juguete. Poco a poco aprenderás a tener cuidado para no caerte. Date tiempo.”
Tal vez os parecerá que son demasiado pequeños para entenderos, pero lo cierto es que captan muy bien el mensaje verbal (lo que les decimos), y el mensaje no verbal (nuestro amor por ellos, nuestra serenidad y nuestra seguridad que les estamos ayudando a crecer).
Yo aprendí de mayor que solía echar las culpas al otro para eximirme de mis responsabilidades (el metro ha llegado tarde, el despertador no ha sonado, no me he acordado de hacerlo.etc). Pero me fue mucho más sano aprender que soy responsable de mí, de lo que hago y de lo que no hago, y que por tanto, desde mí puedo decidir y actuar.
Si esto se lo enseñamos con naturalidad a nuestros pequeños les estamos ayudando a ser ellos mismos.
¿Disfrutaste esta entrada? Por qué no dejas un comentario abajo y continúas la conversación.



JO! Es verdad, tratamos a los niños como bebés, cuando son capaces de entender lo que les decimos sin hablar.Ellos son pequeños pero deben comprender paulativamente que son dueños de sus propios actos.